EL JUZGADO DE LOS IMBÉCILES (cuento)
Por Iker Hormazaval
Después de que me hicieron esa tremenda talla, al otro día me llega una citación de una cuestión llamada "Juzgado de los Imbéciles", que en mi perra vida había escuchado de su existencia. Era raro, por que ni siquiera mis amigos, que me hicieron la talla, sabían de qué se trataba. Lo más cuático es que me citaron un día domingo y decía bien clarito:” Se le solicita presentarse de manera puntual , o si no lo lamentará". Con una petición así, claro que iba.
Llegó por fin el domingo. Los días previos no pegué pestaña, me imaginé lo más cuático.¿De donde salió esa corte? Ya a esta altura nada me sorprendía, me esperaba cualquier cosa, claro que el miedo no me lo quitaba nadie.
Llegué a la dirección indicada, era un edificio bastante bonito para tratarse de una broma de estos pelagatos. En la citación decía que tenía que subir al 6º piso . Golpeé la puerta, y, ¡sorpresa! Me abrió la puerta un caballero que debía tener por lo menos unos 50 años. Me dijo:
-Usted debe ser Rodrigo Figueroa-
-Sí. Me llegó una citación...
-No se preocupe, sé de qué me habla-. Me dijo que me sentara. Me senté y me puse a mirar el lugar. El lugar era bastante normal para tratarse de una talla. Antes de que se fuera, le pregunté:
-¿Me podría decir de que se trata todo esto?-
-Usted no hable. Todo lo que diga puede ser utilizado en su contra-.
Ahí me cagué de miedo.¿De qué se trataba esto?
Pasaron los treinta minutos más largos de mi vida. De pronto, sale un caballero con terno y corbata y se me presenta:
-Soy Enrique Sánchez, juez titular de éste juzgado-, me dijo, de lo más relajado.
Me pidió que lo acompañara a su oficina, según él, necesitaba hablar conmigo. Y comenzamos con la conversación más extraña de mi vida:
-Muy bien, señor Figueroa, usted se preguntará por qué fue citado a declarar al Juzgado de los Imbéciles.-
Le iba a contestar todo lo que pensaba de ésta estupidez, cuando se adelanta y me quita la palabra de la lengua:
-Antes que se le ocurra hablar nada, quiero que sepa que usted puede hablar sólo cuando se le dé la palabra. Si no cumple con esta regla, habrá que penalizarlo. Ya a ésta altura, lo único que me sorprendía era la tranquilidad y la seriedad con que el viejo hacía su pega, por que claro, si yo estuviese
haciendo esta broma, hace ratito que me habría reventado de la risa. Pero como la víctima era yo... Me pidió el carnet y me tomó los datos. Ahora me llevé otra sorpresa: le eché un ojo al computador, y éste viejo de mierda tenía acceso directo con el Registro Civil. Pero lo más anormal de todo, es que cuando le piden el nombre del lugar, escribió bien clarito "JUZGADO DE LOS IMBECILES".
Ahí me fui de raja al suelo, ¡si hasta tienen Personalidad Jurídica! Fue ahí cuando el viejo me dijo:
-Muy bien, creo que llegó el momento de que hable.-Me lo dijo con esa tranquilidad que ya me tenía más nervioso que la cresta.
-Claro que no es llegar y hablar, ésto tiene su ciencia.- A esa altura, yo ya no quería decir ni una mugre de palabra.
-Yo te voy a hacer preguntas y tú, sólo vas a responder de acuerdo con lo que te pregunte, ¿de acuerdo?
-De acuerdo, pero...-por fin había poder decir algo, cuando de nuevo me corta la inspiración:
-Usted ya me contestó. Déjeme decirle que tiene estrictamente prohibido hacer preguntas, de lo contrario quedará detenido.
Si así era el interrogatorio, ¿cómo será la cárcel de estos hueones? Así que me quedé piolita para no cagarla. Y empezó de nuevo:
-Usted está acusado de ser gil y no haberse presentado a su matrimonio el día lunes. Además, todo eso se debió a los excesos de una despedida de solteros la noche anterior. ¿Qué me puede decir al respecto?-Su maldita tranquilidad me emputecía, pero había que responderle:
-Lo único que le puedo decir ahora, aparte de que me parece una broma de muy mal gusto, es que yo fui víctima de una broma de mis amigos.
