Las juventudes de los partidos políticos
Juventudes Socialistas insta al Gobierno a que haga una revisión profunda de las relaciones del Estado con las religiones, y en particular de los privilegios de la Iglesia Católica.
Por fin, por fin, por fin Juventudes Socialistas (JSE) deja de comportarse como una cantera, un 'segunda B' de sus partidos matriz, al que hay que llegar como sea. Ojalá sea sólo el principio. Las JSE, en lugar de comportarse como 'watchdogs' del ZPerismo, en lugar de intentar encabezar el movimiento "No nos falles", se esconde tras la maquinaria de un mega-partido, el PSOE, al que el poder inevitablemente aleja de los ciudadanos. En el seno de las JSE, la promoción y el éxito son determinados desde arriba. 'Los grandes' deciden quiénes 'suben' a Primera División. Por tanto, los militantes más jóvenes, a buen seguro con intenciones más que buenas y más que llenas de ilusión por cambiar el mundo, tienen que aprender los trucos de la política interna, de las tensiones de partido, de los juegos de poder, del cainismo, para poder medrar. Es decir: aprenden lo peor de la política para algún día poder llegar a hacer algo por los demás. Para entonces, están demasiado alienados.
Este problema, hoy por hoy, es endémico en todas y cada una de las organizaciones políticas juveniles que dependen de una superestructura. Pasa, incluso más acentuado, en las Nuevas Generaciones del PP y pasa en Juventudes Comunistas, aunque sus redes de organizaciones satélites si sepan moverse algo más. La cuestión es, en definitiva, que las las juventudes de los partidos deberían ser planteadas (aunque fuera desde arriba) como una forma más a pie de calle de responder a las inquietudes sociales de los jóvenes. Una forma de engancharnos por donde nos gusta (o nos duele) para cimentar un compromiso de futuro o al menos una desdemonización de la política.
Si es el primer paso, bravo. Si no, no pasará nada. Los jóvenes, desesperados por falta de referencias, seguiremos saliendo de los rincones de forma espontánea. Y allí, en el rincón, se quedarán los aprendices de lo peor de la política.
Por fin, por fin, por fin Juventudes Socialistas (JSE) deja de comportarse como una cantera, un 'segunda B' de sus partidos matriz, al que hay que llegar como sea. Ojalá sea sólo el principio. Las JSE, en lugar de comportarse como 'watchdogs' del ZPerismo, en lugar de intentar encabezar el movimiento "No nos falles", se esconde tras la maquinaria de un mega-partido, el PSOE, al que el poder inevitablemente aleja de los ciudadanos. En el seno de las JSE, la promoción y el éxito son determinados desde arriba. 'Los grandes' deciden quiénes 'suben' a Primera División. Por tanto, los militantes más jóvenes, a buen seguro con intenciones más que buenas y más que llenas de ilusión por cambiar el mundo, tienen que aprender los trucos de la política interna, de las tensiones de partido, de los juegos de poder, del cainismo, para poder medrar. Es decir: aprenden lo peor de la política para algún día poder llegar a hacer algo por los demás. Para entonces, están demasiado alienados.
Este problema, hoy por hoy, es endémico en todas y cada una de las organizaciones políticas juveniles que dependen de una superestructura. Pasa, incluso más acentuado, en las Nuevas Generaciones del PP y pasa en Juventudes Comunistas, aunque sus redes de organizaciones satélites si sepan moverse algo más. La cuestión es, en definitiva, que las las juventudes de los partidos deberían ser planteadas (aunque fuera desde arriba) como una forma más a pie de calle de responder a las inquietudes sociales de los jóvenes. Una forma de engancharnos por donde nos gusta (o nos duele) para cimentar un compromiso de futuro o al menos una desdemonización de la política.
Si es el primer paso, bravo. Si no, no pasará nada. Los jóvenes, desesperados por falta de referencias, seguiremos saliendo de los rincones de forma espontánea. Y allí, en el rincón, se quedarán los aprendices de lo peor de la política.
Comentario:
¿Que dice usted que uno de Nuevas Generaciones va a venir a engancharme por donde me gusta?
Quite, quite... ya me engancho yo solo.
¡Qué resaca, madre! (Ayer me engancharon los holandeses)
Quite, quite... ya me engancho yo solo.
¡Qué resaca, madre! (Ayer me engancharon los holandeses)
Comentario:
Es precisamente por este motivo por lo que la militancia en los partidados va decallendo mientras que aumenta la afiliacion a asocaiciones ong etc etc





