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Mi nombre es Juan Diego Nusa Peñalver y soy periodista. Me gustaría compartir contigo información sobre la actividad internacional de Cuba, que es mi país de origen, cuya imagen se distorsiona en el mundo por los enemigos de la Revolución cubana. Este espacio también será un puente sincero de amistad y solidaridad en favor de las mejores causas del Tercer Mundo. My name is Juan Diego Nusa Peñalver and I am a journalist. I would like to share with you information about the international activity of Cuba, which is my country of origin, whose imagen is distorted in the world by the enemies of the Cuban Revolution. This space also will be a sincere bridge of friendship and solidarity in favor of the best reasons of the Third world.
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Complot Washington-Miami (II)
ALIENTO Y RESPALDO DE LA OFICINA OVAL

La CIA y organizaciones anticubanas, responsables de numerosos actos terroristas contra Cuba, mantienen la impunidad de reconocidos criminales a sueldo

Por: JUAN DIEGO NUSA PEÑALVER

La Casa Blanca, la CIA y otras agencias de inteligencia norteamericanas son responsables de numerosos ataques contra objetivos cubanos no solo en la Isla, sino alrededor del mundo, en especial contra embajadas y consulados de la mayor de las Antillas; y causaron luto y dolor. Sus cinco verdugos predilectos: Gaspar Jiménez Escobedo, Guillermo Novo Sampoll, Pedro Remón Rodríguez, Luis Posada Carriles y Orlando Bosch Ávila, todos con un documentado dossier de delitos terroristas, hoy se encuentran en EE.UU., bajo la protección oficial de la Administración Bush.


Consternación e indignación popular motivó el estallido en pleno vuelo de un avión de Cubana de aviación, que costó la vida a 73 personas, el 6 de octubre de 1976 frente a las costas de Barbados

Ninguno de ellos son considerados terroristas, ni el Departamento de Estado norteamericano bloquea sus abultadas cuentas bancarias, ni los incluyen en sus selectas y arbitrarias listas negras anuales. El Gobierno de W. Bush los califica de "combatientes por la libertad" y "abnegados luchadores anticastristas" y les brinda permanente cobija.

Un dato ilustrativo. Según el investigador cubano José Luis Méndez, en su libro Salvar al mundo del terrorismo, contra Cuba se ejecutaron desde 1959 hasta 2002, mil 590 acciones terroristas. El expediente de Posada Carriles en esta materia es uno de los más voluminosos e ilustrativos de la doble moral de Washington y su hipócrita guerra global contra el terror.

En 1971 intentó asesinar al entonces primer ministro Fidel Castro, aprovechando un viaje del líder cubano a Chile, Perú y Ecuador.

Utilizado por la "Compañía" para unificar a las organizaciones terroristas anticubanas más agresivas, fue responsable de numerosos actos terroristas, incluyendo la explosión de una bomba en la Misión de Cuba ante Naciones Unidas.

También estuvo implicado en la colocación de artefactos explosivos en las embajadas cubanas en Argentina, Perú y México el 21 de enero de 1974, mientras en julio de ese propio año envió cartas y libros con bombas a varios consulados de la nación antillana en América Latina.

Autor intelectual, junto a Bosch Ávila, del estallido en pleno vuelo de un avión civil cubano (costó la vida a 73 personas) el 6 de octubre de 1976 frente a las costas de Barbados, al Osama Bin Laden del Hemisferio Occidental se le atribuyó, además, la ubicación de una bomba en el Centro Cultural Costa Rica-Cuba, en San José, el, 1ro. de julio de 1976. Por su parte, Gaspar Jiménez Escobedo fue preparado en 1961 por la CIA en el manejo de explosivos. Miembro de las organizaciones terroristas Abdala, Cuba Independiente y Democrática y la CORU, en su hoja de servicios a la CIA figura el intento de secuestro del embajador en Buenos Aires, Emilio Aragonés, en 1975 y los planes para asesinar a Fidel Castro en Jamaica durante su primera visita a ese país en dicho año.

