Cuando El Sexo Es Un Problema
Madonna dijo que “el sexo solo es sucio cuando no se lava”. Bueno esto puede parecer muy chocante, sobretodo para las mentalidades puritanas, pero la cuestión es que es cierto, en parte. Porque al final, como todo en esta vida, puede llegar a perjudicarnos. Si tan bueno puede llegar a ser el sexo ¿Cómo sabemos cuando nos estamos pasando? ¿Hay alguna serie de señales que nos puedan indicar que nos hemos vuelto unos adictos?
Para empezar hay que desdemonizar el sexo porque la sociedad lleva décadas intentando hacernos creer que es algo malo, cochino y que al final nos deja ciegos. Pues no, en realidad los beneficios de llevar una vida sexual activa están más que demostrados así que no voy a hablar de eso, y sino leed esas cadenas de e-mails que os envían y que relatan las ventajas del sexo.
Tener pareja para poder mantener relaciones sexuales es lo ideal, aunque a veces la cosa no vaya bien. Y si no se la tiene tampoco debería estar al visto eso del polvo sin compromiso en la medida en la que ambas personas estén de acuerdo en que solo es sexo y no amor ni nada más. Yo siempre lo digo y nunca me cansaré de ello: hay que ser siempre sinceros con la otra persona, aunque al final podamos hacerle daño, pero es un daño que a largo plazo viene mejor que un montón de mentiras.
Así que bueno, tenemos dos vertientes, el sexo con amor y con su pareja, y el sexo fuera de ella, cuando estamos solteros.
Si tienes pareja uno de los signos de que se está acabando la pasión es cuando en la cama hay monotonía. Por lo general es algo que siempre sucede y contra lo que no podemos luchar. Pero yo sigo confiando en que dos personas que se quieren tienen que saber emplear la creatividad en la cama como en cualquier otro lugar de la casa. Pero ahí van las claves. La primera es la más obvia. Cuando las relaciones físicas son programables, es decir que sabes a que hora tocan, donde, de que manera, cuanto duran y como acaban, y eso no cambia en un par de semanas, entonces es que la cosa ya no va bien. La rutina es la enemiga del buen sexo. Si por el contrario el problema no se haya ahí sino en otros lugares, la cosa es diferente.
Se me ocurre como ejemplo cuando por conseguir satisfacer a tu pareja eres capaz de dejar de lado todos tus ideales personales. Entonces entramos en el sector de la negación de la personalidad por otra persona. Mi madre siempre me ha dicho que en una relación de pareja el secreto es saber sacrificarse y llegar a una serie de acuerdos. Eso es cierto, pero eso no implica que nos dejemos tomar el pelo y que se crean que somos tontos o tontas. Si tu pareja te pide que hagas algo que en situaciones normal no podrías concebir hacer, ¡alerta! La cosa no va bien. Si te pide hacer tríos, cuando es algo que no soportas, o mantener sexo por Internet con extraños, ya sea a través del teléfono o por la webcam, olvídate, la cosa esta muy muy mal. Obviamente hay que llegar a un acuerdo, porque sino está claro que el sexo está minando vuestra relación, y llega el día que estas haciendo cosas de las que no te creías capaz y que le reprochas a tus amigos que se dejan hacer.
El sexo tiene ese componente maligno, que a veces consigue que hagamos cosas que sabemos que no debemos hacer y que no queremos, pero que al final consentimos tanto a nosotros mismos como a nuestra pareja. Porque si el amor es dar sin querer recibir nada a cambio, tampoco es convertirse en la Hermana Teresa de Calcuta. Cuando a través del sexo o mediante él tu pareja está consiguiendo que seas un ente sin personalidad, puedes considerar que ya te estás pasando y que es hora de decir que no. Hay que saber donde están tus propias fronteras y solo cruzarlas cuando sabes que te van a aportar algo bueno, y la desintegración de tus valores propios no suele aportarlo nunca. Si tu pareja te quiere ha de hacerlo como eres sin querer cambiarte. Y menos utilizando el sexo como arma. Porque al final salís perdiendo los dos.
Cuando estas soltero o soltera, la cosa viene por la misma línea. Consiste en no hacer nada de lo que uno pueda arrepentirse después. Mucha gente se deja llevar por la pasión del momento y luego cuando se acaba ese frenesí se están comiendo la cabeza porque desearían no haberlo hecho. Esta vez no esta la excusa de que se hace por amor o por alguien, son simplemente que uno se ha dejado llevar y no suele gustar cuando tus instintos básicos toman las riendas de tu vida.
