Año nuevo... vida evolucionante
Hace dos años, fue recogiendo fuel en Galicia. El año pasado, en El Repilao, en plena serranía de Huelva. Este año, toca Posadas, a la sombra de Sierra Morena, en Córdoba. La tradición de huir de la ciudad, los cotillones y los bares masificados ha ido tomando cuerpo cada año. Así que, a primera hora de la mañana, no sin algún contratiempo y cabos sin atar, parto hacia cuatro días de fiesta, desenfreno y amistad. Allí pasaré la frontera entre el 4 y el 5. Allí celebraré lo que de este año he sabido aprovechar.
Gracias por el 2004. Y que la vida os evolucione para bien en 2005.
Gracias por el 2004. Y que la vida os evolucione para bien en 2005.
TSUNAMI de indignación
Ayer me salté injustificadamente mi rutina radiofónica y no escuché, como me es debido por placer y pseudobligación, ningún informativo durante la tarde.
Entre cafés, risas y anises se me fue el sol y casi la luna. Este mediodía me he levantado tarde. Lo justo para leer algo y seguir cultivando mi conocimiento sobre las, para mi nuevas, parrillas de programación. En esto llegan las 14:30 y mi pulgar busca inconscientemente el número 5. Hilario Pino me espera con su fornido cuello y sus lucidas corbatas. "Informativos Telecinco"... dice la voz en over mientras veo la calva reluciente del Bruce Willis español.
En Burgos, mucha nieve. Atascos. En Miranda del Ebro, retenciones de hasta 11 horas y personas que han tenido que domir en albergues, polideportivos y otros centros públicos. Alguna egoperiodista se hunde hasta las rodillas de nieve y se atreve, tras mostrarse en esa cómica situación, a reivindicar mejoras en la atención a las personas que, como ella, están atrapadas por la nieve.
Los primeros 15 minutos de informativo transcurren así. Y, sólo entonces, una ráfaga da por terminado el tema. A otra cosa, mariposa.
Y resulta que un terremoto/maremoto/tsunami ha dejado más de veinticinco mil víctimas mortales en Sri Lanca, Malasia, Tailandia, Indonesia, India o incluso Somalia (a 5 mil Km del epicentro). Más de un millón de personas han perdido su hogar y ahora toda la costa del mar Índico es un cultivo de enfermedades que en Occidente nos parecen del Pleistoceno. Me dice una amiga que quizá la Tierra se esté vengando por algo.
Para Telecinco y para Antena3, mereció prioridad, más tiempo y más esfuerzo la ola de frio en España. Seguramente, los editores de los informativos se guiaron por cuestiones de audiencia. La gente quiere ver lo que más cerca le pilla; lo demás, por muy grave que sea, es secundario. ¿Me puede alguien explicar por qué demonios nos parece más importante un par de atascos, por muy cerca que esté, que una tragedia tan enorme, por muy lejos que nos pille? No es la primera vez. Este verano, en la radio, me sorprendió comprobar cómo el mundo le daba la espalda a la masacre que provocan los monzones cada año. Cientos de miles de personas mueren, repito, cada año, y nadie dice nada.
Evidentemente, no espero una respuesta. Porque la hay (servicio público, cuestión de presupuestos y movilidad, etc etc...) y en muchos libros sobre Periodismo.
La náusea me nubla el diccionario mental, y sólo se me ocurren blasfemias. Para mí todos esos países que ahora se ahogan bajo el lodo han dejado de ser piezas en el inmemorizable puzzle del mapa de Asia. Ahora India es Bohdi o 'Acshi' y Malasia se llama Joe, por ejemplo. Son algunos mis compañeros de casa en Leeds. De cualquier modo, creo que mi indignación, aunque exagerada por este vinculo sentimental, está justificada.
Entre cafés, risas y anises se me fue el sol y casi la luna. Este mediodía me he levantado tarde. Lo justo para leer algo y seguir cultivando mi conocimiento sobre las, para mi nuevas, parrillas de programación. En esto llegan las 14:30 y mi pulgar busca inconscientemente el número 5. Hilario Pino me espera con su fornido cuello y sus lucidas corbatas. "Informativos Telecinco"... dice la voz en over mientras veo la calva reluciente del Bruce Willis español.
En Burgos, mucha nieve. Atascos. En Miranda del Ebro, retenciones de hasta 11 horas y personas que han tenido que domir en albergues, polideportivos y otros centros públicos. Alguna egoperiodista se hunde hasta las rodillas de nieve y se atreve, tras mostrarse en esa cómica situación, a reivindicar mejoras en la atención a las personas que, como ella, están atrapadas por la nieve.
Los primeros 15 minutos de informativo transcurren así. Y, sólo entonces, una ráfaga da por terminado el tema. A otra cosa, mariposa.
Y resulta que un terremoto/maremoto/tsunami ha dejado más de veinticinco mil víctimas mortales en Sri Lanca, Malasia, Tailandia, Indonesia, India o incluso Somalia (a 5 mil Km del epicentro). Más de un millón de personas han perdido su hogar y ahora toda la costa del mar Índico es un cultivo de enfermedades que en Occidente nos parecen del Pleistoceno. Me dice una amiga que quizá la Tierra se esté vengando por algo.
