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Khayman en la Ciudad
Comentarios sobre la vida
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Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
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Beauty On The Fire
Después de mi último intento de tener una relación, que fue un fracaso peor que el del último disco de Carla Bruni, me he puesto a pensar en las reglas del juego que me toca jugar, y en las cartas de las que dispongo. Me ha quedado muy claro que no puedo pensar como he venido haciéndolo hasta ahora porque voy a pegarme batacazo tras batacazo. Parece ser que el mundo heterosexual y el mundo homosexual son mucho más diferentes de lo que pensaba en un primer momento.
Si bien en verano las relaciones se acortan, mueren o por el contrario crecen, después de mi última experiencia, que relato en el artículo anterior, pensaba que con un pensamiento positivo y proyectando esa energía a los demás sería suficiente para obtener lo que quería, pero no es el caso. Llegados a este punto me pregunto ¿Cuáles son las reglas del juego? ¿Qué demonios le pasa a los gays que son tan inaccesibles y reacios a tener pareja? ¿Tendré realmente un final feliz como en los cuentos de hadas? ¿O por el contrario estoy condenado a vivir una vida de frivolidad y soledad continuas?
Según mi experiencia con el mundo heterosexual, a través de mis amigos y amigas, de la gente que tengo a mí alrededor, mis compañeros, mi familia, la proporción de suerte a la hora de conseguir a alguien no es tan grande como en el mundo gay. Por el contrario se mide con unos cánones generales para todos y con ellos se puede determinar si alguien es un buen partido o no.
Y va como sigue. Si eres mujer, simplemente con estar buena puedes conseguir a quien quieras. Si estas buena, y eres una tía maja, entonces no sólo los consigues sino que encima se quedan contigo. Y si además de eso eres cariñosa, se casan contigo. Obviamente las cartas nunca son así, y hay que hacer compensaciones entre la amabilidad, la belleza, el cariño y demás, porque Elsa Pataki solo hay una. Las demás se lo tienen que currar, pero vamos, que siempre tendrán alguna cualidad que haga de ellas un buen partido.
Pero voy a hablar de los hombres, porque es lo que mejor se me da. Si el tío está bueno, no hace falta que sea un chulazo, tiene un buen trabajo, tiempo libre, algo de coco, entonces estamos hablando de un partidazo. En este caso viene a ser como en el anterior, si no reúne todas esas cualidades tiene que jugar con las ventajas que le haya dado la naturaleza, puede que sea poco agraciado pero una bellísima persona, o por el contrario un bombón, pero algo simple... pero independientemente de cómo sea, siempre encontrará la horma de su zapato.
En el mundo gay, ese tipo de reglas no funciona, la única cualidad que vale es si sabe chuparla bien, si sabe petar bien o poner el culo como es debido, y nada más. Incluso iría más lejos. No sólo ha de ser bueno en la cama, sino que además ha de saber retirarse a tiempo y no dar la tabarra después.
Parece ser que con ellos, siempre hay alguna pega. Nunca llueve a gusto de todos. Si es muy romántico es malo, si le gusta el sexo entonces es un putero, y por lo tanto malo, si es muy alto mal, y si es muy bajito mal. Si es bellísima persona no da morbo, por lo tanto no interesa como pareja, porque el sexo es fundamental. Si es un cabronazo sólo sirve para follar, pero no como pareja porque te va a putear. Y si sabe tener ambas cosas en cantidades parejas, entonces te asustas porque es demasiado bueno para ser cierto.
Y ahí es donde voy a la parte que más rabia me da. En esta vida parece ser que mi consejo a los gays es el siguiente: mucho cuidado con lo que deseas porque podrías conseguirlo.
No es la primera vez que me pasa que conozco a alguien que dice buscar algo serio, que está harto de lo mal que lo ha pasado y de no tener suerte en el amor. Resulta que congeniamos de maravilla, vamos, que podría decir que estamos hechos el uno para el otro sin miedo a parecer cursi. Y sin embargo cuando se ven el toro de frente, en lugar de tomarlo por los cuernos salen como alma que se lleva el diablo. Porque, según ellos, han sufrido tanto que no quieren volver a pasar por ahí nunca más. Pero eso sí, quieren tener pareja... es decir, que quieren la tortilla sin romper los huevos y sin tener que pagar por ella. Porque en el fondo la vida que llevan, similar a la del abejorro, de flor en flor, es mucho más tranquila sentimentalmente que la que podrían tener. Y ser feliz tiene un lado que no quieren asumir, y es que puedan perder esa felicidad.
