La libélula y el trébol
La mitad de una libélula se posó en un trébol de dos hojas. Llegó un un hombre triste y dijo:
"Es una relación desigual. A la libélula le falta toda una mitad, y al trébol sólo una hoja, un tercio. Es evidente que el trébol es más feliz que la libélula."
Entonces llegó un hombre ingenuo: "Perdóneme caballero, pero creo que quizá que esté equivocado. ¿Ha pensado en que ese trébol puede ser uno de la suerte, de cuatro hojas? En ese caso, a ambos le faltaría la mitad. Ambos serían igual de infelices, o igual de felices... pero compatibles en cualquier caso."
El hombre triste sostuvo un dedo sobre los labios hasta que dijo finalmente: "Todo eso es cierto, pero, dado el caso, la libélula no sabe que ese trébol sobre el que se posa es uno de cuatro hojas. Ha visto muchos de tres y piensa razonablemente que éste es uno como todos los demás. Los dos están tristes porque les falta la mitad; la libélula, además, cree que nadie puede comprender su tristeza. Así que no hay simetría, caballero."
"Es una relación desigual. A la libélula le falta toda una mitad, y al trébol sólo una hoja, un tercio. Es evidente que el trébol es más feliz que la libélula."
Entonces llegó un hombre ingenuo: "Perdóneme caballero, pero creo que quizá que esté equivocado. ¿Ha pensado en que ese trébol puede ser uno de la suerte, de cuatro hojas? En ese caso, a ambos le faltaría la mitad. Ambos serían igual de infelices, o igual de felices... pero compatibles en cualquier caso."
El hombre triste sostuvo un dedo sobre los labios hasta que dijo finalmente: "Todo eso es cierto, pero, dado el caso, la libélula no sabe que ese trébol sobre el que se posa es uno de cuatro hojas. Ha visto muchos de tres y piensa razonablemente que éste es uno como todos los demás. Los dos están tristes porque les falta la mitad; la libélula, además, cree que nadie puede comprender su tristeza. Así que no hay simetría, caballero."
Comentario:
Creía que mi cuerpo era simétrico y un día desnuda frente al espejo me di cuenta de que mi pecho derecho era mayor que el izquierdo.
Entonces pensé cómo podría sentirme sin ese pecho inferior; me lo cogí suavemente con la mano contraria y haciendo un ejercicio de concentración, intenté llevar mi mente más allá de la habitación en la que me encontraba.
En ese momento en el que el proceso estaba desarrollándose, comencé a sentir un enorme mareo hasta perder el equilibrio y es que me di cuenta, que necesitaba dos pechos asimétricos para equilibrar mi cuerpo.
Entonces pensé cómo podría sentirme sin ese pecho inferior; me lo cogí suavemente con la mano contraria y haciendo un ejercicio de concentración, intenté llevar mi mente más allá de la habitación en la que me encontraba.
En ese momento en el que el proceso estaba desarrollándose, comencé a sentir un enorme mareo hasta perder el equilibrio y es que me di cuenta, que necesitaba dos pechos asimétricos para equilibrar mi cuerpo.





