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Escrito te lo dejo
Disquisiciones variopintas sobre
la personalidad múltiple de un haragán
Acerca de
Soy yonki de la escritura y no entiendo nada. Y ya no quiero entenderlo. Vivo a gusto en la absoluta incomprensión. Escribo sobre ella, para pasar el mono y para entender menos.
Sindicación
 
10 a.m.
“A las diez de la mañana del día 1 de julio de 1913 se lanzó desde la torre Eiffel de París la primera señal horaria mundial”.
(Benet J., Vicente; La cultura del cine. Introducción a la historia y la estética del cine; Paidos; Barcelona, 2004; p.17)

¿Por qué a las diez de la mañana?
Hasta aquellas primeras diez de la mañana, las campanas de las iglesias de un pueblo del sur de Francia daban las diez de la mañana en un momento diferente a cuando lo hacia uno del sur.
Hasta aquellas primeras diez de la mañana, si cruzabas EEUU de punta a punta, cambiabas la hora doscientas veces (extraído del mismo libro).
Hasta aquellas diez de la mañana, el tiempo no se transformó en el dios que es hoy. Antes, en forma de demiurgo, iluminaba las reivindicaciones de los trabajadores contra los empresarios y justificaba el ocio del rico, pero no dominaba el mundo de punta a punta. La luz y su ausencia pesaban más que lo que dijeran una aguja larga y otra más corta.
Pero aquel 1 de julio de 1913, el tiempo se convirtió en el Tiempo, regidor de los actos de los individuos, más poderoso que el sol y la luna.

Le dimos la vida al tiempo, y sólo muriendo le matamos.

Un día de verano, en lo alto de la torre Eiffel, parimos el tiempo. Es romántico, es novelesco, es inquietante.
¿Quién le dio al botón? ¿Quién ejecutó la última acción necesaria para que la señal inmortal saliese disparada?
Nadie.
Lo único que importa es que eran las diez de la mañana, y que sólo a partir de ese mismo instante podía afirmarse semejante cosa.

El tiempo, el tiempo, el tiempo… ¿en qué maldita hora…? Mierda, inmenso poder el suyo.

P.D.: ¿en un libro de cine? Sí, en un libro de cine.

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Comentario:
Pues sí, el tiempo...nuestro mayor enemigo y nuestro mejor aliado, y la vez una mentira, porque está claro que no existe, lo inventamos.
Un abrazo de psicoterapeuta.
 
Comentario:
También fue en un libro donde leí esa frase que me enamoró que dice, "el hombre teme al tiempo y el tiempo sólo teme a las Pirámides..."

No digas que fue un sueño. De Terenci Moix. 100% recomendable.

Me encantó tu post de hoy. Otro beso de coleguita, en la mejilla. You know.

Kissxxx
No