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Khayman en la Ciudad
Comentarios sobre la vida
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Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
Sindicación
 
Las Arenas Movedizas
Hoy me he dado cuenta de que mi no-relación no es mejor que estar solo, es algo que me consume. Es algo que ha apagado mi luz, me ha hecho dejar de ver la luz de los demás, me ha dejado ciego, me ha hecho perder el rumbo, y no se conforma con eso, sino que además me ha hecho perder la esperanza.
Es un poco fuerte como inicio, pero a veces escribir y decir lo que siento es la única forma que tengo de impedir que todo aquello se quede dentro de mí y me destruya de adentro afuera.
He llegado a pensar que esta relación es como estar en arenas movedizas, si te mueves y pataleas por seguir, te hundes más, pero si estás quieto y no te mueves, entonces te hundes irremediablemente. Hagas lo que hagas no puedes salir de ahí por ti mismo.
Cuando llega el momento en el que te das cuenta de eso ¿cómo sabes que no debes tirar la toalla? ¿Realmente puedes seguir luchando eternamente? ¿De donde sacamos las fuerzas para seguir peleando por salir adelante?
Supongo que lo más fácil es pedir ayuda, pero lo complicado es saber a quien. Porque en mi caso, mi mejor amigo es el responsable de este estado en el que estoy, por lo tanto no puedo pedirle ayuda, ya que haga lo que haga, si me ayuda, no lo entenderé como amistad sino como algo más, me dará esperanza y me volveré a hacer daño. Pero si no pido ayuda, no valoro su amistad, y esto podría deteriorarla, y no se trata de perder amigos tan buenos.
Una de las cosas que hacen esta perdición llevadera es el saber que no estamos solos, que hay mas gente que pasa por ahí y que sabe como salir de ahí, o que sale de alguna manera de ese estado. Podemos seguir su ejemplo, pero el problema es que cuando estamos solos en casa, la cabeza no nos deja seguir adelante. Porque no hay nadie para darnos fuerzas, porque no hay quien nos diga que todo este mal trago merece la pena, porque hay luz al final del túnel. Nos olvidamos que después de la tormenta siempre viene la calma, y que las noches más oscuras siempre tienen su final. Pero mientras eso llega, nos consumimos, y a veces pensamos en no llegar al día siguiente, porque no merece la pena.
Pero volviendo al tema del título, debe existir una forma de que no nos hundamos eternamente, y podamos salir de esa situación sin ayuda de nadie. Más que nada porque hay veces en las que no hay nadie que nos pueda ayudar.
Por eso es importante por un lado tener amigos que nos rodeen y nos cuiden, pero cuando no es el caso, hay que buscar otras alternativas.
Como ya he dicho antes, en mi caso, los amigos no sirven, pero creo que la alternativa más eficaz es el trabajo. Por un lado el trabajo me permite desconectar durante gran parte del día, pero el problema es que no me puedo quedar ahí, refugiado toda la semana. Llega la noche, llega el fin de semana y los demonios que me acosan me esperan. Últimamente les he conseguido dar esquinazo con los hobbies, pero llega un momento que no puedes huir más. No hay más adonde ir, no tienes más sitios dónde esconderte de ellos. La soledad llega a alcanzarte y no tienes con qué ahogarla. Aunque tengas varias botellas de alcohol al lado, no es suficiente.
Recurrir a los vicios o a los sustitutos no suele ser una buena solución, porque al final llega el momento de despertar, de abrir los ojos y de darnos cuenta de que seguimos metidos en la arena, y que cada vez nos cubre más.
Llega el momento de la acción. Hay que hacer algo para que no desaparezcamos ahí. Algunas veces es simplemente que la otra persona encuentra a alguien, te destroza el corazón, y entonces pasas por todos los estados de la ruptura que ya he compensado varias veces. Personalmente pienso que ese dolor es bueno. Pero por desgracia no siempre es así.
A veces no puedes esperar a que te rompan el corazón. Sería de cobardes esperar a que la otra persona dé el paso, y sobretodo cuando es un amigo tuyo, y no quiere que sufras. Tienes que sacar fuerzas de dónde sea para poder sobrevivir, para poder seguir adelante, para poder salir por ti mismo de la arena. No tienes a nadie, no tienes excusa, no tienes cuerda, no tienes nada.
Ahí tienes dos opciones, la de dejarte hundir para siempre, y acabar ahí, o la de buscar la forma de sobrevivir. Es importante que recordemos que en esta vida, todas las pruebas que nos ponen están a la medida de nuestras fuerzas. El Universo no nos pondría a luchar contra algo que sabe que no somos capaces de vencer a no ser que el morir luchando sea la lección que hemos de aprender. Pero no creo que sea lo que tengo que aprender ahora mismo.
