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Khayman en la Ciudad
Comentarios sobre la vida
Acerca de
Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
Sindicación
 
Cambios
En vista de que últimamente no he tenido tiempo para escribir, ya que he estado celebrando que ya soy licenciado, estoy con los cursos de inglés y quiero meterme en serio con lo de las oposiciones; creo que lo justo es que deje de escribir tan a menudo en el blog. Eso no significa que lo vaya a dejar, simplemente que voy a escribir sólo dos artículos por semana, es decir que los del lunes y martes los voy a unir, y lo mismo con los del jueves y viernes. Aún no tengo muy claro cuando será que los publique, pero a partir de la semana que viene sólo habrá dos artículos por semana.
No quiero dejarme del todo esto, pero necesito ocuparme de cosas más importantes (que al menos se supone que me tienen que dar de comer en un futuro).
En todo caso quiero agradecer a todos mis lectores por sus muestras de apoyo y deciros que seguiré escribiendo, pero con menos frecuencia, aunque tal vez sean artículos más largos.
Un saludo y un abrazo a todos.
 
Esto No Me Impresiona Mucho (Los Chulos).
Hay una canción de Shania Twain, que se llama That Don’t Impress Me Much, en la que ella relata las cualidades que un grupo de chicos dice tener para poder llevarse el gato, es decir a ella, al agua. Pero al final ninguno de ellos le interesa, porque no tienen lo que hace falta, porque en realidad nada de lo que ellos dicen tener le impresiona.
Al igual que en la canción, cuando estamos solteros y disponibles, somos posibles blancos de los chulos, que se creen que por hacer alarde de lo que tienen nos vamos a caer rendidos ante ellos, ¿realmente se creen que somos tan tontos? ¿Por qué siguen utilizando técnicas dignas de la prehistoria en un mundo cada día más moderno? ¿Para qué tanto engaño?
En el reino animal, por lo general los machos de las especies suelen ser los que cortejan a las hembras, pero al final ellas tienen la última palabra. Porque si bien suelen elegir al macho con los mejores atributos, siempre escogen el que más les conviene para su intención de procrear, es decir aquel que tenga el mejor aspecto físico, el que sea el más fuerte y el que tenga las mejores oportunidades de sobrevivir, de tal forma que sus crías sean las mejores. De paso buscan uno que las pueda proteger y todo eso.
En el reino de los hombres, a pesar de que seamos del reino animal, somos diferentes, todo eso ya no está a la orden del día. Hoy en día las mujeres son perfectamente capaces de sobrevivir por sí solas, de enfrentarse al mundo, o de elegir los hijos que quieren tener y de inseminarse artificialmente. Los gays, por otra parte, al ser hombres pues ¿que puedo decir? Y sin embargo somos todos victimas de los chulos.
Porque aun quedan hombres que se creen que son pavos reales o algún bicho por el estilo y que la única forma de llevarnos al huerto es pavoneándose de lo que tienen para impresionarnos de esa manera. Y claro, como en los animales, cada cual hará alarde de lo que le hace especial, o mejor dicho de aquello en lo que es superior a los demás. Y ahí es donde entran los tíos de la canción.
El primero del que ella habla es del genio que lo tiene todo en el coco, pero nada donde ha de tenerlo. Y como bien dice ella, “así que tienes el cerebro, pero ¿tienes el toque?”, porque es realmente lo que falla. Eso de salir con un lumbreras está muy bien, pero si solo es masa encefálica pues como que hay un problema. Sobretodo porque suelen ser personas que no hacen más que demostrarte lo mucho que saben, sin interesarse por conocer algo más y ese algo eres tú. O tal vez el problema es que se pasen el tiempo exponiendo lo listos que son y lo tonto/a que eres tú, lo poco que sabes de algún tema, y lo mucho que te falta por llegar a tener su intelecto.
El segundo es el chulazo. Ese que lleva un peine con un espejo en el bolsillo por si se despeina. A ese también lo manda a paseo, porque un cuerpo está muy bien, pero le sigue faltando ese toque. Es decir que para estar con un chico florero que se preocupa más por su aspecto físico que por llenar el jarrón, es perder el tiempo. Esa persona lo único que puede aportarte es subir tu autoestima por permitir que estés a su lado, y de paso hacerte compañía en las fiestas y demás salidas sociales en las que puedes alardear de tener a tu lado un bombón. Pero en tal caso no estarías demostrando ser mejor que él. Además que ahí entras en su juego. Esas personas lo único que buscan es a alguien que les eche flores para sentirse mejor con ellos mismos, y por lo general solo tienen tiempo para dedicárselo a cuidarse el cuerpo, y no para ti. Y más cuando al final termina haciéndote creer que eres un adefesio o algo por el estilo y que deberías sentirte halagado/a de que te haya elegido para que le saques a pasear.
El tercero es el del coche. Lo cual podemos extrapolar a todos aquellos que ostentan la cantidad de bienes materiales que tienen, o bien aquellos que no saben vivir sin estar rodeados de lujos, y peor aun, cuando la carta de presentación que utilizan es que pueden comprarlo todo. Eso es muy bonito, pero como dice ella, “eso no es lo que me mantendrá caliente por las noches”, a pesar de que un buen edredón lo haga, no se refiere exactamente a eso. A esas personas se les olvido por el camino comprarse un corazón, o mejor dicho lo debieron empeñar para poder tener tanto dinero. El dinero no hace la felicidad aunque si contribuya a ello, peor no cuando es el eje de la relación, o de en lo que se va a basar. Aquellos que no saben hacer otra cosa que hacerte sentirte como un gigoló o una aprovechada, porque al final tanta ostentación es lo que termina por hacer, no merecen que perdamos el tiempo con ellos. Puede que seamos pobres, pero nuestro corazón no se compra, y menos con dinero. Y nuestra dignidad tampoco.
Y claro, en la canción se deja en el tintero a un montón de tíos que se hacen los chulos. Aparte de los ricos, los chulazos, y los cerebritos, luego están los sobrados. Esos son los peores de los tres porque alardean de tenerlo todo. Y si a ti no te tienen, es solo cuestión de tiempo poseerte como si fueras una lámpara, o al menos es lo que creen. Seguramente tienen un desván lleno de exs guapo/as, ricos, e inteligentes y tú no eres más que otro objeto de colección. Lo difícil con ellos es poder resistirse a todo lo que prometen, porque son maestros en ello. Y al final uno no es de cartón-piedra y termina dejándose seducir por el lado oscuro de la fuerza.
Pero como dicen, por la boca muere el pez, tantas promesas, de que si son unos amantes geniales, son ricos, son poderosos, son guapos, y demás no son más que palabras. Y lo que realmente importa son los actos. Si al final el dicho popular será verdad: “dime de qué presumes y te diré de qué careces.” Porque si algo es cierto es que no estamos a la venta, no somos un proyecto de ayuda humanitaria ni una minoría marginada, y que la caridad empieza por casa.
 
Padres Eternos
Si hay algo que todos tenemos en común, es que todos hemos tenido o seguimos teniendo padres, o alguna persona que haya ejercido su rol, en nuestra vida. Por eso, de alguna manera, todos nos sentimos identificados con lo que voy a decir a continuación. Porque hoy, quiero hablar de los padres. No para ponerlos a parir, pero sí para contar un par de cosas que suelen hacer y que no siempre están acertadas. Pero puesto que son humanos como nosotros, pues cometen errores.
En un mundo en el que estamos todos predestinados al fracaso, ¿es realmente la tarea de los padres tan simple? O por el contrario ¿nos ayudan ellos a seguir adelante? ¿Pueden los padres ser nuestros amigos? Debido a su experiencia en la vida ¿tienen realmente siempre la razón o pueden equivocarse?
Personalmente pienso que todos los padres se mueven en un eje que va desde los que son súper protectores y que no te dejan ni respirar tranquilo, hasta los que son tan pasotas que no sabes si existen o no. Algunos simplemente se quedan en los polos del eje, otros sin embargo, y por suerte son la mayoría, se van moviendo por esa línea y pueden, según el tema o el ámbito en el que nos situemos, ser unos completos desconocidos, o bien nuestros mejores amigos.
Obviamente no puedo relatar todos los casos de padres, porque ya con los míos tengo suficiente para un libro entero, pero quiero dar los casos más representativos.
Entre los pasotas, tengo el caso de un colega. Para él su padre simplemente ha sido la persona que ha inseminado a su madre, ya que la relación que tienen es bastante nula. Incluso hoy en día, que viven en la misma ciudad, no se ven ni se hablan si no es para insultarse mutuamente. Por suerte este chico tuvo una madre lista que supo seguir adelante, y le aportó una figura paterna bajo la forma de un novio nuevo. El cual pudo cumplir la función básica de un padre para un hijo. Para mi eso es enseñarle a afeitarse. Creo que ningún padre es digno de tener esa denominación si no le ha enseñado a su hijo eso por lo menos. Pero algunos son así de terribles.
En el otro extremo tengo el caso de una ex compañera de clase, que era todo lo opuesto. A ella no la dejaban ni ir al aseo sola, bueno eso si, pero en su caso su madre se pasó tres pueblos en su función básica de madre al entrar con ella a las consultas del ginecólogo. Mi madre me explicó que la primera vez, como su nombre lo indica, las chicas no saben muy bien adonde van y están nerviosas, de ahí que busque el apoyo moral de la madre, sin embargo cuando ya tienes 20 años eso no hace falta. Y sin embargo esta chica, hasta la última vez que yo supe, seguía teniendo que dejar que su madre entrase con ella. Porque todos sabemos que a una madre no se le puede negar nada porque siempre tienen armas de destrucción masiva psicológica que saben utilizar muy bien para hacernos sentir fatal por abandonarlas o excluirla de nuestras vidas.
Los padres generalmente no poseen esa experiencia a la hora de hacernos sentir mal, por suerte, porque las madres solas se bastan. Y no solo lo hacen con respecto a ellas, sino que también en lo que concierne a su marido. Incluso sin que él lo sepa. Siempre están echándote en cara que no pasas el tiempo suficiente con tu padre, o bien que le contestaste de forma inadecuada, o que deberías ser más cariñoso con él o contarle más cosas de tu intimidad. Y eso incluso cuando él mismo ni siquiera le importa el caso que le haces, o no le da la importancia que le dan ellas.
Uno de los mayores defectos y errores que suelen cometer, es el de querer que seamos amigos. Por lo que veo la serie americana llamada las Chicas Guillmore está haciendo estragos en los padres. Personalmente creo que puedes llevarte fenomenal con tus padres, pero de ahí a llegar ser amigo de ellos, lo veo casi imposible, porque no puedes hablar de lo mismo con ellos que con tus amigos, ni tampoco creo que ellos hablen de todo contigo, o al menos eso espero. No me veo hablando de relaciones sexuales con mis padres, de con quien me acuesto o dejo de hacerlo, lo mismo que no querría que ellos hiciesen lo mismo conmigo, a no ser que quisiesen que me quedase traumatizado de por vida. De ahí que pienso que hay temas que no se pueden tratar con ellos, lo mismo que hay temas con los que no hay bastante confianza con los amigos y que solo puedes tratarlos con los padres.
Por ejemplo una cosa que yo no consigo entender, y que mis padres me repiten cada vez que pueden, es que siempre se preocuparan por nosotros y que por eso siempre tenemos que estar indicándoles que estamos bien. Con lo cual eso de tener móvil es una putada, porque no puedes estar cada 5 minutos llamando a reportarte y decir que estas bien. Porque si en algo fallan los padres es en eso. A veces se pasan con lo de que no nos pase nada. Porque se olvidan de que en esta vida, solo aprendemos de los errores, y la experiencia adquirida no es transferible, por mucho que a ellos les gustaría que así fuese. Por lo tanto tenemos que hacernos daño y darnos en la cabeza contra las cosas para aprender. Aunque eso no les guste, lo cual se entiende. A nadie le gusta que sus seres queridos pasen por situaciones malas, pero a veces es necesario que nos pasen eso para poder crecer como personas. Y más que una regañina se necesita es apoyo moral, saber que hay alguien que nos quiere que siempre estará ahí para darnos la mano. Y eso es más valioso que nos eviten los follones. Otra cosa, es que ellos suelen querer para nosotros lo mejor, y no siempre puede ser el caso.
Tengo una amiga con la que compartimos la misma idea de los padres, y para nosotros lo ideal es vivir lo suficientemente lejos de ellos, como para que no los podamos tener en casa todos los días, pero lo bastante cerca como para poder verles cuando sea necesario y que no tengamos que coger 4 aviones y dos trenes y pedir un mes de vacaciones en el trabajo. Porque no debemos olvidar que padres solo tenemos dos (un padre y una madre) y que no son eternos.
 
