Ayer, en una fiesta de amigos que tenemos, teníamos, tuvimos en común.
Tú, con tu grupo. Yo, con el mío. Perfectos desconocidos que se saludan al llegar y que sólo vuelven a hablar al despedirse.
Te había llamado por la tarde para saber si ibas a ir.
Estabas enfadada, no sé porqué, no me lo quisiste decir, tan poco pinto ya en tu vida. Me hablabas con monosílabos y borde.
No tengo porqué aguantar eso. Colgamos secos con un "nos vemos luego". Sí, nos vimos. Y eso fue todo.
Compartimos salón durante tres horas y sólo nos cruzamos la mirada.
Te estás dejando el pelo largo. Yo me lo he cortado hace poco.
Qué mierda. Desde que lo dejamos, desde que dejamos de vivir juntos, desde que dejamos de ser pareja para ser uno y una, hemos pasado por diferentes etapas. Semanas sin saber nada el uno del otro; semanas en las que nos veíamos un par de veces; semanas en las que nos reíamos y semanas en las que no queríamos ni vernos.
La última etapa iba muy bien. Quedábamos y reíamos y fumábamos y comíamos y no nos liábamos. Algo sano.
Hasta que un error mío provocó uno tuyo mucho mayor. No supe mentirte cuando me dijiste de quedar un día. Yo ya tenía planes y tú quisiste saber con quien cuando estaba claro. Decidiste entonces que no querías saber nada de mí durante un tiempo porque enterarte de que me follaba a otras tías te había sentado peor de lo que imaginabas. Tú te follas a otros tíos, lo intuyo, lo sé porque sé como eres. Y no puedo permitirme que me moleste. Lo acepto. C´est la vie. Aquí cada uno hace lo que le nace. Y a ti te nació no querer saber nada de mí. Y me sentó como sólo puede sentarme algo así: como una patada en los cojones. Una semana. Dos. Y te llamé. Y no respondías. Y no devolvías la llamada. Y cuando volvimos a hablar te dije que me había parecido demencial tu postura. Y me reconociste tu error. Y yo te dije que te tocaba enmendarlo, si te compensaba. Y me dijiste que sí.
Y como todo propósito de enmienda, me llamaste un día.
Fin.
Otra semana sin hablar. Te llamé cuatro veces el pasado lunes. No lo cogiste. No me devolviste la llamada. Y cuando por fin me lo volviste a coger, el miércoles creo, te dije lo que me parecía: que estabas haciendo lo que te nacía, y que lo que te nacía era pasar de mí. Totalmente lícito, totalmente lógico, pero más triste imposible. Y tú me dijiste que sentías haberme dado esa impresión, que no pasabas de mí, que te perdonara.
Yo perdono. Siempre.
Después de eso, volvimos a hablar.
Tú, seca, como ultimamente. Yo intentando ser cariñoso.
Y ayer, borde y enfadada por teléfono. Y cuando nos vimos, como si nada, como si fueras una tía que conozco de algo pero no sé de qué.
Y me fui pronto. Agotado por una resaca que me había consumido todo el día, y con la cabeza como un bombo de tanto mirarte y repasarte y darle vueltas a esta mierda de situación.
Me preguntaban mis amigos cómo estábamos. Y yo respondía que bien hasta hace poco, cuando la cagaste y no demostraste querer solucionarlo de verdad.
Y dos besos y un me voy que estoy agotado.
Y un pues vale.
Y ya está.
Y eso fue todo.
Dos frases después de casi dos años viviendo bajo el mismo techo..
Gran propósito de enmienda, sí... por los cojones.
Es el primer día que me levanto pensando mal de ti.
Y me duele en el alma.
Y más me dolerá cuando compruebe que no me duele.
solo puedo decirte que esta vez me quedo con una frase entera y no con una sola palabra: Y más me dolerá cuando compruebe que no me duele. me dice mucho de ti
un abrazo julius
Supongo pues que por el mundo hay demasiadas cenicientas destronadas y periodistas incomprendidos que intentan reinventarse a sí mismos...
Nos vemos por el camino
Supongo pues que por el mundo hay demasiadas cenicientas destronadas y periodistas incomprendidos que intentan reinventarse a sí mismos...
Nos vemos por el camino
El temor, la insensatez y el tedio son el pan nuestro de cada día, pero existe la alegría. Y de las cenizas brotan hierbas buenas y malas hierbas también.
Hay miles de terrenos valdíos para sembrar y si uno se equivoca, el cortacesped deja el sitio prolijo.
¡Tira de cortacesped, y planta en otros lugares!
No sé, es una situación complicada. No es buen momento para nada, ni para pensar demasiado ni para pasar página. Es el momento de simplemente existir y dejarte fluir...
Tú me entiendes. Yo, te quiero. Ya lo sabes.
Besazo!
Pues será todo lo entendible que quieras que me parece muy bien, pero no es justificable en absoluto!. A mí me parece una niñería celar de esa manera por una persona con la que ya no compartes lecho, y además por decisión propia.
No sólo es infantil, sino frío y egoísta, apartar de ti a una persona con la que has compartido tanto, con la que has vivido tantas cosas, para acabar diciéndoos dos frases como si os conociéseis de algo sin saber de qué (qué bien lo has expresado!).
A mí me parece un poco lo del perro del Hortelano la verdad.
¿Será que siente más de lo que piensa?
No sé Julio, te has levantado pensando mal de ella y yo pensaría mal igual la verdad, y sólo veo dos caminos, pasar página como bien dice Lolita o que sea adulta y reconozca que donde hubo fuego siempre quedan cenizas...
Ains, qué complicado es el amor a veces...
Muak!
Un abrazo y cuídate.
Deja de taladrarte la cabeza y sigue viviendo!!
Un besazoooo





