Los Infieles
Según el diccionario se les dice infieles a aquellas personas que no profesan la religión verdadera, o que no son fieles ni que respetan la verdad o la veracidad. Es decir aquellas personas que engañan a su pareja con otro u otra. La cuestión es que si bien en la antigüedad a los infieles se les castigaba y se les obligaba a seguir la “religión verdadera”, aunque no lo fuese, hoy en día esto ya no sucede. La fidelidad, al igual que la religión, ha pasado a ser una cuestión ética y que, por lo tanto, mucha gente se pasa por la galleta, la respeta cuando le viene bien y pasa de ello cuando no le conviene.
En un mundo en el que la teoría de la relatividad es algo de actualidad, ¿se puede relativizarlo todo? ¿Somos los humanos seres infieles por naturaleza? ¿Podemos estar con una sola persona sin que nos pique el gusanillo de la curiosidad? ¿Qué hizo el gato para que se lo cargase esa curiosidad? ¿Somos capaces de conformarnos con lo que tenemos y ser felices con ello?
Lo primero que la gente intenta diferenciar es el tipo de relaciones que existen, la mala prensa y la habilidad que tienen muchos a contar sus vivencias hace que el mundillo gay sea considerado como el más infiel de todos. Con esto no digo que no sea cierto en parte, pero si que se nos olvida una parte muy importante de la sociedad heterosexual que llega a niveles de perversión que ni nos entran en la cabeza.
Es cierto que los gays son reputados por ser unos promiscuos, pero en este mundo hay de todo, y antes de tirar la piedra y esconder la mano, quiero que quede claro que me refiero en términos generales, no quiero que nadie se sienta ofendido ni nada de eso porque no es mi intención. Como en cualquier tema, hay de todo en la viña del Señor, por lo que al igual que hay gays muy promiscuos, también hay heterosexuales muy puteros y homosexuales muy fieles y puritanos.
Dicho esto me gustaría entrar más en el tema de la fidelidad. Si bien, dicen que el amor y la pasión son simplemente sentimientos perecederos, y con fecha de caducidad, que estudios carísimos en universidades de renombre tratan de establecer. Algunos estiman que dura un par de años, otros que 4 o que 5, pero a fin de cuentas, en lo que todos están de acuerdo es que el amor se acaba, o mejor dicho que la pasión se termina y deja paso a otras cosas que son menos fogosas pero igualmente satisfactorias, aunque no para todo el mundo. Al final digan lo que digan esto puede ser variable. Todos conocemos parejas, o si no, al menos las hemos visto en los relatos de historias de vida, que han vivido siempre enamorados de su cónyuge y que dicen que el secreto es evitar la monotonía. Bueno, sobre esto ya entraré más adelante. Pero a lo que quiero ir, es que por mucho que digan los estudios, es cierto que hay personas para las que la pasión no tiene fecha de caducidad.
Si bien he hablado de pasión, es porque considero que es uno de los pilares fundamentales de los que depende la fidelidad de las personas. No es el único, pero si es uno de los más importantes. Al menos en lo que yo conozco, la excusa para poner los cuernos siempre es la misma, o al menos a mi siempre me vienen con la misma: “en la cama él o ella no me satisface y busco algo de emoción”. Por lo tanto queda claro que es un factor a tener en cuenta.
Pero el problema es que al final todo nos aburre, porque aunque seas la hostia en la cama, siempre habrá algo que a la otra persona le guste y que tú no hagas, y al final caerá en la tentación. Y si no es por ese sector de la vida, siempre hay una excusa. Siempre hay una razón de peso para poner unos cuernecillos. Pero cuando la cosa se pone seria ya no se trata de unas protuberancias en la cabeza, sino de una traición a la persona que deposita en nosotros su confianza.
Reconozco que no todos los casos de infidelidad tienen el mismo valor penal. Hay casos en los que se pueden tener en cuenta ciertos atenuantes, pero no como se lo cree la gente.
Una de las excusas más utilizadas en este mundo a la hora de ser infiel es la de abusar del alcohol, tanto de forma literal como figurada. Me refiero a que algunas personas beben como cubas hasta perder el sentido del decoro y entonces es cuando le tiran a lo primero que pillan, o bien a quien tenían en mente, pensando que porque van borrachos pueden eximirse de las culpas. Es decir que no son ellos sino el alcohol. Bueno, a mí eso nunca me ha convencido, porque si algo tiene ese producto es que te desinhibe, pero tú no harías nada que no querrías hacer. No conozco a nadie que se haya convertido en otra persona por haber bebido demasiado, sino al contrario, sale lo que ocultamos en nuestro interior, y muchas veces como lo que no dejamos salir es lo malo, pues es lo que se nos escapa. Pero si realmente quieres a tu pareja, por mucho que bebas no te vas a ir con lo primero que pilles, a no ser que en el fondo si que lo desees hacer.
