"...las bromas que tiene el destino..."
Hace bastante que no pensaba en ti, es algo que solo acostumbro a hacer cuando estoy triste.
Ahora entiendo muchas cosas, estos últimos meses me han servido a través de otras personas para entender.
Entender porque tenías miedo, porque no podías evitar acercarte, y cuando estabas más cerca, te asustabas, huías y te escondías durante unos meses.
Ahora se por lo que has pasado, todas las heridas dejan marcas imborrables que arrastramos con nosotros, y a ti te han herido durante demasiado tiempo, incontables veces.
Ahora lo entiendo todo, aunque eso no sirva de nada, porque tu estas en la otra punta de España, en la cima de una montaña, huyendo de todo lo que te importa e intentando salvar un pasado perdido.
Es curioso como a veces sin saber como, abres la puerta y tropiezas con el pasado.
Hoy estaba en la tienda, era mi ultimo día. No debía estar en caballero, pero ha habido problemas y no han tenido más remedio que enviarme allí.
Estaba de espaldas, y de pronto la voz de alguien en mi espalda: nadie conocido.
Me he dado la vuelta para atender, y cual ha sido mi sorpresa, era un desconocido, pero un desconocido con tu cara, con tu mirada, con tu sonrisa pícara y los dos dientes superiores como tú, ligeramente separados confiriéndole cierto atractivo.
Eras tu, pero no, era como verte a ti de aquí cinco años, era igual, el cuerpo, la expresión, su forma de hablar, era un tu más seguro de si mismo.
Y no he podido evitar apartar la mirada, me ha dolido como me miraba fijamente a los ojos, como esbozaba una sonrisa pícara que ha mantenido durante la media hora siguiente.
Me ha gustado, era un hombre atractivo, le hubiera gustado a cualquiera, todas las dependientas estaban revolucionadas en la planta de abajo, sorprendentemente, ha empezado a tirarme los trastos, y yo en cualquier otra situación, le hubiese aguantado la mirada, hubiese coqueteado y me hubiese reído sin avergonzarme lo más mínimo, al contrario, quizás hasta le hubiese dado el teléfono.
Pero no ha sido así, al contrario, me molestaba su mirada directa a los ojos, me hacía sentir incómoda su seguirme por la planta, su sonrisa, me ha dado vergüenza que me llamara por mi nombre, ha conseguido incluso que me sonrojara en algún momento, y me ha incomodado que estubiesemos solos, pero no era por él, era por ti.
No le he querido dar el teléfono, y mis compañeras de trabajo no lo han entendido, ha prometido que volvería mañana, pero mañana no me encontrará, y me alegro de que sea así.
Me ha dolido “tenerte” delante y que no fueras tu.
Todo esto solo ha servido para darme cuenta que aunque pase el tiempo y haya otra gente, seguramente el día que volvamos a vernos (si es que nos vemos) sucederá lo mismo de siempre: tu y yo habremos cambiado, pero respecto a nosotros, seguiremos siendo los mismos, tu te pondrás nervioso y me preguntarás 3 veces como estoy... mientras te chispean los ojos, y yo me reiré por dentro mientras me pregunto cuando conseguiré escaparme de este circulo vicioso y olvidarte.
Ahora entiendo muchas cosas, estos últimos meses me han servido a través de otras personas para entender.
Entender porque tenías miedo, porque no podías evitar acercarte, y cuando estabas más cerca, te asustabas, huías y te escondías durante unos meses.
Ahora se por lo que has pasado, todas las heridas dejan marcas imborrables que arrastramos con nosotros, y a ti te han herido durante demasiado tiempo, incontables veces.
Ahora lo entiendo todo, aunque eso no sirva de nada, porque tu estas en la otra punta de España, en la cima de una montaña, huyendo de todo lo que te importa e intentando salvar un pasado perdido.
Es curioso como a veces sin saber como, abres la puerta y tropiezas con el pasado.
Hoy estaba en la tienda, era mi ultimo día. No debía estar en caballero, pero ha habido problemas y no han tenido más remedio que enviarme allí.
Estaba de espaldas, y de pronto la voz de alguien en mi espalda: nadie conocido.
Me he dado la vuelta para atender, y cual ha sido mi sorpresa, era un desconocido, pero un desconocido con tu cara, con tu mirada, con tu sonrisa pícara y los dos dientes superiores como tú, ligeramente separados confiriéndole cierto atractivo.
Eras tu, pero no, era como verte a ti de aquí cinco años, era igual, el cuerpo, la expresión, su forma de hablar, era un tu más seguro de si mismo.
Y no he podido evitar apartar la mirada, me ha dolido como me miraba fijamente a los ojos, como esbozaba una sonrisa pícara que ha mantenido durante la media hora siguiente.
Me ha gustado, era un hombre atractivo, le hubiera gustado a cualquiera, todas las dependientas estaban revolucionadas en la planta de abajo, sorprendentemente, ha empezado a tirarme los trastos, y yo en cualquier otra situación, le hubiese aguantado la mirada, hubiese coqueteado y me hubiese reído sin avergonzarme lo más mínimo, al contrario, quizás hasta le hubiese dado el teléfono.
Pero no ha sido así, al contrario, me molestaba su mirada directa a los ojos, me hacía sentir incómoda su seguirme por la planta, su sonrisa, me ha dado vergüenza que me llamara por mi nombre, ha conseguido incluso que me sonrojara en algún momento, y me ha incomodado que estubiesemos solos, pero no era por él, era por ti.
No le he querido dar el teléfono, y mis compañeras de trabajo no lo han entendido, ha prometido que volvería mañana, pero mañana no me encontrará, y me alegro de que sea así.
Me ha dolido “tenerte” delante y que no fueras tu.
Todo esto solo ha servido para darme cuenta que aunque pase el tiempo y haya otra gente, seguramente el día que volvamos a vernos (si es que nos vemos) sucederá lo mismo de siempre: tu y yo habremos cambiado, pero respecto a nosotros, seguiremos siendo los mismos, tu te pondrás nervioso y me preguntarás 3 veces como estoy... mientras te chispean los ojos, y yo me reiré por dentro mientras me pregunto cuando conseguiré escaparme de este circulo vicioso y olvidarte.
Comentario:
Hola,desde hace un tiempo que descubrí tu blog, no puedo evitar, ni quiero dejar de leerlo.
Por distintas razones me identifico en muchas de estas situaciones.
Quería felicitarte por hacerme sentir tan distintas emociones con tus palabras.
Un saludo cordial
Aymar
Por distintas razones me identifico en muchas de estas situaciones.
Quería felicitarte por hacerme sentir tan distintas emociones con tus palabras.
Un saludo cordial
Aymar
Comentario:
Qué horror! Si yo me encontrara también a mi ex (ha pasado casi un año) también me sentiría así. Sería él, pero no sería él. Alguien igual físicamente, pero que ha cambiado por completo, un extraño para tí. Te comprendo.
Hay veces que sí, el pasado vuelve hacia nosotros sin que podamos hacer nada por evitarlo y sin que nos lo esperemos.
Espero que pase bastante tiempo, pero sé que tarde o temprano me encontraré con mi pasado yo también y no sé si estaré lista como para reaccionar bien.
Besos
Hay veces que sí, el pasado vuelve hacia nosotros sin que podamos hacer nada por evitarlo y sin que nos lo esperemos.
Espero que pase bastante tiempo, pero sé que tarde o temprano me encontraré con mi pasado yo también y no sé si estaré lista como para reaccionar bien.
Besos