El 23 de julio de 1976 en Mérida, Yucatán, México, este hombre del crimen junto a Orestes Ruiz y Gustavo Castillo, intentó plagiar al cónsul de Cuba en esa ciudad, Daniel Ferrer Fernández. Como resultado de esa acción fue asesinado Artaigñan Díaz Díaz, técnico de la Flota Camaronera del Caribe, perteneciente al Instituto Nacional de la Pesca de Cuba. Su valerosa actitud al tratar de oponerse a la acción de estos elementos terroristas, fue la que provocó su muerte.

Este hecho de sangre fue reivindicado por una organización denominada Comandos Contrarrevolucionarios, dirigida por Bosch Ávila. Los ejecutores de tan cruel acción fueron detenidos en Nuevo Laredo, México, unas horas después. A nadie extrañó la participación de Jiménez Escobedo en este repudiable crimen. Desde hacía unos meses, en correspondencia con la nueva estrategia desarrollada por la contrarrevolución miamense de fomentar la guerra sucia contra Cuba, conocida como "guerra por los caminos del mundo", apoyada y financiada por la CIA, la DINA chilena, de la CORU y otras siniestras organizaciones, protagonizó acciones terroristas en más de 34 países, atentando contra intereses de esas naciones y, particularmente, contra misiones diplomáticas cubanas, oficinas comerciales y otras.


Colocación de artefactos explosivos en la embajada cubana en México, el 21 de enero de 1974

Logra escapar de la cárcel en Nuevo Laredo, con la ayuda de miembros de la mafia terrorista miamense, en marzo de 1977. Ya en Estados Unidos, fue liberado luego de permanecer poco tiempo en prisión, acusado por violar la Ley de Neutralidad. De inmediato, volvió a enrolarse en los más tenebrosos planes contra Cuba.

En su expediente aparece también en 1980 el intento de asesinato del embajador de Cuba en Naciones Unidas. Además, participó en atentados dinamiteros contra misiones diplomáticas cubanas en otros países, entre los que se destacaron acciones terroristas cometidas en México, Colombia, Panamá y otros países.

Asesinato del diplomático Félix García

Pedro Remón Rodríguez, ciudadano norteamericano de origen cubano, residente en Miami, tiene una amplia trayectoria terrorista. Según un informe desclasificado del FBI, fechado en octubre de 1993, este matón fue vinculado por primera vez a las actividades terroristas cuando resultó detenido en la frontera entre Canadá y Estados Unidos, en diciembre de 1980, horas después de la explosión de una bomba en el Consulado de Cuba en Montreal. Conocido por matar a sangre fría, con un gusto peculiar para ejecutar directamente actos terroristas, y asistir a la agonía de sus víctimas. Su larga historia de asesinatos y complots terroristas lo llevaron a seguir de la mano de su "maestro" Luis Posada Carriles y sus otros compinches Guillermo Novo Sampoll y Gaspar Jiménez Escobedo.

Abandonó Cuba en 1960 para ser entrenado por la CIA en Fort Benning como uno de los "especialistas" en armas y explosivos, que intervendrían en la invasión por Playa Girón.

El 7 de diciembre de 1979, participó en la colocación de una bomba en la misión cubana en la ONU. En 1981 fue detenido por las autoridades norteamericanas por el fallido atentado contra el representante de la Isla y por transportar sustancias explosivas entre Nueva Jersey y Nueva York. En septiembre de 1982, por cuenta del grupo criminal Omega-7, puso una bomba en el consulado de Venezuela en Miami, como parte de las acciones para lograr la excarcelación y envío a los Estados Unidos de Orlando Bosch Ávila.

Es sindicado del asesinato por su mano del diplomático cubano ante Naciones Unidas, Félix García Rodríguez el 11 de septiembre de 1980, en Nueva York. Los testimonios recopilados señalaron que Remón, tras interceptar y balear a García Rodríguez, cuyo vehículo se estrelló con otro que transitaba en dirección contraria, se bajó de su automóvil y lo remató. También ejecutó en Union City, el 25 de noviembre de 1979, al cubanoamericano Eulalio José Negrín, frente a su pequeño hijo, por ser proclive al diálogo con la Patria.


Atentado terrorista contra la Misión Cubana ante la ONU, en junio de 1976

Se incorporó a Abdala, uno de los grupos más terroristas de toda la historia de la contrarrevolución; después militó en la Organización para la Liberación de Cuba, cuyo jefe estuvo vinculado en el asesinato del joven de origen cubano Carlos Muñiz Varela, en Puerto Rico, el 28 de abril de 1979, por sus activas relaciones con su tierra natal.