Otro caso, pero esta vez de lo contrario, es aquel en el que el momento de la vida de la persona no se corresponde con lo que le sucede. Si bien la vida es un proceso de aprendizaje, no debemos saltarnos etapas por querer llegar antes adonde hemos de terminar. Algunas personas se meten en relaciones de pareja cuando no están preparadas para ello, y una vez dentro se dan cuenta de que lo que tienen es muy bonito, pero que no han vivido lo suficiente como para poder apreciarlo como es debido. Es decir que se meten en algo serio con alguien y luego se dan cuenta de que hay más mundo ahí fuera, les pica la curiosidad y al final terminan por ir a ver qué es lo que hay que se están perdiendo.
Obviamente se trata de un caso de cobardía por parte de ambas personas, una por el que pone los cuernos, porque no es capaz de valorar lo que tiene. Es cierto eso que dicen de que sólo sabemos lo que tenemos cuando lo perdemos. Y otra por parte del carnudo, por no intentar comprender al otro y satisfacer su curiosidad. En tal caso admito que se puede entender lo de la infidelidad, pero esto no la justifica.
El sexo es uno de los mayores problemas que tiene el ser humano a nivel de fidelidad. Si bien puedes estar saliendo con una persona que te atrae físicamente, sabes que siempre hay algo mejor por ahí suelto, pero lo chungo es cuando no sabes conformarte con lo que tienes. Muchas personas únicamente se basan en el físico a la hora de establecer los lazos de unión con el otro. Conozco casos en los que la persona admite que únicamente es infiel con gente más guapa que su pareja. Con lo cual admite limitaciones a su fidelidad. Es decir que lo basa en el cuerpo y en el sexo.
Otros por ejemplo consideran que sexo no es infidelidad, pero amor sí. Es decir que pueden acostarse con otra persona, pero no enamorarse de ella, y mientras que eso se respete no están poniendo los cuernos. Unos dicen que si no se besan no son cuernos, o bien incluso los hay que llegan a decir que si no hay orgasmo, no es sexo. Esos son relativismos. Yo les deseo mucha suerte, porque no se puede mandar sobre el corazón, y el que juega con fuego termina incinerado.
Obviamente si el mundo en el que vives es un mundo abierto, sexualmente hablando, la cosa es más complicada. Mucha gente cree que los gays son más promiscuos porque tienen más facilidad a la hora de mantener relaciones físicas entre ellos. Eso es cierto en parte. Pero en los heterosexuales el sexo es igual de fácil, solo que pagando. La profesión más vieja del mundo viene sustentada por todos esos heterosexuales salidos que no consiguen satisfacerse en su casa y que van a buscar fuera de ella lo que no les dan en ella. Por lo tanto digamos que el carácter promiscuo no depende de la inclinación sexual, sino simplemente de lo publicitado que esté.
Dicen que los gays follan mucho (con perdón), pero no hablan de todos aquellos heterosexuales a los que les da igual lo que se les ponga delante con tal de mojar, ya sea una mujer, un hombre, un niño o un perro. Por lo tanto no se puede decir que un mundo sea menos sexual que el otro y por lo tanto más fiel.
Dicho esto quiero seguir con lo del sexo. Cuando es algo tan fácil que puedes tenerlo cuando te apetece, y por el contrario tu pareja no está tan disponible como tú lo deseas, entonces es cuando empieza a picar el gusanillo. Si puedes acostarte con alguien que te gusta, únicamente por su físico, diez minutos después de que se te levante, queda claro que decidir aguantarte y esperar a que tu ser especial tenga ganas o esté disponible se complica bastante.
Estamos tan acostumbrados a que todo se nos ponga al alcance de las manos que no somos capaces de valorar que aquello que se nos resiste lo hace porque es más valioso. Obviamente si tu pareja es un muermo en la cama y encima no le gusta hacerlo y tu tienes tantas necesidades que no puedes aguantar, la cosa está chunga. Pero entonces lo mejor es replantearse la relación en lugar de jugar a traicionar a la persona.
