No lo supe

Para algunas personas la felicidad es un perfume tan raro que, solo podrán oler su estela en la piel de otros.
Hoy toca: Jardín

Al final de un camino de madera, entre el verde del jardín más bello que jamás has visto, se esconde un baño de aguas termales nacidas de una vieja leyenda.
Rodeado de piedras blancas como la faz de la más hermosa de las geishas.
En la estación de los almendros el agua alcanza temperaturas más altas que, al mezclarse con la brisa nocturna crea un vapor fantasmal.
El kimono resbala por tu cuerpo como una caricia hasta el suelo.
Vas sumergiéndote poco a poco, gozando del líquido abrazo.
Apoyas tu cabeza y al levantar la vista ves la nevada cima del Fujiyama.
Un sopor te atrapa, la noche te mece. Y como si durante miles de años hubiera sido así, eres parte del jardín y su leyenda.
Lo que cambió

Y abrí la ventana para que salieran las moscas y se escapó el tiempo. Volaba en aleteos acompasados como agujas de cucú.
Silencio, dejan su rastro de siseos, silencios.
Hoy tengo un libro que leer rodeada del mar que respiro, en cada gota de aire encuentro su olor. Filtrándose por mi piel, un cosquilleo olvidado, envuelto en capas de pasado que arranco como cocinero escrupuloso desnuda las cebollas, sin parpadear.
Puedo notar tu sonrisa en mi nuca, aliento suave que lo perfuma todo, tiene esencia de sal con toques de azul.
Amalgama de todo lo presente, lo que se une a palabras que fluyen a un mismo tiempo en una elipse de matices opuestos. A un lado tú y al otro las cosas que no importan. Pequeñas mentiras, residuos de un yo clonado por espejos de feria.
Un segundo de silencio en esta ciudad es un regalo que no puedo dejar en cajones de caoba, a la espera de una nada.
Hablar cuando hablas, perder el abrazo de tus palabras, los besos de tu mirada. Saber reconocer lo que reflejas de mí, poner una marca en cada una de las páginas en las que te leo.
Todo lo que salió de aquella explosión no es más que un poso de melaza en la que mis pies se clavan.
Intentar no cambiar el resto, seguir atrapada en lo que no soy, es como abrir las ventanas y ver volar el tiempo con alas de mosca, en un siseo que ensucia tus silencios.
Hoy toca: Sucedáneo

¿Estamos sustituyendo la capacidad de amar por la necesidad de poseer?
Hoy toca: Un primer beso

Era la última tarde de un invierno lento. El polvo del parque había manchado su uniforme azul.
Sara deshacía sus trenzas mientras ella le susurraba poemas al oído. Distraídas del mundo se sentaron en un columpio. Cuando la mecía no podía dejar de fijarse en la magia de su melena dorada, ahora ondulada por la presión del peinado.
La sensación de no tocar el suelo, flotar en un aire frío, con la única ayuda de sus manos suaves de niña.
De un salto se dejó caer en sus brazos, y corrieron hacía la playa, lejos de las miradas.
Apenas llegaron a la arena empezaron a desnudar sus pies, tras carreras y bromas entraron en el mar. Con el agua hasta las rodillas, entre gritos y risas jugando a no dejarse atrapar.
Y el tiempo cómplice de su secreto pasaba de puntillas por no molestar.
Finalmente agotadas cayeron rendidas en la orilla, a un paso del agua. Sus dedos se entrelazaron mientras sus ojos se buscaban y sus labios se juntaban en un beso. Uno de esos besos que se quedan en el limbo de las cosas, mecido por el romper de las olas. Cuando no eres niña ni mujer.
En el tiempo en que amas a las personas ignorando la culpa.
Sus caricias no llegaron más allá de la piel mojada, aunque el deseo pedía fundirse con su cuerpo.
No se hacían promesas, cuando los años se cuentan por veranos, el mañana es un horizonte eterno y no hay prisa por vivir. Así, como solo ellas podían hacerlo, sin temor a ser traicionadas, confiando plenamente en la otra. Y nada cambiaría mientras pudieran retener ese momento.
Prisioneras de aquella sensación, deleitadas en el placer descubierto como un juego. Rodando por la arena, arrugando sus uniformes azules.
Ni siquiera aquel vagabundo que miraba desde lejos se atrevía a reprochar su comportamiento, dibujando la mueca de una sonrisa que lo acompañaría siempre.
Sabiendo que aquel no fue más que el primer beso de un amor inocente, en la última tarde de un invierno lento.
Hoy toca: Se acepta mentira como arma de defensa?

