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Khayman en la Ciudad
Comentarios sobre la vida
Acerca de
Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
Sindicación
 
Expediente Ex
Siempre que empiezas una nueva relación hay cosas que te condicionan de forma positiva o negativa, y una de ellas son las relaciones pasadas. O mejor dicho el fantasma de las relaciones fallidas del pasado. Porque quieras o no son cosas que están ahí y que siempre tienen una parte de influencia en tu vida, tanto positiva como negativa. Lo que suele pasar es que cuando estas soltero/a no se manifiestan, porque ya estas bastante mal como para que te acosen. Sólo se manifiestan cuando las cosas te van bien, para recordarte que existe un pasado anterior a la relación que tienes.
En los momentos en los que bajas la guardia suelen reaparecer de debajo de la cama para no dejarte en paz, pero ¿Por qué no puedes seguir adelante sin los fantasmas de las relaciones del pasado? ¿Por qué siempre vuelven a acosarte aunque hayas tenido un final decente? ¿Puedes superarlas y seguir adelante sin que se carguen tu nueva relación? ¿Cómo podemos conseguirlo?
El primer error que solemos cometer cuando empezamos una relación con alguien suele provenir de nosotros mismos, y es cuando de forma voluntaria y casi conciente invocamos al fantasma de las relaciones pasadas. Esto lo hacemos cuando nos ponemos a comparar las relaciones que hemos tenido con anterioridad. Y digo que esto es un error, a pesar de que a veces yo mismo lo hago, porque como dicen que no se pueden comparar peras con sandias, no puedes hacerlo con dos relaciones distintas, ni siquiera con las que tengas con una misma persona. Todas las personas siendo entidades diferentes, no puedes compararlas con las demás puesto que el único denominador común que tienen eres tú mismo. Puesto que se dan en periodos de tiempo distintos, incluso tú mismo eres diferente por lo que si lo consideramos bien no queda nada en común. De ahí que sea un error intentar comparar cosas que no pueden serlo, y el resultado es que puedes llegar a confundirte pensado que tal o cual ex te quería más, o te trataba mejor, o lo que sea. Pero el mal ya está hecho porque ya has llamado a ese espíritu de duda.
Luego hay un caso curioso de acoso de los exs. Este viene a ser que siempre esperan a que estés con alguien, rehaciendo tu vida para volver a golpear a tu puerta. Esto es algo que tarde o temprano siempre sucede. Aunque hayáis acabado como el Rosario de la Aurora, siempre está la seguridad de que eso va a suceder. Pasará un tiempo en que no sepas nada de esa persona, pensarás que lo habéis superado, que ya es hora de seguir adelante y es lo que vas a hacer. Pero en el momento menos pensado aparece de nuevo en tu vida, y te dice algo o hace algo que lo pone todo en tela de juicio. Por lo general no se anda por las ramas, simplemente te dice que te echa de menos y que le gustaría volver contigo. Esto es algo que siempre ocurre, lo quieras o no. Y cuando pasa a veces consiguen minarte la nueva relación y otras simplemente es un pequeño bache, porque es algo que ya ni te planteas hacer, por mucho que te duela o que te afecte el poder tenerle de nuevo contigo, pero es hora de seguir adelante y rehacer tu vida con otra persona, porque recuerda en ese momento que si lo habéis dejado es porque teníais razones de peso.
Puede resultar curioso esto último, pero siempre ocurre. Aunque con esa persona lo hayáis dejado y luego no os hayáis vuelto a ver, a pesar de haber jurado una y otra vez que nunca volverías con él o ella, siempre hay un momento en el que te ataca para ver si caes en la tentación. Debe de ser nuestra naturaleza egoísta la que hace que a veces hagamos esas cosas, no soportamos ver que la otra persona ha seguido adelante y nos encargamos de que no lo haga, viene a ser eso de “ni contigo ni sin ti”. Pero eso es algo que debemos superar y evitar que nos afecte.
Pero no todas las apariciones de los exs son así de malvadas, algunas lo parecen pero no lo son. Está el caso de cuando tu ex es un amigo tuyo y os lleváis mejor que cuando salíais juntos. Cuando eso sucede la verdad es que se os debería dar un premio, porque eso es algo sumamente difícil. Por lo general se suele pensar que cuando la persona con la que sales tiene ese tipo de relación es porque está en el caso anterior. Y ahí aparecen los celos, porque piensas que si se llevan demasiado bien es cuestión de tiempo que te deje para volver con aquella persona que le destrozó el corazón pero con la que se lleva tan bien. Y es que los celos son inevitables y más cuando se refieren a una persona que quieres y que no conoces lo suficiente como para saber si es seguro lo que tenéis.
Cuando un ex forma parte de tu vida porque se ha convertido en amigo o amiga tuyo/a siempre hay un punto en el que la otra persona se siente mal con esa relación. Hay casos en los que eso no sucede, pero por lo general si no es así yo me asustaría. Los celos que se tengan siempre son normales, y si no los hay es posible que la persona con la que sales no te quiera lo suficiente como para estar contigo.
En este caso de celos el fantasma de las relaciones pasadas no te acosa a ti sino a tu pareja. De hecho son tus relaciones anteriores lo que le incomoda. Muchas veces se evita eso al no hablar de tu pasado. Lo cual es una opción equivalente a meter la cabeza bajo la arena para no ver el peligro, porque si algo tenemos que nos da el valor que tenemos es nuestra experiencia y lo que hemos vivido. Todos tenemos pasado, a veces no vale la pena nombrarlo, y otras si. Hay que saber calibrar en qué momento de la relación se puede hablar de ello.
Y de aquí se deriva un error que podemos cometer muy fácilmente, y es valorar a la otra persona en función de lo que ya ha vivido. Es lo típico de que si todas sus relaciones anteriores han fallado entonces esta también lo hará. Bueno eso es muy probable, nada dura eternamente y todo tiene que tener un final que haga honor a lo que ha sido y que le de el valor que ha de tener, pero de ahí a matarla antes de que sea algo es una exageración. No podemos juzgar a nadie por lo que ha hecho en el pasado porque sus razones tendría. Además debemos recordar una cosa fundamental, y es que si esas relaciones no hubiesen fracasado ahora no estaríamos saliendo con esa persona, así que en el fondo es algo positivo que no solemos tener en cuenta casi nunca.
Si algo tienen en común todos los fantasmas es que tienen que acosar para hacernos sentir su presencia. Si no acosan a tu pareja actual, te acosan a ti. Si no consiguen darle celos o hacerle dudar, entonces lo harán contigo. Es cuando te comes la cabeza por miedo a volver a fracasar, cuando estás tan quemado/a por las relaciones pasadas que no eres capaz de volver a empezar con alguien más. Entonces te cargas tú solo la relación que tienes porque no eres capaz de empezar desde cero, porque tienes miedo o porque estás demasiado traumatizado para hacerlo. Seguir adelante no es fácil, pero es lo único que podemos hacer, porque el mundo no deja de girar por nosotros y si no nos movemos al final nos estancamos y cada vez es más difícil volver a arrancar de nuevo el motor. De ahí que haya que intentar tomar siempre el nuevo tren que llega a nuestra parada.
Todos sabemos ya lo que hacen los fantasmas, ahora es tiempo para actuar y deshacerse de ellos. Por lo general sólo nos acosan cuando buscan atraer nuestra atención, o bien para que nos demos cuenta de algo que ellos no han podido superar y una vez que el problema queda resuelto ya no tienen por qué seguir fastidiando y pasan al limbo de las relaciones. Debemos encontrar qué es lo que quieren y si podemos dárselo, o por el contrario negarlo de una forma contundente para que se den cuenta de que lo que había entre los dos ha muerto y que hay que seguir adelante. Eso no es fácil, porque a veces llegar a esa conclusión y hacerla efectiva puede ser doloroso, pero es la única forma de poder continuar con nuestras vidas.
Muchas veces somos nosotros mismos los que nos enganchamos a esos recuerdos del pasado y hacemos que cobren vida y que nos acosen. En tal caso somos los únicos que tenemos la solución para que nos dejen en paz y podamos seguir adelante con nuestra nueva relación. Debemos ponerle las cosas claras a ese fantasma o a ese ex y hacerle entender que ya es historia.
Cuando la cosa se refiere a la otra persona es más difícil actuar porque no somos responsables del 100% del acoso. Hay veces en las que hay que poner los puntos sobre las íes, debemos deshacernos de esos fantasmas y conseguir que la otra persona confíe en algo que es real y no en una simple ilusión. Si no está segura de estar con nosotros porque su pasado le acosa, no podemos hacer nada más que esperar a que se de cuenta de que eso se puede cargar algo bonito que podría tener, si por el contrario es nuestro pasado el que le acosa, entonces la solución reside en la confianza que nos de, y la confianza es algo que ha de trabajarse de forma continua y con todas las fuerzas de las que disponemos.