Polvo Al Aire Libre
Quiero volver a advertir a los lectores que los viernes la columna se pone verde, que se tratan temas que pueden chocar a la moral, y que si sois sensibles a ciertos temas sexuales, lo mejor que podéis hacer es no leer lo siguiente. No quiero luego que gente puritana me mande mensajes diciendo que si soy un tal o un pascual, yo advierto, y el que avisa no es traidor. Hoy hablaré de sexo al aire libre, así que el que no esté cómodo con este tema que no siga.
Con la partida del verano, la entrada del otoño y el regreso del frío se acaba una temporada entera de disfrute del campo y de sus ventajas. Lo de llevarse a alguien al huerto o al bancal ya no se puede, a no ser que lo hagas en el coche o con la ropa puesta, sin embargo es una actividad curiosa. ¿Dónde iremos a pegar el casquete? ¿Por qué nos da más morbo hacerlo detrás de un arbusto, en la playa o bien rodeados de bichos que en una cómoda cama? ¿Es realmente el sexo precario mejor que el sexo normal?
Lo primero que hay que señalar, es que España es uno de los países a la cabeza en lo que a libertades sexuales se refiere. En nuestros países vecinos, como Francia o la decadente Inglaterra, mantener relaciones sexuales en lugar públicos está prohibido y los que lo hagan son susceptibles de ser multados o bien llevados a comisaría. Lo cual es bastante curioso ya que por ejemplo los franceses son reputados por su afición al sexo. De hecho todas las palabras guarras clásicas vienen del francés, léase el voyeur, el ménage a trois, la madame, el burdel, y hacer el francés…y sin embargo allí si te pillan haciendo cositas malas detrás de un arbusto en un parque te arrestan. Así que ni hablemos de las pinadas o de los bosques como el conocido Bois De Boulogne de la capital francesa.
De los ingleses, con su moral algo puritana y su miedo a perder la intimidad, de echo por eso no quieren tener carné de identidad, porque atenta contra su privacidad, nos podemos esperar que sean tan recatados. Si a eso le agregamos que es un país en el que solo ven el sol dos veces al año, que la mayor parte del tiempo esta lloviendo o bajo niebla, que el tiempo no acompaña y tal, pues es comprensible que no haya casi nadie que quiera hacerlo al aire libre. Y lo mismo sucede en los países nórdicos.
De los EE.UU. no vale la pena hablar, porque con su doble moral tendríamos para disertar durante años.
Hace un par de años hubo una pequeña movida, en Benidorm en verano. Un grupo de turistas extranjeros, europeos, decidió montar una fiesta-orgía en la playa durante la noche (pero pronto no a horas tardías de la madrugada) delante de todos los transeúntes. Lo curioso del asunto es que la policía los detuvo y se los llevo a comisaría, aunque claro ellos remataron la faena en el furgón policial, y allí los soltaron ya que nadie puso denuncia por atentar contra la moral. Al contrario, la gente les coreaba y les animaba a seguir. Porque aquí lo que hacían sólo hubiese sido ilegal en horas de afluencia de niños o cerca de un colegio, por el contrario en horas en las que no se supone que deben estar en la calle no está prohibido.
Al año siguiente y desde entonces se puso de moda lo de grabar a parejas realizando el acto sexual en lugares públicos o en mitad del campo, como si los hubiesen pillado. Moda a la que se han unido algunas “celebridades” del panorama rosa nacional. Y la cosa se ha puesto tan de moda, que ya no se puede estar tranquilo en un descampado sin pensar que igual te están filmando. Por suerte hay sitios a los que no llega mucha gente y a los que no se les ocurre ir. De ahí que la creatividad esté al orden del día.
Tanto si eres gay como heterosexual, hay zonas muy conocidas por la gente y que sin embargo no aparecen en ninguna guía, donde se reúne la gente para poder estar tranquila con su pareja. Puesto que no todo el mundo tiene casa, pero muchos si que tienen coche, y algunos van a buscar sexo esporádico en esas zonas, se generan lugares con descampados, arbustos o pinadas donde se puedan realizar. En la jerga gay a esos sitios se les denomina zonas de cruising. Y se puede hacer la carrera en coche o bien a pie. Lo difícil es luego encontrar un lugar donde no vaya a molestarte nadie, aunque a veces eso genera que se formen grupitos bacanales. Lo cual en ocasiones puede llegar a ser divertido, tanto de ver como para participar.
Los inconvenientes de esas prácticas son de diversa índole. Por un lado están los mosquitos, ya sea invierno o verano, esos malditos bichos vuelan con abrigo. Y claro si estas medio desnudo/a pueden picarte en zonas muy incomodas para rascar, y que además pican horrores. Aparte de eso, que ya es mucho, luego está lo del ruido, y es que no puedes concentrarte en lo que estas si encima vienen a zumbarte en el momento ideal. Y eso de andar dándote palmadas para espantarlos no es nada sensual, aunque haya gente a la que si que le ponga ese tipo de violencia.
Luego está lo de las inclemencias climáticas. En verano hace tanto calor que enseguida estas sudando como un cerdo, y aunque vayas a hacer cochinadas, a veces no mola quedarse pegado a la otra persona, sobretodo que después no hay donde ducharse. Si estas cerca del mar siempre se puede hacer algún apaño, si no es una putada. Si es en invierno es aun peor, porque con la rasca que hace poco puedes hacer si no quieres que se te congele y se te caiga. Como mucho te la puedes sacar por la bragueta y rogar porque encuentre algún lugar calentito enseguida, sino mal asunto. Aunque hay veces que pillas tal calentón, que ya puede estar nevado que tú te despelotas como si de nada fuese.
Otros inconvenientes son los que provienen del ambiente en el que te restriegas. Si es una playa, es por la arena, y la arena en ciertas partes del cuerpo puede llegar a ser muy muy molesta. Las agujas de los pinos es algo incluso peor, porque son como su nombre indica. Y los pinos tienen dos inconvenientes. El primero es que si te agarras con las manos a ellos muy fuerte, te haces daño con la corteza del árbol, te la clavas y sales con las manos estigmatizadas. Si te recuestas contra el árbol, entonces es peor aun, porque te quedas pegado con la resina y eso no cae con agua, así que ya te puedes estar frotando después con estropajo que no se te va el pegamento ese. Luego están los arbustos con espinas, las zonas con gravilla y chinitas, y demás zonas inhóspitas para pegar un buen polvo.
A fin de cuentas, lo que nos vale es que lo pasemos bien, y a veces para poder hacerlo todos esos inconvenientes son los que hacen que disfrutemos más. Tal vez eso es porque somos un poco masoquistas. Pero el caso es que a veces una buena cama no basta, aunque cuando estas en buena compañía es lo mejor que hay, por mucho que digan los demás.
 
Obsesiones
En un mundo en el que nos acostumbran a que todo va y viene y en el que las modas son pasajeras, es muy difícil poder obsesionarse con algo. Sin embargo la gente elabora patrones obsesivos bastante curiosos y adaptados a esa obsolescencia y a esa efemeridad. De hecho conseguimos sentirnos atraídos hacia cosas que al poco tiempo ya ni nos interesan.
Se supone que conforme cumplimos años y nos hacemos mayores aprendemos a ser pacientes y a conformarnos. Pero si nos ponemos a pensar en como evoluciona nuestro estado de animo conforme pasan los meses ¿estamos a salvo de las obsesiones? ¿Cómo sabemos cuando hemos perdido el control de nuestros actos? ¿Podemos evitar caer en esas paranoias?
Bueno, lo cierto es que como en todos lados, conforme mas aumentando en experiencia, las pruebas aumentan en intensidad y no es lo mismo obsesionarse por un caramelo, un videojuego, un bolso o un hombre. Pero según cada persona sentirá cosas diferentes según el objeto de deseo que tenga.
Creo que conforme subimos en la pirámide de las necesidades de Maslow, subimos en el grado de complicación de las obsesiones. Esto viene a ser lo siguiente. Este autor dice que nuestras necesidades se inscriben en una pirámide cuya base está formada por todas aquellas de supervivencia y fisiológicas, y conforme asciendes por los vértices te alejas de lo físico y terminas por necesidades personales y del ego. Y si no has satisfecho una de las inferiores no puedes necesitar las del nivel más alto. Vamos que para poder subir por dicha pirámide tienes que pasar por todos los escalones sin saltarte ninguno.
Así pues, conforme vas satisfaciendo necesidades te van apareciendo nuevas hasta que llegas a la de autorrealización, que es la última. Entonces conforme vas obsesionándote con las cosas y dejándolas ir, vas subiendo en la escala. Primero son los objetos personales de supervivencia tipo móviles y cosas así, luego los de lujo, como las joyas, las gafas de sol, etc. Y luego los coches, las casas y demás. Pero claro cada cual decide cual es más importante para él. Pero las personas también podemos ser objeto de obsesiones, y los que las padecen pueden ser desde acosadores hasta simplemente personas muy interesadas en nosotros.
Cuando esto nos sucede, nuestra vida deja de funcionar normalmente, y en realidad pasamos a ser una especie de zombis con una sola cosa en mente, y es obtener aquello que deseamos. Entonces ya ni comemos, ni dormimos, sino que sólo queremos conseguir lo que deseamos. Es lo único en lo que podemos pensar, y todo nuestro intelecto se articula alrededor de esa necesidad que debe ser satisfecha. Todo lo demás ya no nos importa ni nos incumbe. La obsesión es lo único que motiva nuestra existencia.
Las que se dirigen hacia objetos suelen ser relativamente fáciles de saciar o de cumplir. Hará ya cosa de un año me encapriche con unas botas. No unas que hubiese visto en una tienda, sino unas comunes y que no sabia donde comprarlas. El caso es que me pase dos semanas recorriendo tiendas en búsqueda de Las Botas De Mis Sueños. Porque en realidad soñaba con ellas por la noche. Y en todas las zapaterías a las que entraba solo me fijaba en las botas, que claro eran todas espantosas. Hasta que un día, en Madrid, pasando por una tienda de zapatos a mitad de precio las vi. He de decir que a esas alturas mis amigos ya no me acompañaban cuando decía que iba de tiendas porque estaban hartos de que sólo hablara de ese tipo de calzado. Así que al final pude comprármelas, y ese día era más feliz que unas pascuas con mis botas nuevas. Lo que se me olvidó era que el calzado tiene el defecto que hasta que no se hace a tu pie es una tortura china, y yo me las lleve de marcha. Tuve suerte de que no me amputasen los pies al día siguiente. Pero al menos ya tenía esa necesidad cubierta.
Cuando no es por la ropa o los complementos, la gente se obsesiona con otros bienes de consumo. Unos de ellos son los ordenadores o los móviles. Lo cual es una obsesión bastante cara ya que siempre quieren estar a la última y eso en ese sector es una misión imposible. Porque cuando te has comprado el último grito en telefonía móvil sabes que ya no es el primero de la gama sino el tercero, y el primero solo lo es durante 4 semanas. Así que es una obsesión bastante difícil de satisfacer y de la que se sirven muchos empresarios para poder subsistir.
Y cuando no son bienes, pueden ser incluso personas. En ese caso solo es divertido cuando lo ves desde fuera. De ahí el éxito de películas como El Diario De Bridget Jones y su continuación. Porque estar en el papel de la chica y vivirlo en su lugar es una tortura. Cuando te obsesionas por una persona y pierdes los papeles puedes decirte dos cosas. Una es que a ese tío o a esa tía ya no la vas a volver a ver, y la otra es que deberías pedir ayuda. Porque cuando se pierde la cabeza por alguien, nunca se sale ileso. Para empezar, a nadie le gustan los chalados ni los acosadores, así que si lo haces con esa persona sabes que será imposible volver con ella. Y por otro lado, de forma más personal, cuando pierdes la cordura y te obsesionas con otra persona pierdes parte, o la totalidad, del control de tu vida. Es cuando sales corriendo a la calle con la ropa medio puesta en busca de esa persona, bajo la lluvia o la tormenta, como un poseso, sin saber muy bien adonde vas, pero lo único que tienes claro es que si no ves a esa persona vas a reventar.
¿A quien no le ha pasado eso? Todos hemos estado algún día prisioneros del teléfono esperando una llamada que tanto ansiamos, sin poder ni ir al aseo por la espera, porque sabemos que en ese momento nos va a sonar el teléfono. Cuando nos llega un mensaje de repente es como si toda la sala se iluminase, y cuando nos damos cuenta de que no es de quien esperamos noticias, entonces entramos en un estado de rabia poco habitual. O bien todo lo contrario, que nos sentimos como si se hubiese acabado el mundo. Y entonces pasa el tiempo, los minutos como si fuesen horas y conforme van pasando nuestro ánimo va descendiendo hacia los fondos fangosos. Ahí es cuando hay que despertar y darse cuenta de que nos comportamos como lunáticos y de que no debemos permitir que nadie nos haga eso. Porque el siguiente paso a eso es el acoso indiscriminado, lo cual nunca es bueno.
Las obsesiones están bien siempre que podamos controlarlas, lo cual es casi siempre imposible, de ahí que os aconseje que en cuanto notéis los síntomas toméis medidas de alejamiento del objeto deseado. Debemos conservar el control de nuestras vidas siempre que queramos llegar a algún sitio y ser felices, y todas esas distracciones nos lo impiden, a pesar de que a veces puedan ser divertidas.
 
