El primero para ti
Navegando en un universo infinito la casualidad quiso burlarse de mi llevándome a un lugar sin retorno.
Entré en un espacio oscuro hecho a mi medida, bueno a la medida de mi otro yo . Somos dos en un solo cuerpo aunque no nos gusta compartir , ella es oscura, de blanca apariencia y negro interior. Yo reparto sonrisas y las que me dan las tengo que pedir. Ella rechaza todo lo bello que le ofrezco y se niega a sentir compasión por mi.
Una noche quise decir ¡basta! o tu o yo. Se sonrío y sin ni siquiera mirarme me dijo: -estúpida criatura no has entendido aun que sin mi no eres nada- , me necesitas para todo, no se puede ser tan blanda como tu. Eres cobarde no puedes decir lo que piensas sin miedo a herir, me necesitas para dar la cara por ti, para protegerte de tus sentimientos tristes y vulgares como tu.
Me sentí pequeña y torpe, incapaz de plantarle cara, tenia razón, soy simple y confiada todo me supera.
Decidí sentarme a llorar junto a la orilla de un lago color plata, miraba mi reflejo tembloroso en la superficie y sentí el deseo de nadar en el, entrar en mi propio cuerpo y bucear en mi mente hasta dar con ella, abrazarla, decirle que no es necesario vivir aislada para no sentir dolor, que aquí estoy yo , sonriendo para ella aunque me rompa el corazón.
Navegando en un universo infinito la casualidad quiso burlarse de mi llevándome a un lugar sin retorno.
Entré en un espacio calido, luminoso, hecho a mi medida, bueno a la medida de mi otro yo.
Ella es clara como el día, transparente a la vista de todos, yo trabajo sin descanso para levantar un muro que nos aísle del mundo , y ella se empeña en destruirlo mientras me mira con su mejor sonrisa.
Una noche dijo: ¡basta! o tu o yo , no quise ni mirarla, ¿que te has creído estúpida?. Si aun estamos aquí es gracias a mi, sin mi muro no habrías sobrevivido. Ya se que me odias, que sientes temor a mi frío interior. Pero créeme lo hago por ti, tu eres tan frágil que a veces creo que te podría pomper con uno solo de mis dedos.
Eres una ingrata, dime ¿cuándo te hieren a quien acudes?¿cuándo lloras quien es la única que se sienta a tu lado a secar tus lagrimas?.
Lo siento no quería gritar , pero me desespera ver que no eres capaz de darte cuenta de que este mundo que tanto quieres es indiferente a tus sonrisas, no lo entiendes, pero es necesario que sepas que yo siempre estaré ahí para ti.
Me sentí sola y triste, decidí sentarme a pensar a la orilla de un lago color plata, miraba mi reflejo en la superficie y lo que ví me helo el alma. Reflejada en el agua había solo una sombra negra, y fui consciente de que esa era yo. Había luchado tanto por no sentir que ahora solo era eso, una sombra negra sin corazón, dispuesta a renunciar a todo por miedo al dolor.
-¿Por qué lloras?. Te lo dije si no amas a nada acabaras siendo tu misma la nada. Déjame que te enseñe a reír a confiar en la gente, a esperar lo bueno y no hundirte cuando te sientas sola. En la vida hay que saber disfrutar de lo bueno y lo malo, como tu y yo, blanco y negro, pero tan necesarias las dos.
-No te necesito para nada, no estoy llorando, ya sabes que yo no tengo lagrimas, desconozco la pena y el miedo. Solo descansaba un poco antes de seguir levantando el muro.
Cada día me siento más débil. Empiezo a pensar que tiene razón, que tal vez es mejor no sentir nada. Estoy harta de reconstruirme cada día para que me vuelvan a destruir. Creo que me quedare aquí sentada junto a este lago a llorar en silencio.
Cada día soy más fuerte, siento que pronto tendré el control de este cuerpo y podré sentarme a mirar como todo pasa sin rozarme sin dejar huella en mi. Creo que el muro esta acabado, ya no sonríe por todo , ya no se para a escuchar lo que le dicen, no siente pena ni compasión. Se pasa los días sentada junto a ese lago mirando el reflejo de lo que fue.