Igualmente, fue uno de los terroristas que intentó matar a otros dos diplomáticos cubanos, el embajador ante la ONU, Raúl Roa Kourí, el 25 de marzo de 1980, y al jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, Ramón Sánchez Parodi.

Fundamentalista del terrorismo anticubano es la mejor definición para Guillermo Novo Sampoll, residente en EE.UU. Uno de los mil 200 miembros de la legión mercenaria que invadió a la Isla por Playa Girón, más tarde integró los llamados Comandos Cero y, como ente muy activo, se asoció a la CORU, con la que participó en más de 50 tentados dinamiteros contra entidades cubanas o foráneas vinculadas a Cuba en todo el hemisferio occidental.

En 1973 es nuevamente puesto a disposición de la corte del distrito de Nueva Jersey por violación de la Ley de Neutralidad, al tomar parte en acciones terroristas contra el consulado cubano en Montreal, Canadá, y contra un buque de nuestro país, lo que implicó una pena de seis meses de confinamiento y cinco años de libertad bajo palabra.

A Novo Sampoll se le asoció, además, con la dirección de redes terroristas en Nueva Jersey. A finales de la década de los 80, se incorporó a la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), y a su rama militar, patrocinadora del terrorismo más brutal contra la nación cubana.

En 1995 trató de volar la oficina de la agencia de viajes Marazul en Nueva York, y a principios de 1997 estuvo confabulado en un plan para atentar contra el Comandante en Jefe Fidel Castro, mediante el derribo de la nave en que este supuestamente viajaría a Nueva York.

Por otra parte, desde hace 16 años, el terrorista número uno de Miami, Orlando Bosch Ávila, reside tranquilamente en Miami, sin dejar de rendir culto a la violencia. Su guerra contra Cuba lo erige a él solo como una internacional del terror, tan peligrosa y primitiva como la red Al-Qaeda.

Fundador en 1976 de la CORU, junto a Posada Carriles, Bosch Ávila creó dos años antes (1974) la organización terrorista Acción Cubana, con apoyo de la Junta fascista chilena encabezada por el general Augusto Pinochet y de la policía secreta del dictador nicaragüense Anastasio Somoza. Con ese grupúsculo, de enero de 1974 a noviembre de 1975, organizó 14 acciones terroristas contra misiones diplomáticas y personal cubano en Canadá, Argentina, Perú, México, Madrid, EE.UU., Italia y Venezuela.

En junio de 1974, varios documentos reflejaron que Bosch confesó públicamente haber expedido paquetes-bombas a las embajadas de Cuba en Lima, Madrid, Ottawa y Buenos Aires.

"Yo acuso a Orlando Bosch"

Han pasado 30 años, y Pilar Ramírez Vega, funcionaria en 1974 de la embajada de Cuba en Lima, Perú, recuerda aquel 4 de febrero de ese año, tras estallar en sus manos un paquete-bomba camuflado en un supuesto libro remitido desde México por Fernández Editores S.A. Eran alrededor de las 4 y 45 de la tarde.

Pilar Ramírez Vega, funcionaria en 1974 de la embajada de Cuba en Lima, Perú, sobreviviente de la escalada terrorista de los Gobiernos norteamericanos contra nuestro pueblo

Hija de republicanos españoles, obligados a emigrar a Francia tras la guerra civil española, esta cubana por derecho propio (nació hace 65 años en la ciudad francesa de Muret), conoce en carne propia la terrible cara del terrorismo.

-¿En qué circunstancias ocurre el atentado?

-Yo era la secretaria del embajador en Perú, Antonio Núñez Jiménez, y me encontraba en la embajada. Estaba sola en la oficina y entre las cartas había un bulto, del tamaño de un libro, que remitía Fernández Sociedad Anónima, con una dirección en México.

"El bulto venía dirigido al embajador Núñez Jiménez. No me llamó la atención el remitente porque como Núñez era espeleólogo, recibía muchísima correspondencia del exterior. Por lo que no me preocupó que el correo procediera de México.