Señales
El mundo de los signos nos rodea, o eso nos dicen siempre los profesores de semiótica. Según ellos, con sólo mirar una nube por la mañana, al salir de casa, deberíamos ser capaces de predecir el tiempo que va a hacer ese día. Es un poco exagerado, eso que dicen, sin embargo si que hay señales que nos rodean a las que a veces deberíamos hacer caso.
En un mundo audiovisual, en el que estamos acostumbrados a que nos lo predigan todo, ¿realmente somos aun capaces de fijarnos en todo aquello que nos rodea? ¿Para qué nos sirven las señales que nos rodean?
Algunas personas llaman a esas señales, suerte, otras le llaman gafe, pero yo creo que a veces hay cosas que nos indican lo que va a pasar ese día, más o menos de una forma indirecta. No es que te vayan a decir “hoy te ganas la lotería” o que te den el número premiado, pero sí que puede que te encaminen a eso.
Por ejemplo, hay días en los que te levantas raro/a, que no hay manera de que te salga nada bien, se te quemo la leche en el microondas al calentarla, te equivocaste tres veces y en vez de ponerla pusiste el zumo en su lugar, el pan estaba congelado aun cuando ibas a comer y al tostarlo te pasaste y se carbonizó. Casi te caes tres veces en la ducha, se te acabó el agua caliente cuando estabas quitándote el champú y se te quedó la toalla en la secadora, así que pusiste toda la casa perdida de agua. Tuviste que salir y volver a tu casa 4 veces porque se te olvidaron las llaves del coche, porque no cerraste las ventanas y porque en la tercera te las volviste a dejar dentro (las llaves). Y eso sólo hasta llegar al aparcamiento. Y sin embargo hay personas que lo llaman “día de despiste” o mala suerte.
Y la verdad es que hay días así en los que todo nos indica que lo mejor que podemos hacer es irnos de vuelta a la cama y volver a empezarlo todo pero con más calma. O bien al revés. La semana pasada tuve mi último examen de la carrera, o al menos eso espero y creo. Y era a las ocho y media de la mañana, pero el día anterior cometí el error de no poner el despertador. Total, que abrí los ojos por la mañana y al notar que ya había salido el sol, me desperté algo asustado porque se suponía que el despertador debería haber sonado a las seis y media y a esa hora aun es de noche. Total que eran las 7:47 de la mañana. Así que tuve que salir volando de la cama, y pillar la ropa al vuelo, salir corriendo de casa sin desayuno ni nada, con los ojos aun pegados y partir para la universidad. Llegué en un tiempo record de 15 minutos, con cara de almohada aun. Y menos mal que el profesor llegó tarde, porque así tuve tiempo de revisar antes del examen. Si bien no sé como me fue, quiero creer que todas esas prisas y esos momentos de angustia en los que incluso pensé que no debería haberme presentado, que eso era señal de que me debía quedar en la cama durmiendo, significan que voy a aprobar. (Cada cual se crea su propia fantasía).
Pero días de esos tenemos todos. Y a veces simplemente nos indican que algo va a cambiar en nuestras vidas, o simplemente que tengamos cuidado. Es lo que nos pasa esos días en los que coges el coche y por alguna razón no vas muy fino, y resulta que se te cruzan los peatones varias veces, o te salen coches por zonas de dirección prohibida, y tu sin saber por qué. Dos coches más lejos se saltan el semáforo y te dejan con la boca espumosa de rabia, porque claro, van tan rápido que no oyen los insultos que les pegas. Pero el caso es que después de todo eso vas como que con la mosca detrás de la oreja. Y así te evitas un accidente mucho más grande que podía haberte ocurrido si no hubieses estado atento/a.
Pero no tiene que haber días en los que todo salga mal para que sea una señal de que ago peor esta por caer, o bien de que el universo se compensa y todas esas putaditas servirán para algo mejor en un futuro próximo. Hay días en los que, por el contrario, todo sale bien.
Es ese día que te despiertas por la mañana y al poner tu móvil tienes un mensaje de alguien a quien apresas en el que te dice cosas bonitas y ya sabes que el día va a ser diferente, al menos por eso. Luego resulta que la leche para el chocolate queda a la temperatura ideal, el zumo está idóneo. El agua de la ducha sale perfecta y ese día no tienes cara de almohada al mirarte al espejo. Cuando llegas a la parada del autobús es cuando va a pasar, y no tienes ni que esperar ni que salir corriendo. Además ese día no está hasta los topes, sino que hay justo un sitio libre al lado de un chulazo de eso que no suelen coger el autobús. De ahí para adelante ya es pura fantasía, pero a veces esas cosas pasan. Eso si, ese día el universo se ha puesto de acuerdo para darte un respiro, y por lo general nada falla.
Es en esos momentos cando debemos probar cosas que no nos hemos atrevido a hacer otros días ya que nos daba miedo fracasar, y como no puede salirnos nada mal, como mucho no nos sucederá nada, ni bueno ni malo, pero al menos lo habremos intentado. Es cuando le hechas coraje al asunto y haces de tripas corazón declarándote a la persona que te hace tilín, o bien probando a ponerte ropa nueva que no sabias si te iba a sentar bien. Por el contrario si es un da nefasto, de esos en los que no sabes muy bien que has hecho para que te salga todo mal, entonces ya sabes que no es día de esos de probar cosas nuevas, sino de los que tienes que ser cuidadoso para que no te pasen más desgracias.
 
Los Coleccionables
Solo hace falta poner la televisión para darse cuenta de que estamos en septiembre, porque ya han empezado a bombardearnos con listas interminables de coleccionables. Hoy en día es posible comprar todo lo que te imagines o desees bajo forma fraccionada en centenares de fascículos.
En la sociedad consumista en la que vivimos, ¿es realmente posible poder comprarlo todo a plazos? Si es así entonces ¿podemos saltarnos las partes que no nos interesan?
La verdad es que resulta curiosa la cantidad de cosas que se pueden comprar por fascículos, van desde los clásicos sellos, hasta las casitas victorianas. Puedes aprender idiomas por partes, lo cual me resulta gracioso. Puedes aprender sólo las partes del idioma que desees, como por ejemplo todo lo relacionado al ámbito de los viajes, la gramática básica y parte de la pronunciación y cuando ya no te interesa, o bien si los temas siguientes no te importan, los dejas de comprar y así vas aprendiendo el idioma como si fuese un collage. Lo cual puede llegar hasta ser un poco peligroso, porque hay que tener en cuenta que igual el tema que te has dejado de lado es el que te sirve en una ocasión determinada, aunque claro está que aprender el wolof no tiene por que sernos a todos de gran utilidad.
Aparte de los idiomas están también los sellos, los barcos, las casas, las terrazas, las cocinas, y demás habitaciones y estancias de una vivienda, etc. Al final puedes, al cabo de los años, tener tu propia casa entera, formada por diferentes collecionables. Un año te montas el sótano, otro el aseo de la parte de arriba, el siguiente la habitación principal y así hasta que tengas toda la casa. No podrás vivir en ella, y te va a ocupar tanto espacio que tendrás que irte de la tuya propia para dejar todo ese espacio, incluso te habrás gastado tanto dinero que te habría salido más barato comprártela de golpe y pagarla a plazos que así.
El otro día en la radio había un anuncio que demostraba lo ridículos que llegan a ser algunos fascículos. Se llamaba “construya su propio retrete”. Que seguro que si nos damos la pena y la molestia de buscar, habrá algo parecido en algún kiosco. Y bueno, en tal caso, sí que puedes montarte tu casa a retales. Eso sí, se tarda más que con las maquetas de casas por partes, pero al menos estos trozos sí que los puedes utilizar.
Con los clásicos no me voy a meter, aunque no entiendo como hay todavía gente que se mete a coleccionar sellos, billetes o monedas. Esos están ya más vistos que los melones, pero se ve que aun tienen gancho, porque todos los años salen. Lo cual tiene su funcionalidad, y es que si algún año te falta un fascículo porque ese día no estabas atento, no tenías dinero o estabas en el hospital, siempre puedes recuperarlo este año. Ya puedes recuperar esa moneda de hace dos siglos de Prusia que tanto te había costado conseguir otros años. Pero en el fondo no tendrá tanto valor como lo esperas.
Los idiomas y las maquetas de medios de transporte son también unos recurrentes que están todos los años en la cita. Suele haber variaciones a la hora de querer venderlos pero en el fondo siempre se trata del mismo ámbito. El método de idiomas es cada vez más natural, lo cual no entiendo, hasta que un día lo que harán será enviarte por partes al profesor, siendo que esta semana te toca el ojo, la semana que viene la oreja, y así hasta que tengas al profesor entero y te de clases de idiomas. Los barcos son siempre barcos antiguos, porque los nuevos no los quiere nadie, no he visto aun el de “construya su propio petrolero”, lo cual no vendría mal porque igual viene con su cargamento de regalo y así te ahorras unos euros en gasolina.
Para futuros coleccionables se puede probar en sectores no muy tratados como la política. Hoy en día sería algo así como “Construya su propio estatuto de autonomía”, en el cual te irías ganando, bueno mejor dicho comprando, las diferentes partes del estatuto, y al final de la colección ya podrías montar tu propio estado independerte. Ya, más de cara a la Unión Europea, podrían sacar uno que fuese elaborar tu propia constitución, lo cual le ahorraría tiempo a los pobres políticos, y de paso podrían tomarse más vacaciones a costa de los ciudadanos. Porque seguro que el de las mayores pifias de los gobiernos no iba a salir. Ya que no permitirían que lo sacasen ninguno de los partidos, tanto el que esta al poder como los de la oposición. Saldrían todos perdiendo, pero al menos nos echaríamos unas risas a costa de ellos.
Pero la política no es el único campo que no se ha tratado aun, el campo del amor tampoco, pero poco le queda para seguir siendo virgen. Yo quiero apuntarme al de “construye tu propio chulazo”, con ese me ahorraría mucho tiempo perdido por ahí. Pero lo malo que tiene es que sería un estándar, con lo cual todos aquellos que comprasen esa colección tendrían el mismo. De ahí que tuviesen que poner la variante de que puedas elegir las partes. Algo así como que le puedas poner el color de ojos que quieras, el largo de pelo, la complexión física, o el tamaño del… y seguro que se vendería como churros.
Si os fijáis bien, en cualquier casa a la que vayáis, siempre hay algún primer fascículo de algo. Generalmente es el más barato, el que te tiene que enganchar a la colección entera, y por lo tanto el mejor. En el del petrolero, será el bidón de gasolina, en el del chulazo será… mejor no decirlo, y en el del retrete será la cadena. Pero el caso es que hay de tantos que se podría hacer un coleccionable de los primeros fascículos de los coleccionables, y daría para que nos gastásemos el dinero de todo el año en él.
No se trata de que sea más fácil o más barato, porque a fin de cuentas, las cuentas no nos salen, es simplemente cuestión de estar entretenidos después de la vuelta de vacaciones. Si bien hay gente traumatizada porque tiene que volver al trabajo y deja de tener tiempo libre, los hay que encima quieren ocuparse aun más con esos coleccionables, de forma que no puedan tener tiempo ni para respirar, y si lo tienen ya se buscaran algún gimnasio donde ocuparlo.
 