Una relación es cosa de dos, siempre, y a veces nos dejamos anclar en nuestro pasado, tanto por la otra persona como por nosotros mismos. Pero la vida es demasiado corta para vivirla mirando hacia atrás. Y los trenes van pasando por nuestra parada, si los dejamos irse podemos arrepentirnos y pasarnos el tiempo mirando a lo que podría haber sido. A veces hay que coger las oportunidades al vuelo cuando se nos presentan porque pueden llegar a salirnos las cosas realmente bien.
 
Las Prioridades
Si os ponéis a escuchar lo que dice la gente en el autobús, en la calle, lo que os dicen vuestros padres, amigos, etc. todos tienen en común esta palabra, pero a veces me pregunto si realmente saben a qué se refiere. Es cierto que siempre están hablando que si tal cosa es prioritaria, que si tal otra no, que deberíamos hacer primero tal o tal cosa, que nuestras prioridades no deberían ser esas sino otras. Esta mañana cuando volvía a Alicante me quedé pensando en cómo nuestras vidas son manipuladas desde el exterior por las fuerzas que ejercen los demás en aras del buen funcionamiento de la sociedad.
Ahí es cuando me pregunto ¿quien establece cuales son nuestras prioridades? ¿Somos realmente los que decidimos lo que queremos hacer con nuestras vidas? ¿Es la sociedad la que nos dice lo que debemos priorizar en nuestras vidas?
Bueno, si fuese el caso sería muy triste porque no nos daría margen de maniobra, eso seria como si fuésemos unos robots y nos gobernasen desde arriba. Y aunque a veces parece ser que las cosas son así, prefiero pensar que al menos tenemos un margen de libertad dentro del cual podemos movernos y hacer lo que queremos con nuestras vidas.
Según mis padres, mis prioridades ahora son encontrar trabajo e irme de casa. Bueno, quien dice prioridades dice que es a lo que debería dedicar la mayor parte de mi tiempo. Porque no he definido a que me refiero con ese término, pero mas o menos viene a ser el interés que le pones a un tema determinado y el tiempo que empleas en hacerlo realidad o en conseguir ese objetivo fijado.
Pues bien, su objetivo es ese, lo cual resulta curioso porque es un objetivo personal de ellos pero que me incumbe de forma radicalmente dramática, ya que se trata de mi vida, no de la de ellos. Y siempre tiene que ver con el hecho de que me vaya de casa, lo cual resulta paradójico porque una vez conseguida esa meta se ponen paranoicos. El caso de mi hermana, por ejemplo, ilustra esa doble tendencia. Al principio estaban encantados de que se fuese a estudiar fuera, porque estaban hartos de ella y de sus follones. Pero cuando la cosa se hizo real y efectivamente se fue, entonces cambiaron de actitud y se pusieron mucho más paternalistas que antes. Y eso no sólo con ella. El año pasado les anuncie triunfalmente que este año, conforme hubiese acabado la carrera, me iría lejos de casa para hacer algo con mi vida. Lo primero que les vino a la cabeza fue hacer planes sobre lo que harían con mi habitación, hablaban de lo bien que les iría con más espacio para ellos y todo eso. Conforme fueron pasando los días y se dieron cuenta de que era más que una posibilidad sus ánimos fueron cambiando, y al final mi madre me preguntaba si iría a verla ala hora de comer y para lavarme o plancharme la ropa. Lo cual resulta bastante cómico.
En todo caso, se trata de planes que hacen con nuestras vidas, pero que al final igual se les vienen haciendo grandes conforme se acerca el momento en el que se harán realidad.
Cuando hablamos de lo que nosotros queremos hacer con nuestras vidas, de lo que resulta prioritario para nosotros, tenemos varias posibilidades. Para empezar nunca hay una sola cosa que ocupe todos nuestros esfuerzos. Por muy importante que sea aquello que anhelamos, nunca lo será lo suficiente como para decir que nos dedicaremos exclusivamente a la búsqueda de la satisfacción de esa necesidad. Si por ejemplo una de las prioridades que tenemos todos es la de encontrar trabajo, nunca será nada que haga que nos olvidemos de lo demás (conseguir pareja, un sitio donde dormir, comida, la admiración de los demás, la manutención de las amistades, etc.). como mucho haremos que las demás búsquedas se queden en segundo plano o que se subordinen a esta primera, de forma que se conviertan en una especie de racimo de uvas de prioridades.
Por ejemplo, una prioridad mía en estos momentos es conseguir encontrar una oposición que me permita trabajar y ser de provecho, eso tiene como consecuencias el poder emanciparme de todo lo que me mantenía antes, es decir mis padres, conseguir casa, coche, y mis propios efectos personales. Con lo cual esas necesidades van todas relacionadas con la primera. Una vez que obtienes la primera entonces se produce el llamado efecto bola de nieve y todo lo que va encadenado empieza a funcionar. Cuando es así entonces podemos decir que tenemos unas prioridades coherentes.
Pasa lo mismo cuando las dos prioridades que nos importan más se complementan, o mejor dicho, no son contrapuestas. No hablo de más prioridades porque sería demasiado complicado, pero también podría pasar. Cuando esto sucede, los esfuerzos que hagamos para una u otra serán recompensados porque no será perder el tiempo. De hecho, o bien están subordinadas, con lo cual el conseguir una hará que consigamos la otra, o bien están relacionadas. Se me ocurre el caso de conseguir pareja y de paso conseguir mudarte de donde vives. Puedes conseguir las dos cosas de forma independiente, por supuesto. Pero si consigues las dos a la vez o bien una que te ayude a conseguir la otra (una pareja con casa propia y que te pida que te vayas a vivir con ella) entonces matas dos pájaros de un tiro.
Sin embargo no siempre es así, de hecho la mayoría de las veces pasa todo lo contrario, que las prioridades que tienes son opuestas. Entonces si que vas a tener problemas. Eso pasa cuando por ejemplo, tu prioridad es tener un trabajo y acabar una carrera a la vez. Si dedicas tiempo a acabar la carrera no vas a poder hacerlo con el trabajo, entonces tienes que plantearte cual es la más importante. Esta discordancia suele traer problemas porque ambas cosas son importantes para uno, os recuerdo que las prioridades de las que hablo son las que nos imponemos nosotros. Si bien muchos de vosotros podríais decirme que acabar la carrera debería ser lo primero de la lista, puede ser que sin el trabajo no pueda pagarse los créditos y seguir con los estudios, de ahí que sea más importante el trabajo. Y entramos en una espiral de la que no saldremos vivos.
Cuando estamos ante un caso de disonancia entre metas en la vida debemos plantearnos si realmente lo son. Me refiero que a veces las cosas nos parecen complicadas porque las vemos desde dentro. Tal vez sea importante otorgarles otro orden a las cosas y ellas mismas se organizaran por si solas. Es como cuando haces un puzzle y te empeñas en que la pieza del rincón es esa, y sin embargo no te encajan las demás. De ahí puedes sacar dos conclusiones, o bien que el juego es defectuoso, lo cal no suele ocurrir a menudo, o bien que estas equivocado en tu empeño por que eso vaya ahí.
A veces un cambio de perspectivas es la solución a nuestros problemas para organizar nuestros objetivos en la vida. Aunque la verdad es que todos buscamos lo mismo, sino recordad la pirámide de Maslow. Lo que pasa es que como bien dicen “todos los caminos conducen a Roma”, entonces la manera de llegar adonde queremos puede variar, pero lo importante será llegar.
Por ultimo me gustaría hablar de lo que la sociedad nos pide. Porque he hablado de lo que nosotros queremos, pero a veces no nos damos cuenta de que no es exactamente así, es más bien lo que la sociedad quiere que pensemos que queremos. Aunque suene complicado es muy simple. La gente que nos rodea siempre hace presión sobre nosotros para que hagamos lo que ellos quieren, o mejor dicho lo que ellos estiman que es lo correcto o lo que deberíamos hacer. Como dije la semana pasada, se creen con el derecho de juzgar lo que nos conviene y lo que no, sin saber ni siquiera si es cierto o no. Por ejemplo, mis padres creen que lo prioritario ahora mismo en mi vida es trabajar de lo que he estudiado, porque así es como me daré cuenta de que eso de las oposiciones es un error. Bueno, mi punto de vista no es ese en absoluto, yo creo que primero debo estudiar para poder aprobar las oposiciones y entonces no tendré que volver a preocuparme por el trabajo. Si para ellos mi prioridad debe ser la de encontrar un trabajo, para mí es la de estudiar para obtener el trabajo. Puede que ninguno de los dos estemos equivocados, pero al final el que tiene que cargar con las consecuencias de lo que decida priorizar o no soy yo, por lo tanto mi opinión tendrá más peso.
