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Khayman en la Ciudad
Comentarios sobre la vida
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Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
Sindicación
 
Mitos Del Ambiente.
Uno de los problemas de hoy en día es la falta de visión global que tenemos de las cosas. Muchas veces no conseguimos ver más allá de nuestras narices y no nos damos cuenta de que la realidad es mucho más amplia y variada de lo que nosotros nos creemos. La sociedad está llena de grupos más o menos estancos, que se han creado una fama o de la que los demás tienen una imagen que muchas veces no se corresponde con la realidad. Uno de ellos es el mundo gay y la visión que de ellos tienen los heterosexuales. Lo que quiero plasmar en este artículo es lo que la realidad es realmente y desmentir algunos de los mitos que se han creado alrededor nuestro y que muchas veces no tienen fundamento alguno.
En el mundo moderno, la ciencia se ha encargado de destruir y destronar todos los mitos que nos rodeaban. Una vez habiendo acabado con la religión, son los medios de comunicación los que se han encargado de desvelar los secretos que ocultaban. Hoy en día la ciencia ya no se encarga de desmitificar casi nada sino de comprobar cosas. Pero los medios como este del que hago uso, nos permiten conocer aquello que las leyendas urbanas nos han enseñado y ver si realmente es verdad o no.
En el mundo de la globalización y de las salidas del armario general, ¿qué mitos quedan por destapar? Si los medios de comunicación se encargan de sacar a la luz este modo de vida ¿qué hay de cierto en lo que nos enseñan? ¿Es verdad o ficción la vida gay que salen en la televisión?
Esta claro que lo primero que hay que hacer para poder ver si estos mitos son verdaderos o no, es saber qué mitos son, conocer su existencia y de donde vienen. Para ellos hay que salir de nuestra burbuja y ver el mundo exterior fuera de la pecera en la que solemos meternos. La comodidad y el medio al rechazo por parte de la gente hace que los grupos marginales se aíslen y se creen ghettos como en las grandes ciudades como Madrid (me refiero a Chueca, por supuesto). Si conseguimos romper la burbuja y ver que no todo el mundo gira alrededor del ambiente, es posible que nos demos cuenta de que hay mucha más gente de la que creemos que nos ve como algo que no entienden, porque no conocen.
Es cuando se produce el fenómeno del que hablo de la desmitificación. Muchas veces nosotros no somos conscientes de que la gente nos ve de forma diferente, así como nosotros a ellos los juzgamos respecto a leyendas urbanas que no tienen nada de cierto. Pero como ya he comentado, no me interesa tirar abajo las creencias de los gays acerca de los heteros, sino más bien lo contrario.
Parece ser que el generador de los mitos urbanos es la egolatría de las personas. Es decir que ven el mundo desde su propio prisma y creen que lo que los demás hacen o sienten lo hacen en relación a las creencias o actitudes de la propia persona. Todo lo que nos rodea lo asimilamos desde nuestro punto de vista y lo damos por válido sin pararnos a pensar que igual estamos equivocados. A lo mejor porque a nosotros nos gusten los caracoles no significa que al resto de la sociedad le guste su sabor. Lo mismo que porque nosotros seamos morenos el resto de la humanidad tenga que ser como nosotros. No concebimos la variedad sino como una amenaza. Debemos aprender lo que ya nos dicen los proverbios populares, como ese que reza que “para los gustos están los colores”, lo cual es una putada si eres daltónico.
Así pues, creo que la mayoría de injusticias que los heteros dicen acerca de nosotros se deben a que ellos piensan que somos como serían ellos si fuesen como nosotros. Después de haber leído esta frase un par de veces creo que entenderéis a lo que me refiero. En el fondo no somos tan diferentes, pero lo que sí que es distinto es la manera que tenemos de comportarnos. Y en este aspecto, los medios de comunicación no suelen ayudar mucho a disipar las confusiones.
De esto nos damos cuenta cuando oímos los comentarios irónicos que hace la gente o cuando nos hacen las típicas preguntas que nos hacen tanto reír.
Tengo un amigo que lo primero que me preguntó fue si me ponía cachondo estar con él. Como si cualquier persona masculina tuviese que ponerme. La contestación fue muy fácil, le pregunté si a él cualquier mujer, chica o niña le gustaba, y como fue obvio que no, pues se quedo una duda disipada.
