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El ojo que te ve
Tener como tema central la fotografía periodistica, sus conceptos, práctica y teoría..
Acerca de
Hola, soy Juvenal Balán, fotoperiodista cubano, quien te invita a reflexionar sobre la fotografía, el fotoperiodismo y sobre los temas actuales que nos ocupan en nuestra cotidianidad. Quisiera que esta página se convierta en un lugar de amistad y solidaridad entre los que, cámara en mano, desandamos por el mundo tratando de inmortalizar una imagen que testimonie nuestro paso por la vida.
Sindicación
 
PUEBLO HEROICO

Foto: Juvenal Balán

El pueblo vietnamita ha estado forjado en el fragor de la lucha. Primero contra el colonialista francés y después contra la guerra sanguinaria llevada a cabo por el imperio yanqui. Aún están latentes las huellas de tan cruel destrucción. Las recientes generaciones siguen sufriendo las consecuencias del Agente Naranja.


Foto:Juvenal Balán

Muchas generaciones de cubanos crecimos apoyando el llamado del Comandante en Jefe Fidel Castro de por Viet Nam hasta nuestra propia sangre.


Foto: Jorge Oller

A nuestra mente acuden las imágenes que corrieron al mundo cuando una niña desnuda corría por una carretera del hermano país, afectada por el napalm lanzado por los aviones de combate de quienes ahora se quieren adjudicar el titulo de luchadores contra el terrorismo.


Foto:Walfrido Ojeda

Y el símbolo de la derrota cuando una pequeñita guerrillera conducía prisionero a un gigante piloto del norte y el enjambre de títeres tratando de abordar el último helicóptero.


Foto: Liborio Noval

Varios colegas mios, cámara en mano, pisaron la tierra anamita en distintos momentos. Cada uno trató de plasmar en sus fotos a ese pueblo heroico. Las instantáneas tomadas por Jorge Oller, Walfrido Ojeda, Liborio Noval, Ahmed Velázquez y quien escribe estas líneas son un humilde homenaje a los hombres y mujeres que trocaron su cotidianidad por el fusil redentor que los llevó a la victoria.