Y así pasa con todo lo demás. La sociedad nos impulsa a que hagamos ciertas elecciones que se supone que nos van a mejorar la vida, pero a veces no debemos escucharla porque es un camino correcto, pero no el que más nos conviene. Somos nosotros lo que debemos hacer un balance de lo que queremos y lo que buscamos y después de eso, hacer una estimación de posibles vías para llegar a esos objetivos. Si las decisiones las tomamos nosotros, seremos los únicos responsables de lo que recolectemos. Si es un fracaso no podremos echarle las culpas a nadie, que por su parte no las iba a asumir, y nadie podrá reprocharnos nada. En esta vida no tenemos como en los videojuegos varias oportunidades de equivocarnos, de ahí que tengamos que tener cuidado con lo que hacemos y ser responsables ante todo de nuestros actos y no de los de los demás.
 
¿Rollo O Pareja?
Hay momentos de nuestra vida en la que estamos con alguien que hemos conocido y que no sabemos muy bien como catalogar. Muchas personas piensan y dicen que hay que llamar a las cosas por su nombre, y que eso es lo determinante, sin embargo otras muchas no lo piensan así. Para esas personas no hay que decir nada sino que más bien un buen día descubres que ya tienes algo más que un rollo. Sin embargo la línea entre ambos tipos de relación es muy difusa, y según qué personas puede que ni llegue a existir. Dicen que al ponerle un nombre a algo que no existe, al darle un significado, no sólo te apropias de ello, sino que haces que se haga realidad.
Ahí es cuando yo me pregunto si realmente es necesario establecer los conceptos que conllevan sus normas de conducta. Es decir ¿Cuándo sabemos que nuestro rollo se ha convertido en una pareja? ¿Hay algún baremo de seriedad a la hora de establecer las nomenclaturas? Si no le pones nombre a una relación, ¿puede existir más allá de las palabras?
Al final, después de mucho pensar, y sobre todo, de mucho observar las relaciones de mis amigos, de cómo han ido evolucionando, tanto para bien como para mal, he llegado a elaborar una serie de pautas que nos indican cuando una relación está pasando del rollo a las cosas serias.
Si esto fuese la serie Sexo En Nueva York, diría que la única manera de saber si la persona con la que te acuestas es tu novio o novia, es si te deja las llaves de su casa. Pero eso no basta. En efecto, dejarle las llaves de casa a una persona con la que te acuestas de forma repetitiva puede ser una señal de algo, pero no confundamos términos. Cuando aquella persona te deja las llaves de su casa, o te hace una copia, significa que confía lo suficiente en ti como para que puedas ir y venir tranquilamente a su casa. Por lo general suele ser el paso siguiente a aquella vez que recibió una llamada urgente cuando estabais juntos y tuvo que salir como alma que se leva el diablo. Entonces no te dijo que te fueras, porque le hubiese parecido una grosería, y también porque ya confiaba en ti, sino que por el contrario te dejó que te quedaras en su casa mientras regresaba.
Por lo general pasa lo mismo cuando tiene que madrugar más que tu para irse a trabajar y te dice que te quedes en la cama y que cuando sea la hora te vayas. Es una situación que demuestra cierto grado de intimidad. Siempre que se produzca esa situación en la que por A o por b te deja a solas en su casa es que la cosa va para adelante.
Antes de llegar a eso hay una señal bastante interesante, que es cuando te pide que te quedes a pasar la noche. Y no me refiero a pasarla haciendo guarrerías, sino durmiendo. Por lo general es muy difícil estar a gusto con una persona en la primera noche en la que duermes con esa persona. Algunos nos movemos tanto que llegamos a ser un verdadero incordio en la cama. Otros roncan o hablan en sueños. Otras personas dan patadas, y hay casos aun peores por descubrir. De ahí que si consigues pasar una noche de sueño agradable con esa persona, ya es una señal de que podría haber algo. Por el contrario si no sucede, pues ya sabes que hay un problema a resolver si quieres que la cosa vaya bien. Además que para que puedas dormir bien con alguien se necesita un poco de compenetración, a no ser que seas de esas personas que no duermen sino que entran en coma profundo.
Una forma de saber como te puedes llevar con una persona es saliendo de viaje juntos. Ahí es cuando se ve si la posible relación que podría surgir es factible o no. Si por el contrario es una persona insoportable a la hora de irse de viaje ya sabes que tienes un gran problema entre manos. Es verdad que se puede tener amigos con los que irse de vacaciones es una pasada. Pero cuando la persona con la que tienes relación te pide que te vayas con él o ella de viaje, eso es que hay algo detrás. Porque es mejor irse con alguien que ya conoces de tiempo que con alguien que estas conociendo. Por lo que ya comente antes. Es más fácil ir sobre seguro y viajar con gente con la que sabes que te lo pasaras bien, que probar suerte y que te salga mal. Y eso más cuando te vas lejos y no tienes más compañía que un impresentable.
Luego vienen cuestiones del día a día que pueden llegar a ser señales de intimidad o por el contrario de ser una persona bastante vulgar. Una de ellas es la relativa al uso del aseo. A mí, personalmente, es algo que me echa mucho para atrás. Hay personas que nada más conocerlas ya hacen sus cosas con la puerta abierta y tu en el salón ahí sentado. O bien se meten en el aseo mientras estas ahí, así sin más. O cosas aun peores que no me atrevo a desvelar por razones de mal decencia. El caso es que hay cosas que por muy íntimo que estés con esa persona, no deberían hacerse juntas nunca. Y sabéis a cuales me refiero. A mi personalmente es una de las cosas que más me para.
Otra que viene relacionada es la de utilizar el aseo de la persona con la que te lías. Si bien para muchos eso es algo normal, algunas personas no consiguen estar a gusto en esa situación hasta pasado un tiempo, o hasta que las cosas son más serias. Por ejemplo, hay personas que no son capaces de hacer de vientre en casa de su rollo hasta que no ha subido de nivel. Otras van a hurtadillas al aseo para que no parezca que son seres humanos porque les da vergüenza. En el fondo son cuestiones personales de intimidad.
La cuestión del cepillo de dientes tiene varios usos. Por un lado está la acción de lavarse los dientes. No es nada romántico ni morboso ver a la persona con la que te lías escupir espuma y más cosas cuando está en el aseo. Otras personas consideran un atentado a la intimidad que no te dejen lavarte los dientes a solas. A mí es algo que no me gusta, lo de lavarse los dientes en público me da asco. Y luego esta la cuestión del cepillo de dientes. Hay personas que consideran que el hecho de que te dejen un espacio para que dejes tu cepillo de dientes en su casa es una señal bastante clara de que la cosa va a más. Otras no lo ven así, claro, pero pienso que cuando llega ese momento es que la persona te invita a que vuelvas más veces a verle. Eso está bien.
Y luego está la prueba irrefutable de que esa persona no te ve como un simple rollo, por mucho que lo niegue. Es cuando no mantiene relaciones sexuales con ninguna otra persona más que contigo. Cuando sabes que se ha vuelto monógamo/a entonces puedes pensar que hay algo que se cuece. Por lo general, cuando expresa el deseo de que no veáis a nadie más es que la cosa va en serio. Y si no lo dice, pero lo hace es aun mejor, porque eso indica que respeta tus sentimientos, pero que los suyos van por el buen camino. Aunque siempre hay algún desgraciado que cumple lo de no ver a nadie más pero que no quiere nada serio, hay de todo en la viña de Señor, como dicen.
Otra prueba de que la cosa va en serio es cuando ambas personas hablan en la primera persona del plural. Cuando los planes se hacen para dos, las cosas se hablan en plural y todo se dice para dos, entonces ya podemos estar casi seguros de que estamos en una relación que va hacia la pareja. El “nos” es el que determina eso, porque ya no estamos antes una visión egoísta de la vida, sino algo pensado para vivirlo en duo.
Incluso hay personas con las que estas cuestiones no se plantean, porque van directos al tema. Lo de los rodeos y los juegos de palabras no es algo que les vaya o que les guste hacer, entonces esos van directamente al grano. Son aquellas personas que incluso te piden salir como a la vieja usanza. Y por muy curioso que eso parezca, a veces resultan ser las personas más cuerdas a nivel de sentimientos. Te ahorran tiempo y dolores de cabeza, aunque a veces al hacerlo se cargan parte de la magia que tiene eso de no saber si tu relación evoluciona a más o por el contrario si esta deteriorándose.
Hay personas a las que les gusta tener las cosas claras, y esas personas no quieren perder su tiempo en rollos que luego no llevan a ningún lado, o que luego les engañen con que “como no íbamos en serio…” y demás excusas. Lo cual es algo totalmente loable, porque en realidad el tiempo pasa, y si bien hay veces que te apetece jugar con la gente, hay otras en las que no quieres que lo hagan contigo y en el que perder el tiempo es algo que no te planteas. Su manera de que las cosas queden claras es hablarlas, ponerles nombre o bien denominación. Porque si algo tienen las palabras es que vinculas significados con significantes. Es decir que cuando le pides a alguien que sea tu pareja, sabes que esa petición leva detrás una serie de normas que no van a romper, a no ser que quieran que la relación acabe.