Lo cierto es que este amigo me planteo muchísimas dudas acerca de este tema. Una de ellas venia teñida con cierta envidia respecto a los vestuarios de los gimnasios. No entendía como podía soportar estar rodeado de hombres desnudos y no padecer una sincope instantánea. Probablemente debido a que un hombre heterosexual rodeado de mujeres medio desnudas no podría ocultar su emoción. Pero claro, esto pasa porque no es algo a lo que están acostumbrados. Cuando ya llevas mucho tiempo acudiendo a esos sitios es como cuando haces nudismo, que pierdes la vergüenza y ya no te fijas en las partes de nadie, a no ser que sean muy vistosas. Pero ya no te pones de los nervios cada vez que pase alguien, aunque esté como un tren, al lado tuyo.
Una de sus comentarios más curiosos al respecto era ese de que él iría todo el día con el culo pegado a la pared. Bastante fuerte el comentario, pero no es tan raro teniendo en cuenta de donde proviene.
Si nos ponemos a pensar como lo haría un hetero, y cambiamos los roles, esta claro que vemos la luz. Si un tío está en un vestuario o donde sea y se le presenta una tía imponente, lo primero que hará será intentar cepillársela. Lo cual es normal teniendo en cuenta el régimen al que les someten las mujeres. Con esto no quiero justificar ningún tipo de violación, porque no es mi intención. Pero sí que se entienda que para un hetero, si a nosotros nos gustan los hombres, como a ellos las mujeres, deberíamos ir por la calle silbándoles y acosándoles.
Ahí también se deriva otra reflexión. De todos es conocido que los albañiles son los mayores aduladores de las féminas, de hecho muchas de ellas se niegan a pasar cerca de las zonas de obras porque pasan de que les digan piropos o cosas aun peores. Lo curioso es que según la mentalidad de los hombres heterosexuales, si hubiese obreros gays, debería de pasar lo mismo, que cuando ellos pasan por una obra se les diga de todo. Pero nunca es así. Y no es porque no haya albañiles que entiendan, es porque no son como ellos.
Para empezar suelen ser mucho más discretos, por miedo a que les rechacen, les marginalicen o peores cosas. Ahora bien. Tengo que admitir que ha habido un cambio en las actitudes de las personas desde hace ya unos años. Cuando empecé a salir de marcha y a ver el mundo en el que iba a terminar es cierto que los tíos eran algo más descarados. Pero nunca llegando a lo que los heteros creen.
Como este comentario lo he oído muchas veces por cuenta de varios amigos, quiero zanjarlo de una vez y darles una explicación a lo que es realmente esto. Siempre les digo lo mismo. Si los gays se comportasen como ellos lo harían es cierto que las cosas serían como piensan. Pero no es el caso, porque no pensamos como ellos. Al menos la gran mayoría no. Para que ellos se hagan una idea siempre les he preguntado que cómo sería si en lugar de albañiles hombres fuesen mujeres, y la cosa cambia mucho. Ellas no son tan escandalosas. Con eso no quiero decir que los gays seamos mujeres en cuerpos de hombres, aunque en algunos casos me pregunto si no será así, porque hay cada individuo por ahí suelto que no se sabe si va para un lado o para el otro. Pero quiero que quede claro que para esas cosas no pensamos como ellos. No somos iguales.
Lo mismo sucede con los locales de ambiente. Tengo amigos que me han dicho que les da miedo ir a esos sitios no vaya a ser que les obliguen a hacer cosas que no querrían hacer. Porque es lo que ellos piensan que les harían a las mujeres si pudiesen. Aquí entra un filosofía de fondo que ronda las mentes de los hombres. Forzar a las mujeres para obtener algo que quieren esta mal, es algo que la sociedad rechaza, pero es algo que en sus mentes les gustaría hacer. De ahí que haya tantas guerras y tantos conflictos en los que unos cogen lo que quieren sin pensar en si al que se lo quitan le hacen daño o no. Es el egocentrismo del que he hablado antes. Por lo tanto ellos consideran que la violación es algo malo, pero solo para con las mujeres, por eso de que ellas son indefensas y deben de ser protegidas (es decir machismo puro y duro). Sin embargo con los hombres no es lo mismo. Como nos ven de iguales en ese nivel, aprovecharían su fuerza física para someternos, si fuese lo que les gusta. Suerte que no lo es. Pero claro, piensan a la inversa, que como ellos nos atraen a nosotros, vamos a emplear esa fuerza bruta para abusar de ellos y sobretodo de sus cuerpos.
Nada más lejos de la realidad. Basta con darse un paseo por cualquier lugar de ambiente (exceptuando aquellos fuertes, los de sado y compañía) para darse cuenta de que el lobo es mucho menos fiero de lo que lo pintan. Tanto que para mi que no es un lobo sino un corderito.