Foto: Ahmed Velázquez





 
LA FOTO INFORMATIVA


El primer documento fotográfico conocido fue logrado por el químico francés Nicéforo Niepce en 1822 y fue una mesa servida, la cual para reproducirla empleó 8 horas de exposición. Nació la fotografía y con ella la posibilidad de eternizar acontecimientos y personajes, perpetuar recuerdos y emociones.
Desde tiempos remotos el ser humano ha sentido la necesidad de registrar de forma gráfica, el mundo que le rodea. Recordemos nuestros antepasados convertidos en oscuros dibujantes quienes decoraban sus cuevas con el mundo y la realidad circundante.
El fotógrafo desde siglos pasados, siempre ha estado presente en los acontecimientos sociales. Este es un artista que se dedica a plasmar en el celuloide la belleza de cuanto le rodea, sin más pretensiones que ésa: registrar para la historia hechos aislados que interesan a un grupo de personas.
En la actualidad, donde la fotografía aumentó su uso social con la introducción de las cámaras digitales, estas pretensiones aumentan más aún cuando en el mundo abundan ya los teléfonos celulares con la posibilidad de captar una imagen digital y desde el mismo transmitirla a cualquier parte del mundo.
El fotoperiodista por el contrario, trabaja para millones de personas porque es aquel que con los conocimientos técnicos necesarios y una cultura universal, es capaz de captar imágenes de interés general, trasladarlas al lector a través de las páginas de los medios impresos o por la gran red de redes y lograr por medio de la fotografía, informar sobre un acontecimiento noticioso determinado. Es el periodista que utiliza el lenguaje de la gráfica para expresarse.
La fotografía permite al lector regresar a la forma más natural de información: la visual.
El lector ya no es lector. No necesita leer nada. Ahora es espectador, lo que vivió el fotoperiodista lo está viendo con sus propios ojos. El también está presente en el escenario noticioso.
La fotografía periodística y en especial la foto informativa, es un medio visual que habla su propio lenguaje y ese lenguaje es universal. Lo que expresa una buena fotografía informativa no necesita que lo traduzcan, todo el mundo lo entiende.
No es lo mismo accionar el obturador para congelar una imagen dada, que registrar una noticia persiguiendo un fin determinado, interpretando con profundidad la misma de acuerdo a su desarrollo social, político y cultural.
El fotoperiodista cuando está en un escenario realizando su trabajo, tiene que ser muy cuidadoso en seleccionar el espacio de la realidad que está viviendo la cual quedará congelada e interpretada por si mismo y después compartida por miles de lectores. Cuando nuestro ojo organiza visualmente el momento a fotografiar, debemos pensar que son los ojos de quienes recibirán nuestro mensaje gráfico. A ellos hay que transmitirle nuestras vivencias, impresiones, pero para despertar emociones en los demás con nuestras fotos, debemos comenzar por emocionarnos nosotros mismos ante la realidad que estamos interpretando.
La foto informativa puede transmitir un mensaje completo, con capacidad de expresión, de descripción y de información insuperables, a los cuales, a veces, la palabra no puede llegar. Una buena fotografía es más que una fugaz mirada a la realidad, porque es organización de la realidad por un cerebro humano.
La fotografía no debe ser solo bella, sino comunicar lo que se propone sin dejar, lugar a dudas. Para lograr este objetivo hay que ser inquieto en el escenario noticioso, siempre en la búsqueda de nuevos ángulos, explotando los primeros planos, darle dinamismo, buscando un lenguaje sencillo y directo para establecer la correcta comunicación con el receptor de nuestro mensaje gráfico.
La foto informativa debe poseer fuerza descriptiva, es decir, la facultad de llamar la atención por si misma, por sus cualidades técnicas y artísticas, por el uso adecuado de la luz y las sombras en interés del mensaje a trasmitir y para lograrlo, hay que concentrarse en el tema a fotografiar, liberándolo de cosas superfluas que lo rodean y buscar el mayor detalle posible que permita que la imagen se exprese por si sola.
Además debe englobar en el mensaje gráfico la mayor información posible que responda a las preguntas clásicas de ¿Qué?, ¿Quién?, ¿Cuándo?, ¿Cómo? Y ¿Dónde?.
Lo primero que suele determinarse antes de apretar el obturador es el punto de vista, la posición de la cámara en relación con el sujeto en el momento de la exposición; la selección del objetivo a usar, así como el adecuado aprovechamiento de la luz en el escenario, nos referimos a la composición, que sin duda contribuye a un impacto más efectivo del mensaje gráfico.
Recordemos que una solución vertical genera sentimiento de dignidad, de potencia; mientras una composición horizontal nos sugiere sentimiento de calma y las diagonales en cambio aportan un efecto dinámico.
Explotar los primeros planos utilizando los grandes angulares, acercando al visor el hecho noticioso y apretando el obturador en el momento preciso, así como buscar un detalle de la acción con un teleobjetivo hace mucho más llamativa e informativa a una foto que una vista general.
Henri Cartier-Bresson, uno de los grandes maestros de la fotografía en el siglo XX, cronista, pensador de imágenes que se convirtió en ojos, mente y corazón de toda la especie humana cuando creó un nuevo concepto de reportaje, aconsejaba olvidarse, olvidar el aparato, estar vivo, observar. Cuando hacía clic era porque sus neuronas ya habían dibujado en su cerebro la imagen perfecta. De esa forma reproducía la realidad este cronista.
La introducción de la tecnología digital en la fotografía ha revolucionado el mundo periodístico. En la actualidad una foto de un acontecimiento recorre el mundo en tiempo real. Con las posibilidades de las nuevas técnicas es importante que el fotoperiodista esté consciente de su papel ético y social en aras de ser fiel a la realidad, sin ningún vestigio de manipulación.
Los momentos son irrepetibles y los que enfrentamos la cotidianidad de la vida, cámara en mano, debemos estar prestos para que éstos no nos sorprendan, siempre con la premisa de mirar y mirar bien para estar en el lugar adecuado, en el momento oportuno y hacer clic en el instante preciso.

