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Una de kali y otra de arena...
peripecias, desvarios y pensamientos diversos
Acerca de
Intermitencias de mi: Escorpio, mujer, Noviembre, 1.983, ave nocturna. Rojo, "wicked game" Chris Isaak, "Mi vida sin mi" I. Coixet, "La inmortalidad" Kundera, fotografiar en blanco y negro, morder y que me muerdan, bailar con los ojos cerrados, perderme y encontrarme, divagar, que me sorprendan, la gente con carácter, las conversaciones inteligentes, los felinos y mi independencia.
Sindicación
 
"en mi cuento, Caperucita mató al Lobo..."
Ya está...
Todas las cosas en este mundo pasan... y tu también.
Hay un momento para todo, luego pasa el tiempo, y un día te das cuenta que lo que no fue es porque quizás no debía ser.
El tiempo perdido nunca vuelve, y los momentos perdidos es mejor no intentar recuperarlos.

Hubo una vez en que me enamoré como nunca lo había hecho, y temblé sin poder evitarlo solo por estar a tu lado mientras me abrazabas.
Fue un tiempo en que la inocencia me jugaba malas pasadas... y en que yo todavía creía en las señales y el destino.
El tiempo pasó, tu y yo, y las confusiones, la felicidad y la tristeza, y el no saber continuo.. la espera.
Te quería, y tu... (no se, nunca supe nada respecto a ti)
Me cansé ( te lo ganaste) y decidí arrancarte de mi vida de cuajo.
Funcionó.

Meses más tarde volvieron los encuentros y las confusiones,
Creo que los dos queríamos recuperar lo que no fue.
Y allí estábamos, la playa desierta, la noche, la luna llena, las estrellas, y el lento susurrar de las olas...
Los dos echados en la arena, uno al lado del otro, yo dándote la espalda.
Tu te acercaste, por detrás, y ciñendo tus brazos a mi cintura, apretaste mi cuerpo contra el tuyo, sentí como tu aliento recorría mi cuello, luego tus labios, tus dientes mordiéndome... me di la vuelta y me besaste...

Y no pasó nada.
No temblé, no oí violines, ni me embargó ninguna felicidad inexplicable, no se me fue el mundo de vista, ni dejé de oír las olas.
Me besaste, y como antes, estábamos tú y yo, abrazados, pero para mí, no había magia.
Simplemente, habían pasado dos años.
Y yo ya no era la niña asustada que se enamoró de ti.
Esa niña y tu, ya solo formabais parte del pasado.

No importa que hoy te enfades y patalees.
Ya está, todo ha acabado, y yo ya no te quiero.


 
Comentario:
Cuando te enamoras de alguien proyectas una parte de ti en otra persona. Pero uno cambia con el tiempo y puede ocurrir que esa parte tuya ya no tenga nada que ver. Cambiamos para sentirnos mejor, de otro modo no lo haríamos. Sentirse bien es lo único que importa.
No