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Khayman en la Ciudad
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Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
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Los Atascos
Cuando entras en el mundo laboral sueles empezar a fijarte más en los horarios. Mucha gente dirá que cuando estudias también estás sometido al tiempo, pero no es lo mismo, al menos no cuando estás en la universidad. Porque allí es cierto que las clases siempre tienen un horario fijo pero no te obligan a asistir a clase, por lo tanto muchas veces da lo mismo llegar tarde o incluso no ir. Pero cuando estas trabajando la puntualidad suele ser algo que no sólo valora la empresa sino que lo exige.
Hasta ahí las cosas serían sencillas, porque bastaría con ser puntual. Ahí es donde entra el título de mi artículo, porque las cosas nunca son tan fáciles. Llega un momento que te acostumbras a pasarte media vida metido en el coche o en el autobús atrapado en un atasco de carretera, muchas veces ocasionado por razones que no llegas a entender.
En un mundo en el que cada familia tiene por lo menos un coche, donde la gente no sabe ir a comprar el periódico si no es motorizado, llega a ser algo lógico que se monten follones en las horas punta. Lo raro sería que con tanto tráfico la cosa fuera mucho más fluida y sin problemas. En esos momentos de “ocio” ¿cómo conseguimos no morirnos de aburrimiento? ¿Qué hace la gente durante los atascos? ¿Realmente podemos no subirnos por las paredes de tanto esperar? ¿Cómo podemos evitar desesperarnos en esos momentos?
Lo cierto es que cada cual se busca la solución que más le conviene en cada situación. Y lo divertido es ver cómo se comporta la gente en situaciones extremas como puede ser pasarse una hora en un atasco para hacer solamente 12 Km.
Yo por mi parte suelo ir escuchando la radio por las mañanas que echan un programa de humor, con lo cual empiezo el día de de buena manera y me tomo las cosas de forma positiva. Porque si soy sincero, por las mañanas no soy la persona más agradable del mundo o mejor dicho, por las mañanas estoy de muy mala leche y meterme en un atasco por cualquier chorrada no sería aconsejable. Por lo tanto he decidido tomarme las cosas con filosofía e intentar que por las mañanas no me corroa la mala leche.
El caso es que si alguien pasa al lado mío pensara que estoy loco, porque voy en el coche muerto de la risa, y bueno, es cierto. Me gusta mucho porque me lo paso bien y cuando hay atasco me lo paso mejor porque sé que voy a tener que oír ese programa durante más tiempo con la excusa de que no puedo ir más rápido con el coche. En realidad se tardan 20 minutos en llegar desde mi casa hasta el trabajo, pero por las mañanas por culpa del tráfico se puede llegar a alargar ese tiempo hasta una hora entera de conducción. Así pues tengo más tiempo para disfrutar de un momento de risas.
Pero las risas no vienen sólo de lo que oigo por la radio, sino también de lo que veo que hacen los vecinos de los coches de al lado. Porque mucha gente va en el coche como si no les viese nadie, es decir que se abstraen totalmente de la realidad que les rodea.
Lo más común es la prospección nasal en busca de petróleo. Pues sí, es lo que hace la gente cuando está en el coche atrapado en un atasco. Parece ser que no se dan cuenta de que la gente de los coches de al lado les ven, o mejor dicho que sus lunas no son de esas que llevan los famosos que no se ve desde afuera para adentro. La intimidad de un coche está comprobada, pero vamos, que los de al lado no necesitamos saber si han encontrado oro o si van a poner una plataforma petrolífera en sus fosas nasales.
Y todavía no es lo peor. Lo chungo es ver qué es lo que hacen con lo que han encontrado en sus investigaciones profundas. Porque si algunos utilizan lo que han encontrado para bombardear a los coches de al lado o bien como proyectiles para matar mosquitos, hay otros que los utilizan como sustento para no morir de hambre durante la espera. Porque claro pasarse tanto tiempo metido en el coche sin saber si vas a llegar a tiempo o simplemente si vas a llegar algún día, puede dar miedo y crearnos la paranoia de que nos vamos a morir de desnutrición en mitad del atasco. De ahí que muchos reciclen ese tipo de materia orgánica. Cosa que no necesitamos ni ver ni saber. Por favor, que se esperen a que nadie les vea para hacer esas guarradas.