"El envío era del tamaño de un libro, de carátula roja, envuelto en papel de traza y con un cordel muy ajustado. De hecho no pude abrirlo con la mano y tuve que usar la tijera. Cuando corté el cordel y pretendí sacar el contenido del paquete, ocurrió una explosión inmensa.

"En un instante no pensé que era una bomba, sino una broma, un petardo de algún compañero.

"Recuerdo que empecé a gritar y perdí la voz y el conocimiento, según me dijeron después. La onda expansiva rompió ventanas, arrancó la lámpara del techo, volaron los cristales del buró, la máquina de escribir quedó retorcida. Yo realmente me sentía mal, con mucho dolor y mucha ardentía, pero sin calcular realmente la intensidad del daño que había causado en mi cuerpo.


Nora Rodríguez es testigo excepcional del sabotaje a la embajada de la Isla en Lisboa, Portugal, el 22 de abril de 1976

"Me llevaron al Hospital Militar, de Lima, acompañada de Tania, otra compañera de la embajada. La atención fue extremadamente buena, el hospital aquel se volcó no en función de mí, sino de la cubana que había sufrido un atentado.

"Sufrí severas heridas en el abdomen, la cara, en particular el ojo derecho, el muslo y el seno de la parte izquierda de mi cuerpo. Me explicaron después que era un explosivo plástico como el usado por organizaciones contrarrevolucionarias financiadas por la CIA.

"Días después me apareció una infección muy grande de color verde-azulosa, que llamó la atención. Y resulta que la dichosa bombita venía contaminada, además, con letales microorganismos. Los terroristas querían asegurarse de matar. Afortunadamente, no hubo afectaciones a los órganos vitales.

"Me emocionó recibir el apoyo solidario, no solo del personal del hospital sino del pueblo peruano. Llovían las jarras de flores y artículos en la prensa en contra del atentado a la embajada de Cuba."

-El atentado, ¿contra quién era?

-No era un atentado contra mi persona, era contra Cuba. En aquella época, días antes, habían llegado paquetes-bombas a algunas de nuestras embajadas en Argentina, Canadá y no recuerdo a qué otras más. No llegaron a explotar; la que detonó fue esa. O sea, no era una acción contra mi persona, no era contra Núñez Jiménez, era contra Cuba, contra la Revolución. Me tocó a mí, a nombre de Cuba.

-¿A quién usted responsabiliza de este acto terrorista?

-Yo responsabilizo a Orlando Bosch Ávila, que lo reconoció poco tiempo después. No hace mucho, el canciller Felipe Pérez Roque lo dijo en un evento en el Palacio de las Convenciones, que en los documentos desclasificados del Archivo Nacional de Seguridad de Estados Unidos está que Orlando Bosch se atribuyó este atentado. Me dijeron inclusive que poco tiempo después, a uno de esos tipos, que hacían los artefactos explosivos, le explotó uno y perdió las dos manos.

-¿Qué sentimientos le provocan acciones de esta naturaleza?

-No quiero personalizar este hecho. Yo no personalizo, pero es que son acciones perversas, inescrupulosas contra Cuba, contra su proceso revolucionario. No es contra una persona, es contra la Revolución. Son abominables. No tienen en cuenta el sufrimiento de los padres, de las madres, de los hijos; no tienen en cuenta nada. Son asesinos a sueldo. Imagínese que Bosch está suelto en las calles de Miami, encantado de la vida, y no acaban de responder y pagar todos los asesinatos y fechorías que ha cometido.

"El terrorismo es el mismo, y todos saben de dónde viene"

Nora Rodríguez es testigo excepcional del sabotaje a la embajada de la Isla en Lisboa, Portugal, el 22 de abril de 1976, y ofrece detalles de uno de los hechos más violentos cometidos por esos "grupos selectos" y que resultó la casi completa destrucción de la misión de Cuba por acción de una potente carga explosiva. De la planificación y ejecución directa se responsabilizó a la CORU de Bosch Ávila. A 30 años de esos hechos Nora los conserva muy bien en su memoria.

Ocupaba el cargo de segunda secretaria, encargada de la administración y la parte económica de la misión diplomática. No llevaba allí ni un año.

