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Escrito te lo dejo
Disquisiciones variopintas sobre
la personalidad múltiple de un haragán
Acerca de
Soy yonki de la escritura y no entiendo nada. Y ya no quiero entenderlo. Vivo a gusto en la absoluta incomprensión. Escribo sobre ella, para pasar el mono y para entender menos.
Sindicación
 
Sangre, tubos, morfina y Navidad
Dicen que Madrid ha estado estos días vistiendo sombreros de luces. Capotes alargados y poco rimbombantes en la Castellana. Bombines ostentosos en Alcalá. Gorras horteras en otras calles. Bombillas navideñas.

Y yo no las he visto. Yo he ido mirando al suelo.

Dicen que en diferentes plazas y glorietas de Madrid se han instalado unos árboles cónicos de luces y plástico, muy altos y visibles. Unos parece que son bonitos. Otros son más feos. Y otros, horribles. Pero todos son muy altos y visibles. Y yo tampoco me he fijado. Yo... no he levantado la vista hasta la copa de esos árboles.

Al principio sólo era porque estaba gris y gris era lo que me rodeaba. Al principio la melancolía la causaba yo sin ayuda externa. Al principio... El día de Reyes mi madre ingresó en el hospital. En su cabecita hay una vena traidora, de pared débil cuando debía ser gruesa. Una de esas malformaciones que tienes porque sí, sin motivo aparente. Hace ya muchos años, la vena infame de morfología incorrecta se rompió.Y la sangre encharcó el cerebro, irritando las meninges y haciendo que toda la familia al completo nos cagáramos en todo. Hemorragia cerebral, se llama eso. Brutal nombre.

Si la cosa no se complica, la ingresan, la sedan y la sangre se va reabsorbiendo. Cuando termina el goteo, para casa. Una semana, diez días.

Siempre y cuando no se complique la cosa.

Si se complica, supone que... anatomía cerebral, clase 1: entre el cerebro y el craneo está el líquido cefaloraquideo. Esa viscosidad se genera en el propio cerebro, en los ventrículos laterales, y, formando un circuito, recorre diversas partes de nuestro coco y sale por el acueducto de Silvio, para perderse por la médula hacia la inmensidad de nuestro cuerpo. Si la sangre se mezcla con el líquido cefaloraquideo, puede coagularse en el acueducto de Silvio, obstaculizando el circuito. Los ventrículos siguen generando el liquido, pero éste no tiene por donde salir. Se hinchan los ventrículos. Presión en el cerebro. Y el paciente, mi madre, empieza a decir las mayores incoherencias posibles. Las estupideces más soberanas. Eso se llama hidrocefalia. En estos casos, hay que hacer que el circuito continúe. Así que le abren la puta cabeza por el lóbulo frontal (el que rige la personalidad, los movimientos precisos,..., en fin, lo menos vital de todo lo que rige nuestro cerebro, lo más factible de ser dañado sin que pase gran cosa... siendo el cerebro). Le meten un tubo directo al ventrículo. Y sustituyen el tramo del circuito que se ha quedado inútil. Y así, con un tubito saliendo de en medio del pelo, sucio ya, claro, le alivian la presión craneal. En unos días le quitan el aparataje. En unos días, el coágulo debería haber desaparecido. Reposo y a casita. Si no ha desaparecido, si se ha encostrado y se queda perenne, tienen que operarle y ponerle el mismo aparataje, pero interno. Ingeniería médica.

Y esta vez, viva el 2008, se ha complicado, como la anterior, que fue hace ya cuatro años, hace ya tanto que casi se nos había olvidado. En aquella ocasión, como secuela de tocar el lóbulo frontal, le quedó un tembleque en la mano izquierda, como si tuviera parkinson. Que eso sea todo lo que le deje ahora.

Hay varias maneras de intervenir la malformación de mi madre. Embolizar, radiocirugía,...pero por lo visto, en su caso, malditas sean las estadísticas benevolentes que te hacen ser excepción, la única opción viable es demasiado agresiva como para que mis padres, médicos ambos, accedan. Así pues, a esperar que no le vuelva a pasar. Mejor eso que quedarse muda, dice mi tía. Yo ya no sé que es peor o mejor. Yo ya no sé qué cojones es esta mierda de la Navidad.

Son las 10 de la mañana de un 7 de enero festivo porque el día de Reyes cayó en Domingo y yo estoy escribiendo antes de volverme al hospital. A la UVI. A ver a mi madre con los ojos cerrados y con un tubo emergiendo de entre el pelo y terminando en una bolsa de plástico. Y mi madre se ha portado bien este año. Malditos seáis, Melchor, Gaspar y Baltasar.

Éstas eran mis vacaciones.

Y yo que creí que los años pares eran mejores. Y yo que creí que mi tristeza estaba excusada. Menudo gilipollas.

 
Comentario:
Puff, es una manera muy triste de terminar con la Navidad, espero con todo mi corazón que todo se arregle. Muchos ánimos, espero saber pronto de ti.

Muak!
 
Comentario:
Julito una vez más mucho ánimo, todo saldrá bien porque tú te lo mereces y porque ella se lo merece, y porque tu familia y todos los que os quieren se lo merecen.
Igual que tu sonrisa, tus bromas, y tu buen humor, aunque forzado en estos momento seguro, han iluminado un pokito nuestro particular sitio de trabajo, lo harán con tu madre y su jodida situación.
Un besazo enorme ya sabes donde estoy
 
Comentario:
Me acabo de enterar ahora mismo. Son las 3 y pico y no se si estarás despierto. Mañana te llamo por la mañana principe. Un beso muy grande de Rocio y mio para ti y la family.
 
Comentario:
Sólo puedo mandarte ánimos desde aquí. Confía en la buena suerte y en la fuerza de tu madre. Todo saldrá bien.
Un abrazo.
 
Comentario:
¡Joder!, muchísimo ánimo y confia en la fortaaleza de esa madre, en la buena suerte y en tu buena estrella.

Vamos, Julio, en estos momentos estoy contigo. Un enorme abrazo y confiemos.
 
Comentario:
Y de repente, la vida te enseña que sólo ella es dueña de ti mismo. Un día todo es muy bonito y el siguiente... Pero tu madre es fuerte, muy fuerte. Y podrá con ello, ¡seguro!
Y aunque Melchor, Gaspar y Baltasar no hayan sido todo lo generosos que deberían, tú tienes una reina en casa que se encargará de darte el mejor regalo para este fin de navidades.
Muchos ánimos y un besito inmenso.
No