Esto respecto a los locales de marcha como las discotecas y los pubs. Pero si nos referimos a sitios más de ligue a lo bestia, y con ello quiero hablar de los locales en los que el sexo es algo más libre, tampoco va la cosa mucho más allá. Parece ser que por ir a esos sitios te van a obligar a costarte con el primero de turno. Pero no es el caso, al contrario la cosa es mucho más patética. Y la razón es la misma que la que ya he comentado antes con los albañiles. La mayoría de los gays van a esos sitios, tanto las discotecas como las zonas de ligue con una mentalidad de presa, y nunca la de cazador. Por lo tanto su actitud es de pasividad total a la hora de llevarse el gato al agua. Lo único que hacen es limitarse a lucirse y a esperar a que alguien les entre y les cace. Esto es algo que podemos comprobar sin irnos muy lejos. Simplemente entrando en un Chat de todos los que hay y viendo que, a pesar de que se trata de una especie de listado de anuncios por palabras, hay muy pocos internautas que van en actitud activa, que realmente le entran a la gente o que se curran la caza. Los demás solo están a la expectativa.
Esto es algo a lo que te acostumbras, pero que muchos heteros no entienden. Para empezar ellos se piensan que por entrar en un local de ambiente ya directamente se los van a ligar. Cuando no hay nada más lejos de la realidad, ya que la mayoría de los gays son demasiado tímidos e inseguros para arriesgarse a jugarse el tipo y entrare a nadie. Los heteros están acostumbrados a lidiar con mujeres, que por cierto, ellas no le entran a nadie porque van de divas, por lo tanto para ellos hay que entrarle a la gente para ligar y no conformarse con estar de escaparate. De ahí que ellos tengan más probabilidades de ligar que de ser ligados. Esto ya sea en un local de marcha, uno de baile o uno de sexo puro y duro.
Otra de las cosas que les suele sorprender es la cantidad de mujeres presentes en esos locales. Hay sitios de ambiente en el que casi el 40% del aforo es de sexo femenino, y no me refiero a los que se creen mujeres por la cantidad de pluma que tienen. Ni tampoco a las lesbianas. Hay una gran cantidad de mujeres heterosexuales que suelen salir por locales de ambiente, ya que allí están totalmente a salvo del acoso de los hombres, aparte de que están rodeadas de chulazos.
Y por si eso no fuera suficiente, también hay que ver que la actitud de la gran mayoría de los gays no es de valentía ni de descaro. Al contrario. He visto muchísimas parejas de marcha la ultima vez que salí. Y sin embargo los únicos que se estaban dando el lote en mitad del local era una pareja heterosexual. Y esto no es la primera vez que lo veo. Casi siempre los que montan el follón no son los gays, sino todo lo contrario, como mucho se dan un par de besitos y poco más, pero lo que es meterse mano propiamente dicho no lo hacen si no están a oscuras.
Esto es algo que también me ha comentado un amigo, recientemente. Le resulta curioso ver que los gays no son capaces de ligar ni de hacer nada si no es en sitios oscuros y siniestros, tal y como se hacia en la época de la represión. Y no es porque les vayan a mandar a la policía, porque hay un montón de locales que se prestan al ligoteo y que no son oscuros. Son ellos mismos los que se reprimen y se esconden, porque se avergüenzan de lo que hacen. Un tío hetero piensa que le van a restregar por la cara su “orgullo gay”, pero no lo harán (excepto en pocos y contados casos) ya que no piensan como ellos.
Quiero concluir este artículo diciendo que los medios de comunicación no suelen ayudar a disipar estas diferencias. Al contrario lo único que hacen es crear estereotipos que son los que se tragan los heteros, pensando que el mundo es así, y no se dan cuenta de que al igual que no todas las playas están llenas de rubias siliconadas, ni de chulazos musculosos, no todos los gays son unos salidos con pluma y con ganas de que llegue la primera ocasión para vestirse de mujer. No somos unos devoradores de hombres ni nos pasamos el día confabulando la manera de que aquel compañero de trabajo que nos pone tanto caiga en nuestras redes. Aunque como en todas las cosas, la variedad de este mundo es lo que prima, siempre hay de todo, la cuestión es conseguir dar con lo que más se asemeja a nosotros mismos sin por ello rechazar lo diferente.
