Leeds vol. 1
Se acabó. Mañana vuelvo a casa. O debería decir "voy" y no "vuelvo", porque en realidad sólo serán 3 semanas en las que, eso sí, voy a disfrutar de cada beso y cada abrazo y cada risa de mis amigos, que sé que me esperan con los poros abiertos.
Aunque también echaré de menos. El volúmen uno de esta novela que estamos escribiendo en Leeds me ha cautivado con personas y personajes. A algunas de esas personas admiro, con otras no dejo de sorprenderme, con otras me río y a alguna otra que ya me ha dado tiempo incluso de querer.
La maleta abierta y la piel aún de gallina suponen suficiente nostalgia como para hacer de este un post melancólico que después arrastraría toda la noche. Así que ahí van algunas fotos. Lo único que espero es que cuando vuelva, no haya cambiado.

La noche es multicultural.

Una de las tantas noches en las que el cuerpo no está dispuesto a repetir la juerga del día anterior. Algún sitio donde sentarse, mucha charla y la certeza de que las cosas nunca acaban como planeas.

Os presento a los palmípedos del Hyde Park de Londres. Y nosotros, los patosos que les dábamos de comer.

Don Erasmo de Rotterdam llama a la cabina del barrio Chino. Quiere preguntarnos algo: qué nota le pondríais a esta experiencia hasta ahora?
Aunque también echaré de menos. El volúmen uno de esta novela que estamos escribiendo en Leeds me ha cautivado con personas y personajes. A algunas de esas personas admiro, con otras no dejo de sorprenderme, con otras me río y a alguna otra que ya me ha dado tiempo incluso de querer.
La maleta abierta y la piel aún de gallina suponen suficiente nostalgia como para hacer de este un post melancólico que después arrastraría toda la noche. Así que ahí van algunas fotos. Lo único que espero es que cuando vuelva, no haya cambiado.

La noche es multicultural.

Una de las tantas noches en las que el cuerpo no está dispuesto a repetir la juerga del día anterior. Algún sitio donde sentarse, mucha charla y la certeza de que las cosas nunca acaban como planeas.

Os presento a los palmípedos del Hyde Park de Londres. Y nosotros, los patosos que les dábamos de comer.

Don Erasmo de Rotterdam llama a la cabina del barrio Chino. Quiere preguntarnos algo: qué nota le pondríais a esta experiencia hasta ahora?