╨╧рб▒с                                                                                                                                                                                                                                                                  ье┴╛Luis Sсnchez, Reino Unido. Un grupo de hispanohablantes se concentra allэ donde los sacos de dormir han decidido respetar el lugar com·n: УAquэ se queda la clara, / la entraёable transparencia / de tu querida presencia, / Comandante Chщ GuevaraФ. Alemanes, italianos, franceses, suizos, ingleses escuchan. El Millenium Dome, capricho arquitectєnico de final de milenio reconvertido en una enorme carpa multiusos, retumba y devuelve el eco de las voces europeas mas jєvenes y menos escuchadas. Las de la izquierda СalterglobalizadoraТ. Son ya las 4 de la madrugada del 15 de octubre. En Florida, donde otro capricho de final de milenio - щste judicial - dejє malherida la democracia, el recuento sigue ya sin emociєn. Los elefantes azules republicanos alzan la trompa del triunfo, dispuestos a arremeter con ella contra las voces de los demєcratas. El sistema electoral vuelve a ahogarles el eco. Queda Pensilvana, queda Ohio y California. Son sєlo las 4 de la madrugada del primer martes de noviembre. УVoy a hablar en castellano, porque yo no sщ inglщsФ. El pabellєn central del Alexadra Palace de Londres aplaude a rabiar una vez que los dispositivos individuales de traducciєn han hecho su trabajo. El iconografiado comandante se encarna en su hija, Aleida Guevara. Es la estrella del cartel, la ponencia a la que todos los participantes del Foro Social Europeo de Londres quieren asistir. Veinte mil acreditados para tres jornadas de discusiєn, protesta y, sobre todo, construcciєn de una identidad que haga frente al enemigo com·n: el capitalismo descarnado, la injusticia global y George W. Bush. El Dow Jones y el Nasdaq se disparan en verde incluso antes de que termine definitivamente el recuento. Verde alegrэa, verde dєlar. Aquэ no hay contradicciones, quizс porque no hay complejos. УAlguna gente os llama la elite. Yo os considero mi baseФ, dijo Bush durante su precampaёa ante los mсs ricos inversores norteamericanos. Para poder circular por la sede que alberga el Foro Social hay que ensayar un УsorryФ cada tres metros. Y un Уno, thanksФ cada cuatro. Los pasillos que conectan los diferentes espacios de debate (o agitaciєn) estсn atestados de vendedores deambulantes y mercadillos diseёados con esmero. Banderas de la URRS, banderas pacifistas multicolorartin, canadiense y estudiante de Ciencias Polэticas, murmura a sus acompaёantes: УCurioso. El anticapitalismo se vale del capitalismo para luchar contra щlФ. УEnhorabuena, seёor presidenteФ. Con esta protocolaria felicitaciєn a su rival y ganador en las elecciones, John Forbes Kerry enterraba su ·nica opciєn de pasar a la Historia por sэ mismo. Siempre serс el segundo y frustrado JFK, esposo de la heredera del imperio Heinz, que baёa de ketchup los intragables men·s anglosajones. Ohio se ha perdido. Pensilvana y California no fueron suficientes. La guerra de Irak tampoco. Ni Michael Moore, ni REM, ni siquiera Bruce Springsteen. En tiempos de guerra, o de sensaciєn de guerra, no se cambia al comandante en jefe. Tres cuartas partes de los ciudadanos del mundo hubieran preferido que Kerry ganara las elecciones. La mayorэa de los estadounidenses no sabe dєnde estс Espaёa. Blair suspira. Barroso no sabe para dєnde mirar. Zapatero sэ: hacia abajo. En el Likud israelэ aplauden, en Ramala se apresuran a construir mсs fosas y bunques. En Corea del Norte tendrсn que seguir jugando a las adivinanzas de la energэa nuclear y en Siria ven cєmo la bola n·mero ocho se dirige directamente a su agujero. En Irak hace tiempo que no dicen nada. УLa izquierda de la izquierda de la izquierda se re·ne este fin de semana en Londres...Ф. Con este principio demoledor arrancaba una punzante crєnica, la ·nica, que el diario El Paэs dedicaba al Foro. Despuщs, unas fundamentadas crэticas a sus contradicciones, sus defectos y sus incidentes. УLa primera impresiєn es inevitable, pero de entre los 20 eventos simultсneos, entre conferencias, conciertos, proyecciones o grupos de trabajo, siempre se puede escoger uno que merezca mucho la penaФ, comenta enfadada, con el periєdico en la mano, una estudiante vasca. Mientras, a pocos metros, un ex piloto de combate del Ejщrcito Israelэ cuenta su particular travesэa del desierto: presidir una plataforma semiclandestina de militares que estсn en contra de la masacre del pueblo palestino. En el otro extremo del palacio de exposiciones, algunas organizaciones musulmanas debatэan sobre cєmo lograr la integraciєn satisfactoria en Europa de los fieles al Islam. Se respira esperanza. La maёana del 3 de noviembre, el elefante levanta sus colmillos de lujoso marfil en seёal de victoria. Del otro lado, los que invierten su esfuerzo en la lucha por ese Бhn}═mprobable, se llevan la mano a la cara para aliviar el dolor de la bofetada. De lo malo, lo peor. Los miles de jєvenes que una vez compartieron melodэa ahora comparten frustraciєn: parece como si todo hubiera sido, efectivamente, tan sєlo una entraёable transparencia. #РЙ$РЙ%░ sH tH 8lЄ ЗzL                                                                                                                                                                                                                             R