En casa
Justo cuando ya empezaba a llamar "casa" a la de Leeds, vuelvo a Sevilla. Ya estoy aqui. Lllegue ayer, y anoche dormi en la habitacion de alguien que ya no soy yo. Cuando tenga algo que decir, lo dire aqui... ahora solo tengo una aplastante sensacion de que solo callado puedo compartir este año con el resto de personas que, estoy seguro, permanecen en melancolico silencio en su rincon del mundo, al que una vez llamaron "casa". Esto es dramaticamente menos dramatico de lo que esperaba.
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Que casualidades! Visitando el weblog de Teo Ruiz, he llegado al tuyo. Regresas de Leeds, y yo me voy para allá dentro de 20 días a hacer una estancia. Me gustaría que tuviéramos la oportunidad de intercambiar impresiones. Seguro que me viene bien información de primera mano ;)
Un saludo, y bienvenido a casa.
Un saludo, y bienvenido a casa.
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Uno, en los comienzos, no sabe que sabe, es la época de la niñez, en la que todo es mágico. Despues, va sabiendo que no sabe y se despierta la curiosi-dad por las cosas y los hechos que van acaeciendo en su entorno. Más tarde (quizá sea ese tu momento), sabe que sabe y se queda uno perplejo y desconcer-tado ante el descubrimiento. Pronto estarás, dicen lo que entienden de estos mecanismos, en el umbral del último y más largo estadio que es aquel en el que no sabes que sabes y entonces, con el paso de los años todo va siendo más ase-quible, más llevadero, porque empieza a funcionar una especie de automático. Cada vez recibirás más información que iras procesando (como rellenado los huecos de un inmenso casillero) y que te servirá, si todo va bien, para relativizar y suavizar aquellos fundamentalismos (en su mejor acepción) que han marcado nuestra juventud temprana. No hay mas paliativos para lo que te ocurre que la paciencia. No tengas prisa, la vida solo se vive una vez y es buena técnica la de desdoblarte, y mirarte a ti mismo desde cierta altura, como si fueras otro o “el otro”, para visualizar con objetividad el conjunto de aquellas cosas que haces. Eso es a veces suficiente, siempre balsámico. Es decir que no confíes en exceso en que las cosas vayan a cambiar, en el sentido estricto de la palabra. Efectiva-mente el universo es caótico (o entrópico, que es lo que se lleva ahora), pero no veas la diferencia que hay entre limitarse a sufrirlo y a entenderlo, hablándole de tú a tú, pillándole como si dijéramos de lo mismísimos webs.
Para ilustrarte esto (tu comentario ha hecho que me sienta solidario con-tigo), a continuación te voy a transcribir algo que escribí hace un par de años…cuando tenía 55… y perdona la inevitable intrusión generacional.
Te envío un saludo afectuoso.
“Hay días en que no se está para nada. Desde que me levanté, me asomé a la ventana, y vi el cielo gris sucio (nada de grandes nubes blancas y algodono-sas), me dije a mí mismo: hoy no voy a estar para nada. Y conforme transcurrie-ron las horas me fui dando cuenta hasta que punto la presunción era acertada. Anoche, al salir del baño, después de un infructuoso intento de alejar de mí to-do lo innombrable, me dije bueno, mañana por la mañana será, sin saber que esta mañana iba ser el comienzo del día en que no iba a estar para nada, por lo que esta mañana, antes de entrar en el baño, ya sabía de la inutilidad de la ac-ción, como efectivamente sucedió. Después, sucesivamente, no había pan blan-do para desayunar, no tenía pantalones que ponerme (los lavados penden in-formes y húmedos del tendedero de la salita), más tarde fui a la peluquería y al cruzar la puerta siete miradas me miraron inquisitivamente desde detrás de Marcas, ABCs y Holas!, mientras el peluquero hacía un expresivo gesto de re-proche, ¿tú, precisamente, vas a venir un sábado? Cuando volví a casa un mensa-je telefónico de mi mujer, deliberadamente lacónico y seco, me recordaba que tenía que sacar al perro a mediodía (ya que estás sin hacer nada, mano sobre mano, saca al menos a pasear al pobre animal, mientras yo estoy aquí TRABA-JANDO, decía implícitamente el mensaje). Finalmente me senté ante el ordena-dor y después de cuatro o cinco intentos fallidos abandoné la conexión a Inter-net, desde donde quería acceder a todo lo que hubiera sobre estados de ánimo alternativos.
