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Khayman en la Ciudad
Comentarios sobre la vida
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Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
Sindicación
 
En La Salud Y La Enfermedad.
Esta frase la hemos oído todos al menos un buen par de veces ya que es la que la Iglesia utiliza siempre en las bodas para recordarnos que la pareja está para cuando las cosas van bien y para cuando van mal. Pero no solo se trata de temas de salud, sino tamben de salud mental, es decir de manías y de cosas que tenemos todos, de traumas y de comeduras de coco, de fobias, de gustos y de vicios.
En el mundo del año 2007, la gente está cada vez más tronada. No aceptamos aquello que nos resulta difícil o diferente, rechazamos a las personas que no son como nosotros y creamos guerras para obtener por la fuerza lo que no podemos conseguir con la inteligencia o el diálogo. La gente se queja de que está sola, los gays de que no encuentran pareja, las mujeres de que se les pasa el arroz y los hombres de que las mujeres son unas estrechas.
Muchas veces no tenemos tiempo de detenernos a pensar en todo lo que nos rodea y en las cosas que nos suceden hasta que la naturaleza se encarga de obligarnos a abrir los ojos. Una de esas ocasiones es cuando estás enfermo y no tienes más remedio que parar y ver las cosas que no querías o no podías ver. Son esas ocasiones de pausa forzosa que aprovechamos para darnos cuenta de lo que realmente queremos y de lo que somos. Es en esos momentos de descanso que podemos ver la perspectiva de ciertas cosas.
En este mundo de contradicciones y de violencia, ¿queda todavía gente buena? Y si realmente la hay, ¿es posible que aun esté incorrupta? ¿Es cierto que haya personas que nos quieran en la salud y en la enfermedad? (y no hablo de nuestras madres)
Seguramente algunos os preguntéis por qué de repente sacar el tema de las enfermedades en este blog. Pues bien, la razón es que la semana pasada pillé un buen resfriado y eso me dio qué pensar. Para muchos eso es algo normal, pero para mí era la primera vez que estaba tan enfermo de algo tan tonto. Todos los años he pillado algún resfriado de estos que son unos cuantos mocos, algo de tos y un poco de dolor de cabeza. Pero 39º de fiebre no los he tenido muy a menudo, y menos durante 3 días seguidos, por lo que me resulta bastante novedoso. Y más aun lo de compaginar eso con el trabajo.
En esos momentos en los que el cuerpo nos falla es cuando nos damos cuenta de lo poquita cosa que podemos ser. Por lo general todos sentimos el deseo de estar acompañados por alguien que nos mime y nos ayude a sentirnos bien, así como lo hacia nuestra madre cuando éramos pequeños. Alguien que cuide de nosotros cuando no somos capaces de hacerlo por nuestros propios medios. Pero esto no siempre es posible. De hecho algunas personas han desarrollado una aversión tremenda a ser vistos en situación de inferioridad o que cuiden de ellos. Si intentas prestarles ayuda se rebotan contra ti. Otras personas por el contrario son muy agradecidas.
De ahí que haya dos tipos de pacientes. Los buenos y los insoportables. Los primeros son aquellos que no te traen problemas, que se dejan llevar, que no se quejan y que no molestan. Son muy agradecidos. Hace todo lo posible por facilitar el trabajo a quien les debe de ayudar.
Los segundos son aquellos que por querer evitarte problemas pueden llegar a generar unos aun peores. Evitan por todos los medios que puedas serles útiles y te rechazan todo tipo de ayuda. Al final terminan haciéndote sentir mal, cuando lo único que tú quieres es ser una buena persona. Hay casi perseguirles y obligarles a dejarse tratar. Muchas veces hay que verificar que sigan los tratamientos, porque si por ellos fuera se dejarían morir, o bien son tan fuertes que están por encima de todo eso.
Otra variante de esta gente son aquellos que cuando están mal te tratan fatal. Estos se dejan ayudar, pero al final dejas de prestarles ayuda porque no eres ni una niñera, ni una enfermera, ni un esclavo. Cuando vienen a verles sus amigos son todo risas y alegría, pero tú, que eres quien estás al pie del cañón no mereces ni las gracias, sino que debes de ser aún mejor y trabajar más porque nunca será suficiente. Todo lo que hagas se quedará corto. Sus amigos van y vienen y no tienen que tragar con esa ingratitud.
Pero no todo es hacer de enfermero. A veces te das cuenta, en la enfermedad de las personas que valen la pena y de las que no. Ahí es cuando ves los que son tus amigos de verdad. Se supone que los amigos verdaderos te irán a ver al hospital, se preocuparán por ti, e incluso les da lo mismo si por estar contigo luego pillan esa gripe que te ha tenido 3 días volando de fiebre.
Obviamente hay enfermedades que no quieres que te contagien, y entonces evitas ver a esa persona. Pero también hay que tener en cuenta de que si tú eres el amigo que está enfermo, tampoco se la querrás pasar.
Luego en el mundo del ambiente hay temas muy curiosos acerca de las enfermedades. Parece que los baremos son otros.