 
A Rey Muerto Rey Puesto
A pesar de que el título de este artículo os haga pensar o bien en el juego del ajedrez o bien a lo que sucede cuando se acaba una relación, no tiene mucho que ver. Más bien me refiero a la rapidez que tienen algunas personas en olvidarse del pasado y sobreponerse gracias a la facilidad de encontrar sexo que tiene el mundo del ambiente gay. Obviamente más que reyes hablaría de reinas, pero no quiero entrar en los tópicos más de lo que ya lo voy a hacer.
En el mundo de la purpurina y lo superficial, muchas veces me he preguntado si es realmente cierto eso que dicen de que todos los tíos buenos o están casados o son gays. Yo tengo algunas teorías. Pero ya las veremos más adelante. De todos modos muchas veces me pregunto, ¿es realmente el sexo algo tan genial como para pasar del resto? ¿Hay posibilidad de encontrar todavía gente que no piense con la cabeza de abajo? ¿Es posible ser gay y no ser un obseso sexual?
Bueno, lo primero es que mucha gente me dirá que eso del sexo está muy sobre valorado y que la mayoría de la gente no se la pasa despatarrado o en la cama. Pero solo basta con darse un paseo por las zonas de marcha o por cualquier Chat para ver que no es así. O mejor dicho, que la gente que no es adicta al sexo está en peligro de extinción. Claro que en este mundo hay de todo, pero la calidad no es lo que abunda.
Lo más evidente es salir a la calle y ver lo que hay. Tanto para heteros como para gays, lo cierto es que no puedes mirar a ninguna parte sin ver, bajo alguna forma, estímulos sexuales. En la publicidad, la ropa, la moda o los escaparates, siempre hay algo que nos incite a ser unos promiscuos. Pero los heteros lo tienen asumido, sin embargo los gays lo han asimilado como bien les ha parecido.
Si sales por el ambiente, la cosa se torna más fuerte, aunque tampoco sin llegar al porno, pero solo hay que ver como viste la gente para comprobar que todo exhala sexualidad. Pantalones ajustados a más no poder, cinturas tan bajas que se ve el tanga, camisetas estrechas para mostrar los pezones (lo siento chicas, pero habéis perdido el monopolio de los interruptores). La cosa es enseñar lo máximo posible para calentar al personal. Esto sería como si al salir de marcha por sitios comunes, todas las chicas fueran en minifalda y en escote, y con todo apretado.
La verdad es que no somos de piedra y al final terminamos calentándonos. ¿Y que hacemos entonces? Pues casi lo que haría cualquier ser de sangre caliente, probar a mojar el churro.
Sin embargo en el ambiente gay hay una doble moral bastante asquerosa, no por guarra sino por molesta. Por un lado la gente se viste y actúa como si buscase sexo a gritos, ya no tanto por la ropa, sino que en cuanto ponen a Shakira o a la Vellones, o cualquier tipo de canción de Reggeton, se menean como si estuviesen teniendo sexo con la persona de al lado o de delante. Luego se quejan de que uno vaya soltando la baba. Lo chungo es que luego si les pides tema te mandan a paseo. Porque han cogido la manía que tienen las mujeres a ir de caliente braguetas. Pero eso no es todo, porque los locales luego ofrecen la posibilidad de consumir y saciar esas necesidades, al poner cuartos oscuros y demás para que haya tema.
Todos dirán que ellos nunca han hecho anda en un CO, que si han entrado ahí es por reírse un rato de los salidos. Pero que ellos jamás harían guarradas ahí. Pero luego los ves salir, furtivamente con los pantalones algo desorganizados.
Los chats y las páginas de contactos han perdido su función de hacer que la gente se conozca de forma inocente, para servir únicamente de contactos sexuales. Aunque ellos digan que no, que buscan amistad, lo cierto es que está demostrado que dentro de las 5 primeras preguntas, hay alguna que se refiera al aspecto físico. Y digo yo que si lo que buscas es amistad, no debería importarte el aspecto de la persona. Pero como no es lo que realmente buscan... porque luego les pillas siempre. Como dicen por ahí, antes se pilla a un mentiroso que a un cojo.
Y si te metes en las páginas de contactos, la cosa es porque encima te ponen las imágenes. Es curioso ver lo incongruentes que son algunas personas, ya que no se corresponde el texto con la imagen que ponen en sus páginas. Muchos de ellos dicen buscar amistad, o pareja o simplemente charlar, y luego las fotos que cuelgan en la red son peores que las de las páginas porno. En alguna ocasión encontré incluso uno que decía que quería encontrar amigos y su foto era con un consolador ahí metido... obviamente me quedé pensando en qué tipo de amigos buscaría. Darse un paseo por esas páginas de Internet resulta lo más divertido, pero sólo si nos tomamos esas cosas con humor. Hay muy pocas personas que hace una página realmente coherente, en la que puedan salir desnudos pero ser consecuentes con lo que dicen que buscan. Pero la gran realidad es que al final todos van a lo que van, por mucho que digan que no. Y el problema es que no son sinceros, no admiten que tienen sangre en las venas y necesidades como todos.