Cuando dejas de dormir, o de comer por mantener relaciones sexuales con desconocidos, o simplemente por estar buscándolas, tanto por Internet como por las zonas de ligoteo que conozcas o a las que acudas, no es buena señal. Si pasas de tu trabajo o de tu familia o tus obligaciones de estudiante por estar en busca del placer físico, la cosa se te está saliendo de las manos. Si no mantienes relaciones y te sientes irascible o de mal humor de forma que no se corresponde con tu personalidad, es una señal de alarma, no dicen que cuando una persona está amargada es porque no ha follado, pues cuando está muy acostumbrada a eso y le falta también es cierto. Digamos que cuando el sexo se convierte en un sustituto del amor, de tu vida y de tu personalidad ya estas para que te metan en un manicomio. Si lo primero que haces por la mañana al levantarte es pensar en con quien vas a hacerlo o donde, ya puedes empezar a preocuparte.
Porque el problema es muy simple, y se ha demostrado científicamente. Al igual que la mayoría de drogas (incluyendo el chocolate) durante el acto sexual nuestro cuerpo libera unas endorfinas que tienen el mismo efecto que los estupefacientes, con el consecuente efecto de mono y de enganche.
El sexo es algo positivo en nuestra vida, con lo que lo podemos pasar muy bien, pero nunca debería ser un problema en nuestras relaciones interpersonales. Por eso es importante estar siempre en contacto con lo que realmente somos a través de personas que nos puedan ayudar a ver la realidad desde fuera de nosotros mismos. En general los amigos son los que tienen esa responsabilidad. Pero no cualquiera, sino los que son de verdad y en los que podemos confiar. Y si no los tenemos siempre esta bien plantearse ir a sesiones periódicas con el psicólogo. Lo cual no nos viene del todo mal porque siempre necesitamos ayuda profesional, aunque no estemos locos. Se trata de un simple chequeo medico de nuestro estado de salud mental, como aquellos análisis que nos hacemos cada x tiempo para saber si no estamos enfermos de nada grave.
No olvidemos que si el sexo es una parte importante de nuestra vida y de la relación que tenemos con la persona a la que queremos, no es lo fundamental, hay otras cosas que también nos aportan gran cantidad de emociones y que no debemos dejar de lado.
Para empezar hay que desdemonizar el sexo porque la sociedad lleva décadas intentando hacernos creer que es algo malo, cochino y que al final nos deja ciegos. Pues no, en realidad los beneficios de llevar una vida sexual activa están más que demostrados así que no voy a hablar de eso, y sino leed esas cadenas de e-mails que os envían y que relatan las ventajas del sexo.
Tener pareja para poder mantener relaciones sexuales es lo ideal, aunque a veces la cosa no vaya bien. Y si no se la tiene tampoco debería estar al visto eso del polvo sin compromiso en la medida en la que ambas personas estén de acuerdo en que solo es sexo y no amor ni nada más. Yo siempre lo digo y nunca me cansaré de ello: hay que ser siempre sinceros con la otra persona, aunque al final podamos hacerle daño, pero es un daño que a largo plazo viene mejor que un montón de mentiras.
Así que bueno, tenemos dos vertientes, el sexo con amor y con su pareja, y el sexo fuera de ella, cuando estamos solteros.
Si tienes pareja uno de los signos de que se está acabando la pasión es cuando en la cama hay monotonía. Por lo general es algo que siempre sucede y contra lo que no podemos luchar. Pero yo sigo confiando en que dos personas que se quieren tienen que saber emplear la creatividad en la cama como en cualquier otro lugar de la casa. Pero ahí van las claves. La primera es la más obvia. Cuando las relaciones físicas son programables, es decir que sabes a que hora tocan, donde, de que manera, cuanto duran y como acaban, y eso no cambia en un par de semanas, entonces es que la cosa ya no va bien. La rutina es la enemiga del buen sexo. Si por el contrario el problema no se haya ahí sino en otros lugares, la cosa es diferente.