Supero diariamente mi marca de palabras seguidas sin tomar aliento.
Curiosa sensación estar sentada con miles de frases agolpándose en mi cabeza, hundiéndose los codos en la cara por salir primeras, sin espacio para pensar.
Es como jugar al scrabble sin vocales.
Y el silencio congela la luz que veo reflejada en los cristales, mientras intento poner orden en este caos de errores.
Con mi traje de dura, rompiéndome por dentro a cada roce de sus ojos. Un armario lleno de disfraces y hoy vengo desnuda.
Piedras, rodeada de paredes de piedra que vieron cien escenas como esta, sonríen entre ellas pues saben de antemano que acabaré golpeándome la cabeza en sus grises cuerpos.
Y si?, mi historia está llena de esas preguntas de apariencia inocente, como la pequeña grieta por la que se rompe el cristal. Hace tiempo que descubrí que intentar contestar es contraproducente. Lo más que conseguí fue una caída de morros en la que perdí algo más que un diente.
Sería tan sencillo todo si los sentimientos fueran líquidos que se pudieran expulsar por los poros, un exceso de calor y sus gotas resbalarían por mi piel quedando prisioneras en las huellas que dejan mis manos sobre todo lo que toco. Y yo, libre de su peso podría seguir hablando sin decir nada.
Tal vez la próxima vez conteste las preguntas cortas, deje de mirar al espejo de reojo, y me salgan más vocales.
Pero es difícil ser sincero cuando hablas sino dejas de mentirte a ti mismo, la verdad se mezcla con la mentira y el resultado es un gris mediocre que no convence a nadie.
Normalmente este sería el momento en el que escribo la última frase, pero hoy no será así. Leo lo que escribo y me siento traicionada por las teclas. Pretendía escribir todo lo que no dije, pero una vez más se camufló entre el texto. Así que quedara abierto hasta la próxima noche de insomnio, en la que decida sincerarme y acepte que yo también miento.
Hoy toca: Prohibido pisar el césped.

