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Khayman en la Ciudad
Comentarios sobre la vida
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Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
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El Fin de la Ilusión
Hace ya tiempo que no encuentro el momento de escribir, y no por falta de ideas, ni de inspiración. Sino porque en el trabajo no tengo ni 5 minutos para mí. Y en casa la verdad es que no me apetece nada ponerme a hacerlo. Aunque la verdad es que debería, porque parece que aunque han pasado ya varios meses, la cosa sigue estando igual de calmada.
Bueno, no es del todo correcto, porque si bien en el trabajo estoy que hay días que no puedo más, que necesitaría poder dividirme en varios, luego también me ha salido un trabajillo como monitor de pilates en un gimnasio. Y aunque no es mucho, ya que es sólo una hora a la semana, el día que me toca dar la clase es un día completo.
Sin embargo en lo que es mi vida social, fuera de los compañeros del trabajo, o del gimnasio, ahí es donde más encuentro el vacío. Hace ya casi 3 meses que C. y yo dejamos de salir, y sin embargo nos vemos casi todos los fines de semana. Siempre es uno de los dos el que se busca el tiempo de quedar ya que por mucho que no queramos admitirlo, nos une algo más que la amistad que en un principio queríamos que floreciese.
Por su parte puede que sea su edad, que hace que se tome las cosas con más calma y viva el día a día, sin buscar nada más allá. En mí caso es la total falta de esperanza en encontrar a nadie más lo que me empuja hacia esa no-relación.
Hay momentos en la vida en la que nuestras relaciones interpersonales llegan a un estancamiento drástico y no vemos la manera de que las cosas mejoren. Cuando llegamos a ese punto en el que ya nada nos interesa, ¿cómo y dónde podemos encontrar la ilusión que nos han robado? ¿Es posible que conforme nos hagamos mayores dejemos de sentir para simplemente sobrevivir al día a día? ¿Qué ha pasado con nuestros sueños pasados?
Probablemente hayan desaparecido dejando simplemente un sentimiento de vacío y autocompasión, ayudando a esa sensación de conformismo que caracteriza a los adultos. Sin embargo me cuesta creer que esto sea así.
Varias personas me han dicho que mis pensamientos derrotistas vienen influenciados por la música que escucho últimamente. Que debería coger todos los discos de Céline Dion que tengo y tirarlos a la basura, pero lo que no ven es que es todo lo contrario. La mayoría de sus canciones van del amor, de las mariposas que sentimos al hablar o pensar en la persona amada y todas esas cursilerías. No se trata simplemente de baladas vacías de significado para escuchar en la bañera mientras retozas con tu ser querido, ni una especie de tortura auto-infligida. Personalmente me han servido para darme cuenta de que después de todo lo ocurrido, el amor debería salvar la partida.
Entonces es cuando salgo a la calle, miro a mí alrededor y veo que el mundo en el que estoy carece totalmente de ese sentimiento, ahogado bajo una espesa lujuria y un montón de vicio.
Sin ir más lejos, ayer estaba hablando con un conocido del MSN que me contaba, para variar, sus historias personales. Por lo visto el fin de semana pasado había tenido la visita de su actual pareja, con la que dice no estar saliendo “en serio”. Salieron a cenar, a beber, y a su vuelta a casa su no-pareja se fue a su casa, dejándole sólo, bebido y cachondo. Hasta ahí es lo normal, es lo que cualquier compañero o compañera de trabajo podría contarte, donde la cosa se pone fea es a continuación. Por lo visto el tío, ni corto ni perezoso, se metió en un Chat a ligar, dando la casualidad de que encontró un maromo que buscaba un desahogo, se gustaron, quedaron y pasaron prácticamente 2 horas en la cama…con además el agravante de que les gustó tanto que quieren volver a repetir.
Antes de entrar a saco con mi crítica personal, diré en su defensa, que al no estar saliendo formalmente, es libre de hacer lo que quiera, y de estar con quien quiera. Y nadie podría recriminarle nada. Y menos aun si la otra persona no se llega a enterar nunca del asunto. Sin embargo no puedo impedir el pensar en que es un mundo que gira alrededor del sexo.
Si la cosa va mal con tu pareja, o con la persona que tienes delante y por la que sientes algo, lo más fácil es ir a desahogarte con otro, y así liberas tensiones.
Este no es el único ejemplo que conozco, tengo agregado al MSN a un hombre casado, con hijos, y que sin embargo promueve el “amor libre” y la “amistad” con jovencitos. En otras palabras, que como su mujer no le satisface, porque después de muchos años de matrimonio se ha dado cuenta que le gustan los niñatos, va y le pone los cuernos a la parienta con todo aquel chaval que se deje pillar. Y muchos lo hacen a sabiendas de su adulterio. Sus “amigos” como dice llamarles, simplemente sirven para un desahogo que no satisface en su pareja, y nada más. Claro, si no te dan de comer en casa, pues te vas al restaurante.