Ella recuerda nítidamente que la bomba la dejaron en una maleta en la puerta de la embajada (ocupaba dos apartamentos en los pisos quinto y sexto, uno encima del otro), y que en el instante que el artefacto empezó a echar humo, "la compañera Adriana Corcho me avisó de que me retirara de la puerta, que había una bomba... En fracciones de segundos hizo explosión... se creó una enorme confusión... nos concentramos en ver quiénes estaban vivos o muertos.

"En ese momento en el recinto diplomático se encontraban muchas mujeres, pues la mayoría de los hombres estaban en la calle por cuestiones de trabajo. Nosotros asumimos el trabajo inmediato de preservar el lugar y de recoger a los compañeros heridos y fallecidos.

"Recuerdo que Efrén Monteagudo murió al instante porque a él lo afectó directamente la explosión. La compañera Adriana, herida de gravedad, llegó con vida al hospital, pero feneció con posterioridad por las lesiones. Más del 90 por ciento de la embajada cubana fue destruida y dañados apartamentos colindantes."

Nuestra interlocutora significa que la tragedia pudo ser mayor de ocurrir momentos después, pues a la hora del lamentable suceso, aproximadamente las cuatro de la tarde, estaban por regresar de la escuela al lugar los hijos del personal cubano de la embajada.

"Adriana y Efrén -continúa narrando Nora- eran funcionarios diplomáticos. Ella estaba con su esposo, quien era, además, consejero de la misión. Tenían dos hijos.

"Efrén, era agregado diplomático, estaba con su esposa y dos niñas.

"Debido a ese bárbaro atentado, cuatro niños quedaron huérfanos de uno de sus padres. Adriana tenía también otra hija, ya mayor, becada en Cuba… Tuvimos que recoger las cosas de los compañeros que perecieron y a mí me tocó encargarme de las pertenencias de Efrén, pues su esposa y sus hijas regresaron junto con su cadáver. Fue un momento muy triste e impactante, pues tenía una relación muy cercana con ellos."

Nora no tiene la menor duda de la autoría del atentado. "Todo el mundo sabe de dónde provienen las agresiones contra Cuba, del imperialismo norteamericano, de su Agencia Central de Inteligencia, de todos esos elementos terroristas creados por ellos… El terrorismo es el mismo."
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Complot Washington-Miami (I)
VERDUGOS AMPARADOS POR LA CIA

Embajadas y diplomáticos cubanos, blancos favoritos del terrorismo

Por: JUAN DIEGO NUSA PEÑALVER

La historia de la humanidad no registra un caso similar. Durante casi medio siglo, Cuba ha sido objetivo directo de la agresividad norteamericana y de un genocida terrorismo para subvertir y derrocar el orden legal de su Estado soberano.


"Las acciones terroristas contra nuestro servicio exterior empiezan desde el mismo momento en que triunfa la Revolución", subraya el vicecanciller Abelardo Moreno Fernández

En esos largos años la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, bajo estrictas órdenes de la Casa Blanca, ejecutó y organizó cientos de actos criminales contra las sedes diplomáticas cubanas y sus funcionarios como blanco preferencial. Lo atestiguan el propio Congreso de EE.UU. en investigaciones al respecto y lo prueban también decenas de documentos estadounidenses desclasificados.

Las evidencias indican con claridad que el aliento y el respaldo de la Oficina Oval siempre se ha manifestado para alentar y financiar el terrorismo contra la pequeña isla del mar Caribe.

Algunos de sus hijos se han visto en la necesidad de ir a Norteamérica para impedir actos de esa naturaleza contra la ínsula, y en ocasiones proteger también a ciudadanos estadounidenses. Ese es el caso de los luchadores antiterroristas Gerardo Hernández, René González, Ramón Labañino, Fernando González y Antonio Guerrero, injusta e ilegalmente encarcelados en Estados Unidos desde el 12 de septiembre de 1998.

Tres mil 478 cubanos han muerto y mil 099 resultaron heridos graves, sin contar los cuantiosos daños materiales. Ese es el saldo de la política anticubana de las sucesivas administraciones norteamericanas desde 1959 hasta el presente.

