Hoy toca: Viviendo, que no sobreviviendo...

Y mientras yo intento vivir aprendiendo la lección de mis errores, alguien me manda esto:
Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no
cambia de marca, no arriesga a vestir un color nuevo y no le
habla a quien no conoce.
Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.
Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el
negro sobre blanco y los puntos sobre las "íes" a un
remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo
de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los
tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está
infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo
incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por
lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye
música, quien no encuentra gracia en si mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.
Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala
suerte o de la lluvia incesante.
Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de
iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no
respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que
estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el
hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una
espléndida felicidad.
Neruda
Sonrío, porque ahora se que no lo estoy haciendo tan mal.
Hoy toca: Tecnologías...

Y yo que pensaba que era la más patosa, que estas cosas solo me pasaban a mi. Yo que me había coronado reina de los patosos, y resulta que no soy la única.
Qué harías si te mandaran un mensaje que no es para ti, pero habla sobre ti?.
Mi primera reacción ha sido avisarlo, pero finalmente he pensado que de todo se puede sacar ventaja.
-Lola, no seas mala...
pero me gana la curiosidad, en cierta manera es un deseo cumplido. Nunca has querido saber lo que dice alguien de ti cuando no estas?.
Ya, ya se que no debería, pero reconoce que es tentador. Supongo que es porque habla bien de mi y eso me gusta (dosis de vanidad).. Si fuera malo habría tardado 0,2 segundos en llamar.
Crees que he hecho mal?, se lo digo?.
Aunque creo que mejor le ahorro el mal rato y no digo nada. O mejor me voy a dormir y lo consulto con la almohada, que es más lista que yo.
Hoy toca: dame una sonrisa

Kea es el reflejo que contiene el marco de un espejo, ella guarda los secretos dentro del cristal. Los viste de negro y nunca más me deja verlos. Es la idea protectora que nació una noche de insomnio. A ella le debo todas mis sonrisas, se queda con el lastre y me ayuda a ser feliz.
Lola es la que me escucha cuando la necesito, escribe cada una de mis palabras, hace que todo parezca más fácil y lejano. Esa parte de mí que nunca quiero perder. Cuando todo a mí alrededor cambia, ella mantiene el equilibrio, se planta de pies en el suelo y camina por mí.
Yo dicto las palabras, cometo los errores y disfruto del placer que se me entrega. Cada una de nosotras es una parte de las otras.
Alguien me dice que las personas cambian, que los recuerdos se esconden en la memoria y pierden color. Y yo sonrío, porque por primera vez se equivoca.
Sí, por suerte las cosas pasan y llegan los cambios, pero yo nunca olvido todo lo bueno que has hecho por mí. Hoy me siento feliz, y eso es gracias a ti, y a la gente que me ha escuchado todo este tiempo. Algunos anónimos, personas que sin conocerme han hecho que me sienta especial. Otros, caras conocidas que me regalan sus palabras.
Como tu dices, todo empieza a encajar, por fin el puzzle se deja ver, ya puedo intuir el dibujo que escondía y tiene unos colores preciosos. Una playa llena de caracolas, espuma espesa y arena fina. En esta playa no hay náufragos y todo sabe a sal.
Y alguien nuevo entra en mí vida, intento escapar por la puerta de atrás, pero ahí estas tu, dándome buenos consejos, haciéndome ver que ya es hora de rehacer las cosas. Empezar de nuevo, darme una oportunidad. No puedo dejar de sonreír, ante las puertas que se me abren. Y quiero que llegue dónde llegue siempre estés a mí lado de alguna manera. Porque ya eres parte de mí. Maestro de sonrisas y palabras. Amigo imprescindible, arena de sueños, abrazos lejanos, manos de música.
Después de esta tormenta a llegado la calma. Un suspiro de alivio se escapa de mis labios y el sueño me invade por primera vez, esta noche solo trae descanso.





