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Las manos de Kalayaan
...de lo hecho y lo deshecho...
Otros paréntesis
...
Sindicación
 
Grito
Hoy no quiero que el mundo me hable, ni que me preste atención. No quiero que se preocupe ni que me apoye. No quiero colgar de su cuello.
Cada día me miro al espejo y noto mis ojos más caidos, más viejos, más usados, más cansados, más sufridos. Creo que me quiero demasiado para dejar que eso ocurra. No puedo esperar a que alguien me los levante con palabras bonitas. Estoy al límite.
Reconozco que soy débil y frágil, no víctima. Que me afectan las cosas más de lo que aparentan. Que me derrumbo cuando no me quieren o no me lo demuestran. Sé que soy egoísta y malpensada. Que me encierro en mi cabeza de metal y es difícil sacarme.
La gente que me quiere lo sabe. Por eso me rabia cuando no soy más que la celosa y posesiva, o cuando todo se puede hacer porque a mi nada me llega dentro. Dos extremos, dos realidades que no son ciertas pero a la vez lo son, no sé si porque me empeño en que así parezca.
Cada persona tiene su realidad personal, sus achaques emocionales, sus palabras llenas de razón, sus excusas, su cariño. Y nada debe dejarse por otras del mismo estilo que ya no están o no pertenecen. Pero éstas, yo, estamos encerradas en nuestros barcos de papel y también nos mojamos, o nos calamos que es aun peor.
Hoy no quiero tener nada que sea mio tan cerca como para que me angustie. Hoy quiero que el mundo de ahí fuera baile hasta que cante el gallo. Hoy quiero que los mios se junten y celebren la noche que se presenta. Hoy quiero que se cuenten y se escuchen unos a otros. Hoy quiero que se amen delante de todos.
Hoy he cerrado los ojos para no verlo, me he tapado los oídos para no dejarme el sentido en el intento de ser feliz sabiéndolo todo.

P.D:Me siento como una puta fregona cuando la están escurriendo.
No