Resident Evil
Cuando estaba en la universidad, del grupo de amigas (porque los chicos que iban con nosotros al final terminaban por cambiarse de carrera o de universidad), había una, con la que todavía mantengo una buena relación de amistad, que comentaba el tema de que en la vida siempre llega el momento de conectar con “nuestra puta interior”. Venía a referirse a otra de nuestras compañeras que por lo visto no solamente había conectado con ese lado suyo, sino que había tomado posesión de ella por completo. Y todos los meses nos soltaba la misma lata de que no le baja el periodo y que a ver si iba a estar preñada porque lo hacía sin protección. Las dos primeras veces nos dio lástima, pero que lo hiciera durante los 4 años de carrera ya tenía delito.
Sin embargo no puedo decir que le haya ido mal, ya que gracias a eso, se tiró una noche a un directivo de una empresa de publicidad o algo parecido y la contrataron en dicha empresa, que es donde estaba trabajando la última vez que tuve noticias suyas. Parece ser que a veces el fin justifica los medios.
Yo no quiero hablar de sexualidad hoy, aunque vaya incluida muchas veces en nuestras vidas, porque es un tema que tengo ya muy visto, sin embargo así como tratamos de conectar con nuestro zorrón interior, también hay veces que estaría bien conectar con nuestra maldad interna. No en el sentido bíblico de la palabra, como podría ser eso de ir por ahí haciendo el mal, sino en el sentido de que muchas veces pecamos de tontos y de buenazos. Como lo dice el título de este artículo, tenemos que conectar con nuestra Maldad Interior, o lo que viene a ser nuestro lado oscuro.
En un mundo en el que la ética viene regida por la finalidad a conseguir, y donde el fin justifica los medios más que nunca ¿Cómo podemos sobrevivir siendo simple y llanamente buenos? ¿Se nos puede reprochar el tener ese puntillo de maldad? ¿Por qué al final nos atraen las personas que nos hacen sufrir? ¿Qué atractivo tiene el travieso que no tenga el buenazo?
Obviamente todos tenemos un algo por aquellos malos y malas de las películas que se la pasan elaborando planes siniestros para acabar con la bondad del mundo. No me refiero a aquellos malvados torpes y bobos, como podrían ser los de los dibujos animados, que no representan ningún peligro para la humanidad, si no fuese por que por pura suerte pueden llegar a triunfar; sino de aquellos que tienen un pasado tormentoso que les ha llevado a ese lado, tienen una psicología retorcida debido a sus vivencias y en el fondo serían buenas personas si sus experiencias hubiesen sido distintas.
Me refiero a personajes como Darth Vader, Lex Luthor o Catwoman. Aunque esta última no se considere mala del todo, pero vamos, que su jefe la puteó tanto que temrinó volviéndose loca, vistiéndose de vinilo y contoneándose delante de Batman y del pingüino.
Todos ellos empezaron siendo buenos, pero por casualidades de la vida, o tal vez debido a su inteligencia terminaron cayendo en las redes del lado oscuro de la Fuerza. Lo cual no les hace menos atractivos, ya que aparte de su intelecto privilegiado poseen el poder que todos ansiamos, y además no tienen reparos morales a la hora de utilizarlos. A fin de cuentas la diferencia que podrían tener con los buenos, radica únicamente en eso, en que no tienen escrúpulos y se arriesgan.
Está claro que Miguel Bosé no habría tenido tanto éxito de haber titulado su canción Amante Buenazo en lugar de Amante Bandido, porque seamos sinceros, todos queremos que alguien nos robe el corazón, no que llegue por las buenas y sea el perfecto caballero o la perfecta dama. Eso está bien para las presentaciones a los padres o en sociedad, pero todos queremos a alguien que nos quite el aliento, y para ello no puede ser ninguna buena persona con todas las letras. Ha de tener algo de maldad interior para poder picarnos.
Además no dicen que en la vida de pareja, para evitar la monotonía y el aburrimiento, hay que darle picante al asunto, pues ese picante no existiría de no ser por aquellas personas traviesas que lo llevan a cabo. Si todos fuésemos unos ángeles sería todo muchísimo más aburrido.
Por alguna razón que desconozco, pero según mi amiga Raquel es algo que llevamos todos intrínsecamente junto con nuestras relaciones, sin poder separar lo uno de lo otro, cuando tenemos algo, no nos interesa, por el contrario queremos aquello que se nos resiste y que nos cuesta conseguir. Lo prohibido es mucho más tentador que lo permitido, y de hecho, si tenéis pareja os habréis fijado que cuando ya estáis fuera del mercado de repente hay muchas más ofertas que cuando estabais dentro.
Al menos eso me ha pasado a mí siempre. Cuando estaba en el instituto las chicas huían de mí como alma que se lleva el Diablo, sin querer que me les acercara. Cuando empecé a pasar de ellas mostraron interés. Y cuando ya directamente les dije que no me gustaban entonces es cuando admitían que yo a ellas sí, y que era una lástima porque hubiesen salido conmigo sin pensárselo dos veces… ya, claro.