Ahora bien, lo complicado del asunto es que en este ámbito de descontrol, encontrar pareja es lo más complicado que hay.
Primero es complicado porque con tanta oferta, prácticamente nadie iba a optar por la exclusividad duradera. De hecho se cumple eso que dicen de que cuando estas ocupado es cuando más ofertas tienes, aunque las ofertas sean casi constantes.
Hay una manía que tienen algunos chicos, que por lo visto la han heredado de las mujeres, y es que basta con que te vean inaccesible, es decir, con pareja, para que de repente sientan interés por ti. Es curioso que antes ni siquiera te hablaban, y ahora que no puedes hacer nada con ellos, se sienten irremediablemente atraídos por ti. Probablemente si caes en la tentación luego ya no les intereses, porque lo único que buscan es usarte y tirarte casi a la vez que el condón, cuando lo usan. Hay algunos chicos que se han vuelto unos profesionales en romper parejas, incluso saben como encontrar el momento y la situación oportunos para poder hacerte caer.
Y es que lo fuerte del asunto es que puedes tener sexo donde y cuando quieras. Tan fácil llega a ser que muchas parejas se buscan peleas ficticias para poder aprovechar de la excusa de que estaban separados para echar una canita al aire. Muchas veces cinco minutos después de que tu pareja se haya marchado de tu casa ya tienes a quien llamar para que “te consuele”. Incluso eso de “tomarse un respiro” se ha convertido en el eufemismo para no decir “voy a acostarme con otros pero no quiero ponerte los cuernos, así que lo dejamos unos días y cuando ya no me pique podemos volver como si nada”. Y esto es algo que niegan muchos, pero que es muy frecuente.
En las relaciones heterosexuales esto también puede suceder, también ellos o ellas pueden estar esperando a que haya alguna pelea tonta para romper y poder pegarle el polvo a esa persona que les mola, pero no es lo más común. Por lo general con las chicas es mucho más difícil mojar que con los gays. De hecho, ligar no tiene la misma intensidad en ambos mundos. Con una mujer una simple conversación ya es ligar, pero con un gay ligar es ya irse a la cama. Cuando en el otro caso eso sucedería después de varias citas. Y eso con suerte.
Esta claro que en una cita de gays si no hay sexo el primer día entonces es que no lo va a haber, la cosa es dura pero es así. Y está claro que hay casos en los que no tiene por qué suceder, pero os aseguro que lo más normal es que haya tema en la primera cita. Incluso la mayoría de los casos hay tema antes de la cita.
El sexo se convierte pues en el eje de una relación. Más allá del afecto, de la intimidad o de la confianza. Si bien en las parejas heterosexuales esto puede suceder, cuando se pasa el calentón, hay más cosas que compensan el seguir juntos, como puede ser el afecto, la intimidad, la comodidad o lo hijos. Como los gays no pueden procrear, pues lo de los hijos no sucede. Entonces cuando se acaba la pasión, no suele quedar nada que les ate, sino todo lo contrario.
Muchos piensan que atarse a alguien de por vida o por mucho tiempo cuando puedes cambiar de pareja cada x tiempo (medido en días o semanas como mucho) es una chorrada. Cuando eres joven es cierto que quieres ir de flor en flor, en plan abejita, pero eso se suele pasar. Lo que no es normal es convertirse en una abeja adicta a las flores de 40 años. Porque muchos tienen ya 45 años y siguen en el mismo plan que cuando tenían 20 años, lo cual es muy triste. No aspiran a nada más que eso en su vida.
Conozco un chaval que me decía que él no busca relación estable, sino múltiples relaciones esporádicas, porque le gusta mucho el sexo, y lo único que quiere es pasarlo bien. Textualmente me ha dicho que no quiere relaciones serias porque eso conlleva responsabilidades que no quiere asumir aún (y ya tiene más de 35 años). La verdad es que luego se queja de que la peña es muy fría y de que no son nada cariñosos para pegar un polvo. Pero bueno, eso a mí no me sorprende. Si lo único que buscas son cosas superficiales y fáciles, luego no te quejes de la falta de resultados óptimos y satisfactorios.