-Es por eso que usted está acusado de ser gil -, el viejo de mierda ni se inmutó para decirme semejante ridiculez. ¿Cómo me podían juzgar por gil? O sea, sé que Chile es un país bien loco, pero con esto se fueron al chancho. Y, para variar un poquito, siguió:
-Ahora cuénteme con detalles todo lo sucedido-. Y por fin llegaba mi momento, había que descargarse con artillería pesada.
-Con la Paola llevábamos 2 años juntos y...- cuando de nuevo me jode...
-¿por qué dice “llevábamos?-
-Por que no me quiere ver ni en pintura- Ya estaba que le sacaba la madre, lo tapaba a garabatos y le tiraba mi mejor Rosario de chuchadas, pero había que evitar los condoros, digo, por si acaso, en una de esas la cuestión iba en serio.
-Y bueno, como le decía, nos llevábamos re bien, así que decidimos casarnos. Nuestra relación era súper estable, los dos somos profesionales con buenos ingresos...
-¿Me podría decir en que trabajan?-. Que te importa, viejo de mierda (entiéndanme, este viejo me tenía chato). Pero había que tener paciencia. No sé de donde la cresta la saqué, pero la saqué, y eso es lo que importa.
-Yo soy Ingeniero Comercial y ella es Abogada-, le dije, con ganas de matarlo.
-¿Y cómo es posible que un Ingeniero haga esta clase de tonteras?- Cuando me preguntó eso, estuve a punto de preguntarle cómo un Abogado canoso como él podía ser juez de un juzgado de los imbéciles. Pero la cabeza me estallaba, aparte de que no le podía preguntar nada. Pero igual hice una respuesta:
-Hay dos cosas bien distintas, y eso usted bien debiera saberlo, no es lo mismo la madurez y la seriedad. Y mis amigos no son precisamente serios. Nos conocemos desde chicos, estudiamos juntos entre 1º básico y 4º medio. Éramos como hermanos, nos teníamos demasiada confianza, nos protegíamos... no conozco a nadie con esa hermandad.
-Pero lo que me importa es saber qué pasó la noche del domingo pasado-. Éste viejo de mierda no me dejaba explicarle bien.
-Ya estaba todo organizado, era llegar y casarse. Pero algo no estaba contemplado: mis amigos me habían organizado una despedida de soltero. Al principio no tenía muchas ganas de ir, pero cuando estos hueones empezaron a hablar de la lealtad, no me quedó otra que ir y pasarlo bien, no más. Nos subimos al Mercedes del Luciano y nos fuimos al cabaret más caro de Santiago. Empezamos con una cervecita, luego una piscola, total, me casaba al otro día a las once. Después se nos fue la mano con el trago y nos echaron cagando por todo lo que hueviamos. Y como no nos íbamos a quedar de brazos cruzados, partimos a buscar un lugar donde seguir pasándolo bien. Creo que fue ahí donde a estos giles se les ocurrió lo de la broma. Llegamos a un barrio nada que ver con el lugar en donde está el cabaret, este lugar era de mala muerte, aparte que no me daba ninguna seguridad. Tocamos el timbre(a todo esto, estábamos raja de borrachos) y nos abrió una señora. Parece que conocía al Polo, recién ahí caché por qué las minas lo odian tanto, y como no le dan la pasada, este hueón se mete con puras putas. Si bien estaba curado, me acuerdo re bien de todo lo que pasó. La señora nos pidió que eligiéramos la que más nos gustara, salía 25 lucas más propina, y pagaba el Claudio, por que a él se le ocurrió.
-¿Cuánto gastó ese muchacho?-
-Gastó como 300 lucas, éste loco es médico y trabaja en la clínica del papá.
Y, volviendo al tema empezamos a ojear a las minitas, y encontré a la que debe ser la mina más rica que había visto en mi vida. No me enamoré, porque, aunque usted no me crea, mi corazoncito todavía le pertenece a la Paola, pero la mina era tan rica, morena ni flaca ni gorda, alta, una cara
Preciosa... además era mi última noche de soltero...
