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Khayman en la Ciudad
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Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
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Mitos Del Ambiente.
Uno de los problemas de hoy en día es la falta de visión global que tenemos de las cosas. Muchas veces no conseguimos ver más allá de nuestras narices y no nos damos cuenta de que la realidad es mucho más amplia y variada de lo que nosotros nos creemos. La sociedad está llena de grupos más o menos estancos, que se han creado una fama o de la que los demás tienen una imagen que muchas veces no se corresponde con la realidad. Uno de ellos es el mundo gay y la visión que de ellos tienen los heterosexuales. Lo que quiero plasmar en este artículo es lo que la realidad es realmente y desmentir algunos de los mitos que se han creado alrededor nuestro y que muchas veces no tienen fundamento alguno.
En el mundo moderno, la ciencia se ha encargado de destruir y destronar todos los mitos que nos rodeaban. Una vez habiendo acabado con la religión, son los medios de comunicación los que se han encargado de desvelar los secretos que ocultaban. Hoy en día la ciencia ya no se encarga de desmitificar casi nada sino de comprobar cosas. Pero los medios como este del que hago uso, nos permiten conocer aquello que las leyendas urbanas nos han enseñado y ver si realmente es verdad o no.
En el mundo de la globalización y de las salidas del armario general, ¿qué mitos quedan por destapar? Si los medios de comunicación se encargan de sacar a la luz este modo de vida ¿qué hay de cierto en lo que nos enseñan? ¿Es verdad o ficción la vida gay que salen en la televisión?
Esta claro que lo primero que hay que hacer para poder ver si estos mitos son verdaderos o no, es saber qué mitos son, conocer su existencia y de donde vienen. Para ellos hay que salir de nuestra burbuja y ver el mundo exterior fuera de la pecera en la que solemos meternos. La comodidad y el medio al rechazo por parte de la gente hace que los grupos marginales se aíslen y se creen ghettos como en las grandes ciudades como Madrid (me refiero a Chueca, por supuesto). Si conseguimos romper la burbuja y ver que no todo el mundo gira alrededor del ambiente, es posible que nos demos cuenta de que hay mucha más gente de la que creemos que nos ve como algo que no entienden, porque no conocen.
Es cuando se produce el fenómeno del que hablo de la desmitificación. Muchas veces nosotros no somos conscientes de que la gente nos ve de forma diferente, así como nosotros a ellos los juzgamos respecto a leyendas urbanas que no tienen nada de cierto. Pero como ya he comentado, no me interesa tirar abajo las creencias de los gays acerca de los heteros, sino más bien lo contrario.
Parece ser que el generador de los mitos urbanos es la egolatría de las personas. Es decir que ven el mundo desde su propio prisma y creen que lo que los demás hacen o sienten lo hacen en relación a las creencias o actitudes de la propia persona. Todo lo que nos rodea lo asimilamos desde nuestro punto de vista y lo damos por válido sin pararnos a pensar que igual estamos equivocados. A lo mejor porque a nosotros nos gusten los caracoles no significa que al resto de la sociedad le guste su sabor. Lo mismo que porque nosotros seamos morenos el resto de la humanidad tenga que ser como nosotros. No concebimos la variedad sino como una amenaza. Debemos aprender lo que ya nos dicen los proverbios populares, como ese que reza que “para los gustos están los colores”, lo cual es una putada si eres daltónico.
Así pues, creo que la mayoría de injusticias que los heteros dicen acerca de nosotros se deben a que ellos piensan que somos como serían ellos si fuesen como nosotros. Después de haber leído esta frase un par de veces creo que entenderéis a lo que me refiero. En el fondo no somos tan diferentes, pero lo que sí que es distinto es la manera que tenemos de comportarnos. Y en este aspecto, los medios de comunicación no suelen ayudar mucho a disipar las confusiones.
De esto nos damos cuenta cuando oímos los comentarios irónicos que hace la gente o cuando nos hacen las típicas preguntas que nos hacen tanto reír.
Tengo un amigo que lo primero que me preguntó fue si me ponía cachondo estar con él. Como si cualquier persona masculina tuviese que ponerme. La contestación fue muy fácil, le pregunté si a él cualquier mujer, chica o niña le gustaba, y como fue obvio que no, pues se quedo una duda disipada.
