Se mata a unos, se viste a otros...

Están encerrados en jaulas de 1 metro cuadrado
Les matan con descargas en los genitales
Están rodeados de orinas y mierda
Les rompen el cuello
Las trampas les inmovilizan las patas, se mueren del dolor
Ellos mismos se carcomen las patas para salir
Lo peor es que no siempre se mueren
Les convulsionan
Les inyectan veneno en el corazón
En algunos casos les quitan la piel aun estando vivos
Y con cientos de ellos tenemos un abrigo de piel
NO a la crueldad
NO a las muertes innecesarias
NO a la inmoralidad
Tu NO la necesitas para abrigarte. Ellos SÍ la necesitan para vivir.

Juzguen Ustedes
Ya es el momento,...



...el pueblo tiene que despertar!...



...el pueblo tiene que despertar!...
Navi...¿qué?
Empiezo mi relato indignada por la incultura religiosa que se imparte hoy por hoy en las aulas. Noticia del 19 de Diciembre del 2006: en una encuesta realizada a unos chavales de unos trece años sobre el significado de la navidad tan solo uno de ellos (imagino que la totalidad puede ser el número de alumnos de una clase) supo explicar su significado real.
Navidad, de nativitatis en Latín, nacimiento. ¿Nacimiento de quién? Pese a quién le pese, el nacimiento de Jesucristo. Creamos la versión que creamos.
Jesús, según la Iglesia Católica (y protestante) fue concebido por el Espíritu santo y nacido de la Virgen María en un pequeño portal en Belén de Judea un 25 de diciembre.
Los Reyes Magos siguiendo la estrella de oriente, llegaron hasta ellos para regalarle tres presentes, oro, incienso y mirra. (Regalos muy diferentes a los de ahora, a nadie se le ocurre que a Jesús le pudieran regalar una play station o cosas por el estilo, pero ese es otro tema..).
Y hasta este punto, bastante reducido y con errores seguro, podemos decir que se considera la navidad.
No voy a decir que es una verdad absoluta, y por supuesto existen matices y variantes, pero los niños de hoy tan solo se han quedado con la parte de los regalos, y no precisamente del oro, del incienso y la mirra.
Es triste e irresponsable que existan familias que a sus niños les hayan negado el derecho a saber qué significa la navidad, que Jesús nació en condiciones infrahumanas (en un portal, al frío del invierno, con nieve seguro, sin calefacción, etc), que María fue su madre, pero que José no lo fue, biológico por supuesto. Que aunque no creamos versiones que han sido difundidas con el tiempo, los reyes magos llegaron la noche del día cinco a los pies del pesebre de Jesús.
Casi todos nosotros, crecimos en una familia cristiana, algunos fueron educados en colegios religiosos, otros laicos, otros... pero todos sabíamos quienes eran, y a la fuerza o no, en algún momento creímos lo que nos contaban. Más tarde tuvimos la suerte de poder ponerlo en duda, de pensarlo y meditarlo, de creernos partes, de odiar a unos y creer a otros, de separar, de conocer, de escoger.
Y este regalo, el del conocimiento y el derecho a saber, debería ser el primero que diéramos a los pequeños, y ellos ya tendrán tiempo para cogerlo o para rechazarlo. Pero negarlo, o evitarlo es un error, un error tan grande como no alimentarlos, en este caso de saber, para que posteriormente sean personas con poder de decisión y no unos jóvenes que no sepan qué significa un belén, una estrella, tres reyes magos o Dios.
Navidad, de nativitatis en Latín, nacimiento. ¿Nacimiento de quién? Pese a quién le pese, el nacimiento de Jesucristo. Creamos la versión que creamos.
Jesús, según la Iglesia Católica (y protestante) fue concebido por el Espíritu santo y nacido de la Virgen María en un pequeño portal en Belén de Judea un 25 de diciembre.
Los Reyes Magos siguiendo la estrella de oriente, llegaron hasta ellos para regalarle tres presentes, oro, incienso y mirra. (Regalos muy diferentes a los de ahora, a nadie se le ocurre que a Jesús le pudieran regalar una play station o cosas por el estilo, pero ese es otro tema..).
Y hasta este punto, bastante reducido y con errores seguro, podemos decir que se considera la navidad.
No voy a decir que es una verdad absoluta, y por supuesto existen matices y variantes, pero los niños de hoy tan solo se han quedado con la parte de los regalos, y no precisamente del oro, del incienso y la mirra.
Es triste e irresponsable que existan familias que a sus niños les hayan negado el derecho a saber qué significa la navidad, que Jesús nació en condiciones infrahumanas (en un portal, al frío del invierno, con nieve seguro, sin calefacción, etc), que María fue su madre, pero que José no lo fue, biológico por supuesto. Que aunque no creamos versiones que han sido difundidas con el tiempo, los reyes magos llegaron la noche del día cinco a los pies del pesebre de Jesús.
Casi todos nosotros, crecimos en una familia cristiana, algunos fueron educados en colegios religiosos, otros laicos, otros... pero todos sabíamos quienes eran, y a la fuerza o no, en algún momento creímos lo que nos contaban. Más tarde tuvimos la suerte de poder ponerlo en duda, de pensarlo y meditarlo, de creernos partes, de odiar a unos y creer a otros, de separar, de conocer, de escoger.
Y este regalo, el del conocimiento y el derecho a saber, debería ser el primero que diéramos a los pequeños, y ellos ya tendrán tiempo para cogerlo o para rechazarlo. Pero negarlo, o evitarlo es un error, un error tan grande como no alimentarlos, en este caso de saber, para que posteriormente sean personas con poder de decisión y no unos jóvenes que no sepan qué significa un belén, una estrella, tres reyes magos o Dios.





