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El Juglar Apócrifo
Trabajos literarios y fotográficos
Acerca de
Me gusta la literatura, leer y escribir, la música, la fotografía. En deportes me gusta la natación, el senderismo, el baloncesto y las artes marciales. Y sobretodo disfrutar de la vida.
Sindicación
 
Ojos Tristes
Dos poemas, uno sobre un amor de verano y otro sobre sentimientos varios:

OJOS TRISTES

Intenso calor, ternura
amor de verano, hermosura
veo tus ojos azabache, oscuros
tu pelo castaño claro, inseguro
no se cuanto duró, ¿Tres días?
conté tus besos, tus alegrías
las caricias, los abrazos, su risa
eras mi contento, mi sustento
lo llenaste todo, días de asueto
verano, calor, noche, a la mañana
amor intenso, todo el día
no te olvidaré, lo juro, existirás
aunque se que, a solas, llorarás
luna creciente, mes de Julio, quería
verte al despertar, radiante Ana
Viajamos juntos, descansamos unidos
Llegamos hasta donde nadie llegó
no me dijiste que estábamos perdidos
mi ego hasta diez veces lo negó
lo dos sabíamos que teníamos que ir
juntos y para siempre separados
cárcel de la que no queríamos salir
por un momento hasta siempre enamorados
un adiós sin fin ni solución
tus ojos, los míos, desolación

Autor: Juan Gregorio García Alhambra
04/08/09

INVOCANDO A LA MUSA
Eres un rio que no sé adonde conduce
La luz que ilumina, ensombrece, reluce
Rumor que permanece en las mentes
Espíritu que enriquece, labios sonrientes
Tesoro que permanece escondido
Premio que jamás se ha concedido
Calor que todavía no he sentido
Licor que probaría, y no he bebido
Invento que nadie ha patentado
Cumbre que ni siquiera han escalado
Cariño que no he manifestado
Suerte que aún no me ha tocado
Reino que queda por conquistar
Poesía que te dedico sin rechistar
Flor a la que no apetece lucirse
Aroma cuya fragancia se desconoce
Placer oculto, inoportuno y ardiente goce
Puerta que duda entre cerrarse o abrirse
Capricho que jamás me he permitido
Presa a la que desearía haber abatido
Sueño de mis mil y una noches
Exceso de cualquiera de mis derroches
AUTOR: JUAN GREGORIO GARCÍA ALHAMBRA (06/07/09)

 
Una historia sin final
EL CUENTO DE NUNCA ACABAR

Érase una vez una historia, con muchos personajes, con diversas situaciones, hasta aquí, todo normal, un cuento corriente, destinado a acabar bien o a acabar mal. Pero ese era uno de los problemas del cuento, al final lo veréis… si podemos llegar a él.
Nuestra historia empieza en un bosque, en realidad no empieza, sino que continúa porque este sitio era la comarca de “Sigue adelante”.
Sus dos palabras lo definían, sigue, o sea, continúa y adelante, o sea, no te pares nunca. Tanto los seres humanos que lo habitaban como los animales se afanaban sin parar en sus tareas. Un día tras otro, un mes más el siguiente, los años se sucedían y nada cambiaba. Dudaría, incluso, de catalogarlos como humanos pues no descansaban, no protestaban, no luchaban, solo se ocupaban desde que nacían hasta que morían. Ni siquiera tenían tiempo para los sentimientos. Los matrimonios o parejas se decidían sobre la marcha y el tener hijos era otra labor más en este lugar.
Un día, el pequeño Suma, un niño que estaba destinado a ir contando las horas de trabajo de cada uno para repartirlo equitativamente, se preguntó algo: ¿Desde cuando eran esclavos de un tiempo que no tenía fin? Por que, el tiempo es eso, una medida de algo que empieza y acaba, no es eterno. Se le ocurrió decírselo a sus padres, pero, estaban demasiado ocupados. Y como no entendían que nadie se cuestionara nada de esta comarca, lo castigaron para que trabajara en el jardín de la casa, sin limitar el tiempo del castigo.
Suma llegó a mayor y empezó su trabajo, sin dejar atrás sus dudas. Veía como sus paisanos trabajaban en lo mismo durante años sin preguntar nada. El hijo continuaba la labor del padre, y la de éste el nieto y así sucesivamente. No descansaban, es decir, aunque dormían, habían ingeniado un sistema para sacar partido hasta de sus horas de sueño. Se autoinducían los sueños para seguir trabajando, incluso durmiendo.
Nuestro amigo Suma no quería acabar sus días allí, y empezó a pensar si realmente la vida se acababa en el bosque o había algo más allá o al menos diferente. Luego pensó que si desaparecía, simplemente asignarían a otro a su labor, pues estaban demasiado ocupados en seguir trabajando y trabajando.
Un día seguía al otro, con idéntica rutina. Era como si una maldición les persiguiera. Entonces, una noche, de Luna Nueva, Suma se escapó. Nadie lo vio, ni lo echó de menos, al menos hasta la mañana siguiente. Cuando ya iba a salir del bosque lo detuvo una especie de León con cabeza de Toro. ¿Dónde crees que vas? Suma estaba paralizado, nunca había visto nada semejante. Y le preguntó, sin embargo, ¿No puedo ir donde quiera? ¿Me lo vas a impedir?
Entonces el animal soltó una carcajada que hizo temblar a todos los árboles del contorno. A los árboles y a Suma. –Nadie, entiendes, jovencito, Nadie sale de la Comarca de “Sigue Adelante”. No podéis salir, desde hace muchos siglos hay una maldición sobre el poblado. Sus habitantes desearon ser inmortales y poderse ocupar de sus asuntos durante toda la eternidad. Alguien poderoso los escuchó, pero no les dio la inmortalidad, sino una vida llena de ocupaciones de principio al fin.
-Yo soy el guardián de que se cumpla esta orden. Y te preguntarás ¿Y si alguien trata de escapar por otro lado? No soy un guardián normal, puedo estar en miles de sitios a la vez. Así que vuelve a tu lugar de origen. Nadie se va a librar de la maldición por su voluntad. Solo os podríais librar si pensarais sin egoísmo. Y eso, no va a ser posible, pues vuestra raza es egoísta desde que nace hasta que muere.