Se me ocurre como ejemplo cuando por conseguir satisfacer a tu pareja eres capaz de dejar de lado todos tus ideales personales. Entonces entramos en el sector de la negación de la personalidad por otra persona. Mi madre siempre me ha dicho que en una relación de pareja el secreto es saber sacrificarse y llegar a una serie de acuerdos. Eso es cierto, pero eso no implica que nos dejemos tomar el pelo y que se crean que somos tontos o tontas. Si tu pareja te pide que hagas algo que en situaciones normal no podrías concebir hacer, ¡alerta! La cosa no va bien. Si te pide hacer tríos, cuando es algo que no soportas, o mantener sexo por Internet con extraños, ya sea a través del teléfono o por la webcam, olvídate, la cosa esta muy muy mal. Obviamente hay que llegar a un acuerdo, porque sino está claro que el sexo está minando vuestra relación, y llega el día que estas haciendo cosas de las que no te creías capaz y que le reprochas a tus amigos que se dejan hacer.
El sexo tiene ese componente maligno, que a veces consigue que hagamos cosas que sabemos que no debemos hacer y que no queremos, pero que al final consentimos tanto a nosotros mismos como a nuestra pareja. Porque si el amor es dar sin querer recibir nada a cambio, tampoco es convertirse en la Hermana Teresa de Calcuta. Cuando a través del sexo o mediante él tu pareja está consiguiendo que seas un ente sin personalidad, puedes considerar que ya te estás pasando y que es hora de decir que no. Hay que saber donde están tus propias fronteras y solo cruzarlas cuando sabes que te van a aportar algo bueno, y la desintegración de tus valores propios no suele aportarlo nunca. Si tu pareja te quiere ha de hacerlo como eres sin querer cambiarte. Y menos utilizando el sexo como arma. Porque al final salís perdiendo los dos.
Cuando estas soltero o soltera, la cosa viene por la misma línea. Consiste en no hacer nada de lo que uno pueda arrepentirse después. Mucha gente se deja llevar por la pasión del momento y luego cuando se acaba ese frenesí se están comiendo la cabeza porque desearían no haberlo hecho. Esta vez no esta la excusa de que se hace por amor o por alguien, son simplemente que uno se ha dejado llevar y no suele gustar cuando tus instintos básicos toman las riendas de tu vida.
Cuando dejas de dormir, o de comer por mantener relaciones sexuales con desconocidos, o simplemente por estar buscándolas, tanto por Internet como por las zonas de ligoteo que conozcas o a las que acudas, no es buena señal. Si pasas de tu trabajo o de tu familia o tus obligaciones de estudiante por estar en busca del placer físico, la cosa se te está saliendo de las manos. Si no mantienes relaciones y te sientes irascible o de mal humor de forma que no se corresponde con tu personalidad, es una señal de alarma, no dicen que cuando una persona está amargada es porque no ha follado, pues cuando está muy acostumbrada a eso y le falta también es cierto. Digamos que cuando el sexo se convierte en un sustituto del amor, de tu vida y de tu personalidad ya estas para que te metan en un manicomio. Si lo primero que haces por la mañana al levantarte es pensar en con quien vas a hacerlo o donde, ya puedes empezar a preocuparte.
Porque el problema es muy simple, y se ha demostrado científicamente. Al igual que la mayoría de drogas (incluyendo el chocolate) durante el acto sexual nuestro cuerpo libera unas endorfinas que tienen el mismo efecto que los estupefacientes, con el consecuente efecto de mono y de enganche.
El sexo es algo positivo en nuestra vida, con lo que lo podemos pasar muy bien, pero nunca debería ser un problema en nuestras relaciones interpersonales. Por eso es importante estar siempre en contacto con lo que realmente somos a través de personas que nos puedan ayudar a ver la realidad desde fuera de nosotros mismos. En general los amigos son los que tienen esa responsabilidad. Pero no cualquiera, sino los que son de verdad y en los que podemos confiar. Y si no los tenemos siempre esta bien plantearse ir a sesiones periódicas con el psicólogo. Lo cual no nos viene del todo mal porque siempre necesitamos ayuda profesional, aunque no estemos locos. Se trata de un simple chequeo medico de nuestro estado de salud mental, como aquellos análisis que nos hacemos cada x tiempo para saber si no estamos enfermos de nada grave.
No olvidemos que si el sexo es una parte importante de nuestra vida y de la relación que tenemos con la persona a la que queremos, no es lo fundamental, hay otras cosas que también nos aportan gran cantidad de emociones y que no debemos dejar de lado.