Sea como fuere, al final las cosas son como deben de ser, por mucho que queramos que sean de una forma u otra, por muchos nombres que les pongamos y aunque queramos evitar nombrarlas por su nombre. A veces ponerle nombres a las cosas no basta para que sean reales, y otras veces sin embargo no hace falta que se diga nada porque ya sabemos lo que hay. Entonces las palabras sobran. Hay veces que lo que importa no es como se digan las cosas sino lo que las dos personas sienten, y eso es más poderoso que mil palabras.
 
Los Entrometidos
El otro día estaba hablando con mi ex y me hizo pensar en este tipo de personas. Me estaba contando que siempre hay alguien en nuestras vidas que intenta controlarlas de la forma que a esa persona le parece la correcta y guiarla hacia donde le parece que debe ir. Lo cual me ha hecho pensar en si realmente hay tantas personas así como dice él, o bien si simplemente es una paranoia suya. Bueno, creo que no lo es. Sin embargo me parece curioso hacerle un repaso a ese tipo de personas que a veces creen obrar por nuestro bien y que lo único que consiguen es, o bien complicarnos la vida, o bien hacernos sentir incómodos.
En un mundo en el que la privacidad es cada día más difícil de conservar, ¿por qué algunas personas se empeñan en vivir la vida por nosotros? ¿Realmente pueden pretender que eso funcione? ¿Serán nuestras vidas mejores cuando les hagamos caso, o por el contrario cuando pasemos de ellos? ¿Por qué tanta obsesión con el meternos en la vida de los demás?
Dicen que antes de juzgar la vida de alguien debes haber estado en sus zapatos. Bueno, creo que en estos momentos mis zapatos deben de haber sido más usados que las zapatillas de alquiler de las boleras. Es verdad eso que dice mi ex, estamos totalmente rodeados por personas que quieren que hagamos de nuestras vidas lo que ellos quieren, aunque no sea con mala intención.
Los primeros que lo hacen son nuestros padres. Y ellos son los que mejores intenciones tienen al hacerlo, y muchas veces gracias a eso nos evitamos muchos problemas. Lo chungo viene cuando se acostumbran a ello. Si bien cuando eres un crío y no tienes personalidad ni ideas fijas ni experiencia necesitas que alguien te diga lo que debes hacer, el error se comete cuando ya tienes todo eso en mayor o menor medida y lo que intentan hacer tus padres es desviarte de tus objetivos. No creo que lo hagan porque son unos metidos o porque quieran hacerte daño, de hecho ninguna de las personas de las que voy a hablar podría entrar en esa categoría de malas personas, sin embargo a veces intentando hacer eso se equivocan y hacen mas daño que bien.
El tópico más común concerniente a los padres se refiere a la vida profesional. De algún modo u otro siempre acabaran intentando hacer que trabajes en algo relacionado con lo que han trabajado ellos y tus abuelos, para seguir con la “tradición familiar” o si por el contrario les fue mal harán lo posible para que no cometas los mismos errores que ellos. Como si no fuese lo bastante listo como para haberte dado cuenta de ello. Primero empieza en el colegio, cuando tu padre te mete en la opción de ciencias porque él era un máquina en matemáticas, o bien tu madre te arrastra hacia las letras porque ella era un hacha en literatura. O lo contrario. Luego viene la universidad y ahí es cuando se pone chungo, porque si cuando eres un chaval todavía no sabes muy bien lo que te va, lo malo es que cuando entras a los estudios superiores, ya sí que sabes lo que quieres, y a veces eso no va en acuerdo con lo que tus padres quieren. Y entras en conflicto porque no vas a hacer lo que ellos quieren que hagas. Aunque tú lo sepas muy bien, no saldrá bien porque los tendrás en contra hasta que no demuestres que no estabas equivocado. Eso es lo más difícil, porque hasta que no encuentras trabajo no suele suceder.
Cuando llegas al mundo laboral sigue siendo lo mismo. Tú ya has pasado los 25 años, pero ellos siguen pensando lo mismo, que no tienes ni idea de lo que buscas y que deberías hacer lo que ellos dicen, porque ellos saben mejor que tú lo que te conviene y lo que deberías hacer de tu vida. Hasta que no consigas una independencia económica total y que no tengas dinero de sobra no van a entender que igual sí que tenias a razón y que has elegido bien tu camino.
Después de la familia, las siguientes personas que intentan hacer de tu vida lo que a ellos les habría gustado que fuese la suya, son los amigos. Esos digamos que no tienen tanto poder como la familia, pero son más pesados porque los tienes encima todo el día.
Es cierto que la experiencia de la gente que te rodea te sirve para ver donde se han equivocado y no cometer los mismo errores que ellos, pero de ahí a que se crean con el derecho de decirte lo que tienes que hacer (y no lo que deberías) hay varios pueblos de distancia. Muchos piensan que saben lo que te conviene, porque son muy conocidos, porque creen que saben como eres, o bien porque sus vidas son tan miserables que no soportan su fracaso e intentan compensarlo arreglando las de los demás. Explicaciones hay muchas, la verdad.
La mayoría siempre dice que te conoce bien y que sabe lo que te mereces, que deberías estar con alguien porque eres una buena persona, pero que no lo conseguirás porque te pasa esto o lo otro. A veces es cierto, pero no es tan simple como ellos creen. Si tú tienes los traumas que tienes o las dificultades que tienes son por algo, y muchas veces no basta con decir “es cierto, voy a cambiarlo” sino que es un proceso doloroso que muchas veces no merece la pena, porque el resultado nunca llegará.
Sin embargo hay algo cierto en todo eso. Cada uno tenemos una visión subjetiva y parcial de lo que nos rodea, y a veces no vemos la imagen en conjunto ni con perspectiva. Lo que son problemas para nosotros pueden no serlo en absoluto, sino que son un bache en el camino que se pasa fácilmente. A veces no vemos ninguna solución porque la tenemos oculta detrás de algo que no hemos ni pensado que exista. Y a veces necesitamos un punto de vista exterior para ayudarnos a orientarnos en nuestro camino. Si los viajeros del pasado no hubiesen tenido a las estrellas, nunca podrían haber encontrado su camino, ni en los océanos ni en los desiertos, y al final se habrían muerto como perros. Sin embargo esas estrellas solo estaban ahí para aquellos que recurrían a su ayuda, no les acosaban intentando hacerles cambiar de rumbo. No me imagino a la Estrella Polar persiguiendo a algún explorador famoso diciéndole “¡eo hola! Que te has equivocado tío, que no es por ahí, venga cambia de rumbo que yo se que te lo mereces tío.”
Por lo general la diferencia entre la familia y los amigos es el ámbito de actuación, es donde meten la pata. La familia intentara guiarte en asuntos laborales, porque si se mete en tu vida privada igual les mandas a paseo por no ser de su incumbencia, aunque siempre hay algunos que se creen permitido el derecho de opinar sobre con quien te acuestas. Mientras que los amigos actuaran sobre ese ámbito en particular, más que nada porque en el mundo laboral ellos ya tienen suficientes problemas como para meterse en más berenjenales.
Sin embargo siempre hay medias tintas. A veces tus padres se permiten el lujo de juzgar tus relaciones, sobretodo cuando son pasadas. Todos hemos tenido alguna vez la conversación embarazosa con los progenitores cuando lanzan el tema de algún ex. Cuando te comentan que es una lastima que lo hayáis dejado y que se le veía buena persona, que te convenía estar con esa persona y que a veces no sabes ver cuando tienes a una buena persona por delante. Creo que cuando se emplea el verbo “convenir” o algún sinónimo es cuando ya ese meten en tu vida. Lo que está claro es que ellos no son los que tenían que vivir esa relación día a día, y que si lo habéis dejado es por algo. Es muy fácil que las cosas se vean bonitas desde fuera, pero el que debe vivirlo no son ellos sino tú, de ahí que sepas mejor que nadie por qué lo has hecho y por que no estáis juntos.
Los amigos suelen tener menos reparos a la hora de hacer ese tipo de comentarios, ya que para ellos tus relaciones interpersonales forman parte de sus temas de conversación. Eso es lo normal, pero de ahí a emitir juicios de valores es otro cantar.
Yo siempre he pensado que pedirle consejo a los amigos es algo positivo, que después de todo para eso deben de servir. Pero una cosa es pedir un consejo o pedir ayuda, y otra cosa es que se tomen la libertad de querer modificar tu vida como a ellos les parezca bien. Muchas veces debemos recurrir a ellos porque no somos capaces de ver lo que nos rodea, y nos viene bien tener opiniones diversas, pero siempre que sea una cosa que salga de nosotros. El problema es que la mayoría de las veces no es así sino que ellos son los que acuden a nosotros con las “soluciones” a lo que nos pasa sin que hayamos pedido ayuda.
