"Secretos..."
Hoy hablaba con una amiga de los secretos, y eso me ha hecho recordar hasta que punto uno mismo es capaz de hacerse daño.
De ese momento en que ocurre algo que lo cambia todo, algo que te transforma y hace que un día te mires al espejo y te des cuenta que una parte de ti se ha esfumado, y ese algo se convierte en un secreto.
Y ese secreto, se alimenta día tras día, y con el tiempo va creciendo.
Al principio es tan solo una pequeña llama que arde en tu interior, pero, poco a poco, va transformándose y desencadenando un incendio capaz de arrasarlo todo, a ti incluida.
Y te preguntas porque no hablas, pero sientes que no puedes, porque no quieres que la gente que te quiere sufra.
Te aíslas detrás de un muro falso, y pones una sonrisa en tu cara y dices que no pasa nada, que todo va muy bien, y te creen, y te das cuenta que nadie sospecha que todo eso es mentira.
Y te das cuenta que estás sola, porque eres incapaz de decir lo único que realmente necesitarías decir.
Pero, sigues adelante, y la carga va aumentando, y cada día cuesta más arrastrar el lastre que te ahoga, hasta que un día, te detienes, incapaz de seguir.
Y explotas, se abre la caja de Pandora y sale el fuego, dejas de ser tu y te derrumbas, todo se inunda, y entonces descubres que aunque te cueste, necesitas pedir ayuda.
Descubres que los secretos no son buenos, que uno no puede guardarse las heridas para si mismo; Que si no hablas, sino compartes ese “algo”, nunca serás capaz de superarlo.
Te das cuenta que cuando el dolor se hace palabra, aunque en el momento duela, luego parece que va empequeñeciéndose, y la herida con el paso del tiempo, poco a poco, empieza a cicatrizar.
Yo guardé un secreto de esos durante demasiado tiempo, y ahora, bastantes meses después de que el secreto empezara a ser compartido, la cicatriz está casi cerrada.
Tiene que pasar mucho tiempo para que desaparezca, o quizás, simplemente, nunca lo haga y quede para siempre, una pequeña señal, que me lo recuerde, pero eso ya nunca volverá a impedirme ser feliz.
Porque hace tiempo que ya no se lo permito, porque aunque esa cicatriz esté ahí, ya nunca la miro.
Hay una gran mujer, a la que aprecio muchísimo, que ahora empieza a compartir sus secretos, a ella le dedico este post, porque sé que es valiente, y que con el tiempo, podrá superarlo todo.
PD. Todo esto pertenece a un pasado que hoy, sentí que debía compartir, precisamente ahora, porque ya casi no duele, porque publicarlo aquí es como gritárselo al mundo.
Porque ahora, ya no es ningún secreto, porque ya no tengo de que esconderme, porque hace tiempo que ya no me hace sufrir.
Y por un último, porque quizás a alguien, le pueda servir de algo.
PD2. No quiero que nadie se preocupe, esto pertenece al pasado, y yo, ahora, sigo estando muy contenta.
De ese momento en que ocurre algo que lo cambia todo, algo que te transforma y hace que un día te mires al espejo y te des cuenta que una parte de ti se ha esfumado, y ese algo se convierte en un secreto.
Y ese secreto, se alimenta día tras día, y con el tiempo va creciendo.
Al principio es tan solo una pequeña llama que arde en tu interior, pero, poco a poco, va transformándose y desencadenando un incendio capaz de arrasarlo todo, a ti incluida.
Y te preguntas porque no hablas, pero sientes que no puedes, porque no quieres que la gente que te quiere sufra.
Te aíslas detrás de un muro falso, y pones una sonrisa en tu cara y dices que no pasa nada, que todo va muy bien, y te creen, y te das cuenta que nadie sospecha que todo eso es mentira.
Y te das cuenta que estás sola, porque eres incapaz de decir lo único que realmente necesitarías decir.
Pero, sigues adelante, y la carga va aumentando, y cada día cuesta más arrastrar el lastre que te ahoga, hasta que un día, te detienes, incapaz de seguir.
Y explotas, se abre la caja de Pandora y sale el fuego, dejas de ser tu y te derrumbas, todo se inunda, y entonces descubres que aunque te cueste, necesitas pedir ayuda.
Descubres que los secretos no son buenos, que uno no puede guardarse las heridas para si mismo; Que si no hablas, sino compartes ese “algo”, nunca serás capaz de superarlo.
Te das cuenta que cuando el dolor se hace palabra, aunque en el momento duela, luego parece que va empequeñeciéndose, y la herida con el paso del tiempo, poco a poco, empieza a cicatrizar.
Yo guardé un secreto de esos durante demasiado tiempo, y ahora, bastantes meses después de que el secreto empezara a ser compartido, la cicatriz está casi cerrada.
Tiene que pasar mucho tiempo para que desaparezca, o quizás, simplemente, nunca lo haga y quede para siempre, una pequeña señal, que me lo recuerde, pero eso ya nunca volverá a impedirme ser feliz.
Porque hace tiempo que ya no se lo permito, porque aunque esa cicatriz esté ahí, ya nunca la miro.
Hay una gran mujer, a la que aprecio muchísimo, que ahora empieza a compartir sus secretos, a ella le dedico este post, porque sé que es valiente, y que con el tiempo, podrá superarlo todo.
PD. Todo esto pertenece a un pasado que hoy, sentí que debía compartir, precisamente ahora, porque ya casi no duele, porque publicarlo aquí es como gritárselo al mundo.
Porque ahora, ya no es ningún secreto, porque ya no tengo de que esconderme, porque hace tiempo que ya no me hace sufrir.
Y por un último, porque quizás a alguien, le pueda servir de algo.
PD2. No quiero que nadie se preocupe, esto pertenece al pasado, y yo, ahora, sigo estando muy contenta.
Comentario:
Si, pero algunas veces ciertas personas pueden hacerte tanto daño como para robarte una parte de lo que eras, una parte de lo que te hacia ser tu.
Todas las heridas dejan marcas, así que aunque uno se recupere, ya nunca será la misma persona que sería si no se hubiesen dado esas "circunstancias".
Todas las heridas dejan marcas, así que aunque uno se recupere, ya nunca será la misma persona que sería si no se hubiesen dado esas "circunstancias".
Comentario:
Sólo hay 2 caminos: el de Quién Eres y el de Quién No Eres.