Así que nos fuimos a una habitación del 2º piso, hay que decir que las piezas eran bien bonitas. Debo haber pasado la mejor hora de mi vida, realmente esta mina era una diosa, una maestra, no sé. La cosa es que después nos fuimos, creo que a las cuatro, más o menos, y nos dejamos caer en una botillería de emergencia, y seguimos tomando. Fue ahí que me quedé dormido. Desperté y era de día, nunca había estado en ese lugar. De repente cacho que los cabros no estaban por ningún lado, me reviso los bolsillos y mi billetera no estaba. El lugar no lo conocía, me pongo a mirar el lugar y me di cuenta que estaba en un terminal de buses. Voy y le pregunto a un huaso en dónde estaba, y es ahí cuando casi me da un ataque: estaba en Los Ángeles, sin un peso, sin conocer a nadie, sin nada. Después se me quería acabar el mundo: eran las tres de la tarde, estaba cagado de hambre, y ya no había llegado al matrimonio.¿Después con qué cara me iba a presentar delante de mi polola. Realmente me los quería cortar, mi vida se terminaba ahí. Más encima, no tenía plata para volver a Santiago, y no tenía el celular. En ese momento, me juré a mí mismo masacrar a todos estos maricones por la tremenda gracia. Los mataba o los mataba, era lo único en que pensaba. No me quedó otra, y tuve que ponerme a machetear. Se acabó el día y no alcancé a juntarlo todo, así que tuve que hablar con el chofer para poder subirme al bus y volver.
Me subí al bus y me quedé dormido al tiro, el viaje fue eterno. Llegué a Santiago y me subí a un taxi para que me dejara en el departamento. Le pagué las 20 lucas al taxista, entré al depa, me pegué el tonto duchazo y partí donde mis viejos para saber qué pasó aquí, aunque ya me había hecho la idea de lo que pudo haber pasado.
Me fui donde mis viejos y antes de decir hola, les pregunté qué fue lo que pasó.
-La Paola no te quiere ver ni en pintura, ni a ti ni a los chiquillos.- Para ser sinceros lo que me dijo mi vieja no me sorprendió en lo más mínimo.
-¿Cómo está ella?- Fue lo único que atiné a preguntar
-Imagínate. Está destruida.¿Cómo pudiste organizar semejante despedida y arrancarte?¿Por qué no fuiste bien machito y le dijiste que no te querías casar con ella?- Me dijo eso con una soltura increíble, y eso que era mi mamá. Pero cuando me dijo eso me di cuenta que a los cabros no les bastó con la broma. Además, no fueron capaces de decirle a la Paola la verdad, sino que me dejaron como maricón a mí. Entonces fue ahí donde le tuve que contar las cosas como realmente fueron. Obviamente me apoyó, pero me dijo que esa historia no me la cree nadie.
Me armé de valor, y luego de luchar como un gladiador contra mis propios miedos, me acordé de que era hombre, y como tal, tenía que hablar con mi amorcito. A medida que me acercaba a la casa de ella se multiplicaban las mariposas en mi estómago. Llegué a la casa y quería puro mearme. Me abrió la puerta y me dice un mezquino “¿qué querís?”.
-Yo venía a decirte como fueron las cosas, y creo que lo mínimo que merezco es ser escuchado.- No me atrevía a mirarla a la cara. De hecho, nunca en mi vida había tenido una actitud tan humilde, y al igual que con mis papás, accedí a contarle todo:
-¿Y tú esperáis que te crea, o acaso creís que soy tonta?- Antes de decirle nada, me dice, con la rabia, la impotencia y la tristeza claramente descrita en sus ojos:
-El daño que me hiciste es grande. Si hubierais estado ahí...y vierais cómo lloré ese día. Con el dolor de mi alma, no quiero verte más, no me molestís. Y si me querís así como lo gritáis a los cuatro vientos, hazme ese favor, y olvídate de mí, así como te voy a olvidar yo a ti.-Cuando me dijo eso, fue como si hubiese recibido una puñalada de las más dolorosas, esas que te duelen, pero que no te matan, y te dejan la cicatriz . Pero no me iba a ir sin decir nada, así me tocó a mí:
-Si eso es lo que quieres, OK, así lo voy a hacer. Una vez te prometí que tus deseos iban a ser órdenes para mí, y si no verte más te hace feliz, así lo tendré que hacer.- Ella, al igual que yo, con lágrimas en los ojos, se da media vuelta y recupera su libertad, como un ave en cautiverio, que suelta sus cadenas y vuelve a volar libre por los aires. Pero yo, en lugar de sentirme libre, estaba encerrado en la desesperación, preso del sufrimiento. En mi cabeza y en mi corazón no había alegría, ni campanitas nupciales, nada. Pero estaba consciente de que esto no se podía quedar así. Me sentía el hueón más estúpido de este mundo, y me las tenían que pagar. Así que fui donde el Claudio. Le pegué el mejor combo que había tirado en mi vida, fue con el corazón.
