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Escrito te lo dejo
Disquisiciones variopintas sobre
la personalidad múltiple de un haragán
Acerca de
Soy yonki de la escritura y no entiendo nada. Y ya no quiero entenderlo. Vivo a gusto en la absoluta incomprensión. Escribo sobre ella, para pasar el mono y para entender menos.
Sindicación
 
Hoy, un espectador en el mundo
Sumido en la desidia, ajeno a los cambios de clima que se dan tras la ventana, veo pasar el día.
Provoco una pelea inútil en el Messenger, si es que eso se puede provocar a través de semejante medio. También río las gracias de Jorge, que siempre está ahí, conectado y dispuesto a darle una última vuelta de tuerca al mundo. Compaginando conversaciones, hablo también con Eva, que está tan lejos, pero que siempre siento cerca. No estamos locos, estamos un poco idos, dice ella, y yo me río. Hago mía la frase, otra más, engordando el saco de máximas y grandes citas que algún día utilizaré, quien sabe si para hacer reír yo a una chica.

Y sigo siendo espectador del día que pasa. No estoy orgulloso de ello, pero ni tengo ganas para hacer nada ni quiero sacarlas. Ganas. Pilar de lo que hacemos y del porqué lo hacemos, y yo ahora lo rehuyo. Sé que tengo que mantenerme ocupado, con cualquier cosa, para no pensar. Pero ahora me dejo arrastrar por la marea, tumbado boca arriba, con el sol en la cara y el mar en la espalda. Mañana me prometo que lucharé contra la fuerza del agua, que nadaré como un descosido hasta la orilla para, por fin, ponerme a andar sobre el suelo.

Pero, hoy, sólo hoy, me limito a contemplar el devenir de este día. Sin participar en él.

He quedado en diez minutos. No llego. Llego tarde a despedir a Alba, pero me da igual. Creo que aún no he terminado de escribir. Para algo que hago en este estado de apático sopor, no lo voy a dejar así como así.

Ya no sé si este cuento lo protagoniza Jonás, Lucas o Marcos. Ya no sé que parte de mi personalidad múltiple ejerce el poder en estos instantes. Tal vez sean los tres a la vez, que por fin se han unido y fusionado, engendrando lo que de verdad soy. O tal vez es que no conozco lo suficiente a ninguno de mis tres componentes. El caso es que, en mi esquizofrenia, ayer sabía quien era yo y hoy me he despertado amnésico.

Sumido en el tedio voluntario, desconociéndome a mí mismo, veo pasar el día. Sin música, sin fotos, sin libros, sin cielo. Mañana prometo que volveré a tirar del mundo, hoy dejadlo que ruede y termine la vuelta que le toca.

Ahora ya sí siento que he escrito lo que tenía que escribir, pero no acierto a entender porqué coño tengo lágrimas en los ojos.

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Comentario:
Ayer no fué un buen día "J", seguiste en tus trece de Jonás, aunque esos días también son necesarios para seguir haciéndose a uno mismo. Ayer fué un proceso exudativo de heridas...Hoy ya es otro día, y aunque el cielo se presenta de nuevo plomizo, el mundo espera que cumplas tu promesa.¿ok? ¡Vamos!

Un abrazo...voy a cumplir con mi deber de ciudadana, que la vida sigue...no sé si echarlo al pinto pinto gorgorito...¿tú qué dices?.
No