"Paris outragé, Paris brisé, mais Paris libéré!"
"Paris! Paris outragé, Paris brisé, Paris martyrisé, mais Paris libéré, libéré par lui-même..." Es el inicio de uno de los discursos más famosos en Francia, pronunciado el 24 de agosto de 1944 por el general Charles de Gaulle desde el balcón del Ayuntamiento de Paris. Francia había recuperado su capital tras cuatro años de ocupación nazi. "¡París! Paris ultrajada, París exhausta, París martirizada, pero París liberada, ¡liberada por sí misma!"... aunque esto último no es demasiado exacto.
No fueron pocos los extranjeros voluntarios (o no tan voluntarios, como ahora veremos) que participaron en la lucha por la liberación de Francia. Han pasado 60 años, y ahora, sólo ahora, la historia oficial se vuelve hacia los españoles alistados en el Ejército galo. Eran republicanos que habían escapado de las fauces del cabrón de El Ferrol tras la Guerra Civil española. Una vez en territorio francés, a muchos se les dió dos opciones a elegir: o a la legión, o a España. Evidentemente, la mayoría optó por la legión.
Y así, el 80% de los miembros de la división Leclerc, la que primero ganó posiciones en París, era de nacionalidad española. Y el primer carro de combate que aparcó delante del ayuntamiento parisino se llamaba 'Guadalajara'. Sin embargo, los dos únicos de la compañía 'El Nueve' que aún siguen vivos lo tienen claro: no lucharon por Francia. Lucharon contra el fascismo.
Esto no es un ejercicio de patriotismo nostálgico. No se trata de ensalzar la 'españolidad' de los liberadores. De hecho, en las tropas francesas había unos 3.500 españoles. Colaborando con el ejército aleman.... muchos, muchos más. Pero sería muy demagogo no reconocer, aún desde planteamientos pacifistas, el mérito de aquella operación, que supuso un punto de inflexión determinante para los intereses de Hitler.
Se me antoja ahora hacer ciertos paralelismos cogidos por los pelos... pero hoy el diario Le Monde lo borda con esta viñeta en portada.

Como decía Ismael Serrano en aquella canción despertadora de conciencias adolescentes.... "y bajo los adoquines, no había arena de playa". Sólo más adoquines. Le monde, pavé!
No fueron pocos los extranjeros voluntarios (o no tan voluntarios, como ahora veremos) que participaron en la lucha por la liberación de Francia. Han pasado 60 años, y ahora, sólo ahora, la historia oficial se vuelve hacia los españoles alistados en el Ejército galo. Eran republicanos que habían escapado de las fauces del cabrón de El Ferrol tras la Guerra Civil española. Una vez en territorio francés, a muchos se les dió dos opciones a elegir: o a la legión, o a España. Evidentemente, la mayoría optó por la legión.
Y así, el 80% de los miembros de la división Leclerc, la que primero ganó posiciones en París, era de nacionalidad española. Y el primer carro de combate que aparcó delante del ayuntamiento parisino se llamaba 'Guadalajara'. Sin embargo, los dos únicos de la compañía 'El Nueve' que aún siguen vivos lo tienen claro: no lucharon por Francia. Lucharon contra el fascismo.
Esto no es un ejercicio de patriotismo nostálgico. No se trata de ensalzar la 'españolidad' de los liberadores. De hecho, en las tropas francesas había unos 3.500 españoles. Colaborando con el ejército aleman.... muchos, muchos más. Pero sería muy demagogo no reconocer, aún desde planteamientos pacifistas, el mérito de aquella operación, que supuso un punto de inflexión determinante para los intereses de Hitler.
Se me antoja ahora hacer ciertos paralelismos cogidos por los pelos... pero hoy el diario Le Monde lo borda con esta viñeta en portada.

Como decía Ismael Serrano en aquella canción despertadora de conciencias adolescentes.... "y bajo los adoquines, no había arena de playa". Sólo más adoquines. Le monde, pavé!
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