Claro que si vemos las cosas con cierta objetividad es casi mejor lo de las guarradas a algunas cosas que hace la gente que resultan realmente peligrosas. Una de ellas solo concierne a las mujeres, y bueno, a un número extremadamente reducido de hombres, heterosexuales al menos. Me refiero a esa manía de maquillarse en el coche en los semáforos o en los atascos. Eso de pasarse el rato pintándose los labios, lo ojos o quien sabe qué puede ser práctico en ciertos casos. Si sabes que salgas a la hora que salgas te vas a tirar unos 45 minutos en el coche, puedes permitirte dormir un poco más por la mañana y dedicas ese tiempo al maquillaje. Sería de tontos no aprovechar ese tiempo para las cosas que te evitas al despertar y así quedarte más rato en la cama. Pero eso es peligroso. Por un lado ellas no se fijan en la carretera y pueden ocasionar algún accidente de forma directa, y por otro lado está la generación de accidentes involuntarios ya que distraen al conductor de al lado que se queda mirando las caras que ponen. Distraen a los demás poniendo caras raras delante del espejo, cosa que si hacen en la intimidad no supone nada, pero que si lo hacen en la falsa intimidad del coche, sí que les vemos.
Si bien esto puede ser peligroso porque no quedemos mirando las cosas que consiguen hacer con las arrugas de la cara, los chungos son aquellos que leen en el coche o que hacen ese tipo de cosas. Porque el maquillaje y las prospecciones son arriesgadas, pero no terminan de distraer la atención de la gente. Es increíble que algunas personas se atrevan a leer el periódico en el coche o incluso a estudiar los apuntes para el examen al que van conduciendo. Igual lo que quieren es no llegar a hacer el examen, o tal vez estén leyendo un libro de ciencia ficción y se crean que viven en ese mundo fantástico y futurista donde se programa la trayectoria del coche y el ordenador de a bordo es quien conduce y no tu. O tal vez piensen que van en un avión y con poner el piloto automático basta.
La DGT se queja de que no hay que hablar por teléfono cuando vas con el coche, pero esto es mucho peor. Porque lo del móvil es solo hablar, pero aquí es directamente leer y por lo tanto apartar la vista de la carretera. Si tú te pones a hablar por teléfono seguro que te ponen una multa que se te cae el pelo. Pero si ellos se leen la sección entera de deportes no pasa nada, porque así al menos ponen al día al guardia civil de quien ha ganado el partido. O simplemente tienen la suerte de que nadie les pilla, lo cual da mucha más rabia.
Total, para lo que se avanza en un atasco te puedes permitir al menos informarte de lo que pasa en el mundo, de enterarte del tema que te perdiste en clase, o de recuperar aquel que no has llegado a empollarte la noche anterior. Incluso algunas veces puedes terminar de leer aquel capítulo del libro que estas leyendo y que tan intrigado te tiene.
En el fondo se trata de recuperar el tiempo perdido durante el atasco, no van a llegar antes, pero si pueden hacer esas cosas que se han dejado de lado por no salir más tarde. Aquellas que prefieren dormir más tiempo se dejan la sesión de retoques varios para ese momento, los que quieren estar al día lo aprovechan para informarse, y aquellos que se han pasado la noche haciendo de todo menos estudiar, pues utilizan esos valiosos minutos para aprenderse aquellos temas que seguro que caen en el examen.
Lo curioso de los atascos es que son inevitables. Porque yo he podido comprobar que es como predecir el tiempo. Nunca aciertas. He probado a salir 10 minutos antes de mi casa y el resultado ha sido llegar 20 minutos tarde. He probado a salir a la hora en punto, y he llegado 5 minutos tarde. Incluso he probado en salir 10 minutos tarde, y el resultado es el mismo que en los casos anteriores. Siempre está la opción que aconseja mi madre, que es la de salir media hora antes de la hora prevista, y así seguro que llego puntual, es decir que llego antes de la hora de entrada. Pero a mi personalmente no me compensa. Al final haga lo que haga siempre llego tarde o con un retraso mínimo de 5 minutos el día que menos tardo. Al final lo he dado por imposible. Porque al final es inevitable.
Mucha gente dirá que es cuestión de salir antes o de cambiar de itinerario y escoger uno más corto. Lo de salir antes tiene razón, si directamente no me voy del trabajo por la noche, seguro que al día siguiente soy el primero en llegar, porque de lo contrario tendría que hacer noche en la carretera. Y lo de cambiar de camino también vale, pero lo malo es que todo el mundo piensa lo mismo, y al final nos encontramos todos los de siempre en el mismo atasco, pero en lugar de en el centro por la autovía. Al final hagas lo que hagas, salgas a la hora que salgas y vayas por donde vayas vas a pillar el atasco.
Como es algo inevitable, no merece la pena amagarse con ello, como muchas personas que las ves rabiando al volante o intentando ir lo más rápido posible, porque van a llegar tarde. Tenemos que resignarnos y dejar de pelear con ello, es imposible evitar el atasco. Así que hay que tomárselo con filosofía e intentar buscar una forma productiva e inocua de pasar ese rato metido en el coche. Lo cual al final terminamos por hacer por pura costumbre.

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