En la seguridad de las cuatro paredes que contenían su espacio, donde podía controlar hasta la inclinación de los cuadros. Fuera del alcance de los cambios que pasaban sin apenas rozarle la piel.
Las palabras sin sonido desterradas al fondo de algún cajón, junto a los recuerdos improbables y demás trastos.
Cosas inservibles como cero, nada y amor.
Hace tiempo que descubrió que no servían las puertas, como esconderse de las cosas cuando la que cambias eres tu?.
El más mínimo movimiento, el pasar de una página, puede provocar una cadena imparable de situaciones con exceso de velocidad.
Tampoco le gustaban los silencios vacíos, tenia la mala costumbre de llenarlos con estupideces, como las paredes blancas, que llenaba con estanterías donde poner más estupideces.
Se marcaba reglas que rompía a cada momento, como la de olvidarse de las personas que la hicieron llorar, llevar paraguas cuando llovía o comer donuts con el café.
Pero también había muchas cosas que la hacían sentirse bien, una sonrisa, la llama de una vela, una postal.
Las tormentas, adoraba las tormentas, el sonido de los truenos amenazando los tejados, los pies mojados, una gota deslizándose por la nariz acompañada de un cosquilleo, el pelo empapado de agua, el perfume de la tierra húmeda, un apagón que lo escondía todo.
Fue en una de esas noches de tormenta apocalíptica en la que decidió tatuarse aquella frase que siempre olvidaba:
- Esclavo de lo que dices, dueño de lo que callas.
Al salir del local descubrió, tarde cómo siempre, que era alérgica a la tinta, y que no hay que dejar que los demás escriban en tu piel.
Hoy toca: Por cotilla!!!!!!!
Esto me pasa por ir a cotillear el Cajón desastre de Des.
Intentaré ser lo más sincera en mis respuestas, (en momentos como este me gustaría saber mentir).
1)¿Cuál fue el mejor polvo de tu vida?
Estoy segura que el próximo, pero como la pregunta incluye un 'fue', diré que el último.
2)¿Cuál es el sitio más original donde has follado?
En el plató de la televisión local. Vacío claro y sin emisión, que no me va la fama.
3)¿Qué es lo que más te gusta en el momento del folle?
Que la persona con la que estoy sepa seguirme sin peros. Y los cachetes (cariñosos), en el momento adecuado.
4)¿Qué es lo que más odias en el momento del folle?
Los complejos, fetiches, manías y todo lo que no se haga con deseo.
5)¿Qué fantasía sexual te queda por cumplir?
Muchas, cada día se me ocurre una nueva.
6)¿Con qué personaje masculino o femenino de la blogosfera te darías un revolcón sin dudarlo?
Y ahora la respuesta más comprometida...
Masculino con Sandman, me pone su manera de escribir.
Y tambien diré uno femenino, con Des, por meterme en este aprieto.
Bueno ya está, este es el post que más me ha costado escribir. Y paso el relevo a GABRI, creo que con una victima en mi lista es
suficiente. Espero que me perdone.
Intentaré ser lo más sincera en mis respuestas, (en momentos como este me gustaría saber mentir).
1)¿Cuál fue el mejor polvo de tu vida?
Estoy segura que el próximo, pero como la pregunta incluye un 'fue', diré que el último.
2)¿Cuál es el sitio más original donde has follado?
En el plató de la televisión local. Vacío claro y sin emisión, que no me va la fama.
3)¿Qué es lo que más te gusta en el momento del folle?
Que la persona con la que estoy sepa seguirme sin peros. Y los cachetes (cariñosos), en el momento adecuado.
4)¿Qué es lo que más odias en el momento del folle?
Los complejos, fetiches, manías y todo lo que no se haga con deseo.
5)¿Qué fantasía sexual te queda por cumplir?
Muchas, cada día se me ocurre una nueva.
6)¿Con qué personaje masculino o femenino de la blogosfera te darías un revolcón sin dudarlo?
Y ahora la respuesta más comprometida...
Masculino con Sandman, me pone su manera de escribir.
Y tambien diré uno femenino, con Des, por meterme en este aprieto.
Bueno ya está, este es el post que más me ha costado escribir. Y paso el relevo a GABRI, creo que con una victima en mi lista es
suficiente. Espero que me perdone.
Hoy toca: Lo hice, encontre el valor para conocerlo

Me gusta sorprender y ser sorprendida, pero lo mejor es cuando me sorprendo a mí misma.
Hoy el Lector tiene un nombre y el libro título.
Es curioso ver como se puede empezar un día observando a una persona desconocida, y terminarlo tomando juntos un té en la orilla del mar.
Dejarse llevar, fluir en la escena, fundirse en las palabras y apreciar los silencios.
Ver acercarse la tormenta y no querer moverse, disfrutar de los relámpagos, sin esperar la lluvia.
Notar en la piel el reloj y desear que se pare. Querer inventar la noche más larga.
Perder el control de lo que dices sin temer nada.
Descubrir que la persona que has ido creando mientras la observabas, es solo una sombra de la real. Supera todos mis deseos, por primera vez me quedo sin palabras para definir, y lo mejor es que no me preocupo en buscarlas. Porque sé perfectamente que ellas solas vendrán, en el momento justo sonaran con mi voz.
Creo que hice lo correcto, ni antes ni despúes.
Y ahora me sentaré a leer su libro, serán mis manos las que lo acaricien.
Ya no tengo que inventar su voz, el tacto de su piel, su perfume.
Esta noche soy la Lectora, ajena a mi entorno. Saboreando el momento con un té a la temperatura perfecta.
Hoy toca: Lector

