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Una de kali y otra de arena...
peripecias, desvarios y pensamientos diversos
Acerca de
Intermitencias de mi: Escorpio, mujer, Noviembre, 1.983, ave nocturna. Rojo, "wicked game" Chris Isaak, "Mi vida sin mi" I. Coixet, "La inmortalidad" Kundera, fotografiar en blanco y negro, morder y que me muerdan, bailar con los ojos cerrados, perderme y encontrarme, divagar, que me sorprendan, la gente con carácter, las conversaciones inteligentes, los felinos y mi independencia.
Sindicación
 
"ya no quedan fuegos que apagar..."
Descuelgo el teléfono, y vuelves a ser tú, hablándome desde otros labios que no son los tuyos. Susurran en mi oído, y apenas alcanzo a oírles.
Ahogo mi respiración con el único afán de conseguir entender.
Las palabras fluyen en un tono sombrío hasta llegar a mi, y el mensaje es revelado...

“Sigue pensando en ti, todavía te quiere...”

Una y otra vez, esa voz lejana y desconocida, repite el mismo mensaje hasta ir difuminándose hasta convertirse en un susurro inaudible.
Solo es otra más, otra voz diciendo lo mismo de siempre.
Otro eco lejano, que sin saber cómo, ni porque, a decidido venir a mi encuentro, para seguir torturándome con las mismas palabras.
Los ecos siempre hablan de ti, pregunte lo que pregunte, su respuesta sigue siendo la misma.
La única frase que no estoy dispuesta a escuchar.

Y a veces, me sorprendo, me fascina, cómo, ni el paso del tiempo, consigue acallarlos.
Pero ya no confío, ya no me alienta ninguna de esas palabras.
Para mí, ya no tienen significado, solo son voces repitiendo un mensaje que ahora está vacío, caduco.
Esta es solo otra de tus artimañas, una trampa del destino para recuperarte del destierro...
Pero esta vez, ya no funciona.

No vuelvas más a mi, yo hace tiempo que dejé de esperarte, hace tiempo que no te hecho de menos, hace tiempo que ya no me importas.
No me busques, ya no volveré a caer en tu red.
Y quédate en tu guarida, a salvo.

Aquí, ya no quedan fuegos que apagar.



 
"al final la verdad no fue tan terrible..."
Bomba de relojería desconectada.
Por fin he acabado con todas las preocupaciones, que bien te sientes cuando por fin resuelves las situaciones pendientes que quedaban en el camino.

Ayer, me vestí de valor y me decidí a encarar lo que estaba pendiente, tenia miedo, no sabía cuál sería el resultado, pero necesitaba hacerlo.
Tenía la certeza que si no tomaba las medidas necesarias, esa bomba que arrastraba desde hace semanas, como si de una mina se tratase, planearía siempre sobre mi cabeza, aguardaría escondida, hasta que un día sin querer, alguien pisara en el punto preciso, y Boom!!!!

Pero no será así, al final la verdad no fue tan terrible, ni siquiera saltaron chispas, puse las cartas sobre la mesa, las reales, y algunos ases sacados de la manga para salvarme, y lo conseguí. La bomba se desconectó, hizo un “puff”, y se deshinchó como si de un globo se tratara.

Ojalá lo hubiese hecho hace semanas, me habría ahorrado tanta ansiedad y angustia... ahora me doy cuenta que el estado mental en el que me encontraba estas semanas pasadas era mayoritariamente fruto de esto, de no ser capaz de afrontar lo que pasaba, y sufrir constantemente por las posibles consecuencias.
Que libre me siento, que tranquilidad, que bien volver a saber que todo está en equilibrio. Que gusto volver a sentir que no quiero, ni necesito, nada más que lo que tengo.

¡¡Muchos besos a todos!!



 
"auto-terapia"
Hoy no estoy triste, hoy todo ha ido sorprendentemente bien: Los carteles que tenía que presentar hoy, le han encantado a la clienta, y solo queda pasarle el presupuesto.

No estoy triste, estoy muy contenta, y, sin embargo, como otras tantas veces, no puedo parar de escuchar una y otra vez la misma canción: wicked game. Supongo que el motivo tiene que ver un poco con esta madrugada pasada.

Esta madrugada, no podía dormir. Me he levantado, y he intentado escribir en un papel lo que sentía, y de repente he llenado la hoja con desesperanza, tristeza, melancolía, amor, complicidad, confianza, caricias, besos... y sin saber porque me he llenado de rabia.