-Te volviste loco, hueón- Mas encima tenía el descaro de enojarse. Así que le dije:
-Hay gente chueca en el mundo, pero ustedes la rompieron.¿Qué no se han dado cuenta que me jodieron el matrimonio antes de casarme? –Me pidió disculpas, las que se puede meter donde mejor le caigan. Empecé la carnicería, y fui uno por uno repartiendo chuchadas y combos. Imagínense el dolor que sentía al sellar amistades desde la infancia a puñete limpio, pero si me la hicieron una vez, ¿qué me haría pensar que no lo harán de nuevo? En eso estaba cuando me llegó la citación a este lugar que lo encuentro una estupidez.-Eso fue todo lo que atiné a contestar.
-Sólo puedo decir que lamento mucho lo que le ocurrió. Este organismo social busca reparar errores de la vida cotidiana que el sistema judicial no cubre. Usted ya ha declarado, y éste material será entregado en forma íntegra a la demandante, la Srta. Paola Yánez, su ex.-Al decirme eso, se me pasó un poco la rabia, no era una broma, al contrario, me sirvió harto para comprenderme a mí mismo y aprender de mis propias farras. Me fui con otra cara de vuelta a casa, sentí que crecí otro poquito, que soy un poco menos inmaduro, en fin, ustedes cachan, en la vida no siempre se gana.
A la semana sonó mi celular. Se trataba de la Paola, que se quería juntar conmigo. Nos juntamos en el centro de esta tóxica ciudad e hicimos un acuerdo lleno de pureza: nos tomaríamos un tiempo para ver si realmente podemos casarnos, por que es una decisión muy seria, y no un chiste que se olvida en una despedida de solteros. Con el tiempo me fui reconciliando con mis yuntas de toda la vida. Tu estás tan acostumbrado a algo, que cuando lo pierdes, lo extrañas. El Juzgado de los Imbéciles me a ayudado caleta, era necesaria una cosa así en este mundo.
Esto es todo lo que les puedo contar, así que se levanta esta sesión del Juzgado de los Imbéciles. Caso cerrado.
Después de que me hicieron esa tremenda talla, al otro día me llega una citación de una cuestión llamada "Juzgado de los Imbéciles", que en mi perra vida había escuchado de su existencia. Era raro, por que ni siquiera mis amigos, que me hicieron la talla, sabían de qué se trataba. Lo más cuático es que me citaron un día domingo y decía bien clarito:” Se le solicita presentarse de manera puntual , o si no lo lamentará". Con una petición así, claro que iba.
Llegó por fin el domingo. Los días previos no pegué pestaña, me imaginé lo más cuático.¿De donde salió esa corte? Ya a esta altura nada me sorprendía, me esperaba cualquier cosa, claro que el miedo no me lo quitaba nadie.
Llegué a la dirección indicada, era un edificio bastante bonito para tratarse de una broma de estos pelagatos. En la citación decía que tenía que subir al 6º piso . Golpeé la puerta, y, ¡sorpresa! Me abrió la puerta un caballero que debía tener por lo menos unos 50 años. Me dijo:
-Usted debe ser Rodrigo Figueroa-
-Sí. Me llegó una citación...
-No se preocupe, sé de qué me habla-. Me dijo que me sentara. Me senté y me puse a mirar el lugar. El lugar era bastante normal para tratarse de una talla. Antes de que se fuera, le pregunté:
-¿Me podría decir de que se trata todo esto?-
-Usted no hable. Todo lo que diga puede ser utilizado en su contra-.
Ahí me cagué de miedo.¿De qué se trataba esto?
Pasaron los treinta minutos más largos de mi vida. De pronto, sale un caballero con terno y corbata y se me presenta:
-Soy Enrique Sánchez, juez titular de éste juzgado-, me dijo, de lo más relajado.