Hace semanas que le observo, siempre con un libro entre las manos. Manos de dedos finos y largos.
Concentrado en su lectura, fijando su mirada de largas pestañas en un baile de palabras.
El cabello recogido en una coleta que sigue la recta de su nuca. Tocando distraídamente sus labios, sin apenas percibir su entorno. Ajeno a la persona que desde una de las mesas lo mira hipnotizada sin parpadear.
Se me enfría el café mirando ensimismada.
Desconozco su nombre, le llamo "lector".
Acaricia las paginas.
De piel clara y apariencia suave.
No veo más allá de su perfil, su nariz perfecta, barbilla firme...
Lo que en un pricipio fue curiosidad sin darme cuenta se ha convertido en una costumbre. Mirarlo a través de las mesas, todos sus movimientos, intentando descubrir el libro que lee. Disimulando cuando mira hacia mi lado.
Y me sorprendo a mi misma con un comportamiento de lo más infantil.
Sería tan fácil preguntar que lee, como se llama, pero nunca me atrajeron las facilidades. Y para qué negarlo, tengo poco valor.
Creo que de este sábado no pasa, estoy empezando a aborrecer el café frío.
Pato a base: lo haré.
Hoy toca: Tengo, poseo, guardo...

Tengo una colección de decepciones. Grandes, pequeñas, previsibles, inesperadas...
Pese a todo no las cambiaria por nada, cada una de ellas fue una lección que nunca repetí.
Poseo miles de promesas, y aunque nunca se cumplirán, jamás las devolvería a sus dueños.
Son esperanzas de algo mejor, y me recuerdan que un día lo fueron todo.
Guardo miles, no, millones de lágirmas, y aunque ahora duelan, no puedo olvidar que fueron fruto de una sonrisa.
Tengo imágenes del primer beso, un retorno esperado, las más suaves caricias, el abrazo más tierno, el último adiós...
Películas veladas por la luz del tiempo, almacenadas en las cajas metálicas de mi memoria.
Poseo todo el tiempo del mundo para esperar que pase, aunque no sé muy bien el qué, pero pasará.
Lo sé, alguien me lo prometió, me dijo que no derramara más lágrimas, que era cuestión de tiempo, que no me decepcionaría.
-Nunca olvidaras esa imagen.
Guardo letras con las que me hago collares de palabras, para adornar mi pecho. Los pinto con todos los colores que ví en sus ojos. Los acaricio cuando me asalta el miedo a descubrir que siempre fueron negros.
Puede que creas verte entre estas frases. Solo puedo decirte que te equivocas, estas frases nunca pertenecieron a nadie. Sentimientos a la espera de un dueño que nunca volverá.
Los arrastro con cada paso, son zapatos viejos y pesados, calados de agua en una noche gris.
Y aun así nunca he sido más feliz.
Hoy toca: Carmín.

La niebla del tiempo la envuelve hasta convertirse en una sombra negra impenetrable.
Rodeada de falsos recuerdos, donde el adiós nunca llega y los besos se repiten en un bucle sin fin.
En la oscuridad del engaño se siente en paz. Allí no necesita lágrimas, porque no hay razones para llorar.
El nunca se fue, no la dejó cuando más lo necesitaba.
Sigue amaneciendo en su cama, abrazado a ella, oprimiendo con fuerza su cuerpo desnudo. Mientras piensa que adora ese gesto innecesario, porque ella jamás lo abandonaría.
Un dolor reflejo atraviesa su pecho, al pensar en la ironía de ese despertar.
Los días son más soportables si lo puede ver. Escondida, inmóvil, en un portal desde donde observar como se apaga la luz de su habitación.
La cruel imaginación la obliga a escuchar los besos que se dan, el roce de sus dedos acariciando la piel de la mujer que ahora ocupa su lado de la cama.
Y el odio no la hace sentir culpable.
Y la rabia no la ciega, porque en medio de su desesperación hay un momento de alivio, al saber que los golpes que se oyen ya no duelen en su piel. Que mañana no tendrá que ocultar la huella de su amor bajo una capa de carmín.
Hoy toca: Relajar la vista
Al atardecer cojo mi bicicleta y me relajo viendo los colores del mar.