 
ELIAN


Cinco años después de su rescate, Elián González está en la Tribuna Antimperialista sentado con una bandera cubana en sus manos. Hay un acto por el aniversario y los niños que han crecido con sus cantos y su palabra, están recordando el inicio de la lucha por el regreso del niño.
Los fotoperiodistas cubanos también estuvieron presente en cada jornada. Hoy quiero compartir con ustedes algo que escribi y se dió a conocer en una tribuna abierta en el Palacio de las Convenciones de Cuba:
Una imagen puede valer más que un proyectil. Y proyectiles han sido las instantáneas recogidas por los fotorreporteros cubanos sobre las múltiples marchas y Tribunas por la Libertad sucedidas en esta Isla para exigir la devolución de Elián.
Ese bloque humano, compacto e interminable como su decisión, apresado por la lente del profesional que viaja en el helicóptero, la foto de aquel niño sobre los hombros de su padre, desfilando con el rostro a la altura de ese otro de su misma edad que se multiplica en los carteles, son proyectiles al pecho de la desverguenza, de la inmoralidad de quienes retienen al niño cubano, a nuestro niño.
Esas instantáneas son prueba irrebatible de la razón de un pueblo martiano, y así, como estandarte de dignidad, alcanzan los más recónditos lugares del mundo, aunque haya ciegos que no quieren ver.
Así, a la vez que proyectiles, que cachetadas al rostro del imperio, nuestros testimonios gráficos son también de las mejores emisarias llevando nuestro mensaje de justicia, mostrando una vez más cuál es nuestro rostro, y por eso, ya forman también parte de la Historia. Cuando en el porvenir los futuros investigadores se propongan escribir sobre este dramático acontecimiento, obligatoriamente tendrán que acudir a los archivos fotográficos, y en ellos hallarán, sin la necesidad de interpretaciones mediadoras, una buena parte de la verdad. Detener la mirada en ese mar de pueblo indignado, escudriñar las expresiones de aquellos que alzan banderas, resultará un testimonio irremplazable.
También lo es el aportado por la propia mafia miamense y sus aliados, quienes al apresar en fotos y videos lo vivido allí por Elián, probablemente no saben a ciencia cierta cuánto de boumerang, de “tiro por la culata” tiene. No hay corazón de cubano, de gente honrada, que no halla sentido indignación, ira, al contemplar al niño en silla de ruedas siendo envuelto por la bandera del mismo país que priva a nuestros hijos del acceso a medicamentos, a artículos de primera necesidad que, de no existir el bloqueo, imprimirían mayor calidad a sus vidas.
Basta contraponer las fotos de la parodia de cumpleaños celebrado a Elián entre adultos como buitres, vestidos todos de oscuro y con sonrisas de cartón, con las del pionero en su escuela cardenense, con su familia cubana, para comprender que las palabras a veces no hacen falta en asuntos de la sensibilidad humana, del sentido común, del real respeto al ser humano.
Las lentes son nuestras armas en este combate y sabemos que no fallaremos el tiro, la autenticidad de lo que llevamos atrapado en el vientre oscuro de nuestras cámaras es el mejor aval, la mayor garantía. Y cada vez que accionamos el obturador lo hacemos convencidos de que recogemos una prueba más, irrefutable y contundente, que acorta otro poco la distancia entre Elián y esta su tierra, su Patria.
 
SE IMPUSO LA VERDAD Y LA JUSTICIA


Hace cinco años fue rescatado de las manos de la mafia miamense. Fue el niño más famoso del mundo en su momento. Hoy lo vemos junto a sus familiares más cercanos, están sus hermanos, el padre, los abuelos. Vestido con su uniforme de estudiante de primaria y su pañoleta roja de pionero se paró ante el micrófono y le habló al pueblo cubano y al mundo.
Hoy es un día muy importante para mi, dijo Elián González, todavía me acuerdo de aquel día hace cinco años, cuando me regresaron a mi padre. Primero pasé por un auto y me explicaron qué era lo que sucedía y desde un aeropuerto me trasladaron hacia donde estaba mi papá. Cuando lo vi me puse muy contento, pude abrazarlo y hablar con él, pude ver a mi hermanito y jugar. Ese fue el día más feliz de mi vida.
En sus palabras, Elián agradeció publicamente a cubanos y norteamericanos que hicieron realidad su sueño de ser un niño libre. Agradezco, dijo, la ayuda que me han entregado mis maestros y mis compañeritos de aula. Porque como todos los niños de Cuba aprendo rápidamente y en mi aula comparto con mis amiguitos un televisor, un video, una computadora, estudio la historia de mi patria, puedo correr, saltar, jugar en el parque, o leer La Edad de Oro.