Me pidió que lo acompañara a su oficina, según él, necesitaba hablar conmigo. Y comenzamos con la conversación más extraña de mi vida:
-Muy bien, señor Figueroa, usted se preguntará por qué fue citado a declarar al Juzgado de los Imbéciles.-
Le iba a contestar todo lo que pensaba de ésta estupidez, cuando se adelanta y me quita la palabra de la lengua:
-Antes que se le ocurra hablar nada, quiero que sepa que usted puede hablar sólo cuando se le dé la palabra. Si no cumple con esta regla, habrá que penalizarlo. Ya a ésta altura, lo único que me sorprendía era la tranquilidad y la seriedad con que el viejo hacía su pega, por que claro, si yo estuviese
haciendo esta broma, hace ratito que me habría reventado de la risa. Pero como la víctima era yo... Me pidió el carnet y me tomó los datos. Ahora me llevé otra sorpresa: le eché un ojo al computador, y éste viejo de mierda tenía acceso directo con el Registro Civil. Pero lo más anormal de todo, es que cuando le piden el nombre del lugar, escribió bien clarito "JUZGADO DE LOS IMBECILES".
Ahí me fui de raja al suelo, ¡si hasta tienen Personalidad Jurídica! Fue ahí cuando el viejo me dijo:
-Muy bien, creo que llegó el momento de que hable.-Me lo dijo con esa tranquilidad que ya me tenía más nervioso que la cresta.
-Claro que no es llegar y hablar, ésto tiene su ciencia.- A esa altura, yo ya no quería decir ni una mugre de palabra.
-Yo te voy a hacer preguntas y tú, sólo vas a responder de acuerdo con lo que te pregunte, ¿de acuerdo?
-De acuerdo, pero...-por fin había poder decir algo, cuando de nuevo me corta la inspiración:
-Usted ya me contestó. Déjeme decirle que tiene estrictamente prohibido hacer preguntas, de lo contrario quedará detenido.
Si así era el interrogatorio, ¿cómo será la cárcel de estos hueones? Así que me quedé piolita para no cagarla. Y empezó de nuevo:
-Usted está acusado de ser gil y no haberse presentado a su matrimonio el día lunes. Además, todo eso se debió a los excesos de una despedida de solteros la noche anterior. ¿Qué me puede decir al respecto?-Su maldita tranquilidad me emputecía, pero había que responderle:
-Lo único que le puedo decir ahora, aparte de que me parece una broma de muy mal gusto, es que yo fui víctima de una broma de mis amigos.
-Es por eso que usted está acusado de ser gil -, el viejo de mierda ni se inmutó para decirme semejante ridiculez. ¿Cómo me podían juzgar por gil? O sea, sé que Chile es un país bien loco, pero con esto se fueron al chancho. Y, para variar un poquito, siguió:
-Ahora cuénteme con detalles todo lo sucedido-. Y por fin llegaba mi momento, había que descargarse con artillería pesada.
-Con la Paola llevábamos 2 años juntos y...- cuando de nuevo me jode...
-¿por qué dice “llevábamos?-
-Por que no me quiere ver ni en pintura- Ya estaba que le sacaba la madre, lo tapaba a garabatos y le tiraba mi mejor Rosario de chuchadas, pero había que evitar los condoros, digo, por si acaso, en una de esas la cuestión iba en serio.
-Y bueno, como le decía, nos llevábamos re bien, así que decidimos casarnos. Nuestra relación era súper estable, los dos somos profesionales con buenos ingresos...
-¿Me podría decir en que trabajan?-. Que te importa, viejo de mierda (entiéndanme, este viejo me tenía chato). Pero había que tener paciencia. No sé de donde la cresta la saqué, pero la saqué, y eso es lo que importa.
-Yo soy Ingeniero Comercial y ella es Abogada-, le dije, con ganas de matarlo.
-¿Y cómo es posible que un Ingeniero haga esta clase de tonteras?- Cuando me preguntó eso, estuve a punto de preguntarle cómo un Abogado canoso como él podía ser juez de un juzgado de los imbéciles. Pero la cabeza me estallaba, aparte de que no le podía preguntar nada. Pero igual hice una respuesta:
-Hay dos cosas bien distintas, y eso usted bien debiera saberlo, no es lo mismo la madurez y la seriedad. Y mis amigos no son precisamente serios. Nos conocemos desde chicos, estudiamos juntos entre 1º básico y 4º medio. Éramos como hermanos, nos teníamos demasiada confianza, nos protegíamos... no conozco a nadie con esa hermandad.
-Pero lo que me importa es saber qué pasó la noche del domingo pasado-. Éste viejo de mierda no me dejaba explicarle bien.
