"auto-terapia"
Hoy no estoy triste, hoy todo ha ido sorprendentemente bien: Los carteles que tenía que presentar hoy, le han encantado a la clienta, y solo queda pasarle el presupuesto.
No estoy triste, estoy muy contenta, y, sin embargo, como otras tantas veces, no puedo parar de escuchar una y otra vez la misma canción: wicked game. Supongo que el motivo tiene que ver un poco con esta madrugada pasada.
Esta madrugada, no podía dormir. Me he levantado, y he intentado escribir en un papel lo que sentía, y de repente he llenado la hoja con desesperanza, tristeza, melancolía, amor, complicidad, confianza, caricias, besos... y sin saber porque me he llenado de rabia.
Me he levantado, necesitaba hacer algo, desprenderme de esa rabia; He buscado mis anilinas, tinta negra y he cogido un poco de todo...
Tres horas más tarde estaba calmada, ante mi había un cuadro bastante siniestro, en el centro, un gran corazón incoloro calcado de un libro de medicina, encima un corazón (más pequeño), con la forma romántica habitual, recortado en fieltro rojo (barnizado hasta conseguir ese aspecto apetitoso de una piruleta "fiesta"), con un agujero en el medio por donde se asomaba una pequeña bombilla apagada.
Por debajo del corazón rojo, se escurrían hasta el vació gotas de tinta roja, como sangre, mientras manchas negras con mariposas fúnebres lo rodeaban todo.
Sin duda, nunca había pintado algo tan siniestro, algo que venia a ser algo así como la muerte del amor, pero también es cierto que nunca antes, pintar algo así me había hecho tanto bien.
Después de eso, sobre las 6, me he acostado, y he dormido como hacía tiempo que no lo hacía. Y esta mañana, todo era mucho más bonito de lo que lo ha sido estos últimos meses.
No estoy triste, estoy muy contenta, y, sin embargo, como otras tantas veces, no puedo parar de escuchar una y otra vez la misma canción: wicked game. Supongo que el motivo tiene que ver un poco con esta madrugada pasada.
Esta madrugada, no podía dormir. Me he levantado, y he intentado escribir en un papel lo que sentía, y de repente he llenado la hoja con desesperanza, tristeza, melancolía, amor, complicidad, confianza, caricias, besos... y sin saber porque me he llenado de rabia.
Me he levantado, necesitaba hacer algo, desprenderme de esa rabia; He buscado mis anilinas, tinta negra y he cogido un poco de todo...
Tres horas más tarde estaba calmada, ante mi había un cuadro bastante siniestro, en el centro, un gran corazón incoloro calcado de un libro de medicina, encima un corazón (más pequeño), con la forma romántica habitual, recortado en fieltro rojo (barnizado hasta conseguir ese aspecto apetitoso de una piruleta "fiesta"), con un agujero en el medio por donde se asomaba una pequeña bombilla apagada.
Por debajo del corazón rojo, se escurrían hasta el vació gotas de tinta roja, como sangre, mientras manchas negras con mariposas fúnebres lo rodeaban todo.
Sin duda, nunca había pintado algo tan siniestro, algo que venia a ser algo así como la muerte del amor, pero también es cierto que nunca antes, pintar algo así me había hecho tanto bien.
Después de eso, sobre las 6, me he acostado, y he dormido como hacía tiempo que no lo hacía. Y esta mañana, todo era mucho más bonito de lo que lo ha sido estos últimos meses.





