“Reencuentros en la tercera fase”
Iba corriendo por el parque, empezaba a anochecer, había llovido y la brisa era fresca: una buena hora para correr...
De pronto, el eco de una voz lejana que me llamaba, al principio ni me di cuenta, luego la misma voz se repitió dos veces más, sonaba cada vez más cerca.
Me di la vuelta y allí estaba.
Él.
Hacía tres meses que no le veía, había estado evitando encontrármelo desde hace mucho tiempo, casi un año, aunque no había podido evitar pensar en él de vez en cuando...
No esperaba encontrarlo allí y menos a esa hora en que debería estar trabajando.
Se paró y nos sentamos a hablar en un banco, él estaba nervioso (como siempre), nos contamos un poco la vida y quince minutos más tarde yo me levanté diciendo que tenia que irme.
Por el camino, me azotó la certeza de que aunque hacía tiempo que había renunciado a él, todavía seguia importándome.
Y me puse triste.
*Nunca antes de él sentí que podría pasar-me la vida con alguien, me imaginaba en la vejez, con 70 o 80 años y mirar al otro lado de la cama y verlo a él convertido en un anciano lleno de arrugas que me sonreía con los ojos, como siempre, y yo pensaba: eso es la felicidad. ¿Que estúpido no? Pero si, en el fondo ese sentimiento sigue dentro de mi, y es extraño, porque antes me había enamorado y había querido, pero nunca me imaginé la vida con nadie. Creo que nunca quise a alguien como a él.
Pero tengo que olvidarlo.
¿Como se hace para olvidar a alguien?
¿De que me sirve que siga aquí metido en mi cabeza?
Tu me importas, yo te importo, y nunca pasará nada porque te da demasiado miedo...
Ojalá supiera que es lo que debo hacer... o que las cosas fueran más fáciles: 1+1=2, y ya está, sin miedos, ni inseguridades, ni decepciones, ni tristeza...
De pronto, el eco de una voz lejana que me llamaba, al principio ni me di cuenta, luego la misma voz se repitió dos veces más, sonaba cada vez más cerca.
Me di la vuelta y allí estaba.
Él.
Hacía tres meses que no le veía, había estado evitando encontrármelo desde hace mucho tiempo, casi un año, aunque no había podido evitar pensar en él de vez en cuando...
No esperaba encontrarlo allí y menos a esa hora en que debería estar trabajando.
Se paró y nos sentamos a hablar en un banco, él estaba nervioso (como siempre), nos contamos un poco la vida y quince minutos más tarde yo me levanté diciendo que tenia que irme.
Por el camino, me azotó la certeza de que aunque hacía tiempo que había renunciado a él, todavía seguia importándome.
Y me puse triste.
*Nunca antes de él sentí que podría pasar-me la vida con alguien, me imaginaba en la vejez, con 70 o 80 años y mirar al otro lado de la cama y verlo a él convertido en un anciano lleno de arrugas que me sonreía con los ojos, como siempre, y yo pensaba: eso es la felicidad. ¿Que estúpido no? Pero si, en el fondo ese sentimiento sigue dentro de mi, y es extraño, porque antes me había enamorado y había querido, pero nunca me imaginé la vida con nadie. Creo que nunca quise a alguien como a él.
Pero tengo que olvidarlo.
¿Como se hace para olvidar a alguien?
¿De que me sirve que siga aquí metido en mi cabeza?
Tu me importas, yo te importo, y nunca pasará nada porque te da demasiado miedo...
Ojalá supiera que es lo que debo hacer... o que las cosas fueran más fáciles: 1+1=2, y ya está, sin miedos, ni inseguridades, ni decepciones, ni tristeza...
Comentario:
"¿De que me sirve que siga aquí metid@ en mi cabeza?"
oye, si encuentras la respuestas, dímela, por favor, necesito saberla
un beso
oye, si encuentras la respuestas, dímela, por favor, necesito saberla
un beso





