Hace tres meses pronuncié palabras en las que creía creer. Hoy, con el tiempo ya como aliado, por fin, dura lucha la que hemos mantenido, me doy cuenta de que aquellas palabras eran erróneas. Algo tenía que cambiar en nuestras vidas, y el cambio que yo consideré apropiado era cualquier cosa menos cierto.
Hoy todo es cristalino, todo ha recuperado su justa medida. Atrás quedan los días de oscuridad y desmesura, de sentirme enorme o pequeñito, de creerme amo del mundo o súbdito de la nostalgia. Hoy vuelvo a ser yo, y siendo yo entiendo que lo que quiero es estar contigo, de una forma u otra, pero contigo.
La he liado parda. Te he abierto en canal y me he comido tu corazón. Pero ahora te lo devuelvo, espero que no demasiado masticado. Me siento culpable de haber sucumbido al pecado de la gula. De haberte dejado... Coño, mira, lo hecho, hecho está, qué más da si bien o mal. Ahora toca ser consecuente, lidiar con lo que yo he creado, y perseguir un sueño que ahora veo nítido y alcanzable: crecer a tu vera.
No va a ser fácil. Tú, que eres increíble, no me lo vas a poner fácil. Y menos mal. Si cayeras rendida a mis brazos a las primeras de cambio, no serías tú. Tú vas a seguir tu vida y a mí me toca cortejarte, demostrarte y demostrarme que ahora sé lo que quiero hacer, que no voy a dejarte en la cuneta a mitad del viaje, sin avisar, sin siquiera aminorar. Te he empujado por un talud, has rodado en caída libre, te has magullado y ensuciado, pero luego te erguiste, escalaste la montaña, la coronaste orgullosa. Y ahora yo, desde abajo, desnudo y sin equipo de escalada, te pido que me dejes subir. Aceptas, claro, pero no piensas ayudar. En tu cima contemplas mi ascensión, lenta pero segura. Cauteloso pero afanado en llegar, asciendo poco a poco, sin querer precipitarme, probando cada piedra y cada saliente, asiendo con fuerza las agarraderas sólidas y evitando las dudosas. Tú, mientras, allá en la cima, vives tu vida, pero asomándote para ver mi progreso.
La primera vez escalamos a la carrera, y llegamos agotados a la cima, que pronto se hizo muy pequeña. Ahora, haremos lo contrario. Prolongaremos lo que podamos el cortejo, ese en el que a yo vivo con el dulce miedo de no saber si llamarte o esperar, si mandarte un mensaje o guardarme las ganas, de morirme por verte pero de aguantarme para no agobiarte. Necesitas espacio, y yo te lo doy. Te quiero, de nuevo lo sé, imbécil niñato de mí, que confundí una crisis con el final, inexperto de mí que creyó que una relación siempre ha de ir bien, que para pasarlo mal prefiero estar solo. Ahora nos conocemos, sabemos nuestros defectos, el mundo no es rosa, no nos idolatramos. Ahora queremos que sea sano. Ahora… que sea lo que tenga que ser, que al menos ya sé lo que quiero que sea..
Se llama Paula. Fin del anonimato. Yo soy Julio, me siento enorme, culpable e infantil, pero enorme.
Y sonando: Wicki, wicki (B.S.O. Ali G)
| Wicki Wicki - Ali ... |
En cuanto a lo de la vacante de psicoterapeuta, no te pierdo paso, no te pierdo letra...no sé si mis comentarios te ayudan en esa vorágine de pensamiento tuyo. Pero intuyo que eres muy reflexivo. Pensar, pensar, pensar...vivir, vivir, vivir... dejarlo escrito es siempre una buena terapia.Eso y los amigos, los buenos amigos.
No dejes de volver donde siempre creas que merece la pena recomenzar.
Un abrazo y gracias por seguir paseando por mi patio.
No sabe como me alegra ver que te estás encontrando.
Un abrazo.