El Beso De La Muerte
Desde lo más profundo de nuestra historia, el beso siempre ha sido un gesto muy importante. Si nos fijamos en los cuentos populares, Blancanieves sólo sería devuelta a la vida, después de que la envenenara la bruja malvada, por el beso de su príncipe encantado. Lo mismo le pasaba a la Bella Durmiente, que también fue hechizada por una bruja malvada. Y en la historia de la sirenita solo un beso de amor verdadero la haría humana para siempre, y de nuevo bajo el conjuro de una bruja. La historia del beso debe de remontarse hasta los hombres de las cavernas, sin embargo hoy en día ya no es así, el beso ya no es tan poderoso.
En un mundo en el que cada vez tiene menos peso la tradición y el pasado, ¿Dónde se ha quedado el beso? ¿Sigue siendo aun tan importante como en tiempos anteriores? ¿Sobrevivirá al mundo post moderno?
Hace poco me encontré con un ex con el que había tenido una relación exclusivamente labial, es decir que lo único que hacíamos juntos era besarnos, eso fue hace mucho tiempo. Sin embargo algunas cosas no cambian nunca. Lo cual me hizo pensar en todo lo que nos dejamos de lado al crecer, ganar años y perder inocencia. Realmente lo basábamos muy bien sólo con besarnos. Pero en las relaciones actuales eso ya no existe, el beso es solo el primer paso para llevarte a alguien a la cama. Aun así, la leyenda dice que , por ejemplo, las prostitutas no besan, porque eso conlleva un sentimiento lo cual en su profesión no es recomendable, por lo tanto todavía quedan personas que les conceden una importancia al beso.
Cuando se es adolescente se disfruta únicamente besando a la persona amada, luego creces y pasas a mayores, y sin embargo te dejas eso por el camino. Y a veces viene bien recordar como fue esa época en la que las cosas eran algo menos complicadas. Y en las que un simple beso podía decir mucho más que mil palabras.
Sin embargo hoy en día, ya con cierta edad, sigo considerando que es algo importante en una relación, de hecho, si la persona no sabe besar, poco puedes sacar de ella, porque es cierto que eso dice mucho sobre su personalidad. Hace unos meses un poeta muy famoso nos explicaba en una charla que nos dio de un curso sobre el amor, que puedes saber como es una persona por un beso. Y peor aun, que te cuidaras de aquellos que besan con los ojos abiertos. Porque un beso de verdad con sentimiento, no permite que mires a la persona, la sensación es tan agradable que tienes que cerrar los ojos. Así que os animo a que os fijéis, de forma discreta, en la próxima vez que beséis a alguien, si lo hacéis con los ojos abiertos o no, y la otra persona cómo lo hace. Entonces si os dais cuenta de que la otra persona no cierra los ojos ya sabéis a que ateneros, más que nada porque a esa distancia resulta molesto que le miren a uno. Según él trae mala suerte que te besen con los ojos abiertos, yo no iría tan lejos, pero si digo que da mal rollo que lo hagan.
Pero no son los únicos besos que dan mal rollo. Algunas personas son especialistas en besar mal o en hacer que se te revuelva el estomago y prefieras pasar de esa actividad y seguir en la siguiente fase, aunque quien besa mal…
Un ejemplo de besos repelentes son aquellos que se basan únicamente en el juego de lengua. Y no me refiero a os besos de tornillo, que suelen ser bastante buenos, si se saben hacer bien, claro. Me refiero a aquellas personas que en vidas pasadas muy recientes fueron perros o gatos, y que en ves de besar con los labios lo hacen lamiéndote. Lo cual es terrible, porque no es que sea un lametazo pillo, sino que es como si te estuvieran chupando la cara como si fueras un chupa-chups o un polo. Resulta muy desagradable tener a una persona que solo piensa en eso cuando estas con ella, y al final o tienes aguante o terminas mandándola a paseo. Si quieren chupar algo que se compren un helado pero que no lo hagan en tu cara, que no eres ningún perro.
Otros sin embargo se toman demasiado al pie de la letra la canción de Mónica Naranjo en la que dice eso de que “tu boca me dio de beber”. Lo cual es bastante desagradable, porque llega un momento que, en mi caso, te entran arcadas y todo. No entiendo por qué esa gente siente la necesidad de llenarte la boca de babas cuando te besan, es absolutamente asqueroso besar a alguien y que te deje todo baboseado como si le hubieses pegado un morreo a un san bernardo. Por lo visto a esas personas les va el rollo babas, pero bueno, eso no es un beso, es una porquería. Es como la digievolución del beso-lamida.
La técnica que se emplee a la hora de besar depende del momento y de cada persona, pero estas dos anteriores creo que deberían prohibirlas por ley y castigar a los que la hacen a alguna tortura china. Si bien hay gente que besa más o menos bien, no es el caso de esas personas.
Si bien besar es algo generalmente agradable, siempre me ha parecido digno de admiración lo de aquellas parejas que se tiran horas besándose y que al final no terminan haciendo nada más serio que eso. Hay que tener mucho aguante y saber hacerlo bien, pero cuando sucede luego te quedas con una sensación increíble en los labios (que por su parte brillan y están un poco enrojecidos de tanta actividad). Y lo cierto es que muchas veces se nos olvida lo divertido que es estar con alguien y simplemente disfrutar de sus besos sin querer nada más que eso. Los dentistas lo aconsejan ya que dicen que previene la caries y la formación de la placa, aunque prefiero no indagar mucho en el tema no vaya a ser que sea asqueroso al final.
Por ultimo me gustaría hablar del “beso de la muerte” o del temido beso de adiós. Es el típico beso que vemos en las películas de cuando las dos personas se van a separar y sin embargo deciden darse un último beso. Por lo general no hablan del último polvo, sino del beso de adiós. Yo prefiero decir que es el de la muerte, porque es como si sentenciaras a perecer dicha relación y de esa manera sellas su defunción. Es la versión opuesta al de los cuentos de hadas, aquí se trata de quitarle la vida a la otra persona (de forma metafórica).
Si es para empezar una relación o para acabarla, no debemos olvidar la importancia que tiene la acción de besarse, y todo lo que representa para cada uno. Muchas veces le damos más importancia a cosas que no la tienen y nos olvidamos de que a veces cosas muy simples representan acciones muy complejas y que pueden ser igual de morbosas y placenteras que un buen polvo.
 
Leyendas Urbanas De Pasión
Muchas veces pensamos que la única manera de poder conocer gente que valga la pena es a través de una agencia de contactos, porque ya hemos probado con todo lo demás. A pesar de que oímos historias de gente que ha conocido a su pareja en condiciones realmente extraordinarias, nos negamos a creer que eso sea verdad.
Sin embargo yo me pregunto ¿realmente lo hemos probado todo? ¿Existen sitios mejores para conocer gente? ¿Qué hay de cierto en las leyendas urbanas de pasión?
Por supuesto existen montones de historias de encuentros casuales en lugares realmente impensados o en situaciones que no presagiaban nada de eso, y relatarlas todas sería digno de una editorial, no de un artículo de mil palabras. Sin embargo si que quiero hacer hincapié en un par de puntos.
Si es cierto que hay lugares en los que todos pensamos que podemos conocer a alguien, hay otros que están tachados debido a su mala fama, y no siempre es el caso. Uno de ellos es el Chat. Si bien la gente siempre dice que de ese medio de comunicación no puede salir nada bueno, y como yo ya he comentado en otros artículos, no es el medio idóneo. Más que nada porque hay mucha basura y hay que saber discriminar o bien tener un filtro genial. Y si no es el caso contar con la suerte. Sin embargo sí que es posible conocer a gente maja e incluso encontrar pareja, es decir, alguien serio y que busque algo más que un polvo pasajero, a través del Chat. Obviamente no es lo más común, y suelen ser relaciones que no presagian un final feliz, pero sí que hay casos en los que se da esa conclusión. Sin ir más lejos yo conocí a una de mis parejas por ahí. Eso sí, la proporción de tiempo desperdiciado es infinitamente mayor a la de beneficios obtenidos, así que digamos que no es que salga muy rentable, pero como se supone que buscas algo que dure más de una estación, pues debería compensar. Pero tampoco hay que hacerse muchas ilusiones, porque como ya he dicho varas veces, hay mucho donde discriminar.
Las zonas de marcha son otro medio con mucha fama de poder conocer gente. Sinceramente, es, desde mi punto de vista, una opción aún peor que la de la cola del supermercado. Para empezar la gente que sale de marcha por lo general lo hace para divertirse por lo que no están disponibles para poder conocer a nadie, luego los locales son demasiado ruidosos para que se pueda entablar una conversación, de ahí que la persona que te interesa lo haga solo por su físico, y lo más probable es que después de eso no haya nada más. Luego podemos entrar en consideraciones más profundas acerca del tema. La mayoría de la gente que sale, no todos claro (aun tiene que quedar gente sana), se pone hasta las cejas de alcohol con tal de desinhibirse y poder ligar más, lo cual tiene como efecto que baje el nivel de filtro y termine haciendo cosas de las que luego se podría arrepentir. Si no es alcohol es de estupefacientes, lo cual es casi peor, porque puedes beber un poco sin por eso perder el sentido. Así que bueno, si no te ligan personas con problemas con el alcohol o las drogas, no creo que tú vayas a hacerlo, porque sinceramente, liarse con alguien que tiene problemas de personalidad y necesita recurrir a esas artimañazas para poder divertirse no me parece lo ideal, pero claro, ahí entran los gustos de cada cual y lo que realmente busque cada uno.
Estos dos ámbitos de encuentro sirven para cualquier persona independientemente de su orientación sexual. Los que vienen a continuación no suelen poder aplicarse a las personas heterosexuales, aunque nunca se sabe.
Las zonas de ligue, ya sean en los bares (cuartos oscuros), las playas, las saunas etc. Se trata de toda zona en la que lo que busca la gente es básicamente sexo sin complicaciones. Sin embargo lo curioso del asunto es que hay muchas personas que utilizan el sexo como medio de conocer a otras personas, lo cual no es del todo descabellado. Es empezar la casa por el tejado, pero es tan valido como ser “victoriano” como ya he dicho en otras ocasiones. Sin embargo se parte con muchos prejuicios. Si bien es un sitio donde no hay que esperar nada especial, a veces surge del roce que te encariñes con alguien o simplemente que de la casualidad de que ese día hay alguien para ti que busca lo mismo que tu (es decir algo más que sexo) y da la casualidad de que os conocéis, os gustáis y sale una bonita relación. Todos conocemos personas que han conocido a sus parejas así. Sin embargo hay que tener en cuenta que hoy en día, que el sexo está tan mal visto, o bien conoces a alguien que no tenga prejuicios mentales como tú, o bien la cosa se complica porque siempre podrá echarte en cara que te conoció en un sitio no muy glamouroso, claro que él también estaba ahí, pero eso siempre se olvida antes. Es más fácil ver el pecado en los demás que en sí mismo.
Obviamente a todos nos gustaría poder conocer a alguien en la cola del supermercado, o bien en el metro o el autobús, pero eso suele ocurrir únicamente en las películas de Julia Roberts, como digo yo, que resulta que vas a coger la ultima caja de rosquillas de chocolate y la persona de tu vida va a hacer lo mismo entonces decidís compartirla. Pero eso no sucede sino una vez en un millón. Sin embargo si que quiero plasmar el caso de mi madrina, que conoció a su actual marido en el metro, ya que ambos coincidían siempre en el mismo recorrido, y se veían todos los días a la misma hora y en el mismo sitio, hasta que él decidió entrarle y hablar con ella. Y así fue como se conocieron.
Como me dijo ella en cierta ocasión, lugares para conocer a alguien son todos buenos, lo que pasa es que hay un momento para ello, y si no es el momento ya puedes estar en el sitio ideal que no pasará nada. Si está escrito que debes encontrarte con esa persona, lo harás aunque estés en el hospital ingresado, si es lo que tiene que suceder lo hará. La cuestión es estar abiertos y disponibles a que eso suceda, y lo hará por sí solo.
 
Las Drogas
El fin de semana pasado aproveche para salir en plan “a lo bestia” como digo yo, que es cuando sales hasta que te pilla el sol por la mañana. No es que proponga que se haga esto todas las semanas, pero viene bien de vez en cuando como para comprobar de qué somos capaces. Y lo cierto es que es muy difícil aguantar hasta las diez de la mañana sin ayudas exteriores. De ahí que me resulte menos sorprendente ver la proliferación masiva de las drogas.
En un mundo en el que los excesos los pagamos todos, o eso nos quieren hacer creer, ¿realmente es cierto todo lo que vemos? ¿Es realmente necesario el recurrir a los psicotrópicos para escapar de la dura realidad? ¿O bien las drogas han alcanzado un nuevo nivel en un nuevo uso?
Ancestralmente las drogas se utilizaban para entrar en trance, al menos eso es lo que hacían los chamanes, los oráculos y compañía. Era una forma de liberar la mente para que pudiese alcanzar las altas esferas y traernos la información de allí. Para ello utilizaban las drogas de origen natural, es decir las que sacaban de las plantas como las amapolas para el opio o la marihuana y demás sucedáneos, las drogas duras llegarían más tarde. Al menos eso es en la teoría, luego la práctica, como siempre, es otra. Cuando se popularizó su uso, ya no solo los sacerdotes eran los que tenían acceso a ellas, sino que ya cualquier hijo de vecino recurría a las drogas como medio de “liberar” su alma de todas las ataduras, es decir de huir de la realidad o de refugiarse en algún lugar donde las cosas no fuese lo que son, no fuesen tan crueles, etc.
Y de ahí que como la realidad es cada vez más difícil de dejar atrás, se haya ido recurriendo a drogas cada vez más fuertes. Pero el caso es que el uso que se tiene hoy en día de ellas tiene cada vez menos que ver con la simple huida de la realidad.
Con el alcohol y la maría es lo que sucede. Muchas personas se emborrachan (y en ellas me incluyo yo a veces) para poder desinhibirse, olvidarse de algunos problemas, o al menos ahogarlos en líquidos en los que al final terminan por flotar.
En el caso del fin de semana del que hablo, recurrí al alcohol, más que nada como desinhibidor. (Ya se que no esta bien decirlo, pero todos somos humanos, cometemos errores y pillamos borracheras de vez en cuando, incluido yo.) Lo cierto es que como todos, a veces te pasas de varias copas y luego tienes que hacer que el alcohol baje de cualquier forma, y una buena manera de conseguirlo es bailando toda la noche. Así que decidí ir a la discoteca, que tanto odio, y mezclarme entre los demás marchosos. Pero si bien mi excusa era haberme pasado con las copas, la mayoría de los que estaban ahí no estaban bajo los efectos del alcohol, ni estaban ahí por pasar el rato, sino que su caso es peor.
Para poder aguantar hasta el medio día siguiente, no basta con beber mucho y esperar a que se te baje la borrachera, (bueno un día si, pero cuando eres de los que salen todos los fines de semana sabes que eso no es así), muchos recurren a las drogas, bajo diversas formas, para de esa manera poder aguantar hasta que el sol esta bien alto en el cielo. Lo cual no termino de entender, ya que a mi me da mucha grima llegar a casa de día cuando salgo de marcha.
Y es que lo curioso es que si bien la coca era lo que antes se utilizaba para poder aguantar sin notar los efectos del alcohol, el otro día me entere que ya no está tan de moda, que ni las pastillas (esas que te desencajan la mandíbula y te provocan ataques sicóticos o paranoicos, y que si no tienes mucha suerte te dejan trastornado de por vida) son las drogas de ultima generación. Ahora por lo visto existen nuevas formas, igual de peligrosas, y mucho menos visibles. Ya no tienes que irte al aseo a hacerte la raya, ni necesitas la botella de agua para la pastilla. Lo cual ya es preocupante.
Ya no es por los efectos nocivos que nos producen, que todos ya sabemos, y los que no lo sepan que se informen, que ya va siendo hora, es porque es cada día más fácil obtener un colocón de eso que te deja tarado de por vida. Y lo triste del asunto es que cada día hay más gente que lo hace.
El otro día hablaba con unos chicos que conocí que me contaban que ellos todos los fines de semana salían hasta que les pillaba el lunes, y todo eso sin dormir. Yo eso no lo he hecho nunca, porque si pasadas 20 horas no duermo mi cuerpo se apaga él solito. Así que sé de buena tinta que para que esas personas puedan aguantar ese ritmo, necesitan la ayuda de las drogas. Que aparte de ser nocivas para el cuerpo (no nos engañemos) son caras. Lo cual es algo que debería de por sí ser un impedimento, pero por lo visto no lo es. Estos chicos en cuestión no llegan a fin de mes ya que se gastan todo su salario en salir de marcha (entrada a las discotecas, cubatas y drogas), con lo cual me pregunto si realmente eso de llevar ese modo de vida es rentable o si es más bien una forma de quemarse la vida antes de tiempo.
Es cierto eso de que las drogas pasan factura, sólo tenéis que mirar a vuestro alrededor para daros cuenta de que el cuerpo no es capaz de soportar tanta presión, de que la falta de sueño es mala, y de que muchos de los chicos y chicas que llevan ese tren de vida suelen parecer mayores de lo que son. Si encima le añadimos que es una forma de vida cara y que probablemente te deje en la ruina. Para mí que es una forma de suicidio social y físico a medio plazo. Más que una forma de divertirse es una forma de escapar de la realidad con los pies por delante.
 
