ANDREJ PALACKO, UN AMIGO DE CUBA Y VENEZUELA
Por Juan Diego Nusa Peñalver
El eslovaco Andrej Palacko destacó hoy que la obra social de las revoluciones cubana y la bolivariana de Venezuela están indicando al mundo el camino para responder a las necesidades de la Humanidad, especialmente de los más pobres.
Los cubanos y los venezolanos con el impulso a la Operación Milagro de rehabilitación oftalmológica, la experiencia de Petrocaribe, las misiones sociales en Venezuela o las conquistas sociales de la Isla antillana en salud, deporte y educación muestran a los países
subdesarrollados cual es la manera de enfrentar los retos, dijo en
entrevista a la AIN Palacko.
Miembro de la Asociación Amigos de Cuba en Eslovaquia, este
embajador de la solidaridad concluyó su quinta visita amistosa a la
Isla, a la cual donó sendas exposiciones fotográficas de su autoría
sobre la realidad cubana captadas por su inquieto lente, que permiten ver en imágenes la realidad de una nación, que lucha por su porvenir.
Tras desear una pronta recuperación de la salud del presidente Fidel Castro, afirmó que Occidente no ofrece verdaderas soluciones a los inmensos problemas del mundo actual, atado a una globalización
neoliberal, que hace más rico a los ricos e incrementa la pobreza, la
inseguridad social, el desempleo y la falta de acceso a la salud y la
educación.
Palacko puso de ejemplo la negativa realidad de los ex países
socialistas de Europa oriental, en particular su patria Eslovaquia,
donde tras abrazar el capitalismo y aplicar el neoliberalismo se
agudizaron males sociales como el aumento de la violencia, la
prostitución, consumo de drogas y la precariedad de los sistemas de
enseñanza y sanitario.
Elogió la iniciativa venezolana de Petrocaribe, que calificó sin
precedente, por suministrar combustible a naciones caribeñas pequeñas y vulnerables sobre la base de la solidaridad y el uso racional y sustentable de ese recurso no renovable sumergido en una espiral especulativa de alza de los precios del petróleo en el mercado mundial.
Mi más ferviente deseo es que en este siglo XXI desaparezcan las
guerras y reine la paz, las negociaciones y el intercambio cultural
entre los países y las personas, concluyó.
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