Sinceramente no tengo la solución para las preguntas de más arriba, me gustaría poder tenerlas, pero probablemente no sea lo que debo hacer. Sin embargo pienso que todo sucede por una razón, y que de alguna manera el sol saldrá al día siguiente. Tiene que ser así. Tiene que haber alguna ventana que se abra cuando las puertas se cierran. De lo contrario el Universo jamás estaría en equilibrio.
Y como siempre suele pasar, después de la noche, siempre sale el sol. Porque incluso la noche más oscura y más larga tiene un final.
Esto no significa que al día siguiente todo vaya bien, simplemente que las cosas ya no parecen tan terribles. En mi caso sigo metido hasta el cuello en mi propia trampa, pero digamos que veo las cosas de otra forma. Todo sigue invariable, no hay cambios significativos en mi vida sentimental, y los días son todos iguales, los fines de semana llegan y se van como las olas del mar, invariablemente, con la única diferencia que no consiguen borrar las huellas que dejo en la arena del pasado.
Puede que nunca consiga salir de ella, o puede que sí, no lo sé. Sólo sé que al día siguiente de escribir la primera parte, me desperté sin esa sensación de desesperación tan intensa. Las cosas en mi vida laboral tomaron un rumbo diferente, lo cual me mantiene ocupado. Durante la semana no tengo tiempo de ponerme a pensar en la soledad, porque llego a casa reventado y tarde. Y el fin de semana lo tengo para reponer fuerzas, y ya sea sólo en casa, con mis amigos, o hundiéndome más en mi cuadrado de arena, el tiempo va pasando, y las cosas siguen iguales.
Lo malo es cuando esa desesperación nos llega en plena mitad del día, sobretodo los fines de semana, y no podemos irnos a dormir ya porque pareceríamos unos ermitaños. En tal caso, yo creo que lo mejor es salir a la calle a que nos dé el sol. Muchas veces simplemente con eso, la mayoría de las paranoias desaparecen, como si se derritiesen bajo la nieve. Y si no funciona, por lo menos hemos salido a que nos dé el aire y nos hemos quitado de encima el olor a polilla encerrada. Hasta ahí, somos nosotros mismos los que nos podemos prestar ayuda en momentos de crisis.
Muchas veces pienso que estar tan ocupado entre el trabajo y mi otro trabajo es bueno, que me permitirá conocer gente nueva y a lo mejor alguien que me saque del pozo, pero otras pienso que igual esa persona no aparecerá y quien tiene que salir sin ayudas soy yo sólo. Y tal vez no aparezca, pero mientras tanto puedo ir ahorrando para poder independizarme y vivir yo sólo.
Dicen que lo que no nos mata nos hace más fuertes, pero también pienso que hay momentos en los que por muy fuertes que seamos, deberíamos poder extender la mano hacia el cielo, cuando toda esperanza parece perdida, cuando ya no vemos más que oscuridad, y que alguien nos coja de ella y nos ayude. Sin embargo eso todavía no ha sucedido.
También hay quien piensa que las pruebas a las que somos sometidos van en función de la fuerza que tenemos, que nunca nos pedirán algo que de antemano saben que no seremos capaces de lograr. Que si nos equivocamos, debemos aprender de los errores, y no volver a cometerlos. Pero que nunca a nadie se le pedirá algo que no podrá conseguir. Nunca se le pondrá en una situación de la que no pueda salir con sus propios medios. De lo contrario no tendría sentido que aprendiésemos de nuestros errores o a ser más fuertes con cosas que somos incapaces de superar.
No creo que un clavo quite otro clavo, ni en las relaciones puente, porque me parecen injustas hacia la otra persona, pero a veces no tenemos más remedio que meternos en una, para poder salir adelante. Probablemente porque solos no seamos capaces de salir, y necesitamos que alguien nos eche un cable. Esa persona que conocemos en ese momento puede que no sea el amor de nuestra vida, pero nos ayuda a olvidar el pasado y a seguir hacia el futuro.
Lo importante es no perder paciencia, y saber que si hoy las cosas no salen bien, mañana puede que tampoco, pero tiene que llegar el momento en el que cambien. Hoy puede que sea un mal día, que todo salga mal, pero como todo en esta vida tiene su final. Por eso muchas veces, cuando las cosas no salen como queremos, o cuando perdemos la esperanza, en lugar de ponernos tristes o paranoicos, lo que deberíamos hacer es cerrar las cortinas, apagarlo todo e irnos a dormir, teniendo la certeza de que un nuevo día llegará.
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