Yo creo que en realidad resulta más fácil ocuparse de los demás que de uno mismo, por una cuestión de pereza. Es más fácil decir las cosas que hacerlas.
Si bien somos todos humanos, y no podemos reprimirnos el deseo de controlar todo lo que nos rodea, incluyendo a las personas que tenemos alrededor, debemos recordar que no somos perfectos, y que muchas veces lo que hacemos por los demás no somos capaces de hacerlo por nosotros mismos. Es más fácil ver los fallos en los otros que en uno mismo, de ahí que debamos pensar primero en solucionar nuestras vidas antes de hacerlo con las de los otros. Como dicen en la calle “la caridad empieza por casa”.
 
"Nuna Me Volveré A Enamorar"
Hay una canción muy conocida que lleva como título I’ll Never Fall In Love Again, y que la cantan varios artistas entre otros Dionne Warwick. Y aunque en su título parece bastante deprimente, el caso es que a veces me hace pensar en que cuando estamos quemados por las relaciones que hemos tenido solemos pensar en tirar la toalla. De hecho muchas veces mis amigos me preguntan por qué hay días en los que digo semejantes cosas, porque el amor es lo más bonito que hay y todo ese rollo. Bueno, creo que es importante recordar siempre que si bien, cuando sale bien es muy bonito, no suele ser el caso, y que el mundo esta lleno de gente rara dispuesta a hacerte daño de forma gratuita, de ahí que debamos aprender a protegernos de ellos.
En un mundo en el que la gente esta dispuesta a utilizarnos de la forma que sea con tal de conseguir sus propósitos, ¿Cómo podemos protegernos de ellos? ¿Realmente es necesario llevar una coraza como si fuéramos caballeros de la Edad Media? ¿Podemos seguir teniendo esperanza después de tantos fracasos?
Una buena manera de poder prevenir los daños, como se hace con los terremotos, es saber a qué atenerse, y para eso siempre hay que recordar los tipos de tíos que puedes encontrar. Y con ello me refiero a los tipos de tíos que puedes encontrarte y con los que no merece la pena tener nada. Porque los otros sí que lo valen. Hay de varios tipos de tíos inconvenientes, como todo en esta vida, hay tantos colores como variedades, pero digamos que muchos coinciden, al menos mayoritariamente, con los que voy a decir a continuación.
El primero es casi el más común, y es el salido. Es esa persona que lo único que busca es levarte a la cama. Lo cual no está mal, si no fuese porque lo intentará hacer por todos los medios. Y eso significa utilizar artimañazas con tal de conseguir su fin. Y la mayoría de las que usa están relacionadas con la falta de sinceridad, pero sin llegar a ser mentiras. Eso ya lo veremos después. Pero digamos que el problema que tienen estas personas es que te hacen creer una cosa para luego resultar siendo no más que un chorro de babas. Me explico, si esa persona lo único que quiere es acostarse contigo, lo suyo sería, primero que todo que lo dijese, y segundo que no te haga hacerte ilusiones de que hay otra cosa. Y eso pasa porque empiezan a decirte que estas muy bien, que eres una gran persona, y yo digo que desde cuando eso ha sido algo que te sirva en la cama. Te dicen que les gustaría conocerte más, cuando en realidad a lo que se refieren es que les gustaría que estuvieses a su disposición más veces. Que les gustaría quedar otro día en un lugar más tranquilo para poder disfrutar de tu conversación, lo cual significa que únicamente quieren que te acuestes con ellos en su casa porque quieren probar más posturas y no quieren que puedas largarte antes de tiempo.
En realidad utilizan un idioma diferente al nuestro, pero cuyas palabras se parecen tanto a las nuestras que nos llevan a confusión. Cuando quieren decir que tienes un culo de puta madre en vez de decir eso te dicen que eres muy simpático, y en lugar de decirte que tienes un polvo que te cagas o que eres genial en la cama, dicen que eres una gran persona, o que eres inteligente. El problema es que aunque sea verdad que lo piensen, que no digan amor cuando quieren decir sexo. Si todos fuésemos más sinceros en eso no habría problemas. Hay gente que realmente lo único que busca es eso, y lo sabe decir, lo cual se agradece porque sabes a qué atenerte con esa persona.
Siguiendo en el ámbito de la falta de sinceridad, está el mentiroso, que bueno digamos que es el genero que más abunda. Porque tíos mentirosos hay tantos que le das una patada a una piedra y te salen doscientos. Por ejemplo me paso el caso con un tío, que conocí por Internet, y que me decía que buscaba amistad, que no quería pareja ni sexo, lo cual me pareció por lo menos extraño, pero interesante. Así que después de estar hablando un par de semanas con él, un domingo me preguntó que por qué no quedábamos. Le dije que por mi bien, pero que al ser domingo que no se esperase que fuese arreglado como para salir de marcha, lo cual no le importó porque sólo íbamos a ver una película en su casa. Pues bien, cuando llego me deja solo en el salón durante como media hora, y al rato sale y me dice “es que me voy de marcha con unos amigos que he quedado”. Obviamente lo que quería era lo de siempre sino que no lo iba a decir por si yo no iba. Por supuesto me fui y nunca más quise volver a saber de él. Incluso cuando me lo encuentro por ahí paso de él, porque si hubiese sido sincero igual la cosa no habría sido tan grave. El caso es siempre contar mentiras. Pero como dice mi madre “se coge antes a un mentiroso que a un cojo”.
Luego también los hay que no saben respetar a la gente. Que quedas con ellos y te dan plantón, desaparecen de repente o a saber qué pasa. Por lo general son los que desaparecen misteriosamente. Como dice en la canción “lo único que consigues cuando besas a un hombre es coger suficientes gérmenes para pillar una neumonía y encima después de eso no te volverá a llamar nunca más.” Eso es realmente lo que ocurre cuando conoces a alguien que te gusta y le das lo que busca el primer día. Eso me ha pasado varias veces con chicos que me han gustado, y con los que no he querido ir a saco, pues que a la segunda cita desaparecen. O mejor dicho, no vuelven a quedar porque están muy ocupados. Otros por el contrario n siquiera te dan esa explicación. El día en que vas a quedar con ellos para cenar les mandas un mensaje para fijar la hora y el lugar, y no te contestan nunca. Entonces piensas que igual es que les ha pasado algo o que se han muerto. Pero nunca tienes esa suerte. Dos meses después te los encuentras en el Messenger, en un pub o en la calle y la excusa es la de siempre: “perdona que no te haya llamado, pero estaba muy ocupado”. Bueno, yo lo entiendo, estoy sacándome unas oposiciones así que estoy también muy liado, pero 3 minutos para mandar un mensaje a decir que siento no poder quedar siempre los tengo. Y si realmente la persona me interesa como he dicho, encuentro al menos una noche para quedar a verle. Pero claro, eso lo hacemos 4 gatos. Los demás se conforman con desaparecer de la faz de la tierra y encima luego tienen la desfachatez de querer ir de buen rollo contigo, cuando en realidad se merecerían que les volaras la cabeza de una patada.
Luego están los opuestos al primer tipo de tío del que he hablado, y esos son los peores, los puritanos. Esos son terribles, porque no te los ves venir. También tienen problemas con el tema de la sinceridad. Porque estos lo que buscan es hacerte caer, que te líes con ellos, o te acuestes con ellos, y luego desaparecen, como los anteriores. Estos combinan varias técnicas y varios defectos. Porque cuando desaparecen lo hacen con la misma excusa todos: “es que eres demasiado fácil y no quiero tener nada que ver con un putón”. Pues es cierto, pero cuando dos personas tienen sexo, suele ser por consentimiento mutuo, que yo sepa nunca se le ha obligado al otro a hacerlo contigo. Tal vez es cierto que fue demasiado fácil, pero si lo que querían era jugar al difícil, haberlo dicho. De nuevo dicen una cosa cuando piensan otra, porque su problema es que buscan lo mismo que los demás, pero luego les corroen los remordimientos, porque demuestran no ser mejores que todos aquellos a los que critican, y eso les jode. En el fondo son como los salidos, pero en versión perversa.
Luego hay un grupito de tíos que van de fantasmas. Son aquellos que se la pasan contándote lo que han hecho o dejado de hacer. Sinceramente no le veo interés a saber con cuantos tíos han estado, ni que posturas han hecho ni cuantas veces se han corrido. Es algo que deberían guardar para su intimidad, pero por lo visto lo que les va es dárselas de sementales. Personalmente lo veo un poco pobre, no tener más temas de conversación que sobre cuantos tíos te han follado. Y tíos así hay montones, resulta incluso divertido ver hasta que punto les gusta hacer alarde de cosas tan frívolas. Además como dicen por ahí “dime de qué presumes…”, ya sabemos de lo que carecen, de dignidad. Lo malo es que son un plomo porque tienes que aguantarles la charla y hacer como que te interesa cuando en verdad te la trae floja, sólo que por no parecer grosero no les dices lo que piensas realmente.