Especialmente, los gobiernos republicanos de Ronald Reagan (1981-1989) y de George Bush (1989-1993), padre del actual ocupante de la mansión ejecutiva de Pennsylvania Avenue, fomentaron y patrocinaron sin el menor sonrojo a la extrema derecha cubanoamericana afincada en ese país, hasta convertirla en un poderoso lobby en la capital del imperio.

"Las acciones terroristas contra nuestro servicio exterior empiezan desde el mismo momento en que triunfa la Revolución", subraya Abelardo Moreno Fernández, viceministro para Asuntos Multilaterales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.



El 22 de abril de 1976 perecieron Adriana Corcho (con su familia en la foto) y Efrén Monteagudo, funcionarios de la embajada en Portugal, como consecuencia del estallido de una bomba


"Ya en 1959, en algunos países como los Estados Unidos y República Dominicana, existían elementos vinculados a la dictadura batistiana (torturadores y otros represores, prófugos de la justicia revolucionaria), que comenzaron a crear situaciones contra nuestras embajadas en el exterior.

"Por ejemplo, fue agredido el entonces encargado de negocios de Cuba en República Dominicana, lo que provocó incluso un intento de penetración violenta en la embajada nuestra en Santo Domingo.

"Esta actividad, por supuesto que tuvo picos, relacionada con los períodos de una mayor intensidad del terrorismo contra Cuba, al calor de la subversiva Operación Mangosta primero y de las acciones de los grupos terroristas vinculados con la CIA y otros servicios especiales norteamericanos, ya en la década de los años 70 y hasta los años 80 del pasado siglo.

"Nuestros diplomáticos resultaban más vulnerables a cualquier tipo de hecho terrorista por estar fuera de las fronteras nacionales. Además, se sabe que son compañeros plenamente comprometidos con los postulados de nuestro proceso revolucionario", destaca.

Abanico de grupos terroristas

Como parte de su política, Washington se dio a la tarea en todos estos años de crear un enjambre de grupúsculos contrarrevolucionarios terroristas, responsables de incontables acciones violentas contra la nación antillana, con el propósito, siempre fracasado, de desestabilizar, debilitar y destruir a cualquier precio a su Revolución.


La imagen muestra la magnitud de la explosión que destruyó completamente la representación cubana en Lisboa, Portugal

Entre todas, la más fuerte y privilegiada por la Casa Blanca es la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), creada el 6 de julio de 1981 por el finado hampón Jorge Más Canosa, principal promotor de los atentados contra el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

La FNCA aparece como una entidad supuestamente no lucrativa, dedicada a promover influencias dentro de Estados Unidos para lograr cambios políticos en Cuba. Sus fundadores tenían orígenes comunes, habían pertenecido a las estructuras militares y políticas del dictador Fulgencio Batista, fueron mercenarios de la Brigada 2506, derrotada en Playa Girón (bahía de Cochinos), e integrantes de grupos terroristas anticubanos, y que prestaban servicios a la CIA en sus planes contra Cuba. Esa mafia constituyó una estructura con un presupuesto millonario para ejecutar acciones, que tenían dos fines concretos: la eliminación física del máximo dirigente cubano y afectar la economía de la Isla, en particular su floreciente industria turística.

Siguiendo esta línea, en 1992 creó en su seno una rama clandestina de corte terrorista denominada Comisión de Seguridad o Grupo Paramilitar, encargada de preparar y realizar actos de esa índole, tratando de encubrir la participación de Mas Canosa en estas. El grupo ha sido presidido por personajes tenebrosos como Alberto Hernández, Luis Zúñiga, Horacio García, Roberto Martín Pérez y Francisco José Hernández. Justamente, por estos calurosos días de 2006 un escándalo estremece la jungla de Miami, bastión de esta agrupación, a partir de una denuncia por estafa presentada contra sus socios por el ex director de la FNCA José Antonio Llama, en la cual se describe en detalles cómo se creó el referido Grupo Paramilitar, con qué objetivos, cómo se financió, qué armas compraron, para qué las iban a usar y quiénes participaban en su dirección.

Entre las organizaciones terroristas más violentas contra la mayor de las Antillas se encuentran también Abdala, Comandos L, Alpha-66, Cuba Independiente y Democrática, Comandos F-4, Omega-7, Jóvenes de la Estrella, Hermanos al Rescate, Acción Cubana y Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), entre otras de ese corte.

