Alina 2
Cuando entró en el bar, Alina estaba pálida como una hoja de papel.
La camarera, amiga suya casi desde el mismo momento en que ella se había trasladado a vivir a la ciudad unos años atrás, se sobresaltó al verla llegar en ese estado.
-¿Que te pasa?- preguntó.
-Nada- dijo ella secamente - ponme lo mismo de siempre..., bueno, no, ponme un Whisky con hielo, por favor.
- No me lo creo - dijo Martha irónica - dime lo que te pasa.
- Es una larga historia, mejor quedamos después en mi casa y te la cuento. ¿De acuerdo?
- Vale, como quieras - y con un gesto de resignación le dijo - Aquí tienes tu tila
- Mi ti.., vale - dijo Alina con una pequeña sonrisa - el whisky lo dejaremos para después.
La camarera, amiga suya casi desde el mismo momento en que ella se había trasladado a vivir a la ciudad unos años atrás, se sobresaltó al verla llegar en ese estado.
-¿Que te pasa?- preguntó.
-Nada- dijo ella secamente - ponme lo mismo de siempre..., bueno, no, ponme un Whisky con hielo, por favor.
- No me lo creo - dijo Martha irónica - dime lo que te pasa.
- Es una larga historia, mejor quedamos después en mi casa y te la cuento. ¿De acuerdo?
- Vale, como quieras - y con un gesto de resignación le dijo - Aquí tienes tu tila
- Mi ti.., vale - dijo Alina con una pequeña sonrisa - el whisky lo dejaremos para después.
Comentario:
Hay experiencias que marcan al individuo de tal forma que ni con una copa de whisky en la mano pueden ser reproducidas. El alcohol puede distorsionar de tal forma el relato o el sentimiento que la vivencia produjo, que son preferibles los efectos relajantes de una hierba natural sin tratar. A veces es más fácil hablar con un desconocido. Uno se siente menos cobardes, aunque hay verdades que siempre avergüenzan, incluso al más osado. Un beso Kal