Y por último están aquellos que yo llamo los sobrados, y de los que he hablado muy a menudo. Son aquellas personas que yo me pregunto por qué quedan contigo e intentan conocerte si de antemano ya saben que eres una basura comparado con ellos, y de paso, si no necesitan a nadie, ¿entonces por que quedan con gente? Simplemente con ser ego-sexuales les debería bastar. Además seguro que se lo pasarían mejor, porque como son la hostia en la cama, son súper geniales como personas, están forrados de dinero y encima todo el mundo se muere por estar con ellos… a mi me hace gracia eso, porque en el fondo siempre están solos, o bien rodeados de amigos, pero solos en la vida, cuando llegan a sus fabulosas casas, en sus maravillosos coches, están como todos nosotros, y como dijo Cher “todos dormimos solos”. Y bueno, en el fondo es cierto. En la intimidad su soledad no creo que sean muy diferentes de la gente normal, lo que pasa es que ellos ya llevan puesta su armadura de soberbia con la que se protegen de que les hagan daño, como nos lo hacen ellos a los que aun tenemos ilusiones.
Puede que todas esas personas no sean más que gente a la que le han hecho daño otros antes que nosotros y por eso se comportan así. Tal vez su armadura esta construida de mentiras, de indiferencia o de soberbia, pero en el fondo no son mejores personas por ello. Pero claro, visto que cuando conocer a alguien tienes que ir con una maza a destrozarle las defensas, me resulta agotador ir siempre en plan tanque de asalto, aunque puede ser divertido durante una temporada. Y por eso la canción dice, “al menos hasta mañana, nunca me volveré a enamorar.”
 
Vivimos En Un Mundo Heterosexual.
El otro día estuve pensando en qué será de todos mis amigos del instituto. Pero sabiendo que la mayoría son chicas, y los que no heterosexuales es fácil saber donde estarán ahora mismo en sus respectivas vidas. Aunque es solo pura intuición porque he perdido el contacto con la mayor parte de ellos. Es lo que suele pasar, creces y te vas alejando poco a poco de ellos, y al final ya ni te acuerdas de sus nombres. Y es muy difícil mantener el contacto, sobretodo cuando no vivís ni siquiera en el mismo país. Haciendo un repaso me di cuenta de que hay una diferencia muy grande entre los heterosexuales, y lo que han hecho con su vida y los que no lo somos.
Las cosas que para ellos resultan normales y lógicas en el transcurso de la vida, para nosotros no son más que una mera ilusión, porque no tenemos las mismas posibilidades ni habilidades los unos y los otros. Y siendo así ¿Por qué nos empeñamos en parecer todos iguales? ¿Acaso la diferencia no es la que nos hace especiales? ¿Podremos algún día equipararnos a ellos en todos los aspectos? Y más importante ¿podremos algún día dejar de fingir lo que no somos?
Lo primero que nos diferencia es el punto de la vida en el cual nos encontramos. Con 24 años 3 de mis mejores amigas de cuando iba al colegio y luego al instituto, compañeras de clase o de curso, ya están casadas y con hijos. Resulta impresionante pensar en eso, ya que es algo que a mi no me concierne, por razones obvias. Pero ellas a mi edad ya han encontrado al amor de sus vidas, o a lo más parecido que pueda haber (se supone), se han casado, cosa que ahora ya podríamos hacer todos (en teoría), y han tenido hijos, lo cual sí que no podría hacer yo.
Para cualquier persona con inclinaciones sexuales del tipo más común, eso es lo que suele pasar en sus vidas, y como son mayoría se da por entendido que es lo que nos tiene que pasar a todos. Pero aun así no siendo homosexual, no creo que todo el mundo esté predestinado o quiera seguir ese camino. El problema es cuando es lo que se espera de nosotros. Hará cosa de unos 3 años estuve en la boda de una de mis amigas de las que ya he hablado antes. Allí estaban todos los amigos de nuestros padres, y mientras que esperábamos la llegada de los novios al pie de la iglesia, uno de los amigos de mis padres se me acerco y me dijo “¿entonces que? ¿Tú eres el siguiente?”. Yo me quedé de piedra, primero que todo porque no creía en la institución del matrimonio en los mismos términos que esa persona, y segundo porque en esa época no hubiese sido legal hacerlo. Le contesté lo primero, sin embargo me costo reprimirme las ganas de decirle lo segundo. Enseguida llego su mujer, al ver la cara de circunstancias que puse, y se lo llevo diciéndole que dejara en paz a la juventud. Más que eso digamos que debería haber pensado un poco lo que iba a decir porque ya estaba dando por supuesto que yo me iba a casar.
Esa es una de las primeras cosas que se supone que todo el mundo tiene que hacer, encontrar una novia si eres chico y un novio si eres chica y casarte con él o ella.
Creo que incluso para los heterosexuales eso es algo bastante complicado de obtener, pero cuando te mueves en un 10% de la población total, es aun más chungo. Dicen que hay 6 mujeres por cada hombre. Eso me plantea una duda, porque si es el caso, habrá 5 mujeres que se queden solteras, siempre y cuando hablemos solo de población no gay. Pero si no es el caso entonces hay aun más mujeres solteras, así que no entiendo por qué esa manía de querer casarnos a todos. Cuando está claro que ni los gays ni las mujeres tienen todas las papeletas para eso.
Luego lo segundo que se presupone es ya dentro de nuestro propio mundo. Se supone que todos debemos tener pareja estable, cuando eso es claramente algo casi imposible. Siempre que hablo con alguno amigo gay, con el que no hablo desde hace tiempo, me pregunta que tal voy de amores y si ya tengo pareja. ¡Pero bueno! Como si fuese tan fácil de conseguir. Y ante todo, como si todos tuviésemos que tener a alguien. Algunas personas no están preparadas para ello, mientras que otras simplemente no sirven para la pareja. Son personas que no tienen por qué estar saliendo con alguien para que su vida tenga sentido.
Además el problema es algo que yo siempre he comentado y que me da mucha rabia. Cuando se trata de una relación entre u hombre y una mujer, al ser dos géneros distintos y con necesidades distintas las cosas no pueden ser iguales que cuando se trata de dos personas del mismo sexo. Está caro que no es lo mismo. Pero la gente se empeña en que las relaciones deben de ser idénticas y no es posible. Tengo amigos que se empeñan en que sus relaciones sean todas como si fuesen heterosexuales. Es decir que empiezan primero conociéndose en plan amigos, luego tontean, luego los besitos, y al cabo de varias semanas es cuando llegan al fondo del asunto, no les gusta y van y lo dejan. Y no es que lo dejen porque no sean compatibles con la persona, sino que lo hacen porque no les gusta en la cama y porque no son capaces de ver más allá que eso. Y eso sucede porque piensan como los heterosexuales que el sexo es malo y que solo hay que practicarlo cuando ya estas a gusto con la persona, pero claro, luego viene que no te gusta como lo hace y le das salida. No es que diga que hay que acostarse con el primero de turno, pero no hay que ser hipócrita ni cínico y admitir que las cosas no son iguales. Si para la mayoría de chicas el sexo es algo intimo, para los hombres no lo es, de ahí que cuando es una relación entre dos hombres no haya que esperara hasta que te salga humo por la orejas para probar a ver si se sigue o no, más que nada porque le habrás hecho perder el tiempo a la otra persona para romperle los esquemas sin más miramientos.
Otro problema es ver las relaciones desde el punto de vista heterosexual, cuando obviamente no es el caso. Por ejemplo el caso de los exs es algo recurrente. Cuando un hombre corta con una mujer, o al revés, por lo general no conservan una relación de amistad, porque al final no la había ni cuando estaban juntos. Es difícil que dos personas de sexo opuesto sean amigas porque no tienen intereses en común ni las mismas afinidades. Sin embargo cuando se trata de dos personas del mismo sexo la cosa cambia, porque puede incluso que se hayan conocido en la fase de amistad, como se supone que debería pasar según los cánones heterosexuales de cómo conocer a alguien. Así que cuando acaba la relación es posible que se siga siendo amigos, lo cual muchas personas no entienden. En una ocasión de me fui de viaje con mi pareja y con mi ex, y eso a mis amigas les resultaba del todo anormal, lo cual no terminaba de entender puesto que los tres nos llevábamos muy bien, sin mezclar las cosas claro está, pero el caso es que lo pasamos bien. Esas mismas amigas son las que cuando cortan con un tío, o cuando este las deja, pasan de él y lo único que desearían sería que desapareciese del planeta. Pues las cosas no son así. Al menos no para nosotros.