Y si no está la típica excusa que te ponen tanto hombres como mujeres, aquella que todos tememos oír, pero que siempre nos persigue: “es que eres tan bueno y somos tan amigos que si salimos juntos nuestra amistad se puede estropear y sería una lástima”. Lo que realmente es una lástima es que luego esa persona sale con el más cabrón que encuentra y te tiene a ti de paño de lágrimas para contarte todas las putadas que le hace esa persona. Pero no le va a dejar porque en el fondo lo que le mola es que le metan caña. Porque tú ibas a ser todo mimitos y cariño, pero eso no le basta, quería al malo o a la mala de la película, porque la vida a su lado es más emocionante.
Yo veo a mi alrededor, conozco a las peores personas que te puedas echar a la cara y luego resulta que son aquellas personas que no sólo triunfan en la vida, sino que encima tienen unas parejas de alucine y que les comen en la mano. Simplemente porque en el fondo somos algo masoquistas y queremos alguien que nos ate y nos tenga bajo su dominio. Porque está claro que si esa persona nos da libertad, nos trata bien y no nos para los pies de vez en cuando no vamos a sentir ese cosquilleo que ansiamos.
Probablemente os preguntaréis por qué de repente hago apología de la maldad innata que tenemos todos, pero es que he llegado al punto en el que me he cansado de que si bien las cosas buenas también nos pasan a la gente buena, a la gente que es algo malvada, no digo aquellos que son pura maldad y que parecen recién salidos del Infierno, le pasan aún más cosas y se lo pasan mejor que yo.
Para empezar todos aquellos que le echan morro al asunto tienen más éxito que yo, cuando llegas en plan humilde te pisotean. Eso lo tengo más que comprobado, cuando hice mi segunda entrevista de trabajo aquí donde estoy, me comentaron las cualidades de la persona que buscaban para el puesto, y mi respuesta fue que dejasen de buscar que esa persona era yo. Obviamente fue un poco bestia, pero el caso es que al final me dieron el trabajo. Por lo que se ve que es una técnica que funciona.
Lo mismo pasa en donde doy las clases de Pilates. Hace 3 semanas les advertí que sólo iba a dar dos días a la semana, y como saben que soy buena persona, me dijeron que sí. Y la semana pasada me pidieron el favor de que esta semana, cuando ya se suponía que no tenía que ir sino esos dos días, fuera los 4. En el fondo está bien porque me pagarán las horas hechas, pero el caso es que tendría que haberles dicho que no, y llevar yo la sartén por el mango. Por el contrario, en cuanto me puse en mi sitio, fue cuando empezaron a respetarme y a tomarme más en serio. Porque a fin de cuentas o muerdes tú primero o te muerden a ti. Volvemos a la ley de la jungla.
Y en el terreno amoroso pasa lo mismo, cuando he ido de borde, es cuando la gente más interés ha mostrado por mí. Parece ser que ir de chico legal y bueno no tiene éxito, por el contrario, si vas de borde y cuando te entran los mandas a paseo entonces sí generas interés (claro que sin pasarte, a no ser que seas un monumento y sepas que aunque los trates como basura irán detrás de ti por el físico privilegiado que tienes). Dicen que menos es más, por lo tanto a menos interés que les muestres más te prestan a ti, y a más bordería, menos resistencia oponen. Esto incluso con C. me ha pasado, cuando he pasado de él, como recordaréis de mis artículos del verano pasado, es cuando más ganas ha tenido de estar conmigo, por el contrario, cuando voy detrás suya, pasa de mí. Más o menos como en un baile diabólico. Cuando tú vas, yo vengo, y cuando yo voy, tú vas…más o menos como dice la canción.
En conclusión, por eso pienso que si eres un poco más malo eres más interesante y tienes más éxito.
Por un lado principalmente porque me he dado cuenta de que la vida es de los espabilados, y no de la gente buena. Lo cual no significa que tengamos que ir por la vida atropellando gente o gastándole putadas a la gente. Pero sí que hay que tener un poco de picardía y cierta malicia para que luego no se nos suban a la chepa. Y si no me creéis, basta con echarle un vistazo a aquellas personas que han tenido éxito a nuestro alrededor.
La gran mayoría de ellos no han llegado donde están sin haber roto un plato, y si dicen que es así mienten. Porque está claro que para ascender tienes que dejarte parte de la piel, o como dicen en Francia, no se puede hacer una tortilla sin romper los huevos. Por lo tanto eso que dicen de que hay que ir de buenos por la vida, sí, pero solo si aspiras a ser el felpudo del mundo. Ya lo decía Mae West: “las chicas buenas van al Cielo, las chicas malas van a todas partes”. Así que a tomar ejemplo de la Diva.