Porque está claro que nadie es virgen, a todos nos han roto el corazón, y a algunos de unas formas realmente crueles, y sin embargo seguimos al pie del cañón, intentándolo a ver si la suerte cambia. Pero los cobardes, como siempre, son los que al final nos terminan haciendo daño. Y parece ser que la cobardía es lo que más abunda entre los gays. Luego dicen que si los heteros son unos reprimidos, que si los bisexuales son unos amargados y unas gallinas, pero no se miran a sí mismos. Tienen tanto miedo a tener una relación, a poder sentir algo, con todas las consecuencias que eso conlleva, que prefieren vivir una vida sin responsabilidades, llena de sexo, donde este último es su verdadera droga, con tal de no llegar a sufrir una vez más.
Tengo amigos heterosexuales a los que han puteado de una forma indecible, mujeres que se han divorciado después de una vida horrenda con sus maridos, y que habían perdido parte de la esperanza, y que hoy en día están felices con sus parejas. Hombres cuyas mujeres son unas autenticas harpías. Madres cuyos hijos son unas garrapatas. Y sin embargo siguen intentándolo. Esto es algo que no he visto en los gays. Todos al final han tirado la toalla. Les han roto el corazón un par de veces y ya está ahora les toca a ellos repartir el jarabe de palo. Y bueno, eso lo entiendo, porque el universo ha de estar en equilibrio, y el mal que te hagan al final se vuelve contra esa persona. Pero si no estás dispuesto a arriesgarte, no hagas que los demás creamos que hay esperanza.
La excusa que me dio el último es que a pesar de que le gusto, porque eso se nota a kilómetros, que no está seguro y que no quiere arriesgarse una vez más. Que el roce hace el cariño, y que debemos ir conociéndonos poco a poco. Lo cual es cierto, pero cuando la otra persona vive a más de 1000 km ya me diréis como c*ño vas a tener roce con esa persona. Porque que yo sepa el MSN todavía no tiene esa opción. Lo que sí pude percibir y que me confirmó de cierta manera, es que tenía pánico a estar conmigo, porque se dio cuenta de que después de tanto que le habían puteado era posible que fuese feliz conmigo. Lo cual es el primer paso al fracaso (según él) ya que sentir conlleva poder sufrir. Es decir que si sus ex parejas le hicieron daño, yo tengo que pagar el pato. Muy bonito.
Parece ser que el precio que han tenido que pagar por sobrevivir es renunciar a sus corazones. Lo cual es una lástima y no me lo termino de creer. Esto lo he sometido a la opinión pública de mis amigos. Sobre todo los heteros. Y todos han coincidido en lo mismo. Por un lado lo de siempre, que no entienden ese comportamiento. Porque para ellos, alguien que dice buscar pareja lo intenta, y si no funciona, por la razón que sea se habla y ya está, pero el salir corriendo es de cobardes. Las cosas no tienen por qué salir como uno quiere, y muchas veces intentas que algo funcione y no es el caso. Pero lo intentas. Lo siguiente que me han dicho es que no entienden es qué valores tienen los gays. Porque para ellos alguien más o menos bien físicamente, con estudios, trabajo fijo, dinero, buena presencia, cultura, cariñoso, y buena persona no debería de tener tanta mala suerte en el amor. Aunque parece ser que la suerte es inversamente proporcional a las cualidades que tengas, al menos en este mundillo. Lo que tengo muy claro es que si me fuesen las mujeres mínimamente ya estaría casado. Y no hablo solo por mí. Conozco a muchos que piensan como yo. Lo malo es que muchos de ellos, luego se quejan y lloran porque no tienen a nadie y cuando les sale una oportunidad la dejan escapar. Hasta que llegue el día que no vuelva a pasar el tren por esa estación y se lamenten de verdad de haber perdido la ocasión.
Mi conclusión es que la belleza física no sirve de nada si no es para pegar más polvos, al menos en este mundo, ya vaya acompañada de la interior o no. Al final por mucho que se quejen son más superficiales que los heterosexuales. Tanta ropa de marca y depilación es lo que conlleva. Lo único que importa es el cascarón y lo que sepas hacer con él, lo que haya dentro no tienen importancia, porque no se tomarán el tiempo de conocerlo. De hecho, mejor si no hay nada, porque si hay algo podría gustarles y eso es malo, porque eso les llevaría a tener sentimientos y los sentimientos conducen al amor, y el amor al sufrimiento. Es el mundo al revés.
Por supuesto que estoy cabreado. Me he dado cuenta que aquellos que dicen buscar algo serio son más peligrosos que los que van a lo que van. Porque la sorpresa si te la dan los segundos puede ser buena, pero los primeros pueden joderte... como bien dije en mi anterior artículo, tal vez con ellos sea mejor esperar únicamente una relación pasajera de verano, porque para lo demás no sirven. Al final la belleza, sea cual sea, termina en el fuego.