Siguiendo esta línea reflexiva concluyo que, desde el punto de vista de un observador exterior, no importa lo que nos ocurra y como nos ocurra, de qué forma nos sonría la diosa Fortuna, cómo nos arropen de bien nuestros án-geles tutelares, los elogios que se viertan alrededor de nuestro nombre escritos en cualquier libro, nada de esto importa, digo, desde el momento en que, una mañana, decidimos que estamos www.confusos.es ¿y por qué? No lo sé. Tal vez sea ese anhelo, cismático y circular que siempre pastorea en nuestra cabeza y que compendia las expectativas que diferimos y los dilemas que nos hostigan, amores proscritos, desengaños atravesados, palabras que debieron pronunciar-se, aquellas otras que no, lo que pude hacer y no hice, lo que hice y se olvidó, yo que sé cuantas cosas mas, quizá la relación sea infinita. De vez en cuando, todo esto, que se cuece a fuego lento en el subconsciente, suelta un chorrillo de vapor que empaña nuestra visión y nos dificulta nuestra única tarea plausible que es la de discernir las cosas con la luz de nuestra razón más cartesiana, señalarlas, mencionarlas y, sobre todo, guardarlas en el cajón que corresponda y todo ello sin que nos duela excesivamente el estómago. ¡Que sano llega a ser el ejercicio del cinismo para poder relativizar todo lo que ocurre a nuestro alrededor! ¡Qué bien se está, cuando se está bien! decía Paco Rabal en “Pajarito” sentado en un sillón de mimbre, frente al mar, con el aire alborotando sus canas de viejo. ¡Vi-va la bagatela! deberíamos decir pues, al levantarnos por la mañana, tratando de coger el rábano por las hojas, haciendo de nuestra capa un sayo, de nuestra vida un títere, de nuestro fracaso un mérito, de nuestro estreñimiento una expe-riencia, echando sobre nuestras espaldas todo lo que nuestras espaldas aguan-ten, siendo un poco más espectadores y distanciándonos del espectáculo porque posiblemente esté amañado.
Alguien dijo que la vida no es más que la historia que escribe un dios subalterno para comunicarse con el demonio, así que.......”
Para ilustrarte esto (tu comentario ha hecho que me sienta solidario con-tigo), a continuación te voy a transcribir algo que escribí hace un par de años…cuando tenía 55… y perdona la inevitable intrusión generacional.
Te envío un saludo afectuoso.
“Hay días en que no se está para nada. Desde que me levanté, me asomé a la ventana, y vi el cielo gris sucio (nada de grandes nubes blancas y algodono-sas), me dije a mí mismo: hoy no voy a estar para nada. Y conforme transcurrie-ron las horas me fui dando cuenta hasta que punto la presunción era acertada. Anoche, al salir del baño, después de un infructuoso intento de alejar de mí to-do lo innombrable, me dije bueno, mañana por la mañana será, sin saber que esta mañana iba ser el comienzo del día en que no iba a estar para nada, por lo que esta mañana, antes de entrar en el baño, ya sabía de la inutilidad de la ac-ción, como efectivamente sucedió. Después, sucesivamente, no había pan blan-do para desayunar, no tenía pantalones que ponerme (los lavados penden in-formes y húmedos del tendedero de la salita), más tarde fui a la peluquería y al cruzar la puerta siete miradas me miraron inquisitivamente desde detrás de Marcas, ABCs y Holas!, mientras el peluquero hacía un expresivo gesto de re-proche, ¿tú, precisamente, vas a venir un sábado? Cuando volví a casa un mensa-je telefónico de mi mujer, deliberadamente lacónico y seco, me recordaba que tenía que sacar al perro a mediodía (ya que estás sin hacer nada, mano sobre mano, saca al menos a pasear al pobre animal, mientras yo estoy aquí TRABA-JANDO, decía implícitamente el mensaje). Finalmente me senté ante el ordena-dor y después de cuatro o cinco intentos fallidos abandoné la conexión a Inter-net, desde donde quería acceder a todo lo que hubiera sobre estados de ánimo alternativos.