Miles de gotas llenando las rocas de caricias húmedas.

Llegando al puerto en el momento exacto de verlo desaparecer.


Miles de gotas llenando las rocas de caricias húmedas.

Llegando al puerto en el momento exacto de verlo desaparecer.

Hoy toca: Tela de araña

Escribo sobre besos en botes de cristal líquido, atrapados en labios perfectos.
Sonrisas astutas, agazapadas entre los mechones de mi pelo. Relojes que descuentan el tiempo, colgados de las paredes de mi piel.
Perfectas telas de araña, tejidas en un baile infinito, gotas de agua salada resbalan por su seda.
Flores malvas y rojas, en ramos frescos perfuman tu cuerpo. Y yo escribo y escribo todo lo que veo en ti.
Y mis dedos quieren acariciarte, y yo solo puedo darles palabras, promesas y mentiras.
Les repito tus promesas, intento creerlas, escriben y escriben.
Espero la lluvia de esta noche, gotas frías envueltas en la brisa del mar. Olas rompiendo el silencio, arena en la que hundir los pies, piedras que arrojar contra el reflejo de una luna llena. Tiempo que perder, esperando promesas.
Escriben y escriben...
Mentirosa, maldita mentirosa. Palabras, solo palabras. Nuevas, repetidas, dulzonas, amargas, vacías, solo palabras. Los besos, las sonrisas, las guardas solo para ti.
Otra noche lenta, estática, seca. Cientos de ellas, alimentadas por recuerdos descolocados, cenicientos, apagados.
El tiempo sigue corriendo, no lograras pararlo a tu favor, la parca no hace tratos, siempre gana.
Es la sombra de los que desesperan, el rencor de los olvidados, el miedo de los perdidos, el alivio de los que perdieron.
Escriben y escriben...
Sonrío...
Sueño...
No importa esperar entre palabras.
Base a pato:Encontré una de tus sonrisas, es para ti.
Hoy toca: Sombra
Te ves tan sola subiendo esa escalera. Tu sombra manchando las paredes de gris.
Cerraras la puerta a tu espalda y no volveré a entrar.
Estaré cavando con mis manos una tumba para el presente que agoniza , bajo la lluvia de estrellas que creaste a tu paso .
Qué sentido tienen mis palabras. Nunca las creíste y mueren al sentirse falsas.
Y sigo clavando las uñas en la arena, junto a la iglesia a la orilla del mar, el mismo que perfumaba la noche en que te besaba. Dentro de aquella habitación con vistas al cielo de antenas, y entre todas ellas, orgullosa, la cruz de esta iglesia. Observando nuestras impertinencias, sudando de placer, irreverentes ante su digna figura.
Qué sentido tiene volver allí, si ya no queda ni el perfume de tu piel. Buscarte en la habitación es como saltar al vacío y rezar para que me crezcan alas. ¡Una estupidez!
El portazo sonó como hoja de guillotina cortándome la respiración. Provocando un aire frío capaz de helar mis lágrimas.
Me siento culpable, culpable de ahogarte con mis besos , herirte con mis caricias, quemarte con mi deseo.
Tus caderas siguen el ritmo de tu huida, se deslizan entre la seda de tu ropa, suaves caricias con cada paso, que yo atesoro en mis ojos.
Te seguiré siempre, perro fiel.
Aunque tu odio te haga de cristal, fría y transparente.
Soy tu sombra, manchando las paredes con mi gris desesperación.