En ese complejo contexto, las fórmulas más empleadas contra Cuba para "ablandarla" y restarle apoyo interno fueron, en lo fundamental, el sabotaje o destrucción de objetivos civiles dentro del país; ataques piratas contra instalaciones costeras, naves mercantes y embarcaciones pesqueras; atentados a edificaciones y personal cubano en el exterior, incluidas sedes diplomáticas, oficinas de aviación, naves aéreas e instalaciones turísticas y la constante instigación a elementos subversivos a través de emisoras de radio y televisión, para realizar actos de esta naturaleza contra los centros de producción y de servicios, indicándoles incluso la forma de hacerlo.

El terrorismo como método oficial


Las oficinas de Cubana de Aviación en Madrid fueron objeto de un atentado dinamitero como parte de la estrategia contrarrevolucionaria de la CIA contra la Isla

El vicetitular del Exterior, Abelardo Moreno, explica que el imperialismo, y en particular el norteamericano, tiene una naturaleza que lo lleva a fomentar actos agresivos, a declarar, por ejemplo, la guerra preventiva en 60 o más oscuros rincones del mundo o a ser el promotor de la Operación Cóndor de eliminación de militantes de izquierda en el Cono Sur americano.

"O sea, que el terrorismo para el imperialismo norteamericano es un método, independientemente de sus resultados, y lo emplea en la misma medida que le sirve como complemento de otras acciones.

"Fíjate que en los meses previos a la invasión mercenaria por Playa Girón, en 1961, resultaron de una intensa actividad terrorista, dirigida por la CIA y ejecutada por las organizaciones mercenarias que existían en Cuba en esa época, algunos de cuyos integrantes principales fueron infiltrados en el país por el aparato encubierto de la superpotencia. Ese incremento del terrorismo en aquella etapa no representó un fin en sí mismo, sino constituyó un apoyo para crear el desconcierto, fomentar la inseguridad y la inestabilidad vinculada con los intentos, que se materializarían poco después de desatar una intervención armada contra nuestro pueblo.

"Ahora, el imperialismo cuenta con muchos medios en su arsenal, todos los cuales ha empleado contra Cuba. El afán de aislar al país es uno de ellos, y ha sido utilizado durante muchos años. Recuerda que durante los años 60 del pasado siglo, y hasta que algunos países latinoamericanos rectificaran y establecieran relaciones con La Habana, Estados Unidos logró que América Latina, con una honrosa excepción, México, rompiera lazos diplomáticos.

"La desestabilización es otro elemento de ese arsenal y dentro del cual figura el terrorismo, que persigue ese fin como objetivo central.

"El bloqueo económico es igualmente un ingrediente, medida impuesta desde el inicio mismo de la Revolución y que dura hasta hoy 47 años después.

"El objetivo del imperio estadounidense con el terrorismo no es alcanzar resultados concretos por sí mismo hoy o mañana, sino que forma parte de su propia naturaleza y de los resortes empleados para tratar de destruir a aquellos Gobiernos, naciones y procesos que no se pliegan a sus designios e intereses."

Blancos predilectos del terrorismo

Ya desde fecha tan temprana como el 5 de junio de 1959 (la Revolución triunfa en enero de ese año), se reportó el asalto de la embajada de la Isla en la República Dominicana, donde fueron brutalmente agredidos los diplomáticos cubanos Juan José Díaz del Real y Mario Rivas Patterson, mientras cinco días después fue ametrallado el automóvil del embajador en Haití, Antonio Rodríguez Echazábal, quien resultó ileso.


En la foto se observa la actitud digna de 11 pescadores cubanos secuestrados por mercenarios al servicio de la CIA en mayo de 1970

El 17 de noviembre de 1962 autoridades norteamericanas detuvieron y golpearon brutalmente al agregado y otros dos funcionarios de la delegación cubana ante la Organización de las Naciones Unidas.

La amplia lista incluye los daños de consideración ocasionados por el estallido de potentes bombas al consulado y embajada de Cuba en México, el 3 de diciembre de 1973 y el 20 de enero de 1974, respectivamente; a la Misión ante las Naciones Unidas, en Nueva York, el 6 de junio de 1976, y al edificio de la Sección de Intereses en Washington por el atentado dinamitero que sufrió el 8 de junio de 1978. Balas y explosivos en manos terroristas han segado valiosas vidas de diplomáticos y funcionarios cubanos destacados en los Estados Unidos y en otros países, en una criminal cruzada que no respeta ningún límite, principio o ley.