Siguiendo esta línea reflexiva concluyo que, desde el punto de vista de un observador exterior, no importa lo que nos ocurra y como nos ocurra, de qué forma nos sonría la diosa Fortuna, cómo nos arropen de bien nuestros án-geles tutelares, los elogios que se viertan alrededor de nuestro nombre escritos en cualquier libro, nada de esto importa, digo, desde el momento en que, una mañana, decidimos que estamos www.confusos.es ¿y por qué? No lo sé. Tal vez sea ese anhelo, cismático y circular que siempre pastorea en nuestra cabeza y que compendia las expectativas que diferimos y los dilemas que nos hostigan, amores proscritos, desengaños atravesados, palabras que debieron pronunciar-se, aquellas otras que no, lo que pude hacer y no hice, lo que hice y se olvidó, yo que sé cuantas cosas mas, quizá la relación sea infinita. De vez en cuando, todo esto, que se cuece a fuego lento en el subconsciente, suelta un chorrillo de vapor que empaña nuestra visión y nos dificulta nuestra única tarea plausible que es la de discernir las cosas con la luz de nuestra razón más cartesiana, señalarlas, mencionarlas y, sobre todo, guardarlas en el cajón que corresponda y todo ello sin que nos duela excesivamente el estómago. ¡Que sano llega a ser el ejercicio del cinismo para poder relativizar todo lo que ocurre a nuestro alrededor! ¡Qué bien se está, cuando se está bien! decía Paco Rabal en “Pajarito” sentado en un sillón de mimbre, frente al mar, con el aire alborotando sus canas de viejo. ¡Vi-va la bagatela! deberíamos decir pues, al levantarnos por la mañana, tratando de coger el rábano por las hojas, haciendo de nuestra capa un sayo, de nuestra vida un títere, de nuestro fracaso un mérito, de nuestro estreñimiento una expe-riencia, echando sobre nuestras espaldas todo lo que nuestras espaldas aguan-ten, siendo un poco más espectadores y distanciándonos del espectáculo porque posiblemente esté amañado.
Alguien dijo que la vida no es más que la historia que escribe un dios subalterno para comunicarse con el demonio, así que.......”
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Bienvenido a "casa" cuando tengas ganas de compartir este año con los que te hemos echado de menos no olvides quedar a tomar un café. Besitos élficos
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hola Juan¡¡¡
Aquí todos nos alegramos de tenerte de vuelta, y ya sabes que "tu casa" te la llevas puesta, no se encuentra en ningun sitio si no en todos los lugares donde te sientes así.
un abrazo, amigo
nico
Aquí todos nos alegramos de tenerte de vuelta, y ya sabes que "tu casa" te la llevas puesta, no se encuentra en ningun sitio si no en todos los lugares donde te sientes así.
un abrazo, amigo
nico
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Pues que quieras que te digamos: ¡Bienvenido! Nos alegramos de que estés de vuelta
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Estoy en uno de los clusters, hay un viejo reviejo mirando porno dos ordenadores por delante de mi, he terminado las maletas, y mi casa ya no es mi casa, es un cuarto vacio en el que ya no queda ni rastro de mi paso por ahi. peor sera volver a mi casa, a la que me espera en España, y no reconozca como mia toda la chatarra que deje en casa de mis padres, y mire a mi alrededor tratando de comprender y recordar como era la chica que antes vivia alli,porque se me ha olvidado. Mañana cojo el avion y como dijo ayer Guzman, termina por fin la agonia. Que gracia, llevo sin abrir la boquita todo el dia.Sera el luto...