Al final de la historia, eso de los cuernos es algo relativo a las personas, algunos ponen los límites muy cerca y otros más lejos. Cada cual ha de decidir lo que le conviene y como estará mejor. Pero no debemos olvidar que para ser felices hemos de ser sinceros, y para ello no podemos ser incoherentes con nosotros mismos y por lo tanto con los demás.
En un mundo en el que la teoría de la relatividad es algo de actualidad, ¿se puede relativizarlo todo? ¿Somos los humanos seres infieles por naturaleza? ¿Podemos estar con una sola persona sin que nos pique el gusanillo de la curiosidad? ¿Qué hizo el gato para que se lo cargase esa curiosidad? ¿Somos capaces de conformarnos con lo que tenemos y ser felices con ello?
Lo primero que la gente intenta diferenciar es el tipo de relaciones que existen, la mala prensa y la habilidad que tienen muchos a contar sus vivencias hace que el mundillo gay sea considerado como el más infiel de todos. Con esto no digo que no sea cierto en parte, pero si que se nos olvida una parte muy importante de la sociedad heterosexual que llega a niveles de perversión que ni nos entran en la cabeza.
Es cierto que los gays son reputados por ser unos promiscuos, pero en este mundo hay de todo, y antes de tirar la piedra y esconder la mano, quiero que quede claro que me refiero en términos generales, no quiero que nadie se sienta ofendido ni nada de eso porque no es mi intención. Como en cualquier tema, hay de todo en la viña del Señor, por lo que al igual que hay gays muy promiscuos, también hay heterosexuales muy puteros y homosexuales muy fieles y puritanos.
Dicho esto me gustaría entrar más en el tema de la fidelidad. Si bien, dicen que el amor y la pasión son simplemente sentimientos perecederos, y con fecha de caducidad, que estudios carísimos en universidades de renombre tratan de establecer. Algunos estiman que dura un par de años, otros que 4 o que 5, pero a fin de cuentas, en lo que todos están de acuerdo es que el amor se acaba, o mejor dicho que la pasión se termina y deja paso a otras cosas que son menos fogosas pero igualmente satisfactorias, aunque no para todo el mundo. Al final digan lo que digan esto puede ser variable. Todos conocemos parejas, o si no, al menos las hemos visto en los relatos de historias de vida, que han vivido siempre enamorados de su cónyuge y que dicen que el secreto es evitar la monotonía. Bueno, sobre esto ya entraré más adelante. Pero a lo que quiero ir, es que por mucho que digan los estudios, es cierto que hay personas para las que la pasión no tiene fecha de caducidad.
Si bien he hablado de pasión, es porque considero que es uno de los pilares fundamentales de los que depende la fidelidad de las personas. No es el único, pero si es uno de los más importantes. Al menos en lo que yo conozco, la excusa para poner los cuernos siempre es la misma, o al menos a mi siempre me vienen con la misma: “en la cama él o ella no me satisface y busco algo de emoción”. Por lo tanto queda claro que es un factor a tener en cuenta.
Pero el problema es que al final todo nos aburre, porque aunque seas la hostia en la cama, siempre habrá algo que a la otra persona le guste y que tú no hagas, y al final caerá en la tentación. Y si no es por ese sector de la vida, siempre hay una excusa. Siempre hay una razón de peso para poner unos cuernecillos. Pero cuando la cosa se pone seria ya no se trata de unas protuberancias en la cabeza, sino de una traición a la persona que deposita en nosotros su confianza.
Reconozco que no todos los casos de infidelidad tienen el mismo valor penal. Hay casos en los que se pueden tener en cuenta ciertos atenuantes, pero no como se lo cree la gente.
Una de las excusas más utilizadas en este mundo a la hora de ser infiel es la de abusar del alcohol, tanto de forma literal como figurada. Me refiero a que algunas personas beben como cubas hasta perder el sentido del decoro y entonces es cuando le tiran a lo primero que pillan, o bien a quien tenían en mente, pensando que porque van borrachos pueden eximirse de las culpas. Es decir que no son ellos sino el alcohol. Bueno, a mí eso nunca me ha convencido, porque si algo tiene ese producto es que te desinhibe, pero tú no harías nada que no querrías hacer. No conozco a nadie que se haya convertido en otra persona por haber bebido demasiado, sino al contrario, sale lo que ocultamos en nuestro interior, y muchas veces como lo que no dejamos salir es lo malo, pues es lo que se nos escapa. Pero si realmente quieres a tu pareja, por mucho que bebas no te vas a ir con lo primero que pilles, a no ser que en el fondo si que lo desees hacer.
