Ayer estuvieron mis amigos en casa. Cuatro horas fumando porros, bebiendo cerveza, jugando a la consola, charlando y preguntando. La acción es enemiga de la reflexión, que dijo alguien. Y así es. Así fue, hasta que uno de mis colegas, L., llamó a su novia, M., y resultó que estaba con la protagonista de mis sueños lagrimosos, de la que aquí no quiero poner ni la inicial. Y es que L. y M. se conocieron gracias a nuestra mediación, y ahora ellos nos han sobrevivido.
He conseguido que mi cerebro nadase en humo y que las únicas neuronas activas quedasen concentradas en la tele, venciendo así a la traicionera reflexión. Pero, de repente, oigo a mi amigo mencionar ese nombre que yo tantas veces he pronunciado en los últimos cuatro años, y la acción se derrumba, y reflexiono. En la consola, me remontan el resultado y acabo perdiendo, sin reaccionar ante mi súbita sumisión al dolor, ante el despertar neurótico de mi conciencia.
L. me dice que no se ha dado cuenta, que no tenía porqué decirme que M. estaba con ella. Que tendrá más cuidado con lo que dice. Yo le espeto que eso es una tontería, que no puedo limitar las palabras de nadie. Ni puedo ni quiero. Soy consciente de que los altibajos serán mi acompañante de viaje durante un tiempo. Y estaba en alto, y tocaba bajar. Así que fumamos, charlamos, le damos a la consola, preguntamos, pero yo tengo los pies atrapados en el fango del pasado. Mis amigos, porque son mis amigos, se dan cuenta de todo, pero no pueden hacer nada. La vida sigue, así que los porros y la consola no dejan de humear, y las conversaciones se vuelven más chistosas. Consiguen que ría, porque son mis amigos y saben como hacerlo. Cuando se van, ya con las luces y los ojos apagados, me siento un grano de arroz en la cama. Pero los canutos tienen el poder de traer a Morfeo del rincón más alejado. Ahora, diez horas después de perderme en la inmensidad de la cama, aquí estoy, contando que todo lo que sube tiene que bajar para poder volver a subir.
Me releo y es nostalgia (de tanto usar esta palabra la voy a desgastar) lo que más impera en este blog. Este blog soy yo. Cuando me siento el emperador de mi vida, no lo plasmo por escrito, sólo lo vivo; pero cuando me siento un cruel Nerón, quemo Roma en el papel, porque prefiero no vivirlo demasiado. En breve escribiré y describiré lo maravillosa que es la vida, pero es mierda a lo que me huele en estos momentos, lo que veo allí donde miro, y el único combustible que encuentro para encender esta hoguera.
Bipolar
Tendría que hacer tantas otras cosas,
Lo que sea para que las neuronas no estén ociosas…
Pero al final sólo opto por contar
Que sigo siendo bipolar
A veces euforia, en la puta gloria, en lo más alto de la noria,
el mundo a mis pies, me la suda si no me crees…estoy como en la cumbre de un ochomil, como Uma buscando a Bill, …i wanna Kill Bill…y después un rato de Chill…Out-éntico, esto es endémico, me siento más sabio que Copérnico…
…pero...luego vuelvo al cero…
Y me dejo llevar, como de bar en bar, hasta llegar a abrazar un mar…de nostalgia, a veces, como el más sumiso de los peces, nadando entre mis heces, recordando gatos negros, espejos rotos y muchos treces,…
Me hundo solito, no me resisto, insisto, no necesito de ningún Risto…
Ni Mejide ni Mejode, no me hace falta, soy más duro que Esparta, y que nadie me incomode.
Si quiero volver a subir, tengo que bajar, no me voy a resistir, sé que volveré a escalar, ya dije, estoy bipolar.
No sé muy bien qué es esto. Por los altavoces sale rap, me dejo envolver y vomito esto. Si supiera cantar…pero mira, de momento, estoy sonriendo. A mí me sirve, suficiente.
| 10-Las ganas de vi... |
Te leo, te "escucho". Hoy es sábado, sal y sigue.
Hoy, además de saludo, te envio un cálido abrazo.
Y es que claro, respiro y pienso, que precisamente eso es lo que pasa, que te sonríen los ojos y no el alma.
Besos de sábado. Muchos besos.
Kissxxx