-Ya estaba todo organizado, era llegar y casarse. Pero algo no estaba contemplado: mis amigos me habían organizado una despedida de soltero. Al principio no tenía muchas ganas de ir, pero cuando estos hueones empezaron a hablar de la lealtad, no me quedó otra que ir y pasarlo bien, no más. Nos subimos al Mercedes del Luciano y nos fuimos al cabaret más caro de Santiago. Empezamos con una cervecita, luego una piscola, total, me casaba al otro día a las once. Después se nos fue la mano con el trago y nos echaron cagando por todo lo que hueviamos. Y como no nos íbamos a quedar de brazos cruzados, partimos a buscar un lugar donde seguir pasándolo bien. Creo que fue ahí donde a estos giles se les ocurrió lo de la broma. Llegamos a un barrio nada que ver con el lugar en donde está el cabaret, este lugar era de mala muerte, aparte que no me daba ninguna seguridad. Tocamos el timbre(a todo esto, estábamos raja de borrachos) y nos abrió una señora. Parece que conocía al Polo, recién ahí caché por qué las minas lo odian tanto, y como no le dan la pasada, este hueón se mete con puras putas. Si bien estaba curado, me acuerdo re bien de todo lo que pasó. La señora nos pidió que eligiéramos la que más nos gustara, salía 25 lucas más propina, y pagaba el Claudio, por que a él se le ocurrió.
-¿Cuánto gastó ese muchacho?-
-Gastó como 300 lucas, éste loco es médico y trabaja en la clínica del papá.
Y, volviendo al tema empezamos a ojear a las minitas, y encontré a la que debe ser la mina más rica que había visto en mi vida. No me enamoré, porque, aunque usted no me crea, mi corazoncito todavía le pertenece a la Paola, pero la mina era tan rica, morena ni flaca ni gorda, alta, una cara
Preciosa... además era mi última noche de soltero...
Así que nos fuimos a una habitación del 2º piso, hay que decir que las piezas eran bien bonitas. Debo haber pasado la mejor hora de mi vida, realmente esta mina era una diosa, una maestra, no sé. La cosa es que después nos fuimos, creo que a las cuatro, más o menos, y nos dejamos caer en una botillería de emergencia, y seguimos tomando. Fue ahí que me quedé dormido. Desperté y era de día, nunca había estado en ese lugar. De repente cacho que los cabros no estaban por ningún lado, me reviso los bolsillos y mi billetera no estaba. El lugar no lo conocía, me pongo a mirar el lugar y me di cuenta que estaba en un terminal de buses. Voy y le pregunto a un huaso en dónde estaba, y es ahí cuando casi me da un ataque: estaba en Los Ángeles, sin un peso, sin conocer a nadie, sin nada. Después se me quería acabar el mundo: eran las tres de la tarde, estaba cagado de hambre, y ya no había llegado al matrimonio.¿Después con qué cara me iba a presentar delante de mi polola. Realmente me los quería cortar, mi vida se terminaba ahí. Más encima, no tenía plata para volver a Santiago, y no tenía el celular. En ese momento, me juré a mí mismo masacrar a todos estos maricones por la tremenda gracia. Los mataba o los mataba, era lo único en que pensaba. No me quedó otra, y tuve que ponerme a machetear. Se acabó el día y no alcancé a juntarlo todo, así que tuve que hablar con el chofer para poder subirme al bus y volver.
Me subí al bus y me quedé dormido al tiro, el viaje fue eterno. Llegué a Santiago y me subí a un taxi para que me dejara en el departamento. Le pagué las 20 lucas al taxista, entré al depa, me pegué el tonto duchazo y partí donde mis viejos para saber qué pasó aquí, aunque ya me había hecho la idea de lo que pudo haber pasado.
Me fui donde mis viejos y antes de decir hola, les pregunté qué fue lo que pasó.
-La Paola no te quiere ver ni en pintura, ni a ti ni a los chiquillos.- Para ser sinceros lo que me dijo mi vieja no me sorprendió en lo más mínimo.
-¿Cómo está ella?- Fue lo único que atiné a preguntar
-Imagínate. Está destruida.¿Cómo pudiste organizar semejante despedida y arrancarte?¿Por qué no fuiste bien machito y le dijiste que no te querías casar con ella?- Me dijo eso con una soltura increíble, y eso que era mi mamá. Pero cuando me dijo eso me di cuenta que a los cabros no les bastó con la broma. Además, no fueron capaces de decirle a la Paola la verdad, sino que me dejaron como maricón a mí. Entonces fue ahí donde le tuve que contar las cosas como realmente fueron. Obviamente me apoyó, pero me dijo que esa historia no me la cree nadie.