Por ejemplo, cuando visitas las paginas de contactos, lo que la mayoría de personas solitarias o en pareja busca es sexo. Y por mucho que lo nieguen, que digan que buscan amistad, pareja o solo divertirse, buscan sexo. Y el sexo, como forma de contacto físico conlleva ciertos riesgos. Para eso se curan al decir que buscan gente sana.
Esa frase siempre me ha hecho gracia, porque no sé como definen a una persona sana. No sé si se trata de una persona que se lava todos los días, que se cuida y que no tiene enfermedades o bien si es una persona que no está chiflada. Otra cosa que me hace gracia es que no creo que haya nadie que pida encontrar una persona enferma para pegar un polvo. Aunque de todo hay.
Hay enfermedades que se notan a la vista y otras que no. Si estas resfriado no puedes engañar a la gente que te rodea, por mucho Frenadol que tomes. Pero si tienes enfermedades más graves e internas (no me refiero a las de la piel) es muy fácil engañar a los demás. Yo estoy seguro de que muchas de esas personas “sanas” que vemos en esas páginas de contactos pueden tener el Sida, la sífilis o cualquier otra enfermedad peligrosa. Todos nos hemos topado con algún chico que parece tener buena pinta y luego resulta que tiene algún oscuro secreto.
Un amigo me contó que una vez se lió con un chaval súper majo, guapísimo y buenorro, pero que cuando le metió mano al culo casi le da de todo porque el chaval padecía de condilomas. En otra ocasión, otro amigo me contó que había pillado ladillas por haber estado con un chaval del mismo estilo que el anterior, que no decía estar afectado de nada, y que además su aspecto exterior no parecía delatar.
Pero aparte de la gente que tiene sus cosillas, que en el fondo podemos llegar a aceptar según el grado de intimidad o de afecto que tengamos con ellos (en un caso un chico con el que salía pilló ladillas antes de que nos conociésemos y no por ello lo mandé a la hoguera), hay gente que va más allá. Si bien debemos aceptar a nuestra gente querida como es, y si se ponen enfermos apoyarles y cuidar de ellos, hay gente que busca jugarse la vida de forma estúpida.
Siguiendo en la línea de las páginas de contactos, hay una serie de personas que buscan contactos sexuales sin precaución. Es decir que quieren que se los follen a pelo, o por el contrario hacerlo ellos de esta manera, incluso buscan otro tipo de prácticas que conllevan ese tipo de peligros, porque les da morbo. Yo creo que esta gente no está bien de la cabeza, supongo que será de esos que no son “sanos” como dicen en esos medios.
En una ocasión conocí a un chico por Internet que me decía que a él le daba igual con quien hacerlo, porque le gustaba la idea de que acabasen dentro suyo y sin condón. Mi respuesta fue que hoy en día no debía ni fiarse de nadie ni arriesgarse así, sobretodo porque el chaval tenía 18 años. Le hablé de las enfermedades de transmisión sexual y demás. Su respuesta me quitó las ganas de seguir hablando con él, ya que me dijo que en el caso de pillar el Sida, que por lo visto es la única enfermedad que existe para él, se iría al médico y después de tomarse un par de pastillas ya está, como total ya no es una enfermedad mortal en el primer mundo... yo no sé si es que hay gente que no aprecia la vida, si es que son muy ignorantes o bien si es que se aburren en este mundo. Pero está claro que no es lo peor que he visto en la vida. Casos de gente que lo hace sin saber con quien y sin tomar precauciones conozco demasiados y demasiado espeluznantes para relatarlos aquí. Luego algunos pocos se lamentan, porque lo más preocupante es que la gran mayoría ni siquiera se inmutan.
No sé si es que esas personas han descubierto el secreto de cómo no caer enfermos nunca, porque si es el caso me gustaría saberlo y poder compartirlo, porque a nadie nos gusta estar en cama. Nade es feliz con fiebre, a no ser que gracias a ellos vaya a cuidarte alguien especial. Que a veces merece la pena.
En mi caso he de decir que no hay mal que por bien no venga. Y si la semana pasada estaba hecho polvo y por eso este fin de año lo tuve que pasar en el sofá, viendo la tele, he de admitir que el plan alternativo a la marcha desenfrenada del año nuevo era genial. Lo pasé con C. en mi casa, en el sofá, viendo la tele, y bien calentitos.
Muchas veces las cosas suceden por una razón que desconocemos, porque han de ser así. Hemos de buscar siempre la parte positiva de lo que nos ocurre porque siempre la hay. Y muchas veces cuando enfermamos no somos capaces de darnos cuenta de que puede ser que nuestro cuerpo nos pide un descanso, o nos pide que le demos un respiro. En otras ocasiones no es el cuerpo sino el universo el que nos dice que tenemos que disminuir la velocidad y ver lo que es realmente importante. Y otras veces simplemente nos permite trabajar nuestro lado humano, tanto dejándonos ayudar como ayudando a los demás.
No