Para Telecinco y para Antena3, mereció prioridad, más tiempo y más esfuerzo la ola de frio en España. Seguramente, los editores de los informativos se guiaron por cuestiones de audiencia. La gente quiere ver lo que más cerca le pilla; lo demás, por muy grave que sea, es secundario. ¿Me puede alguien explicar por qué demonios nos parece más importante un par de atascos, por muy cerca que esté, que una tragedia tan enorme, por muy lejos que nos pille? No es la primera vez. Este verano, en la radio, me sorprendió comprobar cómo el mundo le daba la espalda a la masacre que provocan los monzones cada año. Cientos de miles de personas mueren, repito, cada año, y nadie dice nada.
Evidentemente, no espero una respuesta. Porque la hay (servicio público, cuestión de presupuestos y movilidad, etc etc...) y en muchos libros sobre Periodismo.
La náusea me nubla el diccionario mental, y sólo se me ocurren blasfemias. Para mí todos esos países que ahora se ahogan bajo el lodo han dejado de ser piezas en el inmemorizable puzzle del mapa de Asia. Ahora India es Bohdi o 'Acshi' y Malasia se llama Joe, por ejemplo. Son algunos mis compañeros de casa en Leeds. De cualquier modo, creo que mi indignación, aunque exagerada por este vinculo sentimental, está justificada.
Muchos Somos
De tantos hombres que soy, que somos,
no puedo encontrar a ninguno:
se me pierden bajo la ropa,
se fueron a otra ciudad.
Cuando todo está preparado
para mostrarme inteligente
el tonto que llevo escondido
se toma la palabra en mi boca.
Otras veces me duermo en medio
de la sociedad distinguida
y cuando busco en mí al valiente,
un cobarde que no conozco
corre a tomar con mi esqueleto
mil deliciosas precauciones.
Cuando arde una casa estimada
en vez del bombero que llamo
se precipita el incendiario
y ése soy yo. No tengo arreglo.
Qué debo hacer para escogerme?
Cómo puedo rehabilitarme?
Todos los libros que leo
celebran héroes refulgentes
siempre seguros de sí mismos:
me muero de envidia por ellos,
en los filmes de vientos y balas
me quedo envidiando al jinete,
me quedo admirando al caballo.
Pero cuando pido al intrépido
me sale el viejo perezoso,
y así yo no sé quién soy,
no sé cuántos soy o seremos.
Me gustaría tocar un timbre
y sacar el mí verdadero
porque si yo me necesito
no debo desaparecerme.
Mientras escribo estoy ausente
y cuando vuelvo ya he partido:
voy a ver si a las otras gentes
les pasa lo que a mí me pasa,
si son tantos como soy yo,
si se parecen a sí mismos
y cuando lo haya averiguado
voy a aprender tan bien las cosas
que para explicar mis problemas
les hablaré de geografía.
Pablo Neruda
Felicidad de prestado
Como en el anuncio. Sin petate militar pero con equipaje de nómada, sin cicatrices pero con heridas, sin hermanos de sangre pero con la sangre hermanada. A casa vuelvo por Navidad.
Tengo un espejo en casa que ya no me devuelve la misma imagen. Ya no me veo a mí, centro egocéntrico, ídolo ególatra. Las veces que he conseguido volverme antes de que me descubriera, vi cómo ahora el cristal me presenta de espaldas a él. Ya no me miro. Ahora observo mi sombra proyectada hacia el futuro sin saber muy bien hasta dónde alcanza la silueta de mi cabeza. Ahora miro a los demás, de pie, a punto de cruzar los bordes de mi sombra. Como dudando si entran y se quedan o si saludan y se van.
Ando de prestado. Mi mes en Sevilla es un regalo de Reyes que tengo que devolver. Y aún lo estoy desenvolviendo, quitándole los lazos rojos, verdes y azules y sorprendiéndome cuando descubro nuevas formas, vértices y ángulos que le han salido a lo que aquí dejé hace tan sólo tres meses. Pero cuando termine de desembalar este regalo, su dueño lo reclamará y yo tendré que volver a Leeds, al que siento como mi casa. Sevilla ahora es es el fondo de una piscina, donde disfrutas y haces tirabuzones, pero donde sabes que no podrás permanecer. No es tu hábitat. Habrás de volver a tierra. Y Leeds es por ahora mi única tierra, y ni siquiera es firme.
Si acaso supiera que con un injerto volvería a echar raíces. Pero allá por Junio mi vida será un amasijo de retales, de cabos sin atar, de extremos que no se tocan. He ampliado tanto el círculo que no soy capaz de trazar el diámetro. Incapaz de hallar el área para estar en todas partes. ¿Sevilla, Inglaterra, Madrid? ¿Vida universitaria, vida nómada, vida profesional? Cuando uno ha tenido las cosas tan claras, cualquier duda se convierte en existencial.
Tengo un espejo en casa que ya no me devuelve la misma imagen. Ya no me veo a mí, centro egocéntrico, ídolo ególatra. Las veces que he conseguido volverme antes de que me descubriera, vi cómo ahora el cristal me presenta de espaldas a él. Ya no me miro. Ahora observo mi sombra proyectada hacia el futuro sin saber muy bien hasta dónde alcanza la silueta de mi cabeza. Ahora miro a los demás, de pie, a punto de cruzar los bordes de mi sombra. Como dudando si entran y se quedan o si saludan y se van.