Miradas Que Matan
El otro día en un programa de la radio había una chica chilena que llamaba a quejarse porque no entendía por qué aquí en España la gente mira a los demás de una forma tan descarada. Y lo curioso del asunto es que no sólo la presentadora le tuvo que dar la razón, sino que además no pudo explicarle el por qué de tan comportamiento, diciendo únicamente que “es que los españoles somos así”.
Es cierto que estamos en un mundo en el que se nos valora más por el aspecto que tengamos que por como somos realmente, o por lo que valemos. Sin embargo, como preguntó esta chica, ¿Por qué aquí miramos a los demás de forma tan descarada? ¿Hay realmente miradas que matan?
Hombre lo primero que tengo que hacer es recordaros como son las personas aquí, sobretodo las mujeres mayores, así la próxima vez que cojáis el autobús os fijareis y veréis que tengo razón. Porque por lo general en las personas mayores este defecto se acentúa mucho más que en los jóvenes, aunque también tengamos esta mala costumbre. Y digo en el autobús porque es donde me he encontrado con las mujeres más cotillas y groseras que te puedas echar a la cara.
En una ocasión iba yo en autobús, que a veces utilizo por razones económicas y prácticas, a veces es imposible encontrar aparcamiento en el centro y entre eso y los atascos sale más rentable coger el transporte publico, además de que es un buen sitio para relacionarse con gente de tu zona; cuando de repente me fijo que la mujer que tenia al lado que ya debía de superar los 60 años con creces, no paraba de mirarme de arriba abajo, como si llevara un escáner en las gafas y quisiera saber si llevo objetos metálicos encima mío. Creo que ni los del aeropuerto son tan potentes y precisos. Ni siquiera cuando te pasan el detector ese en lugar de cachearte lo hacen con tanto esmero. El caso es que la mujer debió de ponerse las botas, porque ese día yo no iba nada arreglado, total para coger un estúpido autobús no hace falta ponerse el traje ni la corbata. Pero aun así me pareció algo grosero esa forma de mirar tan descarada, así que ni corto ni perezoso le lancé la misma mirada y tuvo que darse la vuelta, porque puestos a ser ordinarios todos valemos.
Porque si os fijáis siempre hacen lo mismo, te miran de forma obsesiva, incluso poniendo caras de si les gusta o no lo que ven, ya eso me parece el colmo, porque no son quienes para evaluar tu vestimenta, luego lo hacen en sentido ascendente y descendente a veces incluso acompañando el recurrido de los ojos con la cabeza, lo cual lo acentúa aun más. Y ya si se juntan dos no se trata de un viaje en bus sino de la Pasarela Cibeles con su jurado formado de marujas aficionadas a la moda. Tal vez en los juicios de Nuremberg fueron más clementes que cuando estas mujeres te someten a sus propias evaluaciones.
Ahora bien, como toda técnica de agresión a la persona, tiene su contra ataque. O al menos eso es lo que nos enseñan en los Mangas. Y esta es simplemente atacar al enemigo con sus propias armas. Bueno, ya sé que la ignorancia es un arma comodín para todas las situaciones, pero si no estas de humor Zen para soportarlas, lo mejor es responderles con su misma moneda, lo cual, incluso para esas personas, resulta molesto.
Y por lo general cuando lo haces siempre salen huyendo, porque eres más joven y un descarado y seguramente un yanqui y les da miedo de que vayas a robarles el bolso, violarlas y luego cortarlas en rodajitas, y todo eso en un autobús. Eso si, huyen pero entre dientes ya te han maldecido con alguna de sus cosas ancestrales. Porque claro, si ellas te miran mal es normal, no solo hay que dejarles el puesto en el autobús por respeto hacia su edad, lo cual me parece normal y de buena educación, sino que encima por la edad que tienen han adquirido unos privilegios que las personas educadas no podemos permitirnos, como es colarse en las filas, saltarse las normas de cortesía y permitirse el lujo de desvestir a la gente con la mirada sin que podamos contestar a eso o quejarnos.
Pero claro, con eso no quiero decir que yo mismo no sea un mirón. En el buen sentido de la palabra, claro. Porque al igual que la mayoría de la gente, tengo una maruja en mi interior que a veces necesita que la dejen salir. Pero eso si, hay que hacerlo con un mínimo de clase y de respeto hacia los demás.
Si en el fondo eso de mirar a los demás nos encanta, y no creo que haya nadie que pueda decir que cuando ve pasar a una tía maciza o a un chulazo por la calle no se lo come con los ojos. Aunque eso haya que hacerlo de manera discreta, si es que no quieres que esa persona se entere de tus pensamientos pecaminosos, si por el contrario es lo que buscas o bien si lo que quieres es que se fije en ti también es una buena técnica, pero a eso se le llama establecer un contacto visual.
En los demás casos se trata de que nos dejen ver a gusto, sin que molestemos a la persona y sin que se entere de eso. Y para este propósito tenemos una cantidad de opciones a las que podemos recurrir. La más común es el uso de gafas de sol, ya sean de las normales, las de espejo o las fashion. Lo mismo da, pero se trata de que la otra persona no se de cuenta de lo que estamos mirando. Y una vez nuestra mirada encubierta, podemos alegrarnos la vista. En este caso es recomendable no seguir el movimiento de los ojos con la cabeza, porque eso nos delataría. Otra técnica es utilizar una superficie reflectante para desviar la atención, es decir mirar su reflejo en un espejo, una ventana o cualquier otra superficie. Lo malo que tiene esta táctica es que nos pueden descubrir fácilmente, así que si la combinamos con las gafas es casi perfecta. Un clásico es la del libro o el periódico, que viene a ser la siguiente: te llevas un libro o cualquier cosa que puedas leer y te pones a mirarle disimuladamente, pero ¡cuidado! Porque puedes delatarte si lo que lees esta del revés o si eres muy descarado/a.
La cuestión es que eso de mirar a los demás y lo de escasearlos esta muy bien y a todos nos cuesta no hacerlo, pero la forma de cómo lo hagamos es la que determina si somos unos groseros o simplemente unas personas curiosas, de ahí que insita en que si las cosas se hacen de forma discreta no debería molestar a las demás personas, porque en tal caso no estamos invadiendo su intimidad visual de forma flagrante.

 
El Síndrome Post Vacacional
En estas fechas nos bombardean con anuncios en televisión, noticias y documentales acerca del llamado “síndrome post vacacional” como resultado del final de las vacaciones de verano (que por lo visto solo se limita a los meses de julio y agosto) de la mayoría de los españoles.
En un mundo en el que el tiempo está contado y restringido para todos, donde tenemos que andar con prisas de un lado para otro ¿son realmente las vacaciones un medio de escape del estrés diario? ¿Es realmente volver al trabajo un problema tan grande como nos lo presentan en los medios?
Lo primero que me parece curioso es que siempre sea en el mes de septiembre que se trata el tema, y nunca en otras fechas, ya sea antes o después de las vacaciones. Porque digo yo, que si tan temido es este “síndrome”, deberían prevenirlo como se intenta prevenir el cáncer de piel durante el verano o los accidentes de coches en las operaciones salidas durante los puentes. Pero luego no es así, porque solo se habla cuando el mal ya está hecho, como se dice.
Y aparte de eso, el que siempre se haga en la misma época resulta bastante curioso, porque viene a decirnos que los españoles solo están de vacaciones durante el mes de agosto. Nunca se trata el tema para los que vuelven de vacaciones del mes de julio, o bien de los que se las toman después, en septiembre. Y por lo general siempre es en verano. Nadie tiene el mono del pavo ni de las monas de semana santa. Por lo general es más bien lo contrario, se quieren deshacer de esos kilillos de más que cogieron durante esas fechas, y de ahí que se apunten masivamente a gimnasios y centros de adelgazamiento a seguir tratamientos que no serán capaces de llevar hasta el final, por lo general siempre se rajan en mitad.
Así pues, ahora resulta que cuando la gente vuelve de vacaciones de agosto (y no las demás) se quedan traumatizados de tener que volver a trabajar. De ahí que hayan bautizado esa “enfermedad” síndrome post vacacional, porque claro, a todas las dolencias, sean justificadas o no, hay que ponerles un nombre. Y mientras más importante sea o grave, se le dan nomenclaturas más enrevesadas. De ahí que se utilice la palabra síndrome, porque eso le da como un cierto caché, que no se trata de una simple pataleta de final de vacaciones como cuando teníamos que volver al colegio de pequeños.
Lo curioso es que no creo que en el siglo XVI los esclavos pudiesen padecer de eso. Para mí que si se quejaban era peor, que luego les daban más palo y los vejaban más y encima les dejaban sin comida, y ellos si que tenían motivos de hacerlo. Peor hoy en día el caso es quejarse por todo. Yo estoy seguro de que si las vacaciones de verano en vez de durar un mes o 15 días durasen como las que teníamos de críos, es decir realmente todo el verano (que son 3 meses os lo recuerdo y no solo agosto), aun así habría gente que se las arreglaría para quejarse. Porque el caso es no estar nunca contentos con nada. Si tienes 15 días quieres un mes, si tienes un mes quieres 3, y si tienes 3 lo que quieres es no tener que trabajar y que te den el dinero por no hacer nada.
Entonces como eso no es posible, la única manera de hacerse oír es inventándose un trauma o una paranoia para poder no rendir como es lo suyo en el trabajo. Porque la idea de irse de vacaciones es desconectar, recargar las baterías y poder ser más eficiente en el curro. También se trata de poder dormir hasta las tantas, porque a pocas personas les gusta tener que madrugar todos los santos días. Por mucho que digan que al que madruga Dios le ayuda. No se trata de irse de vacaciones y volver traumatizado, porque para eso lo mejor sería no irse. Lo cual es ilegal, claro. Pero si lo pensamos bien eso sería lo más inteligente.
Porque caro, si sabes que vas a hacer algo que luego te va a dejar hecho polvo y con ganas de morirte, pues mejor no lo hagas, digo yo. Entonces, si sabes que irte de vacaciones a la costa y pasarlo genial allí luego te va a dejar como si acabases de vivir el holocausto, pues entonces lo mejor es que no te vayas de vacaciones allí, o simplemente que no lo hagas en absoluto.
Y si realmente eres listo, pues entonces haces lo que algunos ya hacen que es volver unos días antes para entrar en la rutina antes de que te coja el tren. Lo cual es lo que aconsejan en televisión que se haga. Pero es curioso ver que eso no tiene mucho éxito porque la gente quiere aprovechar hasta el ultimo segundo de vacaciones como si fuese el ultimo de su vida, lo cual no está mal, pero es un poco exagerado.
En esta vida las mejores cosas son las que tienen una fecha de caducidad, de ahí el dicho de que lo bueno si es breve dos veces bueno. Aunque la verdad es que yo no lo aplicaría a todos los ámbitos, porque algunos no son buenos si son breves. Sin embargo hay que saber aprovechar la máximo cada momento, disfrutarlo y guardar todo aquello bueno que nos aporte.
 