Me armé de valor, y luego de luchar como un gladiador contra mis propios miedos, me acordé de que era hombre, y como tal, tenía que hablar con mi amorcito. A medida que me acercaba a la casa de ella se multiplicaban las mariposas en mi estómago. Llegué a la casa y quería puro mearme. Me abrió la puerta y me dice un mezquino “¿qué querís?”.
-Yo venía a decirte como fueron las cosas, y creo que lo mínimo que merezco es ser escuchado.- No me atrevía a mirarla a la cara. De hecho, nunca en mi vida había tenido una actitud tan humilde, y al igual que con mis papás, accedí a contarle todo:
-¿Y tú esperáis que te crea, o acaso creís que soy tonta?- Antes de decirle nada, me dice, con la rabia, la impotencia y la tristeza claramente descrita en sus ojos:
-El daño que me hiciste es grande. Si hubierais estado ahí...y vierais cómo lloré ese día. Con el dolor de mi alma, no quiero verte más, no me molestís. Y si me querís así como lo gritáis a los cuatro vientos, hazme ese favor, y olvídate de mí, así como te voy a olvidar yo a ti.-Cuando me dijo eso, fue como si hubiese recibido una puñalada de las más dolorosas, esas que te duelen, pero que no te matan, y te dejan la cicatriz . Pero no me iba a ir sin decir nada, así me tocó a mí:
-Si eso es lo que quieres, OK, así lo voy a hacer. Una vez te prometí que tus deseos iban a ser órdenes para mí, y si no verte más te hace feliz, así lo tendré que hacer.- Ella, al igual que yo, con lágrimas en los ojos, se da media vuelta y recupera su libertad, como un ave en cautiverio, que suelta sus cadenas y vuelve a volar libre por los aires. Pero yo, en lugar de sentirme libre, estaba encerrado en la desesperación, preso del sufrimiento. En mi cabeza y en mi corazón no había alegría, ni campanitas nupciales, nada. Pero estaba consciente de que esto no se podía quedar así. Me sentía el hueón más estúpido de este mundo, y me las tenían que pagar. Así que fui donde el Claudio. Le pegué el mejor combo que había tirado en mi vida, fue con el corazón.
-Te volviste loco, hueón- Mas encima tenía el descaro de enojarse. Así que le dije:
-Hay gente chueca en el mundo, pero ustedes la rompieron.¿Qué no se han dado cuenta que me jodieron el matrimonio antes de casarme? –Me pidió disculpas, las que se puede meter donde mejor le caigan. Empecé la carnicería, y fui uno por uno repartiendo chuchadas y combos. Imagínense el dolor que sentía al sellar amistades desde la infancia a puñete limpio, pero si me la hicieron una vez, ¿qué me haría pensar que no lo harán de nuevo? En eso estaba cuando me llegó la citación a este lugar que lo encuentro una estupidez.-Eso fue todo lo que atiné a contestar.
-Sólo puedo decir que lamento mucho lo que le ocurrió. Este organismo social busca reparar errores de la vida cotidiana que el sistema judicial no cubre. Usted ya ha declarado, y éste material será entregado en forma íntegra a la demandante, la Srta. Paola Yánez, su ex.-Al decirme eso, se me pasó un poco la rabia, no era una broma, al contrario, me sirvió harto para comprenderme a mí mismo y aprender de mis propias farras. Me fui con otra cara de vuelta a casa, sentí que crecí otro poquito, que soy un poco menos inmaduro, en fin, ustedes cachan, en la vida no siempre se gana.
A la semana sonó mi celular. Se trataba de la Paola, que se quería juntar conmigo. Nos juntamos en el centro de esta tóxica ciudad e hicimos un acuerdo lleno de pureza: nos tomaríamos un tiempo para ver si realmente podemos casarnos, por que es una decisión muy seria, y no un chiste que se olvida en una despedida de solteros. Con el tiempo me fui reconciliando con mis yuntas de toda la vida. Tu estás tan acostumbrado a algo, que cuando lo pierdes, lo extrañas. El Juzgado de los Imbéciles me a ayudado caleta, era necesaria una cosa así en este mundo.
Esto es todo lo que les puedo contar, así que se levanta esta sesión del Juzgado de los Imbéciles. Caso cerrado.