Entré en un espacio oscuro hecho a mi medida, bueno a la medida de mi otro yo . Somos dos en un solo cuerpo aunque no nos gusta compartir , ella es oscura, de blanca apariencia y negro interior. Yo reparto sonrisas y las que me dan las tengo que pedir. Ella rechaza todo lo bello que le ofrezco y se niega a sentir compasión por mi.
Una noche quise decir ¡basta! o tu o yo. Se sonrío y sin ni siquiera mirarme me dijo: -estúpida criatura no has entendido aun que sin mi no eres nada- , me necesitas para todo, no se puede ser tan blanda como tu. Eres cobarde no puedes decir lo que piensas sin miedo a herir, me necesitas para dar la cara por ti, para protegerte de tus sentimientos tristes y vulgares como tu.
Me sentí pequeña y torpe, incapaz de plantarle cara, tenia razón, soy simple y confiada todo me supera.
Decidí sentarme a llorar junto a la orilla de un lago color plata, miraba mi reflejo tembloroso en la superficie y sentí el deseo de nadar en el, entrar en mi propio cuerpo y bucear en mi mente hasta dar con ella, abrazarla, decirle que no es necesario vivir aislada para no sentir dolor, que aquí estoy yo , sonriendo para ella aunque me rompa el corazón.
Navegando en un universo infinito la casualidad quiso burlarse de mi llevándome a un lugar sin retorno.
Entré en un espacio calido, luminoso, hecho a mi medida, bueno a la medida de mi otro yo.
Ella es clara como el día, transparente a la vista de todos, yo trabajo sin descanso para levantar un muro que nos aísle del mundo , y ella se empeña en destruirlo mientras me mira con su mejor sonrisa.
Una noche dijo: ¡basta! o tu o yo , no quise ni mirarla, ¿que te has creído estúpida?. Si aun estamos aquí es gracias a mi, sin mi muro no habrías sobrevivido. Ya se que me odias, que sientes temor a mi frío interior. Pero créeme lo hago por ti, tu eres tan frágil que a veces creo que te podría pomper con uno solo de mis dedos.
Eres una ingrata, dime ¿cuándo te hieren a quien acudes?¿cuándo lloras quien es la única que se sienta a tu lado a secar tus lagrimas?.
Lo siento no quería gritar , pero me desespera ver que no eres capaz de darte cuenta de que este mundo que tanto quieres es indiferente a tus sonrisas, no lo entiendes, pero es necesario que sepas que yo siempre estaré ahí para ti.
Me sentí sola y triste, decidí sentarme a pensar a la orilla de un lago color plata, miraba mi reflejo en la superficie y lo que ví me helo el alma. Reflejada en el agua había solo una sombra negra, y fui consciente de que esa era yo. Había luchado tanto por no sentir que ahora solo era eso, una sombra negra sin corazón, dispuesta a renunciar a todo por miedo al dolor.
-¿Por qué lloras?. Te lo dije si no amas a nada acabaras siendo tu misma la nada. Déjame que te enseñe a reír a confiar en la gente, a esperar lo bueno y no hundirte cuando te sientas sola. En la vida hay que saber disfrutar de lo bueno y lo malo, como tu y yo, blanco y negro, pero tan necesarias las dos.
-No te necesito para nada, no estoy llorando, ya sabes que yo no tengo lagrimas, desconozco la pena y el miedo. Solo descansaba un poco antes de seguir levantando el muro.
Cada día me siento más débil. Empiezo a pensar que tiene razón, que tal vez es mejor no sentir nada. Estoy harta de reconstruirme cada día para que me vuelvan a destruir. Creo que me quedare aquí sentada junto a este lago a llorar en silencio.
Cada día soy más fuerte, siento que pronto tendré el control de este cuerpo y podré sentarme a mirar como todo pasa sin rozarme sin dejar huella en mi. Creo que el muro esta acabado, ya no sonríe por todo , ya no se para a escuchar lo que le dicen, no siente pena ni compasión. Se pasa los días sentada junto a ese lago mirando el reflejo de lo que fue.
Comentario:
Mira, se acabó el cero... ahora, discúlpame, que voy a leer.
...
...
...
...
me alegro de haber quitado el cero.
Pero me da que me he metido donde nadie me llamaba.
Un beso y mis disculpas, colega.
...
...
...
...
me alegro de haber quitado el cero.
Pero me da que me he metido donde nadie me llamaba.
Un beso y mis disculpas, colega.