El Chat - Segundo Asalto
Puesto que es un medio que da mucho de sí, he pensado que no seria mala idea hacer otro comentario sobre este medio de comunicación y de encuentro interpersonal, pero desde una perspectiva menos generalista. Así que como segundo asalto a este medio quiero centrarme en lo que muchos no ven acerca de él, y por qué no es tan genial como podría parecer.
En un mundo en el que a través de Internet podemos encontrar lo que queremos, ¿es realmente cierta esta frase? ¿Podemos realmente encontrar lo que queramos a través del Chat?
Lo primero que tengo que hacer es preveniros que lo que voy a escribir a continuación no es bonito, y antes de que me vengáis a denunciar por hacer que se os desprendan las retinas os advierto de que voy a hablar de sexo, del Chat y de los gays. Así que si son temas tabas para vosotros os aconsejo que leáis el del lunes que será menos erótico festivo.
Así pues, después de esta advertencia, voy al tema. ¿El Chat sirve realmente para encontrar sexo fácil?
Bueno, lo primero que deberíamos aclarar es que eso del sexo fácil es realmente relativo, y que en el fondo puede ser fácil, sobretodo cuando tienes pareja, pero cuando no, es más complicado de lo que parece, y más si utilizamos el medio Chat para buscarlo. Por muy curioso que parezca, no es como nos lo pintan en la televisión, que basta con conectarse y ¡zas! Ya has pillado cacho, es más bien todo lo contrario.
La experiencia os demostrara a los que no lo habéis probado nunca, y los que si ya sabréis lo que voy a contar, que puedes estar horas enteras conectado a un mismo canal de Chat sin que caiga nadie. Entonces la pregunta sería por qué es tan difícil.
Bueno, hay varias respuestas. Lo primero que se me ocurre es que la gente en realidad lo que busca es demasiado complicado de encontrar. Para empezar buscan a su vecino, es decir que quieren que la persona con la que hablan viva a menos de diez minutos de la puerta de su casa, porque si tarda más en llegar ya se les habrá pasado el calentón y les habrá podido la pereza. Eso si son los que ponen la cama, porque muchos ni siquiera son capaces de eso, sino que encima quieren que la otra persona, ponga la cama, les vaya a recoger y les lleve de vuelta a casa. Y si no es el caso y ellos se desplazan solos, entonces es lo de antes, que como tengan que tardar más de 10 minutos ya se les ha bajado el tema y no tendrán ganas de hacer todo aquello de lo que han hablado por Internet.
Si no es el problema de la distancia, entonces es el de la inmediatez. Eso significa que quieren a alguien que este disponible ya, por la misma razón que antes, porque dentro de 15 minutos ya no tendrán ganas y no quieren perder la ocasión. Entonces claro, si tienes que quedar para un par de horas después, porque estas en el trabajo, en la universidad o en casa sin duchar, ni afeitarte ni nada, pues no puede ser, y al final prefieren irse con dolor de huevos que quedar un poco más tarde, o bien otro día, que también puede ser. Lo que buscan es el sexo ya.
Luego ya vienen los problemas físicos. Que eso a es un juicio de valores personal. Porque como dicen, para los gustos están los colores, lo que pasa es que a veces exageran. Es cierto que si la otra persona no te gusta no puedes hacer nada con ella, pero es que lo que esas personas buscan no se encuentra. Ya no solo quieren que sea su vecino y que este disponible ya, sino que encima quieren que sea un tío guapísimo, tipo chulazo, sin un gramo de grasa en el cuerpo, que le mida 20 cms, y que encima este disponible a hacerles lo que ellos piden. Y todos sabemos que hombres así hay unos pocos, que están en vías de extinción y además la mayoría ya están cogidos, o simplemente no entran al Chat porque no les hace falta para ligar. Sinceramente, los hombres de los anuncios de perfumes no los vamos a encontrar aburridos chateando un viernes por la noche. Esos hombres no existen. De ahí que muchos se queden con las ganas porque lo que buscan suele ser “chico guapo, fibrado, dotado y buenorro, además de simpático y majo” y ya que estamos ¿por qué no pedirlo, inteligente, con dinero, soltero y dispuesto a pagarnos una pensión de por vida? Hay que ser un poco realistas, si es para pegar un polvo no se necesita todo eso, con que el otro tío este decente, produzca morbo y sepa montárselo medianamente bien basta. Lo que pasa es que muchos no saben lo que quieren, o mejor dicho no saben que lo que buscan no existe.
Y por si no fuera poco, luego vienen todas las pegas que ponen a la hora de quedar. Si has conseguido pasar las tres pruebas y has conseguido quedar con alguien sin que te dejen hablando solo por el Chat, porque es lo que hacen, cuando no les va lo que eres o como eres, simplemente dejan de hablar contigo, y los ves por el general buscando a otro, entonces te quedas pensando en que igual deberías prenderle fuego a su casa o mandarle una maldición y que se le caiga a cachos.
Si has pasado esas pruebas entonces ya has llegado a la fase “en persona”. Y muchos lo que hacen a la hora de quedar es hacerlo en un sitio desde donde te puedan ver sin que tu les veas, así si no te correspondes con las fotos que mandaste o como con la imagen que dabas por la cam, entonces van y se largan sin ni siquiera plantarte cara y decirte que no es lo que buscan, lo cual sería lo correcto ya que si no hay química no la hay y no hay por que sentirse mal.
Total que si no te dan plantón y congenias más o menos bien con esa persona te puedes dar con un canto en los dientes, porque ya has conseguido algo que muchos no pueden, ya que eso de quedar con alguien simplemente para un encuentro casual por el Chat es algo realmente complicado.
Si quisiera daros todas las excusas que pone la gente creo que tendría que hacer una columna nada más que para ello, porque siempre son muy creativos a la hora de mandarte a paseo.

 
El Poker
Recientemente un amigo, del que ya he hablado, me preguntó si sabia jugar al poker. Le dije que si, pero que lo de los faroles no se me daba bien, y me contestó que entonces entendía por qué mis últimas relaciones no habían acabado como yo quería. O mejor dicho por qué no habían seguido, y me comento que para que una relación funcione hay que aplicarle las mismas reglas que ese juego de cartas.
Si consideramos el amor como un juego, o bien aplicamos las reglas de ese juego al amor ¿Qué pasa con la sinceridad? ¿No se supone que una relación debe de estar basada sobre la sinceridad pura y dura? ¿Es mejor que ciertas cosas nos las guardemos para nosotros mismos?
Siempre hay gente que piensa que sí que hay que ser totalmente sincero y contarlo absolutamente todo y otros que dirán que las relaciones solo se basan en la mentira, pero sin ánimos de ser tan extremista diré que para mí debe de haber un componente variado y equilibrado de ambas cosas, y si no de mentiras al menos de omisiones de la verdad. O eso he visto en las parejas que me rodean. En las parejas heterosexuales esto es mucho más difícil de ver, porque las mujeres por su parte siempre quieren que se sean sincero con ellas, y lo veo bien. Pero cuando vas a relacionarte con hombre, ya seas una mujer o un gay, debes saber que el juego es ese: no decirlo todo.
De ahí que mi amigo me dijese que se trata de jugar al poker con la otra persona, y como las reglas del juego son bastante simples os las puedo explicar. Se trata pues de que una vez que tienes tus cartas no cometas el error de enseñárselas al contrario. Yo siempre he sido de los que van con las cartas de cara a la otra persona, y puedo deciros que eso no funciona casi nunca, porque es darle el poder sobre ti a la otra persona, y eso es muy peligroso, de ahí que tengamos que guardarnos siempre un as bajo la manga. Y no enseñarlo todo de buenas a primeras.
Luego vienen los faroles. Y esa es la parte difícil de aprender. Está claro que no hay cosa más difícil que ocultar lo que sentimos por alguien, pero ahí entra algo que ya comente el otro día: menos es más. Es decir que si la otra persona ve que pierdes los papeles por él (porque con las mujeres no pasa tan a menudo) entonces pierde el interés por ti porque sabe que te tiene en el bote. Sin embargo si por el contrario muestras un cierto grado de indiferencia, y ahí viene lo complicado, porque tienes que ser lo bastante hábil para no ser indiferente total, sino que sea como un tira y afloja, entonces es cuando sentirá interés por tu persona.
Ser una persona inaccesible puede también ser un buen gancho, pero tampoco se trata de ser un semidiós o algo parecido. Una cosa es ser difícil de alcanzar y otra cosa es que te muevas en esferas imposibles de alcanzar, y la trampa que tiene eso es que algunas personas son cazadores por afición. Y lo que van a buscar es atraparte, demostrar que te han tenido y luego tirarte como un pañuelo lleno de mocos.
Si bien el primer farol que hay que lanzar es el de no decir nunca “te quiero” el primero ni mostrar que se te va la pinza con esa persona. Y esto es muy importante, ya sé que me diréis que no es así, pero si os paráis a pensar poner tu corazón en bandeja lo único que hará es que te lo destrocen incluso sin querer, hay que protegerse y solo hacerlo cuando estamos seguros de que la otra persona esta en el bote. Los demás son ya del día a día y vienen relacionados con lo de la omisión de datos. Se trata de no decir lo que piensas todo el tiempo.
Unos datos que deben de ser omitidos siempre siempre son los relacionados con las relaciones anteriores. Todos tenemos un pasado, unos traumas que vienen de rupturas anteriores, y un cierto número de exs, pero la persona nueva no tiene por qué conocer todos los detalles. Para empezar yo mismo no quiero saberlo, así que la otra persona no tiene por qué, lo que importa en una relación es el presente y el futuro, no el pasado, así que si os hablan de sus exs, mal asunto. Es un tema que se puede tratar, pero que forma parte de la intimidad que debemos conservar para nosotros mismos. Nunca encontraremos a nadie para el cual seamos su primer amor, pero siempre está bien tener esa ilusión, no hace falta que comenten con cuantas personas han estado antes y si era mejor o no, porque ese tipo de valoraciones son ofensivas y de paso muestran una falta de respeto. Vivir en relaciones pasadas nunca ha sido bueno y lo es menos aun cuando eso lo compartes con el que quieres que forme parte de tu futuro. Y lo mismo pasa cuando se trata de relaciones esporádicas anteriores, no hace falta ponerse gráfico sobre ese tema, ni siquiera necesitamos que se nombre, y es un error hacerlo por decir que se es sincero. Hay cosas que por muy verdad que sean no hace falta que nos las digan. Ya sabéis que por la boca muere el pez, así que hay que tener cuidado con lo que se dice, y sino pensad en el dicho francés que dice que antes de hablar hay que darle 7 vueltas a la lengua dentro de la boca, vamos que antes de abrirla para meter la pata mejor nos estamos callados.
Compartir demasiada información con la otra persona puede llevar a que se agobie o bien a que pueda aprovecharse de ello. Hay que saber soltar faroles, y ocultar datos, porque en un juego de cartas nunca queremos que los demás nos ganen sino ganar nosotros, en el fondo es lo que hay, y como en esos juegos, en el amor, si facilitamos demasiados datos al final la otra persona obtiene el poder y puede hacer lo que quiera con nosotros, y por lo general no será nada bueno, porque eso mata el misterio y el interés que esa persona podía sentir hacia nosotros. Cuando se acaba eso, se acabó la pasión y la relación no durará mucho más.
Es importante recordar que ante todo estamos nosotros en primer lugar, y luego los demás, de ahí que debamos protegernos ante todo y saber donde metemos los pies. Al igual que en el poker, si los demás ganan nosotros perdemos. De ahí que sea interesante que todos pensemos que debemos buscar la manera de ganar y para eso hay unas reglas implícitas que debemos aplicar en nuestras relaciones. Pero eso si sin hacer trampas, porque el tramposo ha perdido desde el principio.
 