Antes he hablado de cómo se debería conocer a la persona de la que te vas a enamorar. Pues bien, si eres sincero, la verdad es que la mayoría de tíos con las que sales o has salido los has conocido de forma algo embarazosa. No es como lo plantean en las películas, en la puerta del supermercado o cosas así. La mayoría se conocen en lugares de ligue o bien como consecuencia de un polvo que te ha gustado y que repites. Es duro de admitir, pero es lo que hay, el sexo sirve para conocer a las personas, pero eso no lo puedes contar, porque desde el punto de vista heterosexual está mal, es lo peor que puedes hacer, y sin embargo es como funcionan las cosas. Muchos de mis amigos han conocido a sus parejas actuales o pasadas en zonas de ligue al aire libre, en saunas, en bares oscuros o bien por el Chat con personas con las que habían quedado para pegar un polvo y adiós muy buenas. Y sin embargo eso no lo dicen de cara a la galería porque esta mal visto.
Luego todo lo que se sale de la norma se hace bajo forma de estereotipo. Puesto que el mudo homosexual es algo demasiado grande para que pueda pasar desapercibido o para que se pueda obviar, entonces se recurre a la ridiculización por parte de los medios, como por mostrar algo exótico que nos rodea. De ahí que cuando salgan lesbianas en los medios siempre sena las que más se diferencian de las mujeres heterosexuales, es decir las camioneras y los marimachos. Y lo mismo pasa con los chicos, siempre sacan a aquellos que tienen más pluma, a los más afeminados y a los que más destacan por su diferencia. Pero el caso es que la realidad es muy diferente. Somos muchos y estamos por todas partes, y a veces a algunos no se les reconoce, si no basta con pensar en cuantas chicas han intentado ligar con sus compañeros de trabajo para darse cuenta que desgraciadamente no tenían ninguna oportunidad, y en los hombres pasa lo mismo.
Es cierto eso de que estamos en todos lados, no como si fuese una plaga, pero simplemente para demostrar que el mundo se nutre de la variedad, y el día en que eso desaparezca será un sitio muy aburrido para vivir. Pero no debemos olvidarnos de que nuestra propia originalidad proviene de que seamos todos diferentes y deberíamos sentirnos orgullosos de ello y no intentar amoldarnos a las convenciones, sean las que sean.
 
El Sistema De Castas
Este articulo debía ser en dos partes, pero puesto que iba a hacer una segunda parte demasiado corta he decidido re editarlo algo cambiado. Con eso de solo escribir dos veces por semana tengo que elegir muy bien lo que publico.
A pesar de que es algo a lo que no estamos acostumbrados, la verdad es que a veces sólo hace falta salir un poco la calle para ver que aun podemos dividir la sociedad en grupos de gente. Son grupos que suelen ser estancos y que permiten difícilmente que otras personas ajenas a ellos sean admitidas. En un mundo en el que cada día somos más homogéneos, ¿por qué sigue habiendo personas que nos rechazan? ¿Dejaran algún día esas personas de mirarnos por encima del hombro? Dicen que los opuestos de atraen, pero ¿Qué pasa después de que se hayan atraído? ¿Es acaso la atracción suficiente para que una relación funcione?
Esa es una pregunta a la que me cuesta mucho responder, a pesar de que mi última relación haya estado bajo ese signo y no haya funcionado en absoluto. Mi ex es una persona bastante opuesta a mí, al menos físicamente, que luego eso es lo de menos, pero es un comienzo. Si bien como personas no lo éramos tanto, los pequeños diferentes que teníamos pudieron con nosotros. De ahí que me pregunte si realmente hay que buscarse a alguien parecido a uno o si se pueden superar.
Hay personas que ya te discriminan al ver como eres físicamente. Esa ya es la primera diferencia que hacen entre tú y ellos. Si estás mejor de cuerpo que ellos es casi peor que lo contrario. Porque no es que vayan por ahí haciéndote creer que han hecho la caridad y que por eso están liados contigo, sino que hacen todo lo contrario. Se ponen en plan víctima, de que no te merecen, de que deberías estar con un chulazo como tu (¡claro!), de que te mereces algo mucho mejor que ellos, etc. Lo que no conciben es que eres tú quien decide con quien sale y con quien no, y que tal vez te gusten ellos más por su personalidad que por su físico, pero que en todo caso eres el que decide, no la sociedad. Ya que ella no es la que tiene que vivir esa relación. A mi es una de las cosas que más negro me pone. Cuando van en ese plan. Porque realmente igual es que me gusta como son, y no tengo por que sentirme halagado de que me rechacen por el cuerpo que tenga o deje de tener, porque a fin de cuentas demuestran ser tan superficiales como aquellos que dicen que solo se lían con top models. Ellos basan su relación en el físico, ya sea de forma positiva o negativa, pero al final terminan rechazándote igualmente.
La idea más difundida es que las personas que superan cierta edad suelen ser más maduras que los chicos jóvenes. Pues eso no es del todo cierto, e incluso iría hasta decir que no lo es en absoluto. Como me dijeron mis compañeras del curso, conforme te vas haciendo mayor, vas perdiendo la timidez y te haces más joven por dentro, te diviertes más fácilmente y te cuesta menos soltarte. De ahí que muchas personas que superan los 35 se comporten como críos.
Otra idea popular, y que esta vez sí que es cierta, es que a más edad más experiencia, lo cual puede llegar a ser una putada. La mayora de personas que conozco que superan los 35 te cuentas sus aventuras como si fuesen cosas del pasado que no se pueden volver a repetir, como reliquias de tiempos que extrañan. Te hablan de “su relación de años” con tal ex, y que les marcó para toda su vida, ya que siempre estarán enamoradas de esa persona, pero que nunca volverán con él o ella. Además lo dicen de tal forma que a ti te dejan la postura del amante interino. Es decir que tú nunca serás nada para esa persona, ya que los papeles importantes en su vida ya han sido ocupados por otros. Tú no eres más que un número más para ellos, tu papel es hacer de puente entre la cantidad de relaciones efímeras que van a tener. Porque ya están tan quemados y tan pasados de rosca que no buscan nada serio con nadie. Así que es otra barrera más que ponen en el camino al amor. Yo también he tenido mi relación larga de años, pero no la uso como escudo para impedir que gente nueva entre en mi vida. Claro que yo no tengo su edad…
Otro defecto que conlleva la edad y la experiencia es que es imposible sorprenderles. Ya se las saben todas, así que antes de que digas nada ya te han respondido, y te han condenado antes mismo de que pienses en cometer el delito. Es una técnica preventiva muy interesante, pero que a veces resulta peligrosa. Piensan que “para qué empezar algo que se va a acabar” y yo digo que sería lo mismo que pensar que no vale la pena vivir porque al final todos moriremos…
Por si esto no fuera poco, luego llega el dinero que crea su propia barrera. Se supone que es algo que no importa, pero el poder económico es algo que nos margina y nos aleja a los unos de los otros. Si tu pareja tiene más dinero que tú, entonces dependes económicamente de ella, porque quieras o no, siempre terminará pagando más cosas que tú. Y poco a poco te lo irá haciendo saber, y al final terminará haciéndote creer que eres un mantenido. Tanto si lo hace conciente como inconscientemente. Al final, no eres más que un parásito. Y puede que su intención sea buena, pero al final en un momento de rabia te soltara algo reprochándotelo, y eso duele. Y el caso contrario puede pasar. Que por evitarse ser dependiente de alguien evites esa relación. A veces pasa que, como sabes que esa persona puede permitirse más lujos que tú, para no tener que pasar por el mal trago de tener que ceder parte de tu dignidad a favor de una relación desequilibrada económicamente, prefieres abandonar antes de que empiece la partida.
Luego vienen las diferencias culturales, lo cual también es una putada. Para empezar si sales con una persona que no tiene estudios superiores, universitarios o que ni siquiera ha acabado el instituto ya hay problemas. No es que esa persona sea una cateta, porque conozco muchísima gente que por razones de la vida no ha podido estudiar, pero que son muy inteligentes y cultos, sino simplemente que llega el momento en el que te restrieguen que tienes estudios y ellos no. Que al final te hagan sentirte mal por haber tenido más suerte que ellos, y que te avergüences de ello. Te recriminan que en su época no se podía estudiar, y que eres un empollón, que el trabajar horas interminables para ganarse el pan les hace mejores personas que tú, porque lo has tenido fácil. En realidad igual son sólo celos, pero eso ya te deja mal sabor de boca.
Luego están los diferentes culturales, pero a la hora de gustos personales. Eso puede ser una ventaja porque te permite abrirte a nuevas opciones, o bien ser un problema si son radicalmente opuestos a los tuyos. En una ocasión salí con un chico con el que no nos entendíamos en absoluto en ese sentido y quedar para ir al cine era un tira y afloja que al final me llevo a replantearme la relación. Cuando no hay nada en común sino opuestos no sé muy bien de que sirve pelearse por que funcione.
Sin embargo conozco un caso en el que esa relación ha funcionado, son personas tan diferentes como el día de la noche y sin embargo llevan mucho tiempo juntos, y les va fenomenal. Con lo cual aun queda esperanza. Eso nos demuestra que a veces los opuestos se atraen y luego no se repelen sino que se sigue adelante con éxito.