Lo cierto es que este amigo me planteo muchísimas dudas acerca de este tema. Una de ellas venia teñida con cierta envidia respecto a los vestuarios de los gimnasios. No entendía como podía soportar estar rodeado de hombres desnudos y no padecer una sincope instantánea. Probablemente debido a que un hombre heterosexual rodeado de mujeres medio desnudas no podría ocultar su emoción. Pero claro, esto pasa porque no es algo a lo que están acostumbrados. Cuando ya llevas mucho tiempo acudiendo a esos sitios es como cuando haces nudismo, que pierdes la vergüenza y ya no te fijas en las partes de nadie, a no ser que sean muy vistosas. Pero ya no te pones de los nervios cada vez que pase alguien, aunque esté como un tren, al lado tuyo.
Una de sus comentarios más curiosos al respecto era ese de que él iría todo el día con el culo pegado a la pared. Bastante fuerte el comentario, pero no es tan raro teniendo en cuenta de donde proviene.
Si nos ponemos a pensar como lo haría un hetero, y cambiamos los roles, esta claro que vemos la luz. Si un tío está en un vestuario o donde sea y se le presenta una tía imponente, lo primero que hará será intentar cepillársela. Lo cual es normal teniendo en cuenta el régimen al que les someten las mujeres. Con esto no quiero justificar ningún tipo de violación, porque no es mi intención. Pero sí que se entienda que para un hetero, si a nosotros nos gustan los hombres, como a ellos las mujeres, deberíamos ir por la calle silbándoles y acosándoles.
Ahí también se deriva otra reflexión. De todos es conocido que los albañiles son los mayores aduladores de las féminas, de hecho muchas de ellas se niegan a pasar cerca de las zonas de obras porque pasan de que les digan piropos o cosas aun peores. Lo curioso es que según la mentalidad de los hombres heterosexuales, si hubiese obreros gays, debería de pasar lo mismo, que cuando ellos pasan por una obra se les diga de todo. Pero nunca es así. Y no es porque no haya albañiles que entiendan, es porque no son como ellos.
Para empezar suelen ser mucho más discretos, por miedo a que les rechacen, les marginalicen o peores cosas. Ahora bien. Tengo que admitir que ha habido un cambio en las actitudes de las personas desde hace ya unos años. Cuando empecé a salir de marcha y a ver el mundo en el que iba a terminar es cierto que los tíos eran algo más descarados. Pero nunca llegando a lo que los heteros creen.
Como este comentario lo he oído muchas veces por cuenta de varios amigos, quiero zanjarlo de una vez y darles una explicación a lo que es realmente esto. Siempre les digo lo mismo. Si los gays se comportasen como ellos lo harían es cierto que las cosas serían como piensan. Pero no es el caso, porque no pensamos como ellos. Al menos la gran mayoría no. Para que ellos se hagan una idea siempre les he preguntado que cómo sería si en lugar de albañiles hombres fuesen mujeres, y la cosa cambia mucho. Ellas no son tan escandalosas. Con eso no quiero decir que los gays seamos mujeres en cuerpos de hombres, aunque en algunos casos me pregunto si no será así, porque hay cada individuo por ahí suelto que no se sabe si va para un lado o para el otro. Pero quiero que quede claro que para esas cosas no pensamos como ellos. No somos iguales.
Lo mismo sucede con los locales de ambiente. Tengo amigos que me han dicho que les da miedo ir a esos sitios no vaya a ser que les obliguen a hacer cosas que no querrían hacer. Porque es lo que ellos piensan que les harían a las mujeres si pudiesen. Aquí entra un filosofía de fondo que ronda las mentes de los hombres. Forzar a las mujeres para obtener algo que quieren esta mal, es algo que la sociedad rechaza, pero es algo que en sus mentes les gustaría hacer. De ahí que haya tantas guerras y tantos conflictos en los que unos cogen lo que quieren sin pensar en si al que se lo quitan le hacen daño o no. Es el egocentrismo del que he hablado antes. Por lo tanto ellos consideran que la violación es algo malo, pero solo para con las mujeres, por eso de que ellas son indefensas y deben de ser protegidas (es decir machismo puro y duro). Sin embargo con los hombres no es lo mismo. Como nos ven de iguales en ese nivel, aprovecharían su fuerza física para someternos, si fuese lo que les gusta. Suerte que no lo es. Pero claro, piensan a la inversa, que como ellos nos atraen a nosotros, vamos a emplear esa fuerza bruta para abusar de ellos y sobretodo de sus cuerpos.