Me he levantado, necesitaba hacer algo, desprenderme de esa rabia; He buscado mis anilinas, tinta negra y he cogido un poco de todo...
Tres horas más tarde estaba calmada, ante mi había un cuadro bastante siniestro, en el centro, un gran corazón incoloro calcado de un libro de medicina, encima un corazón (más pequeño), con la forma romántica habitual, recortado en fieltro rojo (barnizado hasta conseguir ese aspecto apetitoso de una piruleta "fiesta"), con un agujero en el medio por donde se asomaba una pequeña bombilla apagada.
Por debajo del corazón rojo, se escurrían hasta el vació gotas de tinta roja, como sangre, mientras manchas negras con mariposas fúnebres lo rodeaban todo.

Sin duda, nunca había pintado algo tan siniestro, algo que venia a ser algo así como la muerte del amor, pero también es cierto que nunca antes, pintar algo así me había hecho tanto bien.
Después de eso, sobre las 6, me he acostado, y he dormido como hacía tiempo que no lo hacía. Y esta mañana, todo era mucho más bonito de lo que lo ha sido estos últimos meses.

 
“Nunca preguntes lo que no quieras saber”
Hace unos meses, aprendí una de las lecciones más importantes, una de esas cosas que no te enseñan nunca en la escuela, pero que deberían enseñarte.

Un día volviendo de la calle, coincidí en el ascensor (como tantas otras veces) con una viejecita encantadora que vive con su marido, (desde hace unos años minusválido) debajo de mi piso, siempre la había juzgado como una mujer poco habladora, pero amable y cordial, siempre creí que era feliz dentro de las circunstancias.

Así que ese día, por hacer algo, después de agotar lo de: que buen día hace... , como al ascensor le dio por pararse en cada planta y tardó más de lo habitual, cometí la imprudencia de preguntarle con toda la inocencia del mundo: ¿que tal todo?
A lo que la mujer hasta ese momento sonriente espetó: Hombre, amargada, ¿cómo voy a estar? Con mi marido que es una carga, yo no tengo vida, mi vida es una mierda.
Cuando llegamos a su piso, me dijo adiós educadamente con su sonrisa de toda la vida, mientras yo, perpleja, todavía seguía con la boca abierta.

Ese día aprendí esa gran lección: Nunca preguntes lo que no quieras saber, porque siempre al preguntar te arriesgas a que la respuesta no sea de tu agrado.
Y he de decir que esa mujer, me enseñó algo que con el tiempo me ha salvado de muchas situaciones.

Es como el hombre que después del polvo le pregunta a su novia, ¿qué tal? Y ella en un arranque de sinceridad no habitual, le responde: ha sido un desastre.
O, esa pregunta embarazosa de un lío temporal que de repente en un arrebato se declara en la cama después de... y te pregunta: ¿me quieres? Y tu piensas: ups...
Esa amiga preguntándote si su nuevo vestido le queda bien..., ese compañero pidiéndote si crees que su idea para una campaña vale la pena (pero que no esperaría nunca oír un no)... Etc. es aplicable hasta la saciedad.

Así que, antes de hacer ciertas preguntas sería mejor asegurar-se que la respuesta es la esperada, no vaya a ser que nos llevemos una sorpresa y no sea demasiado agradable... como me pasó a mi.




 
" neandertales del 2006..."
Hoy iba andando por la calle, venían dos chicos por un lado de unos 23 o 24, en ese mismo instante una chica con un jersey ancho y una minifalda tejana cruzaba frente a ellos, se la han mirado, y cuando ella ya estaba lejos, sin ser conscientes que yo pasaba por detrás suyo en ese momento, han comentado:” luego van las tías y dicen que las han violado, normal, si van provocando con esas faldas, es lógico, si no fueran provocando no pasaría, ellas se lo buscan”.

Y yo me he quedado atónita, allí estaban, dos neandertales misóginos disfrazados de universitarios modernillos enrollados.
Y entonces me he preguntado: ¿si dos universitarios piensan eso, que pensarán los demás?¿Cuantos más piensan lo mismo?¿Acaso la educación no les ha servido de nada?¿Es fruto de no haber recibido la educación adecuada en la escuela, fruto de lo que han vivido en su casa, o fruto de lo que la sociedad les hace pensar? Desconozco la respuesta.

La verdad es que todo esto me da miedo.
Me da miedo pensar cuantos otros elementos de la sociedad pueden pensar así.
Después llegas a casa, y en el televisor cada día hay una mujer más asesinada a manos de su pareja o su ex pareja. Una tras otra, sin que nadie haga nada por impedirlo, y esos asesinos las mataron porque creían que ellas tenían la culpa de todo, porque ellas eran las malas, porque ellas se lo buscaron.
Y entonces revivo el comentario de los dos chicos de hoy, y pienso, quizás vosotros sois los maltratadores del mañana, y quizá otros como vosotros futuros violadores... y me pregunto: ¿podemos hacer algo para evitarlo?