en otro tiempo...
Cruzó medio bar para hablar con ella, esquivó a los borrachos que estaban tan borrachos como él y llegó a su lado. Dejó la cerveza en la barra y la miró... la miró como quien ve llover, como quien nunca antes jamás hubiera visto llover...
A manadas seguía entrando la gente en el bar... más hombres que mujeres... unos buscando un escote que bajar, otros buscando una cara que partir. Los unos a veces la miraban a ella, los otros siempre le miraban a él.
Hablaron y se mintieron... hicieron promesas que sabían que no tendrían que cumplir... después de aquella noche él no quiso saber de ella, bromeaba diciendo: "si supiera dónde está la buscaría"; ¿y ella? ella no quería buscarlo por si lo encontraba...
Cada uno por su lado vivieron esta misma historia una y otra vez... en otros bares, en otras noches, en otros labios... los dos siguieron buscando el amor donde sabían que no lo encontrarían... por eso años después se encontraron...
A manadas seguía entrando la gente en el bar... más hombres que mujeres... unos buscando un escote que bajar, otros buscando una cara que partir. Los unos a veces la miraban a ella, los otros siempre le miraban a él.
Hablaron y se mintieron... hicieron promesas que sabían que no tendrían que cumplir... después de aquella noche él no quiso saber de ella, bromeaba diciendo: "si supiera dónde está la buscaría"; ¿y ella? ella no quería buscarlo por si lo encontraba...
Cada uno por su lado vivieron esta misma historia una y otra vez... en otros bares, en otras noches, en otros labios... los dos siguieron buscando el amor donde sabían que no lo encontrarían... por eso años después se encontraron...
un brindis
Brindemos a pesar de los pasares
que pronto será tarde todavía,
las calles cierran antes que los bares
que saben que amanece al mediodía.
Se nos reseca en la mano la copa
sin ahogar nuestras bocas la palabra,
la risa flota, la amistad arropa,
el mañana es un truco, abracadabra.
Volvemos a casita como ovejas
descarriadas, maldita vuelta al redil
la lana trasquilada que nos dejas.
Estos andares tan perjudicados
escriben eses bajo la luna añil
que el domingo nos pille confesados.
seriamente
Estoy considerando seriamente dejar de juzgarme, de contar sílabas y forzar rimas, de buscar ripios y ensuciar hojas...
Ten cojones y siéntate tú frente a un papel en blanco.
Ten cojones y siéntate tú frente a un papel en blanco.
dime tú
Desquitado del vicio de tu vientre
revivo el credo al que juré defensa,
la pena es que jamás es para siempre
y siempre no merece tanta entrega.
Seguiré siendo igual sin ser el mismo,
el trece de Julio fue punto y coma,
más dañinos que los clavos de cristo
son tantos yo perdono y tú perdonas.
Yo ya no tomo parte en tu partida
ni te ofrece mi envés su otra mejilla,
dime tú cómo reinventar la calma.
Por más que pierda el tiempo en extrañarte
la reina que me tuvo en jaque mate
supo cómo ser reina sin ser dama.
Laura
Despertarse junto a una desconocida es como mirarse el culo en un espejo, curiosidad y sorpresa. Tumbado de lado la miré sin moverme, ella seguía durmiendo olvidando su desnudez, olvidando que su cuerpo estaba todavía junto al mío, estaba tan cerca de ella como lejos estaba ella de mí. Pensé que quizás fingía que dormía y empecé a fingir que el dormido era yo, intenté recordar la noche, el bar en el que la había conocido, la gente con la que había estado, el cómo, el dónde y el cuándo...pero sólo recordaba haber bebido mucho ron, mucho ron y demasiados vasos. Abrí otra vez los ojos y la volví a mirar... estaba más desnuda que desnuda y era mucho más guapa que guapa; no me importaba su nombre, no me importaba su edad, ya no quería recordar ni el cómo, ni el dónde ni el cuándo...cuando te despiertas en tu cama junto a una mujer hermosa y ella todavía duerme la miras como si fueras un Dios contemplando tu obra, sorprendido y orgulloso.
Dos horas después ella se cansó de dormir y yo de fingir que dormía. Se llamaba Laura.
Se vistió como si se estuviera desnudando, como si se estuviera quitando la ropa que se ponía… nunca nadie tardó tanto tiempo para ponerse tan poquita ropa… pero ni yo era tan tonto ni ella tan lista…
Entre los dos fuimos recordando la noche, los bares en los que estuvimos, las calles por las que pasamos... hay mujeres que hablan como si hablaran ante el espejo, como si besaran las palabras que dicen y escucharlas fuera un regalo que ellas te conceden. Laura sólo hablaba, tan sólo eso.
La tarde se hizo más tarde que nunca y juró que tenía que marcharse.
Se llevó el Cuaderno de Nueva York de Hierro y me dejó su número de teléfono.
Todo era más pregunta que respuesta.
Dos horas después ella se cansó de dormir y yo de fingir que dormía. Se llamaba Laura.
Se vistió como si se estuviera desnudando, como si se estuviera quitando la ropa que se ponía… nunca nadie tardó tanto tiempo para ponerse tan poquita ropa… pero ni yo era tan tonto ni ella tan lista…
Entre los dos fuimos recordando la noche, los bares en los que estuvimos, las calles por las que pasamos... hay mujeres que hablan como si hablaran ante el espejo, como si besaran las palabras que dicen y escucharlas fuera un regalo que ellas te conceden. Laura sólo hablaba, tan sólo eso.
La tarde se hizo más tarde que nunca y juró que tenía que marcharse.
Se llevó el Cuaderno de Nueva York de Hierro y me dejó su número de teléfono.
Todo era más pregunta que respuesta.





