"Mezquindad"
Otra vez, frente a mí, ese interrogante malicioso; esa duda descarada lanzada al aire escondiendo una acusación.
Me clavas tu puñal desde la espalda, consciente de que no hallaré el tiempo necesario para volverme y devolvértela. Me acusas en silencio, escondiéndote tras la tinta que me condena y te salva. Actúas como lo que eres, otro cobarde más que se cree con derecho a juzgar y condenar el mundo sin tener pruebas.
Te engañas creyéndote importante porque todos, sin remedio alguno, debemos escucharte; te paseas entre nosotros altivo, y nos observas de vez en cuando con una mirada desconfiada. Haces ver que te sientes seguro, intentas engañarnos, pero lo he visto en tu mirada asustadiza; he visto como me observabas desde un rincón con desconfianza. Nos temes, te aterroriza que alguien pueda llegar a ser mejor que tu. Y tu miedo lo transformas en discreta venganza.
Cambias de modo subjetivo lo que se te antoja y te permites la osadía de poner en duda cualquier afirmación que no sea tuya. Dudas de todo, de lo que escribimos, sentimos, hacemos o somos.
Vives acomplejado, no se por qué, ni desde cuando. Te molesta todo lo que te supere o pueda llegar a hacerlo, juegas con nosotros e intentas azotar las mentes mas despiertas para que se hundan, para que aprendan a pensar que no son nadie, que no valen nada. Y cada día que pasa estás más solo, y tu careta se va haciendo más pesada, y un día no podrás disimular, te mostrarás cual eres; y verán que vives asustado, que te has conformado, que ya no te sientes útil y envidias a los que todavía pueden ser algo.
Pero mientras tanto, puedes seguir jugando a tu juego favorito, continuar acusando solo por hacer daño, escudándote tras tu puerta mientras arañas con tinta las verdades que molestan... pero ten cuidado, quizá un día se abra la puerta, y descubras que al otro lado, estoy yo.
Me clavas tu puñal desde la espalda, consciente de que no hallaré el tiempo necesario para volverme y devolvértela. Me acusas en silencio, escondiéndote tras la tinta que me condena y te salva. Actúas como lo que eres, otro cobarde más que se cree con derecho a juzgar y condenar el mundo sin tener pruebas.
Te engañas creyéndote importante porque todos, sin remedio alguno, debemos escucharte; te paseas entre nosotros altivo, y nos observas de vez en cuando con una mirada desconfiada. Haces ver que te sientes seguro, intentas engañarnos, pero lo he visto en tu mirada asustadiza; he visto como me observabas desde un rincón con desconfianza. Nos temes, te aterroriza que alguien pueda llegar a ser mejor que tu. Y tu miedo lo transformas en discreta venganza.
Cambias de modo subjetivo lo que se te antoja y te permites la osadía de poner en duda cualquier afirmación que no sea tuya. Dudas de todo, de lo que escribimos, sentimos, hacemos o somos.
Vives acomplejado, no se por qué, ni desde cuando. Te molesta todo lo que te supere o pueda llegar a hacerlo, juegas con nosotros e intentas azotar las mentes mas despiertas para que se hundan, para que aprendan a pensar que no son nadie, que no valen nada. Y cada día que pasa estás más solo, y tu careta se va haciendo más pesada, y un día no podrás disimular, te mostrarás cual eres; y verán que vives asustado, que te has conformado, que ya no te sientes útil y envidias a los que todavía pueden ser algo.
Pero mientras tanto, puedes seguir jugando a tu juego favorito, continuar acusando solo por hacer daño, escudándote tras tu puerta mientras arañas con tinta las verdades que molestan... pero ten cuidado, quizá un día se abra la puerta, y descubras que al otro lado, estoy yo.





