Alina 3
Llegó a la oficina y todo le parecía gris, agobiante, se le venia el mundo encima. Incluso su compañero (por llamarlo de alguna manera) le preguntó si estaba bien.
- Si, no te preocupes, no me pasa nada malo - respondió Alina.
"Tengo que hacer algo, necesito distraer mi mente de todo esto", pensó.
En aquel momento entró Tere, su gran amiga, que había sido trasladada hacía unos pocos meses a la ciudad y con la que compartía piso.
- Uh!, vaya cara hija. ¿Qué te pasa? - preguntó.
- Nada!!, dejadme un poco en paz, por favor - dijo Alina con un tono malhumorado, al que siguió una disculpa - lo siento, pero ahora no me apetece hablar de ello; he quedado con Martha en casa para cenar, ya hablaremos allí.
- De acuerdo, mujer - dijo Tere con un suspiro.
Las horas pasaban lentamente, como si algo hiciera que el tiempo fuese cada vez más lento y Alina ya no sabia que hacer para distraerse. Para rematar el asunto su jefe estaba en una convención y el trabajo era más bien poco, con lo que no tenía como matar el tiempo...
- Necesito salir - se dijo.
Así que, se levantó, salio de la oficina y se dirigió a la azotea, desde donde se podía ver prácticamente toda la ciudad.
- Si, no te preocupes, no me pasa nada malo - respondió Alina.
"Tengo que hacer algo, necesito distraer mi mente de todo esto", pensó.
En aquel momento entró Tere, su gran amiga, que había sido trasladada hacía unos pocos meses a la ciudad y con la que compartía piso.
- Uh!, vaya cara hija. ¿Qué te pasa? - preguntó.
- Nada!!, dejadme un poco en paz, por favor - dijo Alina con un tono malhumorado, al que siguió una disculpa - lo siento, pero ahora no me apetece hablar de ello; he quedado con Martha en casa para cenar, ya hablaremos allí.
- De acuerdo, mujer - dijo Tere con un suspiro.
Las horas pasaban lentamente, como si algo hiciera que el tiempo fuese cada vez más lento y Alina ya no sabia que hacer para distraerse. Para rematar el asunto su jefe estaba en una convención y el trabajo era más bien poco, con lo que no tenía como matar el tiempo...
- Necesito salir - se dijo.
Así que, se levantó, salio de la oficina y se dirigió a la azotea, desde donde se podía ver prácticamente toda la ciudad.





