Escribo porque creo que debo.
No quiero escribir sobre lo que me pasa o me deja de pasar.
Quiero escribir por escribir. Contar lo que hago. Ahora. No ayer. Ni antesdeayer. Lo hago por ella, lo hago por mí, no lo sé. Lo hago, punto.
Mal día hoy en el curro. De él no escribo. Bueno, en realidad sí lo he hecho, pero lo acabo de borrar.
Quiero hablar de otras cosas.
De ti.
Que me llamaste por fin, ayer.
Dos semanas después de haberme dicho que la distancia volvía a querer ser tu amiga.
Dos semanas rumiando yo la posibilidad de que se fuese todo a la mierda al final.
De no volver a saber nada de ti, forever and ever.
Pero eso es que debe ser imposible. Ya lo he dicho tantas veces...
Dos semanas en las que al término de la segunda mi móvil contaba por pares las llamadas que te había hecho yo desde unos días atrás, porque respeté tu decisión de mutismo hasta que no pude más.
Te llamé varias veces. Te mandé un mail tierno. No hubo respuesta.
Y me enfadé, tía, me enfadé, porque ya me parecía injusto el motivo de la distancia como para encima comprobar que de verdad no querías saber nada de mí. Porque un día me dijiste de quedar un sábado y te dije que no podía, que ya había quedado, y tú preguntaste con quién y yo no supe ni pude ni quise mentir y te dije que con una colega y ya se fue todo a la mierda porque complestaste los puntos suspensivos que se desprendieron por el teléfono.
Dos semanas después, mi móvil vibraba por tus dedos y tus repentinas ganas de volver a querer saber de mí.
Y yo me mostré rudo. Sincero. Me has hecho daño y ahora te toca a ti reparar, si quieres. Tu reconoces un error, y yo quiero que me enseñes qué quieres hacer para remediarlo, si quieres remediarlo, si te compensa.
La conversación fue dura, pero fue. Se dio. Dos semanas después.
Dos semanas en las que he sentido por primera vez que me estabas haciendo algo injusto, algo que podía cambiar la imagen que tengo de ti. Si tú eres mi referente para el significado de la palabra amor, que eso cambie, ¿dónde deja al amor? Eso no puede darse. Eso pensaba yo. Pero estas dos semanas me han enseñado que puede existir un futuro en el que tú no estés más que en el imaginario. Y ha sido como extraerme las tripas por la nariz.
Reconocer tan aberrante posibilidad me ha dejado un poco trastocado.
Pero reconocer una opción que no es ni más ni menos factible que cualquier otra supongo que también me ha servido para saber cuánto quiero o no quiero ese futuro que puede diluirse en el estanque del presente.
Así que eso os cuento.
Que la vida sigue y vuelve a ganar terreno la visión futura contigo, no sin ti, que es una expectativa rara, demasiado rara.
Quiero que estés en mi vida, no sé cómo, pero que estés, coño.
Y aquí lo dejo, justificando mi ausencia por esos quince días de autotortura mental en los que escribir era opción pero no la única ni la que quería, por una vez. Sigo hablando de lo mismo. Pero no es lo mismo lo que me pasa. No únicamente. Pero eso me lo guardo. De momento.
A ver qué hacen mis compis...
Y sólo con el tiempo, podremos ver si ese pasado vale lo suficiente como para volver a convertirse en presente o si ese pasado sólo fue el puente para un futuro mejor.
te robo tu 'fuchicando' que me ha echo mucha gracia ;)
un abrazo!
te robo tu 'fuchicando' que me ha echo mucha gracia ;)
un abrazo!
Y eso es buenísimo!, porque querer a alguien no significa convertirse en un idiota, auqneu a veces hagamos idioteces.
Si ella quiere volverá para quedarse, si no encontrarña alguna excusa para alejarse de ti, esperemos que vuelva!
Un abrazo de últimos coletazos de viernes
KissX
Y digo yo que qué bonito queda esto escrito, y que tendría yo que aplicarmelo, pero soy yo la que te comento jeje.
Bueno ya sabes me tienes en frente para lo que quieras a pesar de que seas un capullito jeje.
un besazo
Ups...
Una de las palabras peor tratadas junto a "incultura", que a veces te sana como un bálsamo divino, es "impulso". Me ha gustado esa tarde que cuentas en la que el uno lee, el otro boludea y tu y tu impulso de amor, mejor dicho, el impulso y tu, os hechais un pulso y tranzais mano a mano, una carta bella de amor y de desamor.
La contradicción de los términos, se entiende porque el amor sin su opuesto no existiría, y viceversa, y tu sin tus impulsos tampoco... viceversa también.
Lindo el Blogueo no?
Bajo el luminoso retrato de Groucho, y testando su luz como si de una malta repleta de sabor se tratase, te mando un abrazo. JIMMY