Me Gusta, No Me Gusta
Con el mes de septiembre, el retorno al trabajo y a la vida normal, la mayoría de la gente siente la necesidad de volver a meterse al gimnasio para perder esos kilos de fritanga que pillaron en la playa. Es hora de volver a moldearse el cuerpo o mejor dicho de recuperar la figura. Porque en el fondo quieren recuperar su parte física que más les gusta.
En un mundo en el que el aspecto externo de las cosas es lo que más cuenta, ¿Cuál es la parte de tu cuerpo que más te gusta? ¿Qué es lo primero que miras en la otra persona? ¿Eres realmente sincero/a cuando contestas a eso? ¿Por qué nos cuesta tanto serlo en realidad?
En realidad no sé si os habéis fijado que la respuesta a las dos primeras preguntas suele se casi siempre la misma, o al menos ir por el mismo lado. Por mucho que la gente diga que va de espiritual, de que lo que le importa en la otra persona es su personalidad y de que la belleza esta en el interior, en realidad siempre contestan cosas que están relacionadas con el aspecto exterior. Digamos que más que nada porque a no ser que seamos ciegos, o bien que hayamos hablado antes con esa persona por teléfono, siempre lo primero que hacemos es una valoración externa, y luego, después de haber visto el envoltorio es cuando miramos lo que hay debajo de la fachada. Primero nos entran por los ojos y luego nos llegan al corazón, por así decirlo, lo cual es normal en una sociedad marcada por la fuerza audiovisual. Estamos en la sociedad de la imagen de ahí que el sentido que más desarrollemos o en el que nos apoyamos casi siempre sea la vista.
Entonces si preguntamos que es lo que más nos gusta de nuestro cuerpo, siempre se contestan cosas relacionadas con lo que los demás ven de nosotros a primera vista. Por lo general lo primero que se ve son lo que tenemos en la cara, es decir los ojos, la nariz los labios, la forma de la boca o el pelo y en segundo lugar las orejas o los dientes y la sonrisa. Peor vamos que nade dice, ya que estamos hablando de la cabeza, que lo que más le gusta es su inteligencia, su intelecto o bien su simpatía. Y la sonrisa no cuenta en este ámbito.
Luego ya se diferencia entre hombres y mujeres, pero ya no hablando de lo que les gusta de su cuerpo sino de lo que les gusta de la otra persona, porque claro es muy poco modesto decir que te gustan tus brazos o tus pechos. Entonces dices que es lo que te gusta de la otra persona, aunque eso es un gran ejercicio de sinceridad, porque no conozco a ninguna mujer que diga que le encantan sus pechos, sin embargo tíos que dicen que les mola tener los brazos musculosos si, se ve que somos menos modestos que las mujeres.
Lo mismo pasa cuando preguntas en qué se fijan en primera instancia en la otra persona. Casi nadie dirá que lo que primero mira es el culo, el paquete del tío, los pechos de ella, o si se le mueven al caminar o no. Pero lo cierto es que sí que lo hacen, porque luego después de un par de copas es cuando se les suelta la lengua y piensan que alabando tus atributos o tus formas van a conseguir llevarte antes a la cama, y es cuando desvelan sus mentes libidinosas. Lo cual no sería nada malo si no fuese porque no han sido personas sinceras desde el comienzo.
Y hablando de sinceridad, no se si os habéis fijado en algo curioso que tienen algunos hombres, y digo en tercera persona porque yo no me identifico con ellos, y es que tienen una necesidad obsesiva de estar todo el tiempo comprobando si sus partes siguen ahí. Y es que es constante que anden tocándose de forma ya casi obscena. Entonces yo me pregunto, si a esas personas les preguntásemos qué parte de su cuerpo les gusta más, si realmente nos contestarían la verdad, nadie dirá nunca que lo que más le gusta es su pene, o bien su culo. Y mira que les gusta tocárselo y mirárselo. Y si no os lo creéis simplemente basta con darse un paseo por los vestuarios de cualquier gimnasio o piscina publica y observarlo, los que podemos entrar en esos sitios claro. Por lo visto es algo que algunos hacen de forma inconsciente, porque a veces vez críos que ya están con la obsesión esa.
Mi madre siempre dice que las tías no tienen esa fijación con sus pechos. Que no se pasan el día tocándose las tetas o viendo a ver si siguen en su sitio. Lo cual seria divertido, porque no podrían ser tan discretas como los hombres, aunque algunos no conocen el significado de esa palabra, claro está. Pero es como le digo a mi madre, si las mujeres se pasasen el día sobándose los pechos, entonces los hombres heterosexuales no podrían sobrevivir, porque se estrellarían en coche al estar mirándolas, dejarían de rendir en el trabajo y se la pasarían en los aseos satisfaciéndose, la tasa de accidentes en los lugares de trabajo aumentaría gravemente, sobretodo en las obras y las canteras donde están esos obreros y albañiles tan majos, o peor aun, ya no les daría morbo. El caso es que la naturaleza sabe como hace las cosas, los hombres no lo soportarían.
A fin de cuentas es todo una cuestión de físico, por mucho que digan que no los puritanos, si alguien no nos entra por los ojos, no nos entra y punto, o bien lo tendrá muchísimo más difícil que alguien que sí que lo hace, aunque luego a final de cuentas no valga sino por la fachada. Porque personas florero, bonitas por fuera, pero vacías por dentro abundan, lo que pasa es que a veces debemos tomarnos la molestia de rellenarlas, o bien simplemente no buscarlas solo por el físico. Sin embargo sigo pensando que no tenemos porque tener que elegir entre un genio nuclear feo o bien una Barbie estúpida.
 
Jarabe De Palo
Dicen que cuando estamos en dificultad o en peligro es cuando sacamos lo mejor de nosotros mismos. En algunos casos es cuando nos pone la vida a prueba cuando mostramos de qué estamos hechos. Ya no se trata de lo que dije en el artículo anterior de considerarlo todo como un concurso, sino simplemente de que a veces tienen que darnos palos para que podamos darnos cuenta de lo que valemos.
En una sociedad en la que la competitividad llega a extremos impensables, donde las pirañas y los tiburones son algo demasiado común ¿por qué necesitamos ponernos a prueba? ¿Podemos dar lo mejor de nosotros mismos sin que nos obliguen?
Si nos ponemos a pensar en todo esto, la verdad es que conozco muy pocas ocasiones en las que uno demuestre de lo que es capaz si no es en situaciones extremas o bajo presión. Y de ahí que piense que a veces es la única manera de hacernos despertar y de hacernos valer.
Muchas veces simplemente estamos esperando a que algo suceda que nos arregle la vida y nos olvidamos de que lo que realmente es importante y valioso es lo que nos cuesta el sudor y la sangre, y lo fácil de conseguir ni es gratificante ni es satisfactorio. De ahí que en realidad solo nos interesan las cosas que se nos escapan o resisten. Y es justamente porque son cosas que no podemos conseguir a la primera, que nos ponen a prueba y que solo obtendremos si damos lo mejor de nosotros.
De ahí el dicho de “menos es más” que se utiliza mucho en el ámbito del amor. Porque si os fijáis en ese sector solo aquellas personas que se nos resisten nos interesan, aunque en la mayoría de los casos una vez que conseguimos destruir todas las barreras que nos impiden estar con esa persona, cuando por fin nos hemos ganado su corazón, ya hemos perdido las ganas de estar con ella y al final la dejamos por ir tras otra persona que nos proponga un reto mejor. Sin embargo no siempre, y por suerte, es así. Pero de eso ya hablaremos otro día.
Es cierto que aquello que nos cuesta y nos las hace pasar fatal es lo que más nos satisface a fin de cuentas. Si por ejemplo hacemos unos estudios complicadísimos, en los que nos debemos dejar los ojos con los apuntes, en los que los exámenes son tan difíciles que la gente se desmaya al leer lo que se les pide y en el que las prácticas son casi una prueba de vida, y logramos superar todo eso, entonces nuestra titilación será mucho más valorada que una en la que solo por asistir te la dan. Pero digo yo, en tal caso ¿no vale mejor presentarse a las fuerzas amadas y que nos torturen allí?
Es obvio que esto es un caso extremo, pero tiene algo de verdad. Recientemente un amigo mío me demostró en carnes propias que lo que todo aquello que se nos resiste nos resulta mucho más atractivo, de hecho como profesor debería de ser genial porque a mi personalmente me lo hizo pasar fatal. Sin embargo aprendí la lección que quería darme. Pero no voy a engañar a nadie, después de pasado un tiempo me di cuenta de todo eso, porque en lo que es el principio de la historia yo lo único que quería era prenderle fuego a su apartamento por comportarse como un perfecto degenerado y con tendencias sádicas. Pero es que a veces si no hay alguien que nos de un buen empujón, y eso a veces duele, no nos damos cuenta de lo que tenemos delante nuestro. Y de que en realidad somos perfectamente capaces de ser autosuficientes e independientes.
Sin querer entra en detalles diré que a veces para darnos cuenta de lo que tenemos debemos perderlo. En mi caso estaba harto de la ciudad en la que vivo, de los locales a los que voy y de la gente que frecuento, porque pensaba que no me podían aportar nada nuevo ni nada interesante. Sin embargo haber pasado unos días en una ciudad que no es la mía, en la que no conoces a nadie, ni sabes adonde ir, ni tienes a nadie que te preste su hombro te hace darte cuenta de que no todo es tan terrible. Y terminas valorando de forma más positiva todo aquello que tenias en tu hogar y que no eras capaz de ver. A veces es necesario pasar una temporada en un sitio hostil, no porque lo sea realmente, sino porque no es a lo que estas acostumbrado, para poder darte cuenta de lo que realmente tienes y de lo que importa y lo que no.
Y no fue por falta de medios, porque tenia a mi disposición un coche prestado y todo, que por cierto al ser gasolina y yo estar acostumbrado a los diesel, me pase los dos primeros días histérico al no conseguir salir de un semáforo sin que se me calara el coche o perdiendo marchas en mitad de la autovía. Pero al final a pesar de todo lo sufrido conseguí que el coche fuera bien y pude moverme de manera más o menos libre por la ciudad. Que al final terminas por conocer. Lo chungo fue a la vuelta, volver a coger mi coche, porque los dos primeros días me costó volver al antiguo juego del embrague y del acelerador. Pero todo es cuestión de acostumbrarse de nuevo.
Lo peor que podemos hacer en momentos así es pensar que nos las sabemos todas, porque eso no es verdad. Y creo que fue lo que mi amigo trató de hacerme entender, y a veces pienso que la única forma de la que dispuso fue poniéndome todo ese tipo de pruebas, tanto físicas, lo del coche por ejemplo, como emocionales, lo de estar siempre ocupado y haberme dejado tirado en la ciudad (no sin techo ni comida, que eso ya es pasarse) para ver si realmente tengo algo que dar o bien estoy vacío como mucha de la gente que nos rodea.
Yo, personalmente, estoy en contra de las pruebas que nos hagan sufrir, pero me temo que no tenemos más remedio que padecerlas, porque es cuando realmente damos todo lo que tenemos y hacemos de tripas corazón como se dice en la calle. A veces me temo que la única forma que tenemos de mostrar lo que realmente valemos es cuando nos ponen contra la pared y no tenemos más remedio que tirar hacía delante y sacar todo lo que tenemos por dentro para sobrevivir. Es en esos casos cuando nuestra verdadera fuerza sale y cuando conseguimos las cosas que realmente son importantes para nosotros. Cuando nos cuesta trabajo conseguirlo y padecemos en el proceso es cuando realmente valoramos lo que tenemos y lo que queremos, y cuando lo obtengamos nos satisfará mucho más. Es triste, pero somos así de complicados. Somos capaces de mirarle los dientes a caballo regalado porque no nos bastará nunca. Sin embargo el que algo quiere algo le cuesta.
 
¿Cuál Es El Nombre Del Juego?
Hay quien piensa que todo lo que no nos mata nos hace más fuertes, de ahí que esas personas crean que la vida es una especie de juego en el que cada dificultad que encontramos simplemente es una prueba para saber si estamos preparados para pasar al nivel superior.
Si este es el caso ¿Quién establece las reglas del juego? ¿Cómo sabemos si las pruebas se adecuan a nuestros “poderes”? ¿Quién nos asegura que nadie hace trampas?
En realidad si cogemos cualquier concurso podemos establecer una serie de leyes universales que al final encontramos en la vida misma. Una de ellas es que siempre se juega y se arriesga por algo que uno quiere conseguir o ganar al final. En la mayoría de juegos se trata de dinero, de premios en metálico, o bien de viajes.
En el juego de la vida depende de la religión que tengas o bien de tus expectativas. Para algunos el premio final es ir al Cielo, para otros escapar del Infierno, algunos lo que no quieren es ir al purgatorio. Para los que no pertenecen a las grandes religiones monoteístas, esa voluntad se traduce en que buscan que su Alma consiga acercarse cada vez más a la luz, o bien que el Karma que tengan en sus siguientes vidas no esté mancillado de los pecados cometidos en este mundo, o por el contrario, pagar lo que han hecho en el pasado y de esta forma limpiarlo para que no tengan que volver a pasar por los castigos por los que pasan en esta vida. Cada vida seria entonces una especie de plataforma en la que el monstruo del final se vence al morir.
Las personas no creyentes tienen esperanzas mucho más terrenales. Algunas buscan conseguir pareja, para no acabar solos (porque todos tenemos miedo a que el día de nuestra muerte no haya nadie que nos llore), otras personas buscan tener descendencia que nos asegure la continuidad de lo que hemos emprendido en nuestra vida. Los que no piensan en esas cosas simplemente desean que en el momento en el que dejen de trabajar puedan llevar una vida desde decente hasta de lujos, que lo que no han tenido en su juventud lo puedan “disfrutar” en su vejez, es decir tener una lapida lujosa, más que nada. En resumen, tener mucho dinero para cuando sean mayores. Algunas personas sin embargo buscan respetabilidad. Pero a fin de cuentas serán cosas que no nos llevaremos a la tumba o a la urna si deseamos ser incinerados.
Sin embargo, por muy diferentes que sean los premios que aspiramos llegar a obtener, tanto en un concurso como en la vida, la manera de conseguirlos suele tener un denominador común: la auto-superación. En todos se trata de llegar lo más cerca posible a lo anhelado, y para eso hay que conseguir pasar unas pruebas y cumplir unos requisitos de forma que cada vez seamos más fuertes, más rápidos, más listos, en definitiva mejores.
Entonces la vida sería como una especie de carrera de obstáculos en la que las pruebas son cada vez más difíciles, hasta que llega un momento que ya no podemos superarlas o bien que las hemos ganado todas y ya conseguimos lo que buscamos. Siempre tenemos que afrontar aquello que más miedo nos da, aunque sean cosas del día a día, al final tenemos que enfrentarnos a eso, si algo nos cuesta nos tendremos que dejar los cuernos en ello hasta que lo superemos, porque de alguna forma nunca podremos seguir adelante sin haber pasado por ese aro. El caso es que en cuanto hemos acabado con una prueba nos sale otra, que por un lado nos hace olvidar la anterior, pero por otro lado nos resulta tan insuperable como la anterior, aunque al final lo consigamos. La cuestión es no dejarnos un momento de respiro.
De ahí que tenga que decir que a veces ni yo mismo entiendo del todo las reglas del juego, porque para mi que se trata de putearte a fondo hasta que revientas o bien sobrevives. Y muchas veces lo que tienes que ceder para poder superar las pruebas es demasiado valioso para perderlo. Lo primero que todos perdemos en este juego es la inocencia. Y aunque parezca un poco infantil por mi parte decirlo, creo que es lo más valioso que hemos tenido nunca y sin embargo no nos ha costado nada perderla. A veces envidio a los niños. Aunque he de admitir que cada vez pierden su inocencia más pronto, llegara un momento que nada más nacer ya sean unos cabritos. Sin embargo, es un estado en el que no tenemos miedo de lo que nos espera porque pensamos que las reglas del juego van a ser justas y que con seguirlas al pie de la letra bastará, pero no es así, en cuanto menos te lo esperas sale algún tramposo que te demuestra que a veces tienen fallos, y que si quieres ganar a veces tiene que ser más malo que el de al lado.
Así pues cuando has comprendido que en esta vida la justicia es una tía con un sentido del humor muy retorcido, has subido de nivel. No se sabe hacia adonde, pero ya estás en el segundo punto. Y así, poco a poco vas acercadote a aquello que crees que es lo que buscas, pero al final o no lo consigues o bien no es lo que esperabas. Porque conforme has ido perdiendo cosas para hacerte más fuerte, (la inocencia, la virginidad, la voluntad, el ego, etc.), has perdido algo que te hacia desear eso que no tenias, y al final consigues un premio que no eres capaz de disfrutar porque te has olvidado del por qué de la lucha. Llega un momento en el que lo que has tenido que dejar atrás es tan grande que ya no te compensa. De ahí que me pregunte si realmente este juego que es la vida tiene un moderador realmente justo o bien si su sentido del humor es un poco pésimo.
Si nos ponemos a pensar que esto es una especie de juego a gran escala en la que unos espectadores invisibles están sufriendo de las pruebas que tenemos que pasar, o bien se alegran de cuando conseguimos una puntuación mayor, entonces las cosas se complican aun más. Pero el pensar que estamos entre las manos de unas fuerzas que nos controlan y nos ponen a prueba, se ríen de nosotros o por el contrario nos intentan ayudar, es, a veces, lo único que nos permite seguir adelante. Porque si todo este sufrimiento no tiene una recompensa al final que haga que valga la pena, la verdad es que lo mejor que podemos hacer es desesperarnos.
 