Otro caso, pero esta vez de lo contrario, es aquel en el que el momento de la vida de la persona no se corresponde con lo que le sucede. Si bien la vida es un proceso de aprendizaje, no debemos saltarnos etapas por querer llegar antes adonde hemos de terminar. Algunas personas se meten en relaciones de pareja cuando no están preparadas para ello, y una vez dentro se dan cuenta de que lo que tienen es muy bonito, pero que no han vivido lo suficiente como para poder apreciarlo como es debido. Es decir que se meten en algo serio con alguien y luego se dan cuenta de que hay más mundo ahí fuera, les pica la curiosidad y al final terminan por ir a ver qué es lo que hay que se están perdiendo.
Obviamente se trata de un caso de cobardía por parte de ambas personas, una por el que pone los cuernos, porque no es capaz de valorar lo que tiene. Es cierto eso que dicen de que sólo sabemos lo que tenemos cuando lo perdemos. Y otra por parte del carnudo, por no intentar comprender al otro y satisfacer su curiosidad. En tal caso admito que se puede entender lo de la infidelidad, pero esto no la justifica.
El sexo es uno de los mayores problemas que tiene el ser humano a nivel de fidelidad. Si bien puedes estar saliendo con una persona que te atrae físicamente, sabes que siempre hay algo mejor por ahí suelto, pero lo chungo es cuando no sabes conformarte con lo que tienes. Muchas personas únicamente se basan en el físico a la hora de establecer los lazos de unión con el otro. Conozco casos en los que la persona admite que únicamente es infiel con gente más guapa que su pareja. Con lo cual admite limitaciones a su fidelidad. Es decir que lo basa en el cuerpo y en el sexo.
Otros por ejemplo consideran que sexo no es infidelidad, pero amor sí. Es decir que pueden acostarse con otra persona, pero no enamorarse de ella, y mientras que eso se respete no están poniendo los cuernos. Unos dicen que si no se besan no son cuernos, o bien incluso los hay que llegan a decir que si no hay orgasmo, no es sexo. Esos son relativismos. Yo les deseo mucha suerte, porque no se puede mandar sobre el corazón, y el que juega con fuego termina incinerado.
Obviamente si el mundo en el que vives es un mundo abierto, sexualmente hablando, la cosa es más complicada. Mucha gente cree que los gays son más promiscuos porque tienen más facilidad a la hora de mantener relaciones físicas entre ellos. Eso es cierto en parte. Pero en los heterosexuales el sexo es igual de fácil, solo que pagando. La profesión más vieja del mundo viene sustentada por todos esos heterosexuales salidos que no consiguen satisfacerse en su casa y que van a buscar fuera de ella lo que no les dan en ella. Por lo tanto digamos que el carácter promiscuo no depende de la inclinación sexual, sino simplemente de lo publicitado que esté.
Dicen que los gays follan mucho (con perdón), pero no hablan de todos aquellos heterosexuales a los que les da igual lo que se les ponga delante con tal de mojar, ya sea una mujer, un hombre, un niño o un perro. Por lo tanto no se puede decir que un mundo sea menos sexual que el otro y por lo tanto más fiel.
Dicho esto quiero seguir con lo del sexo. Cuando es algo tan fácil que puedes tenerlo cuando te apetece, y por el contrario tu pareja no está tan disponible como tú lo deseas, entonces es cuando empieza a picar el gusanillo. Si puedes acostarte con alguien que te gusta, únicamente por su físico, diez minutos después de que se te levante, queda claro que decidir aguantarte y esperar a que tu ser especial tenga ganas o esté disponible se complica bastante.
Estamos tan acostumbrados a que todo se nos ponga al alcance de las manos que no somos capaces de valorar que aquello que se nos resiste lo hace porque es más valioso. Obviamente si tu pareja es un muermo en la cama y encima no le gusta hacerlo y tu tienes tantas necesidades que no puedes aguantar, la cosa está chunga. Pero entonces lo mejor es replantearse la relación en lugar de jugar a traicionar a la persona.
Al final de la historia, eso de los cuernos es algo relativo a las personas, algunos ponen los límites muy cerca y otros más lejos. Cada cual ha de decidir lo que le conviene y como estará mejor. Pero no debemos olvidar que para ser felices hemos de ser sinceros, y para ello no podemos ser incoherentes con nosotros mismos y por lo tanto con los demás.