Hombres ejemplares como Enrique Valdés Morgado y Juan Mulens Quirós, correos diplomáticos fallecidos el 15 de marzo de 1963 en un supuesto accidente aéreo en Perú, que -como se verificó después- fue una acción enemiga, figuran en la extensa lista del martirologio cubano.

La historia recoge la muerte del custodio Sergio Pérez Castillo el 4 de abril de 1972, por un artefacto explosivo colocado en el consulado en Montreal, Canadá, mientras Adriana Corcho y Efrén Monteagudo, funcionarios de la embajada en Portugal, perecieron el 22 de abril de 1976 como consecuencia de la potente bomba que destruyó completamente esa representación en Lisboa.

Tampoco sus colegas y compatriotas olvidan a Félix García Rodríguez, miembro de la Misión Permanente de Cuba ante la ONU, ultimado a tiros a plena luz del día en Nueva York, el 11 de septiembre de 1980.

El proceder del Gobierno estadounidense y sus organismos de inteligencia, apoyando a sus "ahijados del crimen"" en estas acciones terroristas, lo corroboran las indagaciones del analista Percy Francisco Alvarado Godoy, en su trabajo "Pasajes del terrorismo contra Cuba"", en el cual denuncia que el 9 de agosto de 1976, dentro del fortalecimiento de una campaña de ataques a legaciones diplomáticas y comerciales de la ínsula en el exterior, fueron asesinados Crecencio Galañena Hernández y Jesús Cejas Arias, representantes de la embajada de Cuba en la Argentina, luego de ser secuestrados por elementos contrarrevolucionarios de origen cubano. Alvarado Godoy, agente Frayle de la Seguridad de la Isla, señala que aún se desconoce el paradero de ambos y acusa de ese canallesco golpe al terrorista Gaspar Eugenio Jiménez Escobedo, el mismo que junto a Guillermo Novo Sampoll, Pedro Crispín Remón Rodríguez y su jefe, el sanguinario Luis Clemente Faustino Posada Carriles, intentaron en noviembre de 2000 un magnicidio con explosivos de alto poder destructivo en contra del Comandante en Jefe Fidel Castro, durante un acto de solidaridad con Cuba en el Paraninfo de la Universidad de Panamá.

El analista aporta nuevos elementos sobre el proceder de la CIA y de las organizaciones contrarrevolucionarias, que atacaron en diversas oportunidades sedes diplomáticas de la isla caribeña en otros países.

Menciona, entre otros, la bomba hecha estallar el 3 de mayo de 1967, en el automóvil del embajador en México, que provocó heridas a cuatro personas; el artefacto explosivo colocado frente al consulado general en Montreal, Canadá, el 29 de mayo de 1969, y la detonación de dos bombas el 4 de mayo de 1974 frente al consulado cubano en Mérida, Yucatán, México.

Revela que otros explosivos fueron despachados a embajadas cubanas, como fue el caso de las situadas en Madrid (17 de mayo de 1972) y Londres (4 de mayo de 1974).

Esta criminal política llegó a extremos inauditos como el disparo realizado con una bazuca contra el edificio de las Naciones Unidas, en Nueva York, el 2 de diciembre de 1964, en el momento en que hacía uso de la palabra el comandante Ernesto Che Guevara, entonces ministro de Industrias.

De esa acción se responsabilizó a Novo Sampoll, residente en EE.UU. e involucrado también en el asesinato, el 21 de septiembre de 1976, del ex canciller chileno Orlando Letelier y su secretaria la norteamericana Ronni Moffit, entre otras fechorías.

Las acciones terroristas contra Cuba cobraron inusitada actividad a principios de los 90. Esos grupúsculos intensificaron desde territorio de los EE.UU. y otras bases de operaciones en Centroamérica, acciones violentas contra el pueblo cubano y sus dirigentes, alentados por el derrumbe del campo socialista y por considerar inminente el colapso de la Revolución.
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