Anclada
Baile de máscaras
Con un dolor extraño se rapa el pelo, y llora como si en los mechones hubiera historia, la historia de los amargos besos que no existieron.
Piensa en los cuerpos de mujeres que nunca tuvo y la angustia que sostuvo mezclada con vodka barato, algo así como sabor a limonada... Bebiéndose sus letras en las cenas programadas y las quedadas que no implican ni más palabras ni más post-it con mensajes desordenados. Tragando con hombres que no están pero que dejaron semilla, con niños que se están formando en un útero virgen de sus dedos, de sus ganas, de su pasion escondida. Siendo a veces tan evidente...
Ella piensa que aunque esa mujer se desnudara delante de sus ojos no podría hacer nada porque su mundo se complicaría aun más, sería la amante de una viuda negra, la crónica de una muerte... Pero qué dulce muerte, qué deseada...
Aun su cuerpo no está preparado para una noche de sexo salvaje con cualquiera, para una follada en toda regla, para ser puta mientras la gente piensa que espera de blanco a su principe azul. Es un error el reflejo, una mala pasada que nos tragamos, una mentira que cuando se abre el telón resulta atractiva. Ser complice de su secreto, habitante de sus mundos de poesía manchados con guiños de realidad. Ambigua, extraña...
Piensa en los cuerpos de mujeres que nunca tuvo y la angustia que sostuvo mezclada con vodka barato, algo así como sabor a limonada... Bebiéndose sus letras en las cenas programadas y las quedadas que no implican ni más palabras ni más post-it con mensajes desordenados. Tragando con hombres que no están pero que dejaron semilla, con niños que se están formando en un útero virgen de sus dedos, de sus ganas, de su pasion escondida. Siendo a veces tan evidente...
Ella piensa que aunque esa mujer se desnudara delante de sus ojos no podría hacer nada porque su mundo se complicaría aun más, sería la amante de una viuda negra, la crónica de una muerte... Pero qué dulce muerte, qué deseada...
Aun su cuerpo no está preparado para una noche de sexo salvaje con cualquiera, para una follada en toda regla, para ser puta mientras la gente piensa que espera de blanco a su principe azul. Es un error el reflejo, una mala pasada que nos tragamos, una mentira que cuando se abre el telón resulta atractiva. Ser complice de su secreto, habitante de sus mundos de poesía manchados con guiños de realidad. Ambigua, extraña...