En esta misma línea conozco a otro que nunca repite dos veces con la misma persona. No sé si os podéis imaginar lo que esto supone para una persona de casi 40 años. Básicamente viene a decir que se habrá acostado con un número enorme de tíos ya que no es una persona poco activa sexualmente sino todo lo contrario. Probablemente el hecho de vivir en una ciudad con mucha afluencia de turistas es algo que le facilite esa tarea. Es fácil no repetir puesto que siempre hay carne fresca por probar.
Estos son dos ejemplos ago extremos, pero como ellos hay un montón de gente. También conozco a otro chico de más o menos mi edad que ha dicho que es demasiado joven para tener una relación seria, además que como está muy bueno, no sería justo para con los demás chulazos que le saquen del mercado. Vamos, que quiere ver mundo, o mejor dicho ver p*llas. Y como él hay mucha más gente, estos sí que abundan. Lo cual es normal. Cuando se es joven hay que disfrutar de esa juventud y vitalidad y conocer lo que nos ofrece el mundo. Lo malo es cuando esta actitud se prolonga en el tiempo.
Con esto parece ser que hemos desvelado el secreto de por qué todos, o la gran mayoría de gays, pasan de los 30 sin que les salga la barriga cervecera o se pongan como focas. Está claro que si quieren seguir manteniendo una vida de Don Juan ligón a los 40 años, no pueden permitirse el lujo de dejarse llevar por la grasa. Al contrario han de poder lucir tipazo, ya que no tienen la seguridad que tienen los heterosexuales, que una vez que están casados ya no necesitan cuidarse porque saben que eso es de por vida. Los gays por el contrario han de estar a la última y en forma constantemente porque el mercad es muy cruel, y hay que ser lo mejores para poder f*llar.
De ahí que ellos siempre se cuiden más que los heteros. Necesitan seguir en la cresta de la ola, no porque quieran o porque les guste, lo cual es muchas veces la razón, sino porque no tienen más remedio. En sus relaciones saben que no van a ser hasta que la muerte les separe, a no ser que sea un accidente repentino, pero a lo que me refiero es que no van a envejecer juntos ni terminar su vida juntos, ya que antes de que esto suceda se habrán aburrido el uno del otro y se habrán puesto los cuernos antes de acabar separándose para irse a probar cuerpos nuevos.
Me diréis que sí que hay parejas que duran mucho tempo. Es cierto, aparte de las excepciones a la regla, que siempre las hay, están aquellos que logran superar la monotonía de la vida en pareja, ya sea porque se quieren o porque son una especie de sociedad anónima o empresa y que saldrían perdiendo si se separan. Estos son los que buscan luego cualquier manera de sobrevivir, ya sea dándole morbo en exceso a la relación o buscándose nuevas formas de diversión. Pero el caso es que no tiene los vínculos que unen a los heterosexuales, por lo que sus relaciones se deterioran mucho más rápidamente. Al final se aburren en la cama, y como sus vidas giran alrededor del sexo, pues recurren a los tríos, los intercambios o los cuernos en plan “mientras que yo no me entere no me importa lo que hagas”.
Sin embargo no quiero perder la esperanza de que haya personas que aun sepan lo que es una relación de pareja. Personas que a pesar de que les guste el sexo, no hagan que su vida gire alrededor de su p*lla. Personas que sean creativas y sepan superar el fin de la pasión, o por el contrario hacer que ese final no sea algo perceptible. Puesto que los gays no podemos procrear como lo harían las parejas heterosexuales, y no quiero meterme en polémicas con el tema de la adopción, hay que tener en cuenta que nuestras relaciones son mucho más frágiles, pero no por ello imposibles. Hay que conservar la esperanza de que aun queda gente decente y cuerda que nos puede aportar todo lo que nos merecemos, y que no vamos a acabar solos.
 
En La Salud Y La Enfermedad.
Esta frase la hemos oído todos al menos un buen par de veces ya que es la que la Iglesia utiliza siempre en las bodas para recordarnos que la pareja está para cuando las cosas van bien y para cuando van mal. Pero no solo se trata de temas de salud, sino tamben de salud mental, es decir de manías y de cosas que tenemos todos, de traumas y de comeduras de coco, de fobias, de gustos y de vicios.
En el mundo del año 2007, la gente está cada vez más tronada. No aceptamos aquello que nos resulta difícil o diferente, rechazamos a las personas que no son como nosotros y creamos guerras para obtener por la fuerza lo que no podemos conseguir con la inteligencia o el diálogo. La gente se queja de que está sola, los gays de que no encuentran pareja, las mujeres de que se les pasa el arroz y los hombres de que las mujeres son unas estrechas.
