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Khayman en la Ciudad
Comentarios sobre la vida
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Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
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La Soledad
El otro día hablé con mi hermana, que está viviendo fuera con una compañera de piso amiga suya, y me contó que su amiga se ha echado novio y que ahora pasa de ella y que se siente muy sola. Desgraciadamente eso es lo que suele pasar cuando los amigos se ponen a salir con alguien. Nos quedamos solos. Y entonces debemos buscarnos la forma de rellenar ese vacío que nos dejan. Lo cual es algo inevitable, porque hagamos lo que hagamos siempre terminamos solos, de ahí que haya siempre que pensar que igual no es algo tan negativo, o que por su carácter ineludible debemos aceptarlo y hacer con ello.
En un mundo en el que las relaciones sociales son cada vez menos fuertes, ¿debemos acostumbrarnos a nuestro mundo interior? Dicen que el ser humano es un ser social, ¿Qué hay de cierto en todo ello? La gente dice que para que nos quieran los demás debemos querernos a nosotros mismos, pero digo yo, la finalidad es que nos quieran otros, ¿qué pasa si nos quedamos solos? ¿Cuándo dejamos de querernos y nos hacemos ególatras?
Algunas personas consideran que la soledad es el peor castigo que les puede caer encima, casi peor que eso de arder eternamente en el infierno. Por lo general son aquellas personas que tienen una vida social muy movida, que siempre están rodeados de amigos, de gente, y que siempre están haciendo algo. A primera vista eso es envidiable, porque no todos tenemos la suerte de conocer a tanta gente, o de ser tan sociables como para que siempre haya alguien que quiera estar con nosotros. No todos tenemos la suerte de conocer esa cantidad de gente como para que siempre haya alguien dispuesto y con tiempo libre para que no nos aburramos.
Esa es la cara pública de la moneda, la cara oculta que no nos quieren mostrar es otra totalmente diferente. Esas personas que siempre están rodeadas de gente, a todas horas del día, y sea el día que sea, no son más felices por ello. El problema que tienen es que cuando se quedan solas se les cae el mundo encima. Son gente que no es capaz de quedarse con su pareja o bien en solitario, porque se agobian, no soportan la soledad y más aun, no se soportan a sí mismas, por eso esa necesidad de compañía. De esa forma no tienen que ocuparse de su mundo interior, ni de sí mismos, porque siempre serán el reflejo de lo que ven los demás en ellos y no de lo que realmente son.
Luego por otro lado estamos las personas que no somos tan simpáticas ni tan sociales, y a las que nos cuesta relacionarnos en grupo, o a veces en pares. Por lo general no somos capaces de estar con más de 3 personas a la vez con lo cual solemos ser los electrones de los grupos de amigos, es decir que cuando necesitan más gente nos llaman, y cuando no, pues pasan de nosotros. Eso no es del todo malo, porque nos permite concentrar nuestra energía en pocas personas, pero hacerlo de forma satisfactoria y más dedicada. Es decir que aquellos que serán nuestros amigos se llevaran todo lo bueno que podemos ofrecerles.
El problema viene que no siempre están disponibles cuando les necesitamos, de ahí que muchas veces nos toque o bien recurrir a amigos de clase B, es decir aquellos que no lo son, peor que por cortesía llamamos amigos, o bien nos quedamos solos.
Si fuésemos del grupo de personas súper sociables, como el que dije anteriormente, eso equivaldría ala muerte. Pero a nosotros lo de quedarnos solos no es algo que nos resulte tan extraño ni tan terrible. De hecho, a muchas personas les resulta más cómodo que estar con mucha gente, y a veces lo prefieren. Siguen al pie de la letra el dicho de que “más vale solo que mal acompañado”. Lo cual no es del todo mentira, porque a veces lo único que conseguimos al estar con tantas personas es alejarnos de nosotros mismos, porque no aguantamos nuestra presencia.
Cuando nos quedamos a solas es cuando realmente sabemos como somos. Es cuando debemos dedicarnos a hacer lo que nos gusta y a ser quienes somos realmente, y a muchas personas no les gusta como son. No saben divertirse solas, o no se caen bien. Entonces no pueden disfrutar del tiempo libre que tienen para ellas mismas sino que tienen que rellenarlo con la presencia de gente que llene sus vacíos.
La energía que se emplea en mantenerse acompañado es algo tremendo, porque de alguna forma siempre estamos destinados a quedarnos solos. Cuando nuestros padres se iban al trabajo y nos dejaban solos ya nos estaban preparando para ello. Claro que nos dejaban con algún familiar o una niñera, pero muchas veces no bastaba. Los hermanos no siempre están cuando les necesitamos, la familia tampoco, y los amigos muchas veces tienen sus propios compromisos. Debemos de estar preparados a afrontar el mundo a solas. Es algo inevitable, pero algunas personas no lo admiten y se pasan la vida buscando gente que ocupe los momentos de tedio, sea como sea.
