Al despertar hoy he cavilado, estoy cavilando, sobre el hecho real que ha podido provocar el llanto onírico, en un absurdo freudiano que probablemente sólo me conducirá a ponerme triste, más, ahondando en lágrimas que no han corrido por mis mejillas.
Y sigo sin encontrar el jodido motivo de la tristeza soñada.
El día fue bien, de lo más original, en el Parque de Atracciones con los compañeros del trabajo a cuenta de la empresa, que consiguió fidelizarnos hasta el punto de creernos sectarios. Regresión total a la infancia, arriba, abajo, loopings y más loopings, y risas nerviosas y descontroladas. Bonito cumpleaños, inesperado pero divertidísimo.
Por la noche, de copas a Malasaña con los últimos de Filipinas, que ya se sabe que si los niños no paran por el día, se derrumban por la noche.
A las 2 estaba en casa, cerrándoseme los ojos, las piernas cansadas y el recuerdo de hace más de diez años cuando el cuadro era el mismo pero mi cabeza reposaba sobre el hombro de mi padre.
Así que ayer no pasó nada que pudiese hacerme llorar en sueños.
Y si hecho la vista atrás… la cagamos, porque en el pasado de todos hay motivos de sobra para ponernos tristes.
Pero lo cierto es que una certeza inexplicable me dice que las lágrimas imaginadas responden a algo cercano.
Joder, y no tengo ni puta idea de qué es.
Y si, gilipollas, rebusco y rebusco, acabaré encontrando.
De momento ya estoy triste sin estar dormido.
P.D.: lo que dejé escrito justo anterior a esto nada tiene que ver con lo que aquí se cuenta. Aquello ocurrió, tal vez no tal como se cuenta, quien sabe, pero ocurrió, hace tiempo, meses. Un beso enorme a mis lectoras. Y si hay lectores, que comenten, a ver si va a ser que no lo hacen porque se sienten excluidos.
También a mi me acompaña el recuerdo de aquella persona que quise tanto a los 17, a los 27 y ahora....a los 37. Esos amores eternos que duraron un verano nos acompañan el resto del viaje.
Felices 26....que los disfrutes. Me ha gustado leer lo que pasa por tu cabeza...
¡Ay Julio, qué cosa la vida, qué cosa los sueños!
Ese beso enorme te lo devuelvo, junto con un abrazo, igual de enorme, por tus veintiseis recien estrenaditos. Deseo egoistamente que no dejen de pasarte cosas, aunque esa personalidad de haragán las plasme de tarde en tarde, para que nos sigas subyugando con esa manera de dejarlo por escrito. Gracias.