Muchas veces no tenemos tiempo de detenernos a pensar en todo lo que nos rodea y en las cosas que nos suceden hasta que la naturaleza se encarga de obligarnos a abrir los ojos. Una de esas ocasiones es cuando estás enfermo y no tienes más remedio que parar y ver las cosas que no querías o no podías ver. Son esas ocasiones de pausa forzosa que aprovechamos para darnos cuenta de lo que realmente queremos y de lo que somos. Es en esos momentos de descanso que podemos ver la perspectiva de ciertas cosas.
En este mundo de contradicciones y de violencia, ¿queda todavía gente buena? Y si realmente la hay, ¿es posible que aun esté incorrupta? ¿Es cierto que haya personas que nos quieran en la salud y en la enfermedad? (y no hablo de nuestras madres)
Seguramente algunos os preguntéis por qué de repente sacar el tema de las enfermedades en este blog. Pues bien, la razón es que la semana pasada pillé un buen resfriado y eso me dio qué pensar. Para muchos eso es algo normal, pero para mí era la primera vez que estaba tan enfermo de algo tan tonto. Todos los años he pillado algún resfriado de estos que son unos cuantos mocos, algo de tos y un poco de dolor de cabeza. Pero 39º de fiebre no los he tenido muy a menudo, y menos durante 3 días seguidos, por lo que me resulta bastante novedoso. Y más aun lo de compaginar eso con el trabajo.
En esos momentos en los que el cuerpo nos falla es cuando nos damos cuenta de lo poquita cosa que podemos ser. Por lo general todos sentimos el deseo de estar acompañados por alguien que nos mime y nos ayude a sentirnos bien, así como lo hacia nuestra madre cuando éramos pequeños. Alguien que cuide de nosotros cuando no somos capaces de hacerlo por nuestros propios medios. Pero esto no siempre es posible. De hecho algunas personas han desarrollado una aversión tremenda a ser vistos en situación de inferioridad o que cuiden de ellos. Si intentas prestarles ayuda se rebotan contra ti. Otras personas por el contrario son muy agradecidas.
De ahí que haya dos tipos de pacientes. Los buenos y los insoportables. Los primeros son aquellos que no te traen problemas, que se dejan llevar, que no se quejan y que no molestan. Son muy agradecidos. Hace todo lo posible por facilitar el trabajo a quien les debe de ayudar.
Los segundos son aquellos que por querer evitarte problemas pueden llegar a generar unos aun peores. Evitan por todos los medios que puedas serles útiles y te rechazan todo tipo de ayuda. Al final terminan haciéndote sentir mal, cuando lo único que tú quieres es ser una buena persona. Hay casi perseguirles y obligarles a dejarse tratar. Muchas veces hay que verificar que sigan los tratamientos, porque si por ellos fuera se dejarían morir, o bien son tan fuertes que están por encima de todo eso.
Otra variante de esta gente son aquellos que cuando están mal te tratan fatal. Estos se dejan ayudar, pero al final dejas de prestarles ayuda porque no eres ni una niñera, ni una enfermera, ni un esclavo. Cuando vienen a verles sus amigos son todo risas y alegría, pero tú, que eres quien estás al pie del cañón no mereces ni las gracias, sino que debes de ser aún mejor y trabajar más porque nunca será suficiente. Todo lo que hagas se quedará corto. Sus amigos van y vienen y no tienen que tragar con esa ingratitud.
Pero no todo es hacer de enfermero. A veces te das cuenta, en la enfermedad de las personas que valen la pena y de las que no. Ahí es cuando ves los que son tus amigos de verdad. Se supone que los amigos verdaderos te irán a ver al hospital, se preocuparán por ti, e incluso les da lo mismo si por estar contigo luego pillan esa gripe que te ha tenido 3 días volando de fiebre.
Obviamente hay enfermedades que no quieres que te contagien, y entonces evitas ver a esa persona. Pero también hay que tener en cuenta de que si tú eres el amigo que está enfermo, tampoco se la querrás pasar.
Luego en el mundo del ambiente hay temas muy curiosos acerca de las enfermedades. Parece que los baremos son otros.
Por ejemplo, cuando visitas las paginas de contactos, lo que la mayoría de personas solitarias o en pareja busca es sexo. Y por mucho que lo nieguen, que digan que buscan amistad, pareja o solo divertirse, buscan sexo. Y el sexo, como forma de contacto físico conlleva ciertos riesgos. Para eso se curan al decir que buscan gente sana.