Suma se sintió pequeño y avergonzado, realmente su misma reacción de abandonar la aldea, era un acto egoísta. Y retrocedió hasta su comarca. Vio ante sí un pueblo de construcciones regulares, trabajado hasta el hastío y que nunca pararía de trabajar. Pero, a parte del egoísmo, he dicho que no eran luchadores, y así sucedió. Se resignó a seguir toda su vida con la rutina y el trabajo.
Y a un día, sucedió otro, a una semana, la próxima, a un mes, el siguiente y se perpetuaron los años sin que nadie, hasta ahora, los haya visto parar de trabajar y de afanarse.

AUTOR: JUAN GREGORIO GARCÍA ALHAMBRA
30/03/09
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Poesía primaveral
EL ROSTRO DEL AMOR

Busqué su rostro por el mundo
rastreé su cara por el universo
volví atrás, de modo inverso
quedé absorto, y meditabundo
Miré en valles, fui a las cimas
rogué a las musas, inspiración
pedí al más alto Dios compasión
me desesperé hacia las simas
Volé al Cielo, bajé al Infierno
viajé al Sol, también a La Luna
hallé luz, hallé paz, no tu clamor
¿Es mi buscar trabajo eterno?
¿Acaso no merezco más fortuna
que no ver tu rostro, fugaz amor?
Busco y no hallo, destino noble
registro, paciente, todo el Orbe
entonces te miro, es un orgullo
el rostro del amor es solo el tuyo

Autor: Juan Gregorio García Alhambra
30/03/09


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Crisis hasta en los sentimientos


Aquí os pongo un poema que se me ocurrió con la traída y llevada Crisis, que no por ser menos dura, puede incluso inspirar.
Sed felices

TIEMPOS DE CRISIS

Pupilas dilatadas, preocupación,
alto interés en este corazón.
Inflación de tu poco afecto,
desempleo de todos tus besos,
economía de mis excesos
hacia ti, como un inepto.
Crisis, de mis mil caricias,
cotización muy a la baja,
moratoria de tus delicias,
poco coeficiente de caja.
Hipotecado en tus ojos,
resuelto a pagar mi deuda,
pero, con los números rojos,
esperando que ella vuelva.
Sonrisa que no va a cotizar,
un alma que va a quebrar.
El banco de mis anhelos,
me presta tu desconsuelo.
Nacionalizaré tu desprecio,
prestaré a muy bajo interés,
para deshacerme, esta vez,
del capital de tu aprecio.
Esto se solucionará,
está solo en tus manos,
ni Londres, ni Wall Street
tienen que ver aquí.
Quiero solo dos préstamos,
tu sonrisa, tu amistad.
No creo en la fortuna,
ni en las estrellas, ni en la Luna,
el Euribor me da lo mismo,
pague ya un alto rédito,
recorrí el gran abismo,
de un amor tan inédito.
Y no pensaré más en ti,
ni si vale mucho el dinero,
será mucho mejor así,
todo es algo pasajero.