Lo que debemos tener en cuenta es que muchas de las cosas que nos pasan en la vida y que tenemos que afrontar, lo debemos hacer nosotros solos, y que muchas veces es la mejor manera de hacerlo. Es cierto que los amigos nos ayudan muchas veces a pasarlo menos peor, pero aun así no hay mayor logro que el conseguir algo sin ayuda de nadie. Todos sabemos que si resolvemos un crucigrama nosotros mismos tiene más mérito que si lo hacemos con algún empujoncillo de otros. Lo mismo pasa con el resto de cosas en la vida.
Hay ciertas situaciones en las que nos cuesta aceptar afrontarlas solos, o mejor dicho que nos dan pánico. Una de ellas es el cine. A muchos nos cuesta eso de ir a ver una película a solas, cuando es una de las mejores ocasiones que tenemos. Nos fijamos simplemente en el aspecto externo del acto, es decir tener que ir a comprar una entrada y luego sentarnos a solas en la oscuridad. Pero no nos acordamos de lo satisfactorio que puede ser esa actividad. No tenemos que pelearnos con nadie ni echar a suertes qué película vamos a ver. Podemos decidir ver la que queramos sin rendirle cuentas a nadie. Y si es mala no podemos echarle las culpas a nadie, al igual que nadie nos dirá que por culpa nuestra ha perdido 5 euros más dos horas de vida, que podría haber dedicado a otra cosa. Y los comentarios finales lo podemos hacer igualmente con el vecino. En algunas ciudades hay salas de cine conocidas porque no van sino personas solas a ver las películas, y eso suele pasar cuando se trata de cine de autor o versiones originales, que por lo general nadie quiere ir a ver y que aunque nos hiciera ilusión, nos vamos a tener que perder por no tener el valor de afrontar la soledad de la sala de cine.
Otro momento que no nos gusta asumir a solas es la comida. A muy poca gente le hace gracia eso de ir a un restaurante y pedirse de comer para uno sólo. Pero a fin de cuentas pasa lo mismo que con el cine, nos olvidamos de la finalidad de ese acto, es simplemente comer, nada más. Por lo tanto solo basta con pedir la comida, comer y cuando has acabado te vas, y ya está. No tiene más misterio y te evitas conversaciones con la boca llena, o tener que hablar cuando lo único que quieres es satisfacer tu apetito.
Por último está lo de salir uno solo. A muchas personas les agobia eso de ir a un pub y de sentarse en la barra a beber o a pasar la noche solo, pero es lo que la mayoría de gente hace. Si nos fijamos a nuestro alrededor, veremos que hay muchas personas que han tenido el valor de salir de marcha solas, y no se lo pasan peor que si hubiesen salido con más gente. La ventaja que tienen es que son libres de hacer lo que les plazca. Cuando quieren cambiar de local no tiene que consultarlo con nadie sino que simplemente se van, cuando quieren bailar lo hacen y cuando ya es hora de retirarse no hace falta poner excusas ni pedir permiso a nadie, te vas y punto. La otra ventaja que tiene es que puedes ir adonde quieras, no tienes que aguantarte la música que no soportas de ese local, simplemente porque a tus amigos sí les guste. Si no te gusta cambias, y puedes irte a aquel antro que tanto te gusta, sin que nadie diga nada al respecto. Eres libre de hacer lo que quieras sin tener que pedir la opinión de los demás, con lo cual sales ganando, y fortaleces tu propia personalidad.
A veces, sin embargo, no nos queda más remedio que pedir ayuda, porque no somos capaces de hacerlo solos, pero hay ocasiones en las que pedir ayuda es algo inútil, que solamente nos va a traer más problemas. De ahí que muchas veces tengamos que recurrir a nuestra fuerza innata para poder salir de ciertas situaciones o solucionar ciertos follones en los que nos hemos metido solitos.
Cuando llegamos a la madurez, lo que más deseamos es ser independientes, que nuestros padres ya no estén todo el día detrás de nosotros, porque queremos demostrarles que sabemos valernos por nosotros mismos. Esto es algo que queremos cuando cumplimos cierta edad, y que, sin embargo, luego no queremos aceptar. Queremos ser independientes, pero luego cuando tenemos algún problema siempre contamos con que alguien venga a nuestro rescate, y las cosas no son así. En la vida, la mayoría de las veces estamos solos y debemos poder sobrevivir así.
Además es muy satisfactorio poder afrontar las cosas sin necesidad de que otras personas se vean involucradas en ello, de ahí que a veces esos momentos de soledad nos sirven para hacernos más fuertes y mejores personas. Pero no olvidemos que a veces nos tienden la mano para ayudarnos y la rechazamos por pura soberbia. Es muy bonito ser una persona fuerte, pero no somos infalibles ni perfectos, por lo que a veces debemos aceptar que nos echen una mano. Hemos de aprender cuando podemos sacarnos las castañas del fuego y cuando no tenemos lo que hace falta para ello, ser humildes y aceptar que nos ayuden.
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