Esa frase siempre me ha hecho gracia, porque no sé como definen a una persona sana. No sé si se trata de una persona que se lava todos los días, que se cuida y que no tiene enfermedades o bien si es una persona que no está chiflada. Otra cosa que me hace gracia es que no creo que haya nadie que pida encontrar una persona enferma para pegar un polvo. Aunque de todo hay.
Hay enfermedades que se notan a la vista y otras que no. Si estas resfriado no puedes engañar a la gente que te rodea, por mucho Frenadol que tomes. Pero si tienes enfermedades más graves e internas (no me refiero a las de la piel) es muy fácil engañar a los demás. Yo estoy seguro de que muchas de esas personas “sanas” que vemos en esas páginas de contactos pueden tener el Sida, la sífilis o cualquier otra enfermedad peligrosa. Todos nos hemos topado con algún chico que parece tener buena pinta y luego resulta que tiene algún oscuro secreto.
Un amigo me contó que una vez se lió con un chaval súper majo, guapísimo y buenorro, pero que cuando le metió mano al culo casi le da de todo porque el chaval padecía de condilomas. En otra ocasión, otro amigo me contó que había pillado ladillas por haber estado con un chaval del mismo estilo que el anterior, que no decía estar afectado de nada, y que además su aspecto exterior no parecía delatar.
Pero aparte de la gente que tiene sus cosillas, que en el fondo podemos llegar a aceptar según el grado de intimidad o de afecto que tengamos con ellos (en un caso un chico con el que salía pilló ladillas antes de que nos conociésemos y no por ello lo mandé a la hoguera), hay gente que va más allá. Si bien debemos aceptar a nuestra gente querida como es, y si se ponen enfermos apoyarles y cuidar de ellos, hay gente que busca jugarse la vida de forma estúpida.
Siguiendo en la línea de las páginas de contactos, hay una serie de personas que buscan contactos sexuales sin precaución. Es decir que quieren que se los follen a pelo, o por el contrario hacerlo ellos de esta manera, incluso buscan otro tipo de prácticas que conllevan ese tipo de peligros, porque les da morbo. Yo creo que esta gente no está bien de la cabeza, supongo que será de esos que no son “sanos” como dicen en esos medios.
En una ocasión conocí a un chico por Internet que me decía que a él le daba igual con quien hacerlo, porque le gustaba la idea de que acabasen dentro suyo y sin condón. Mi respuesta fue que hoy en día no debía ni fiarse de nadie ni arriesgarse así, sobretodo porque el chaval tenía 18 años. Le hablé de las enfermedades de transmisión sexual y demás. Su respuesta me quitó las ganas de seguir hablando con él, ya que me dijo que en el caso de pillar el Sida, que por lo visto es la única enfermedad que existe para él, se iría al médico y después de tomarse un par de pastillas ya está, como total ya no es una enfermedad mortal en el primer mundo... yo no sé si es que hay gente que no aprecia la vida, si es que son muy ignorantes o bien si es que se aburren en este mundo. Pero está claro que no es lo peor que he visto en la vida. Casos de gente que lo hace sin saber con quien y sin tomar precauciones conozco demasiados y demasiado espeluznantes para relatarlos aquí. Luego algunos pocos se lamentan, porque lo más preocupante es que la gran mayoría ni siquiera se inmutan.
No sé si es que esas personas han descubierto el secreto de cómo no caer enfermos nunca, porque si es el caso me gustaría saberlo y poder compartirlo, porque a nadie nos gusta estar en cama. Nade es feliz con fiebre, a no ser que gracias a ellos vaya a cuidarte alguien especial. Que a veces merece la pena.
En mi caso he de decir que no hay mal que por bien no venga. Y si la semana pasada estaba hecho polvo y por eso este fin de año lo tuve que pasar en el sofá, viendo la tele, he de admitir que el plan alternativo a la marcha desenfrenada del año nuevo era genial. Lo pasé con C. en mi casa, en el sofá, viendo la tele, y bien calentitos.
Muchas veces las cosas suceden por una razón que desconocemos, porque han de ser así. Hemos de buscar siempre la parte positiva de lo que nos ocurre porque siempre la hay. Y muchas veces cuando enfermamos no somos capaces de darnos cuenta de que puede ser que nuestro cuerpo nos pide un descanso, o nos pide que le demos un respiro. En otras ocasiones no es el cuerpo sino el universo el que nos dice que tenemos que disminuir la velocidad y ver lo que es realmente importante. Y otras veces simplemente nos permite trabajar nuestro lado humano, tanto dejándonos ayudar como ayudando a los demás.