Autor: Juan Gregorio García Alhambra
14/10/08

 
La luz, esa compañera de la oscuridad


Un pelín complicado lo de las fotos. En fin ya voy cogiéndole el tilde. Una foto y un relato de los míos.
Sed Felices
Juglar

ESTRELLAS EN LA CABEZA

Él era un chico normal, tirando a algo espabilado y, sin embargo con un despiste que no era corriente. Era buen estudiante, amable, simpático y hasta dicharachero. Pero siempre estaba en su mundo. Si su madre lo enviaba a hacer un recado se entretenía con cualquier cosa y volvía sin traer lo que le habían pedido.
Por encima de todo le gustaba que llegara la noche, se encerraba en su habitación y abría las cortinas de la ventana. Su habitación daba al norte y era un observatorio astronómico bastante aceptable. Se podía pasar horas mirando el cielo, a los pocos años ya sabía las más importantes constelaciones y sus movimientos a lo largo de todo el ciclo anual.
Un día un profesor suyo se le acercó y le preguntó ¿Qué quieres ser de mayor? Él le contestó como no hubiera contestado ningún chico de doce años. Su respuesta fue: -De mayor quiero ser como la Luz. El profesor se encogió de hombros y cesó en su interrogatorio, pues estaba claro que este niño no estaba en sus cabales.
Lo comentó al director que a su vez remitió a Rodrigo, el niño, al psicólogo. Sus padres fueron informados. Ellos, sin extrañarse de lo raro que era el niño, dieron su aprobación a cuantos exámenes técnicos devolvieran a la realidad al chaval. El psicólogo estaba preparado para cualquier niño listillo o trastornado que le hubiera llegado, pero no para Rodrigo.
Empezó la charla diciéndole que como se convertiría en Luz, que si se creía una bombilla o si lo que quería era iluminar a alguien. Rodrigo fue al grano:
-No, no me han entendido, yo no voy a ser Luz, quisiera ser como la Luz. La Luz viaja en el espacio, recorre millones de kilómetros en poco tiempo. Salva distancias entre Planetas y Galaxias. Atraviesa cuerpos y materias transparentes. Hace que veamos las cosas, no habría belleza ni fealdad sin la Luz. Indica que el día esta naciendo y también, su ausencia nos da la noticia de que la noche esta llegando. Sin Luz las plantas no vivirían, bueno ni las plantas ni nadie en nuestra amada Tierra.
-Yo por eso quiero ser como la Luz, como las estrellas que la emiten, porque la Luz solo hace cosas buenas. Aunque ilumine tanto a las buenas como a las malas personas. Pero, por sí misma es beneficiosa. Imagine un mundo sin Luz, una noche sin Luz, porque de noche, aunque no lo parezca, es cuando mejor se percibe la Luz. Si de noche no hubiera Luna, ni estrellas, el cielo sería un mero lienzo negro.
-Quiero que me entiendan, yo no puedo ser como la Luz, pero me han preguntado, que es lo que me gustaría ser. A todos los niños le gustaría ser cosas que luego será muy difícil que consigan: Astronauta, Futbolista famoso, Actor o Actriz, Médico o Ingeniero. Yo seré otra cosa, pero si pudiera elegir, querría ser como la Luz.
El psicólogo se asombró ante la madurez de aquel chiquillo. Y no añadió ninguna apreciación, le dijo que no se preocupara, que no le pasaba nada. Y, cuando se fue, pensó en todo lo que le había enseñado un crío aspirante a adolescente.
Rodrigo creció y siguió ayudando a la gente y haciendo de este mundo algo más habitable. Cuando consiguió su primer trabajo y ahorró un dinero, se compró un buen telescopio y observaba, más de cerca las estrellas. A todos los que le pedían ayuda, les prestaba su apoyo incluso algunos abusaban de la confianza que les daba. Pero el nunca se enfadaba y perdonaba cualquier desatención hacia él.





Quizá no consiguió ser Luz, pero era lo más parecido que se podía encontrar entre los humanos a la Luz. Su presencia iluminaba los rostros, su sonrisa era la Luz de muchas personas tristes. Su inteligencia alumbraba muchas mentes que necesitaban de su sabiduría. Y nunca, nunca, le sacaron de la cabeza a sus estrellas, porque cada estrella ilumina una parte del Universo y a la vez se ve desde millones de años-luz. Su Luz hace que haya colores, que veamos el rostro de la persona amada, que percibamos la belleza y que veamos las cosas. Rodrigo no cesó en su empeño de parecerse cada vez más a la Luz. Y la Luz de las estrellas bendijo su vida y la de la gente que convivió con él.

AUTOR: JUAN GREGORIO GARCÍA ALHAMBRA
28/01/09

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