Aunque no siempre es eso, a veces sí que te dan de comer en casa, pero la comida que te dan no te gusta, entonces sales fuera a comer lo prohibido, que siempre sabe mejor. Si tu mujer te prohíbe la comida rica en colesterol, que por una parte es la que mejor sabe, y te hace platos sanos, pero pobretones, pues lo suyo es irte de parranda con o sin los amigos a ponerte hasta el culo de comida basura.
En otras palabras, para las parejas con gustos sexuales idénticos, y por lo tanto insatisfechas, el recurrir a la cornamenta es lo más natural del mundo. Se van por ahí, trincan el trozo de carne que buscan, se desfogan con él y luego vuelven a casa a dormir con su pareja bien abrazaditos, con quien tienen todo el cariño que buscan.
Parece ser que es la relación ideal, ya que en casa tienes el afecto y el cariño, la complicidad, y fuera tienes el vicio y el morbo. En un lado la comida sana, y en el otro la sabrosa y picante. De tal manera que puedes ser “feliz” y sentirte satisfecho con tu vida, hecha a retales.
Con esto no quiero decir que el sexo sea algo malo y negativo, al contrario, es una pasada, pero cuando perdemos la noción de los valores, y lo utilizamos como un simple desfogue es cuando lo critico. Cuando es puro vicio, y pierde su calidad humana, entonces es cuando hablo de esta manera y considero que es pernicioso.
Mis amigos me dicen que deje ya la no-relación que tengo, que me libere de su “opresión” y que conozca gente nueva, pero cuando veo esas cosas, conozco a gente que me cuenta sus historias personales en las que involucran a terceros y cuartos, prefiero volver a la seguridad efímera que me da mi no-relación. Cuando veo lo mal que va el mundo, y alrededor de lo que se mueve, prefiero encerrarme en mis cosas, cerrar las persianas y olvidarme del exterior.
Luego el fin de semana llega, salgo de marcha y lo que veo no es mucho más halagüeño. Todo parejas, que por su puesto si quisiese llegarían a aceptar sexo gratis, gente muy amanerada (por no decir que son unas locas), o locos y psicópatas.
Y ahí es donde lo que me contaron ayer me hacer rabiar. Por un lado está claro que el mundillo ese gira entorno a lo superficial y al físico, puramente dicho, los sentimientos no tienen cabida en él. Y por otro lado me doy cuenta de que en mí caso, me resultaría imposible encontrar lo que busco, ya que yo no quiero estar con alguien, que cuando me diga que se va a su casa me haga dudar de si realmente se ha ido a su casa sólo o acompañado.
Y si a eso le agregamos que aquellas personas a las que somos afines, siempre están ocupadas, demasiado lejos, o simplemente no les gustamos, ya es la gota que colma el vaso. En mi caso pienso por qué con C. no ha funcionado, pues a pesar de que podría funcionar, en alguna dimensión paralela donde no tuviera que esconderme de sus amigos y su familia, el caso es que hoy en día, y en nuestro planeta es un amor imposible. Y sin embargo es lo más parecido a lo que busco.
Su respuesta es que probablemente la persona que yo busco esté ahí fuera, pensando lo mismo que yo, y esperando a ser encontrada por mí, o a encontrarme. Pero no seamos ilusos. Seguramente el día que nos conozcamos, uno de los dos estará con pareja, se irá para siempre del país, o estará al borde de la muerte. O simplemente, el caso más común, le habrán dado tantos palos en su vida, que ya no será capaz de abrirse al amor y de querer a alguien en su vida. Con lo cual poca luz veo yo al asunto.
Sin embargo, no todo es miserias en lo que pienso. Está claro que el mundo en el que vivimos no es perfecto, y muchas veces los inconvenientes que tiene conllevan grandes ventajas. En mi caso es posible que nunca consiga una pareja estable como Dios manda. Probablemente tampoco tenga una pandilla de amigos como las que se ven en las series americanas. Sin embargo tengo mi trabajo, que me gusta, mis hobbies que también me gustan, y poco a poco estoy encaminando mi vida hacia lo que más se acerca a mi ideal de felicidad, solitaria, pero sigue siendo algo. Aunque solo tenga amigos que pueda contar con una mano, y me sobren dedos, sé que ahí están.
Sin embargo es cierto, que aunque ahí estén, muchas veces no puedes contar con ellos, porque también tienen sus vidas y sus problemas, y se pasan los días, las semanas y la cosa no cambia. Han pasado 3 meses, y todavía sigo como el primer día, sólo que ahora ya no tengo la ilusión de encontrar a alguien que merezca la pena, sé que esa persona existe, pero dudo de que tengamos la suerte de encontrarnos. Mi consejo para evitar los pensamientos negativos y desanimarnos es vivir el día a día, como si el mañana no existiese, que total, ya tendremos tiempo de padecerlo o disfrutarlo cuando llegue.

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