Ando de prestado. Mi mes en Sevilla es un regalo de Reyes que tengo que devolver. Y aún lo estoy desenvolviendo, quitándole los lazos rojos, verdes y azules y sorprendiéndome cuando descubro nuevas formas, vértices y ángulos que le han salido a lo que aquí dejé hace tan sólo tres meses. Pero cuando termine de desembalar este regalo, su dueño lo reclamará y yo tendré que volver a Leeds, al que siento como mi casa. Sevilla ahora es es el fondo de una piscina, donde disfrutas y haces tirabuzones, pero donde sabes que no podrás permanecer. No es tu hábitat. Habrás de volver a tierra. Y Leeds es por ahora mi única tierra, y ni siquiera es firme.
Si acaso supiera que con un injerto volvería a echar raíces. Pero allá por Junio mi vida será un amasijo de retales, de cabos sin atar, de extremos que no se tocan. He ampliado tanto el círculo que no soy capaz de trazar el diámetro. Incapaz de hallar el área para estar en todas partes. ¿Sevilla, Inglaterra, Madrid? ¿Vida universitaria, vida nómada, vida profesional? Cuando uno ha tenido las cosas tan claras, cualquier duda se convierte en existencial.
Artistas Acumulan Aquí Antiguas Ambiciones
Artistas Acumulan Aquí Antiguas Ambiciones, Ahora Anacrónicas, Antaño Alabanzas A Algo Ambiguo. Bandidos Buscan Buenos Botines, Birlan Birrias Baratas. Burgueses Bastardos Balbucean Borrachos, Bebidos. Cantantes Cumplen Con Creces, Copan Calles, Carraspean Cuando Cobran Cinco Céntimos, Celebran Cincuenta. Chalados, Chiflados Chillan Chorradas, Chatarreros Charlan. Dibujantes Diseñan Detalladamente Discotecas Donde Divas Dancen Desnudas Dando Diversas Drogas Duras, Detrás De Despechados Directores De Discográficas Decadentes. Enamorados Eligen Este Enclave Embelesados, Ellas Elogian Esas Extensiones Encantadoras, Ellos Están Embrujados: Es Eiffel, El Esculpió Esa Enorme Estructura Eterna. Fotógrafos Funden Furiosamente Flashes, Ferozmente Filman Flora, Fauna... Familias Fascinadas Frecuentan Ferias Furtivas, Fantasean Figurándose Famosos, Festejando Fogosos. ¡Gabachos! Generalmente Gentiles, Galantes, Gallardos, Gustan Gloriosas Gestas, Gesticulan Graciosamente, Guturalmente Gimen. Hay Homosexuales, Hay Heterosexuales. Hallamos Herejes Hostiles, Horrorizados Hospedando Hispanos, Huyen Histéricos. Inundación Inmigración Inminente, Inútil Impedirles Ingresar, Intercambio Idiomático Interminable, Inyectan Ideas Inusitadas, Impulsan Indudablemente. Jovencitos Juegan Jubilosamente, Joden Jardines, Jardineros Juran Jaleo. La Lluvia Limita Las Libertades. Levántome Ligeramente Lastimoso, Lamentando Latitudes Lejanas. Madrid Me Motivaba, Mi Mamá Me Mimaba. Mirar Mágicos Monumentos Me Mejora. Memorizo Mil Mapas, Maquillo Mi Máscara Melancólica. Nubes, Niebla, Noches Negras, Negros Nobles, Nobles Nulos, Narcotraficantes Nocivos, No Noto Nada Nuevo. Ornamentos Osados, Orden Obsesiona, Organización Obligatoria, Obras Otrora Originales: Olvidadas, Olor Orín Oculto. Profetas Parlotean Promesas Pasajeras, Paganos Parodian Personajes Parisinos. Pintores Pliegan Papeles, Pequeños Pétalos Perpétuos. París, Parece Precioso, Perfecto, Pero Para Pasar Períodos Peligroso, Pesado. Quien Quiera Queso Que Quema Quijadas... Rezo Repertorios Religiosos, Repito Réquiems, Resurgiré Rescatado. Ruidosos Ruegos Retumban Resonando. Resistiré. Sin Saberlo Soy Silencioso Sirviente, Simbólicamente Sacrifico Semestres Solo, Separado, Sustraído. Tengo Todo Tramado, Táctica Tanteada. Tímido Turista Terrestre, Típico Títere, Tolerante. Últimamente Urdo Utensilios Utilizables Ultramar. Voy Viendo Variables, Vida Vuela Veloz, Verdad Vehículo Válido. Xenofobia Y Zalamería.
Jorge Güil
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Las palabras nos salvan cuando la realidad zozobra. Estoy en casa, aunque aun no he terminado de llegar. La gente me quiere, y esta noche dormire sobre esa almohada. Mañana más.
Jorge Güil
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Las palabras nos salvan cuando la realidad zozobra. Estoy en casa, aunque aun no he terminado de llegar. La gente me quiere, y esta noche dormire sobre esa almohada. Mañana más.
Leeds vol. 1
Se acabó. Mañana vuelvo a casa. O debería decir "voy" y no "vuelvo", porque en realidad sólo serán 3 semanas en las que, eso sí, voy a disfrutar de cada beso y cada abrazo y cada risa de mis amigos, que sé que me esperan con los poros abiertos.
Aunque también echaré de menos. El volúmen uno de esta novela que estamos escribiendo en Leeds me ha cautivado con personas y personajes. A algunas de esas personas admiro, con otras no dejo de sorprenderme, con otras me río y a alguna otra que ya me ha dado tiempo incluso de querer.
La maleta abierta y la piel aún de gallina suponen suficiente nostalgia como para hacer de este un post melancólico que después arrastraría toda la noche. Así que ahí van algunas fotos. Lo único que espero es que cuando vuelva, no haya cambiado.