Nada más lejos de la realidad. Basta con darse un paseo por cualquier lugar de ambiente (exceptuando aquellos fuertes, los de sado y compañía) para darse cuenta de que el lobo es mucho menos fiero de lo que lo pintan. Tanto que para mi que no es un lobo sino un corderito.
Esto respecto a los locales de marcha como las discotecas y los pubs. Pero si nos referimos a sitios más de ligue a lo bestia, y con ello quiero hablar de los locales en los que el sexo es algo más libre, tampoco va la cosa mucho más allá. Parece ser que por ir a esos sitios te van a obligar a costarte con el primero de turno. Pero no es el caso, al contrario la cosa es mucho más patética. Y la razón es la misma que la que ya he comentado antes con los albañiles. La mayoría de los gays van a esos sitios, tanto las discotecas como las zonas de ligue con una mentalidad de presa, y nunca la de cazador. Por lo tanto su actitud es de pasividad total a la hora de llevarse el gato al agua. Lo único que hacen es limitarse a lucirse y a esperar a que alguien les entre y les cace. Esto es algo que podemos comprobar sin irnos muy lejos. Simplemente entrando en un Chat de todos los que hay y viendo que, a pesar de que se trata de una especie de listado de anuncios por palabras, hay muy pocos internautas que van en actitud activa, que realmente le entran a la gente o que se curran la caza. Los demás solo están a la expectativa.
Esto es algo a lo que te acostumbras, pero que muchos heteros no entienden. Para empezar ellos se piensan que por entrar en un local de ambiente ya directamente se los van a ligar. Cuando no hay nada más lejos de la realidad, ya que la mayoría de los gays son demasiado tímidos e inseguros para arriesgarse a jugarse el tipo y entrare a nadie. Los heteros están acostumbrados a lidiar con mujeres, que por cierto, ellas no le entran a nadie porque van de divas, por lo tanto para ellos hay que entrarle a la gente para ligar y no conformarse con estar de escaparate. De ahí que ellos tengan más probabilidades de ligar que de ser ligados. Esto ya sea en un local de marcha, uno de baile o uno de sexo puro y duro.
Otra de las cosas que les suele sorprender es la cantidad de mujeres presentes en esos locales. Hay sitios de ambiente en el que casi el 40% del aforo es de sexo femenino, y no me refiero a los que se creen mujeres por la cantidad de pluma que tienen. Ni tampoco a las lesbianas. Hay una gran cantidad de mujeres heterosexuales que suelen salir por locales de ambiente, ya que allí están totalmente a salvo del acoso de los hombres, aparte de que están rodeadas de chulazos.
Y por si eso no fuera suficiente, también hay que ver que la actitud de la gran mayoría de los gays no es de valentía ni de descaro. Al contrario. He visto muchísimas parejas de marcha la ultima vez que salí. Y sin embargo los únicos que se estaban dando el lote en mitad del local era una pareja heterosexual. Y esto no es la primera vez que lo veo. Casi siempre los que montan el follón no son los gays, sino todo lo contrario, como mucho se dan un par de besitos y poco más, pero lo que es meterse mano propiamente dicho no lo hacen si no están a oscuras.
Esto es algo que también me ha comentado un amigo, recientemente. Le resulta curioso ver que los gays no son capaces de ligar ni de hacer nada si no es en sitios oscuros y siniestros, tal y como se hacia en la época de la represión. Y no es porque les vayan a mandar a la policía, porque hay un montón de locales que se prestan al ligoteo y que no son oscuros. Son ellos mismos los que se reprimen y se esconden, porque se avergüenzan de lo que hacen. Un tío hetero piensa que le van a restregar por la cara su “orgullo gay”, pero no lo harán (excepto en pocos y contados casos) ya que no piensan como ellos.
Quiero concluir este artículo diciendo que los medios de comunicación no suelen ayudar a disipar estas diferencias. Al contrario lo único que hacen es crear estereotipos que son los que se tragan los heteros, pensando que el mundo es así, y no se dan cuenta de que al igual que no todas las playas están llenas de rubias siliconadas, ni de chulazos musculosos, no todos los gays son unos salidos con pluma y con ganas de que llegue la primera ocasión para vestirse de mujer. No somos unos devoradores de hombres ni nos pasamos el día confabulando la manera de que aquel compañero de trabajo que nos pone tanto caiga en nuestras redes. Aunque como en todas las cosas, la variedad de este mundo es lo que prima, siempre hay de todo, la cuestión es conseguir dar con lo que más se asemeja a nosotros mismos sin por ello rechazar lo diferente.
No