Dicen que para gustos los colores, y que la variedad está en la naturaleza. A mí me gusta ser diferente de los demás y ser raro es un valor que aprecio mucho, sin embargo usar su propia diferencia como excusa para evitar relacionarse en serio con los demás, o usarla como arma me parece ilícito. Es una forma de marginar a los demás, porque como dicen, cada uno es único, eso nos hace especiales, y nos deberían apreciar por ello y no rechazarnos por no ser como ellos. Porque sino además seria un aburrimiento. Un psicólogo nos explico una vez que cuando buscamos amigos o pareja solemos buscar gente que comparta afinidades, porque si son muy diferentes nuestro bagaje común sería inexistente, pero eso no quita que a veces la variedad sea enriquecedora. Ya que para que una relación funcione debe de haber siempre algo que la mantenga viva y eso suele ser la sorpresa y el constante descubrimiento de cosas nuevas.
 
El Ridículo
Hay muchas situaciones en la vida que nos ponen en el punto de mira de las risas de los demás. Son aquellas veces en las que metemos la pata de manera estrepitosa, haciendo el ridículo de forma demasiado evidente. Y es que para eso somos los mejores. Aunque a veces no nos pase a nosotros sino a una persona de al lado, entonces es cuando la cosa cambia radicalmente, más que nada porque ya no nos importa sino que por el contrario nos hace gracia. Y lo peor de todo es que mientras más grande es la metedura de pata, más divertida nos resulta la situación. De hecho la mayoría de chistes, de videos, efectos cómicos, etc., van de eso justamente, de gente que se pone en situaciones bochornosas.
Lo cual me hace pensar si realmente podemos sentirnos orgullosos de reaccionar así. ¿Somos tan malos que nos reímos del mal ajeno? ¿Cuántos tipos de ridículos hay? ¿Podemos sobrevivir a ellos? ¿De qué nos sirven todas esas humillaciones?
Yo las he clasificado en dos tipos según dos categorías distintas. Por un lado están las que nos conciernen porque las vivimos en primera persona, y por otro las que se viven en tercera persona, y la reacción que desencadenan no es la misma, claro está. Y luego se pueden dividir en las que son bochornosas porque nos ponen incómodos y las que simplemente provocan que queramos morirnos en ese mismo instante.
Las menos violentas siempre son aquellas situaciones o circunstancias de la vida que hacen que si nos lo tomamos con un poco de perspectiva las encontremos incluso curiosas. La que más se repite es aquella de la vergüenza ajena, o mejor dicho de cuando se nos declara alguien que no nos atrae en absoluto y te pone en el mal paso de tener que desilusionarle. El otro día es lo que me paso con un amigo de un amigo. Al final como veía que la cosa no le surtía el efecto deseado, el pobre chaval fue incluso hasta rebajarse a decirme que si lo único que quería con él era sexo que aun así lo aceptaría, porque estar conmigo es lo que más deseaba en este mundo. Y claro, cuando te dicen eso, no sabes de qué manera contestar para que a la otra persona no le den ganas de hacerse el seppuku. Y eso más que nada porque a todos nos ha pasado lo de declararnos en vano y siempre duele mucho que nos rechacen. Entonces es cuando te pone la persona en el compromiso de hacerlo sin herir sus sentimientos. Porque decir que no siempre es algo difícil y que suele hacerle daño a terceras personas. Pero no hay más remedio que hacerlo.
Luego están los casos en los que realmente haces o hacen el ridículo y lo que quieres es que te trague la tierra, o que alguien pueda hacer retroceder el tiempo, lo justo como para que no metas la pata hasta la ingle. Tengo un amigo, del cual no daré muchos datos porque no quiero que se mosquee conmigo dado que lo que voy a contar es bastante íntimo, que me contó que en una ocasión tuvo que ir al medico del hospital por un problema en cierta parte del cuerpo que solemos usar para sentarnos. Pues el caso es que en el departamento de dermatología no habían visto un caso tan agudo como el suyo en mucho tiempo y aprovecharon la ocasión para que los nuevos aspirantes a médicos pudieran disfrutar de semejantes vistas. El caso es que en cuestión de 10 minutos, toda la plantilla de dermatología del hospital, las enfermeras, los alumnos y los médicos estaban viendo al pobre, a 4 patas, mirando a la meca, con el culo en pompa y “admirando” lo que tenia. Lo peor, según me ha contado, es cuando llego el médico jefe del sector, y le dijo que le iba a tomar fotos para documentaciones posteriores. Mi amigo sobrevivió, pero porque se lo tomó con humor, otros igual habríamos sucumbido a que nuestro culo tuviesen más éxito que nosotros mismos.
En una ocasión, estaba en una librería que hay en Madrid por la Gran Vía, de varias plantas, y como en todos los sitios culturales, el silencio impera. El caso es que estaba buscando a mi madre, y de repente empezó a sonar mi teléfono. En esa época tenia las llamadas por grupos, y según la persona que me llamase sonaba una melodía u otra. Pero el que llamaba, al ser mi pareja tenia una que no era muy apropiada para el lugar. Tenia un archivo de voz sacado de un concierto de Madonna que venia a decir “esta es mi polla” a todo volumen. El caso es que mi madre me encontró enseguida, pero casi le pido que me rematase en la cabeza con alguna enciclopedia de las que estaba mirando. Cuando en el silencio de la sala empezó a sonar a toda voz aquella frase me quise hacer pequeñito y desaparecer, y lo peor de todo es que no encontraba el móvil así que estuvo sonando interminables segundos.
Los ridículos más comunes suelen ser de caídas, torpezas varias, etc. siempre nos reímos de aquellos que se dan hostias por la calle. En una ocasión en la que me hostié en la playa bajando de la montaña, recuerdo que lo primero que hice fue ver que nadie se había dado cuenta para luego centrarme en las heridas que me había hecho. La gente siempre me dice que es por vanidad, pero el caso es que mi ex siempre me decía que si algún día me caiga o me pasaba algo así que no me mosquease porque se iba a estar partiendo el culo de la risa durante horas. Hombre, a mí eso nunca me hizo gracia ya que si le pasase lo mismo a él me preocuparía de que no se hubiese hecho daño, no me reiría de que haya hecho el ridículo.
Lo cierto es que sí que es gracioso cuando les pasa a los demás. Es muy fácil olvidarnos de lo que se siente, cuando solo nos preocupamos de nosotros mismos. Yo no soy de piedra y he de admitir que siempre me ha hecho gracia cuando alguien se la pega por la calle. De ahí que me da la impresión de que en el fondo nos hace gracia el mal ajeno. Más que nada porque no nos toca a nosotros, si es tu pareja la que se despendola por una montaña entonces ya no es divertido, pero si es otra persona entonces te partes de risa. Es curioso pero es así. El mal ajeno nos hace gracia. Siempre y cuando no nos involucre emocionalmente, porque cuando le pasa a familiares, amigos cercanos o parejas entonces ya no sólo es de mal gusto el reírse, sino que además nos puede traer problemas ya que la otra persona puede sentirse ofendida por nuestra reacción.
Sin embargo he de admitir que ese mal a veces viene por bien, como dice el refrán. Puesto que realmente la única manera de aprender es a base de hostias, lo cual a veces me parece triste, pienso que sin esos chascos no podríamos hacernos más fuertes. Ya nos decían que lo que no nos matase nos haría más fuertes. Una humillación nunca ha matado a nadie, así que ya se sabe. Mi hermana que es muy tímida no entiende eso, pero es como yo le intento explicar siempre, la cuestión está en reírse de uno mismo y seguir como si nada. Esto nos ayuda a perder la vergüenza, lo cual siempre es positivo, ya sea en el ámbito laboral como afectivo. Muchos amigos me dicen que no son capaces de entrarle a nadie porque les da corte. Yo siempre intento aconsejarles que el “no” ya lo tienen, y el que no se arriesga no gana. Entonces sólo se trata de echarle morro al asunto y de enfrentarse al posible bochorno de ser rechazados. Pero no siempre tiene por qué ser así. Las pocas veces que yo e he echado cara al tema me ha ido bien. Aunque siempre hay alguna vez que te dan en las narices, pero entonces los groseros son ellos, porque uno va siempre de buen rollo, no hace falta que se pongan bordes. Y s te rechazan pues allá ellos, como dicen siempre “ellos se lo pierden”, lo cual es cierto.
A fin de cuentas de lo que se trata es de aprender de nuestros errores, de hacernos más fuertes y más eficientes. Si no fuese por ellos no podríamos aprender nada. Por un lado aprendemos a ser más valientes a base de ostiones, y por otro perdemos esa vergüenza que muchas veces nos impide conseguir aquello que deseamos y que tenemos al alcance de la mano, simplemente por miedo. Y como ya lo he dicho, la vida es demasiado corta para perder el tiempo con esas pajas mentales. Sobretodo cuando no nos van a servir de nada porque se quedarán únicamente en ilusiones.