La noche es multicultural.

Una de las tantas noches en las que el cuerpo no está dispuesto a repetir la juerga del día anterior. Algún sitio donde sentarse, mucha charla y la certeza de que las cosas nunca acaban como planeas.

Os presento a los palmípedos del Hyde Park de Londres. Y nosotros, los patosos que les dábamos de comer.

Don Erasmo de Rotterdam llama a la cabina del barrio Chino. Quiere preguntarnos algo: qué nota le pondríais a esta experiencia hasta ahora?
Aunque también echaré de menos. El volúmen uno de esta novela que estamos escribiendo en Leeds me ha cautivado con personas y personajes. A algunas de esas personas admiro, con otras no dejo de sorprenderme, con otras me río y a alguna otra que ya me ha dado tiempo incluso de querer.
La maleta abierta y la piel aún de gallina suponen suficiente nostalgia como para hacer de este un post melancólico que después arrastraría toda la noche. Así que ahí van algunas fotos. Lo único que espero es que cuando vuelva, no haya cambiado.

La noche es multicultural.

Una de las tantas noches en las que el cuerpo no está dispuesto a repetir la juerga del día anterior. Algún sitio donde sentarse, mucha charla y la certeza de que las cosas nunca acaban como planeas.

Os presento a los palmípedos del Hyde Park de Londres. Y nosotros, los patosos que les dábamos de comer.

Don Erasmo de Rotterdam llama a la cabina del barrio Chino. Quiere preguntarnos algo: qué nota le pondríais a esta experiencia hasta ahora?