El Chat
Hoy en día uno de los medios de los que disponemos para conocer gente es el Chat, y no es el medio por excelencia por poco, la verdad. Sin embargo como en todas partes la fama que precede a las cosas no siempre se corresponde con la realidad, y si bien mucha gente que no es usuaria habitual de este medio o bien que es novicia piensa que es lo mejor que hay, no siempre es el caso, y al final hay que aprender a filtrar toda la información.
En un mundo en el que podemos encontrar todo a través de Internet, ¿es realmente el Chat una herramienta de búsqueda? ¿O se trata sólo de otra manera de perder el tiempo?
Uno de los primeros mitos que debemos dejar caer acerca del Chat es que todos los que hablan por ahí buscan sexo, si bien suele abundar, no podemos ponerles a todos los perros el mismo collar, y menos en un sitio tan variopinto. Personalmente considero que encontrar sexo por Internet, y me refiero a quedar con alguien, es lo más difícil que hay. A no ser claro que te de igual con quien, donde y cuando. Pero eso seria no tener ningún tipo de filtro y hacérselo con cualquiera es fácil en cualquier sitio, no solamente por Internet.
También dicen que aparte de salidos, la peña que se conoce por Internet es gente rara, con problemas para relacionarse, etc. Pues tampoco es del todo cierto. Se pueden conocer personas realmente maravillosas a través de este medio, como de cualquier otro, sólo se trata de coincidir con ellas. Y eso es lo que sucede en todas partes.
Sin embargo si que es cierto que hay que aprender a filtrar la información que se encuentra por ese medio, porque no todo lo que brilla es oro, y ahí son expertos en darle brillo a todo, pero sin que por eso sean cualidades realmente interesantes. Más bien es todo lo contrario, y casi siempre vale la pena aplicarse la máxima de “dime de qué presumes y te diré de qué careces”.
Lo que más suele suceder a través de Internet es que conozcas personas que no son lo que aparentan, y que se comportan de una forma que no les corresponde. Sus palabras difieren de sus actos. Por ejemplo, lo más común en los chats es mentir sobre la apariencia que tenemos, la edad o la ocupación, y eso sin hablar del número de teléfono, el domicilio o la personalidad, que suelen ser totalmente opuestos a lo que se dice. De ahí que aprovecharan eso en la película Closer, para introducir el encuentro entre los dos personajes principales. Uno puede hacerse pasar por un técnico nuclear sin problemas, porque nadie irá a verificar lo que hay.
El problema son aquellas personas que mienten a cosa hecha, no solo por diversión sino para engatusar a las personas. Cuando se describen tal y como eran hace 10 años, o te mandan fotos de la época para poder quedar y luego en realidad resulta que entre tanto han engordado 30 Kg., se han quedado calvos, se les han caído los dientes o cosas peores. Es muy fácil engañar a través de Internet, pero hay que saber cuando se puede y cuando no, y si vas a quedar con la persona en cuestión, contarle trolas no sirve sino para hacer que algunos nos pongamos muy bordes.
Luego mucha gente entra solo a calentar al personal de la forma que mejor se les da. O bien mintiendo sobre su aspecto para adecuarse a los gustos de la persona que tienen delante, o bien fingiendo ser otra persona, el caso es que lo único que buscan son pajas mentales como digo yo. Se trata de calentar a la otra persona, de montarse conjuntamente una película, pero sin querer llevarla a cabo de forma efectiva alguna vez. Lo único que buscan es o bien lo llamado cibersexo, o simplemente rellenar sus fantasías con las de otros, para luego poder satisfacerse solitos y así no ponerle los cuernos a nadie. Lo cual no estaría nada mal si no fuese por que para conseguirlo te han utilizado y engañado.
El caso es que la gente siempre miente, si no es sobre su aspecto físico, es sobre otras cosas, pero por alguna razón nunca están contentos con como son. Si bien hay cosas que se ven enseguida, como que te digan que miden 180, pesan 70 Kg. y les mide 23 cms, y luego resulta que todas esas medidas están hechas con otro tipo de regla que la que conocemos, los 23 cms son desde la espalda y 70 Kg. era antes de pasar 4 navidades seguidas hinchándose a polvorones. Eso se nota enseguida, pero la mayoría de timos tiene que ver con su estado civil.
Últimamente he conocido un número preocupante de gente casada o con pareja (ya da igual de qué género sea) que busca “diversión” adúltera sin compromisos y sin ataduras (lo cual me refuerza lo dicho ayer). Lo chungo es que no sean sinceros, porque después de todo, el problema de conciencia y los cargos a Pepito Grillo los tendrán ellos, pero parece ser que si es todo ilícito, incluso el que la persona involucrada lo sepa, es como más emocionante. Ahora entiendo por qué hay tantas parejas que duran tanto, y es porque viven en la ignorancia y con engaños, y así siempre se dura mucho más que con la verdad. Pero no es mi trabajo juzgarlos por lo que hagan, como he dicho antes, ese es problema entre ellos, sus parejas y sus conciencias.
Lo chungo es cuando intentan meterte en el fregado, cuando la cosa se convierte en un confidente y empiezan a meterte en sus vidas de forma ya más activa. Entonces ya empieza a oler mal el asunto y es momento de huir.
Otro de los problemas que tiene Internet y en particular el Chat es la falta de contacto directo. Y eso conlleva un problema de apego demasiado peligroso. Creo que nadie que haya utilizado este medio puede decir que nunca se ha quedado colgado por aquel perfecto desconocido que conoció un día, tarde por la noche y con el que habló durante horas de todos los temas posibles e imaginables. Pero luego llega la realidad que es bastante más cruel, y resulta que no hay química interpersonal cuando se ven cara a cara, o bien la hay pero están demasiado lejos. El cuelgue por Internet es un peligro muy común, y a todos nos ha pasado alguna vez.
En realidad una vez que conocemos todas las trampas que tiene el Chat podemos realmente utilizarlo como cualquier otro medio para conocer gente o bien para liberarnos de lo que tenemos que nos atosiga, pero siempre hay que ir con pies de plomo porque no sabemos quien esta en el otro lado de la red leyendo lo que escribimos.
 
Amigos Plus
Después de un tiempo probando todo tipo de relaciones que nunca terminan bien, o al menos que en el mejor de los casos acaban sin muchas humillaciones y con apenas malos tragos se plantea uno si vale la pena seguir o bien si es mejor probar nuevas opciones. Una de las opciones que se plantea como alternativa a la vida de pareja es llenar el vacío con amigos con derecho a roce o amigos plus, como dicen algunos o bien lo llamado follamigos.
En un mundo donde todo es sustitutivo de algo que nuestros padres tenían por garantizado, donde el zumo de naranja no tiene de naranja sino el nombre (porque ni siquiera el color o la textura o bien el sabor), donde el café ya no es lo que era y donde ni siquiera el azúcar es azúcar, ¿han las nuevas relaciones reemplazado a lo que antes se conocía como un novio o novia? ¿Podemos ver en los amigos con derecho a roce una versión actualizada de lo que buscábamos en una sola persona? ¿Son acaso las relaciones del futuro?
Creo que lo primero es establecer a que me refiero con amigos plus o amigos con derecho a roce, porque igual muchos lectores no saben o tienen un concepto erróneo de lo que es, al menos para mí. Porque en realidad no se trata de amigos realmente sino más bien de algún conocido con el que hay buen rollo suficiente como para poder hablar de cosas diversas después del polvo, lo cual evita el bochorno de tener que salir corriendo al haber terminado. Sin embargo no se trata de un amigo de estos de toda la vida con el que compartimos casi todo (y no el sexo), de esos que se consideran ya como hermanos o hermanas, porque entonces sería incesto.
Mucha gente piensa que cuando se está soltero, al estar libre, hay más posibilidades de tener encuentros sexuales esporádicos y que a fin de cuentas de tiene más sexo que en pareja. Bueno eso como ya lo he dicho varias veces no es del todo cierto. A no ser que te guste ir de flor en flor, o bien que tengas una lista corta de amigos plus con los que puedas quedar. Lo cual es una alternativa más decente que la de ir en plan abeja, cosa que respeto, sea dicho de paso. Tener esa lista corta permite quedar con gente con la que ya tenemos la suficiente confianza como para que el sexo no sea malo ni incomodo, se puede hacer en un lugar normal con alguien del que ya conocemos los gustos y que sabemos como tratarle bien. Mientras que si se opta por la primera opción siempre seremos vírgenes con esa persona, pero como ya lo he comentado en otros artículos, eso no es del todo bueno porque nos hace ser más torpes.
Lo bueno de la confianza entre dos personas (no hablo de la absoluta) es que permite relajarse y ser uno más natural, lo cual siempre es algo bueno, ya sea en la cama o fuera de ella, porque no estamos con la tensión de que debemos dar el tipo, cosa que queramos o no terminamos haciendo. Entonces lo que sucede es que estaremos con personas que ya conocemos, con las que sabemos lo que debemos hacer, hasta donde llegar y donde es demasiado, y esto a ellos también les pasa, lo cual nos da la libertad de poder disfrutar del tema sin que estemos preocupados por “¿lo estoy haciendo bien?”.
Esto mismo es lo que suele suceder cuando tienes una pareja, y yo estoy hablando de la cama. Al final ambas personas se acostumbran y el mal rollo del comienzo se pasa y te lo pasas mejor. El problema es que como no todo el mundo puede estar en pareja y no veo por qué eso debería ser un privilegio exclusivo de los emparejados, los solteros también tenemos derecho a ser felices y a pasarlo bien. Así que debemos buscar soluciones a eso de estar solos, y la que yo propongo hoy es esa. Ya que tenemos necesidades como cualquier otra persona, y no es cuestión de quedarse en casa haciendo punto pelota, pues debemos buscar gente con la que pasarlo bien. Y no es tan difícil en realidad. Lo que pasa es que hay que saber poner a cada cual en su sitio, es decir que una cosa son los amigos y otra cosa los amigos de la lista corta, que nos apoyan y nos son útiles en otros aspectos en los que nuestras amistades convencionales no pueden entrar.
Lo difícil digamos, es encontrar gente que sólo busque lo que nosotros buscamos (aunque cada día es menos complicado porque estamos todos muy quemados ya), y con la que seamos compatibles sin buscarnos más complicaciones. El problema es la evolución que pueden tener dichas amistades. Porque como en toda relación las cosas siempre se mueven y cambian y al final se dirigen siempre hacia algún lado. En este tipo de casos se suele ir hacia el aburrimiento, porque cuando solo hay sexo entre dos personas llega un punto en el que ya no basta, entonces hay que buscarse a otro y dejar a esta persona tirada. Pero este defectillo tiene fácil remedio. Si el problema es que te cansas enseguida de hacerlo con la misma persona, pues te buscas un numero de personas lo bastante grande como para no tener que repetir con el mismo demasiadas veces seguidas, así alargas el momento. Lo mismo sucede si entablas demasiada amistad con él y al final termina siendo un amigo de verdad. Entonces ya no puedes hacer nada con esa persona. Por lo tanto lo ideal es buscarse un grupo de gente con el que poder estar pero sin tener que repetir muy a menudo.
Está claro que si conseguimos que ambos aspectos de nuestras vidas estén satisfechos, es decir el sexo y el cariño o el amor, entonces podemos sentirnos satisfechos. Eso se supone que es lo que nos aporta una pareja, pero ya que muchos no podemos optar a esa opción, pues en vez de tenerlo todo en una persona, se fragmenta y se tiene, pero en varias personas. Unos amigos para el lado afectivo y otros para el lado físico. Y esto es cada día más frecuente por culpa de que la gente es cada vez más difícil de emparejar, ya que pide la perfección (o bien no se conforman con como somos son que nos quieren cambiar y que seamos como su persona ideal) y en el fondo somos todos humanos.