Sin embargo no puedo decir que le haya ido mal, ya que gracias a eso, se tiró una noche a un directivo de una empresa de publicidad o algo parecido y la contrataron en dicha empresa, que es donde estaba trabajando la última vez que tuve noticias suyas. Parece ser que a veces el fin justifica los medios.
Yo no quiero hablar de sexualidad hoy, aunque vaya incluida muchas veces en nuestras vidas, porque es un tema que tengo ya muy visto, sin embargo así como tratamos de conectar con nuestro zorrón interior, también hay veces que estaría bien conectar con nuestra maldad interna. No en el sentido bíblico de la palabra, como podría ser eso de ir por ahí haciendo el mal, sino en el sentido de que muchas veces pecamos de tontos y de buenazos. Como lo dice el título de este artículo, tenemos que conectar con nuestra Maldad Interior, o lo que viene a ser nuestro lado oscuro.
En un mundo en el que la ética viene regida por la finalidad a conseguir, y donde el fin justifica los medios más que nunca ¿Cómo podemos sobrevivir siendo simple y llanamente buenos? ¿Se nos puede reprochar el tener ese puntillo de maldad? ¿Por qué al final nos atraen las personas que nos hacen sufrir? ¿Qué atractivo tiene el travieso que no tenga el buenazo?
Obviamente todos tenemos un algo por aquellos malos y malas de las películas que se la pasan elaborando planes siniestros para acabar con la bondad del mundo. No me refiero a aquellos malvados torpes y bobos, como podrían ser los de los dibujos animados, que no representan ningún peligro para la humanidad, si no fuese por que por pura suerte pueden llegar a triunfar; sino de aquellos que tienen un pasado tormentoso que les ha llevado a ese lado, tienen una psicología retorcida debido a sus vivencias y en el fondo serían buenas personas si sus experiencias hubiesen sido distintas.
Me refiero a personajes como Darth Vader, Lex Luthor o Catwoman. Aunque esta última no se considere mala del todo, pero vamos, que su jefe la puteó tanto que temrinó volviéndose loca, vistiéndose de vinilo y contoneándose delante de Batman y del pingüino.
Todos ellos empezaron siendo buenos, pero por casualidades de la vida, o tal vez debido a su inteligencia terminaron cayendo en las redes del lado oscuro de la Fuerza. Lo cual no les hace menos atractivos, ya que aparte de su intelecto privilegiado poseen el poder que todos ansiamos, y además no tienen reparos morales a la hora de utilizarlos. A fin de cuentas la diferencia que podrían tener con los buenos, radica únicamente en eso, en que no tienen escrúpulos y se arriesgan.
Está claro que Miguel Bosé no habría tenido tanto éxito de haber titulado su canción Amante Buenazo en lugar de Amante Bandido, porque seamos sinceros, todos queremos que alguien nos robe el corazón, no que llegue por las buenas y sea el perfecto caballero o la perfecta dama. Eso está bien para las presentaciones a los padres o en sociedad, pero todos queremos a alguien que nos quite el aliento, y para ello no puede ser ninguna buena persona con todas las letras. Ha de tener algo de maldad interior para poder picarnos.
Además no dicen que en la vida de pareja, para evitar la monotonía y el aburrimiento, hay que darle picante al asunto, pues ese picante no existiría de no ser por aquellas personas traviesas que lo llevan a cabo. Si todos fuésemos unos ángeles sería todo muchísimo más aburrido.
Por alguna razón que desconozco, pero según mi amiga Raquel es algo que llevamos todos intrínsecamente junto con nuestras relaciones, sin poder separar lo uno de lo otro, cuando tenemos algo, no nos interesa, por el contrario queremos aquello que se nos resiste y que nos cuesta conseguir. Lo prohibido es mucho más tentador que lo permitido, y de hecho, si tenéis pareja os habréis fijado que cuando ya estáis fuera del mercado de repente hay muchas más ofertas que cuando estabais dentro.
Al menos eso me ha pasado a mí siempre. Cuando estaba en el instituto las chicas huían de mí como alma que se lleva el Diablo, sin querer que me les acercara. Cuando empecé a pasar de ellas mostraron interés. Y cuando ya directamente les dije que no me gustaban entonces es cuando admitían que yo a ellas sí, y que era una lástima porque hubiesen salido conmigo sin pensárselo dos veces… ya, claro.
Y si no está la típica excusa que te ponen tanto hombres como mujeres, aquella que todos tememos oír, pero que siempre nos persigue: “es que eres tan bueno y somos tan amigos que si salimos juntos nuestra amistad se puede estropear y sería una lástima”. Lo que realmente es una lástima es que luego esa persona sale con el más cabrón que encuentra y te tiene a ti de paño de lágrimas para contarte todas las putadas que le hace esa persona. Pero no le va a dejar porque en el fondo lo que le mola es que le metan caña. Porque tú ibas a ser todo mimitos y cariño, pero eso no le basta, quería al malo o a la mala de la película, porque la vida a su lado es más emocionante.
Yo veo a mi alrededor, conozco a las peores personas que te puedas echar a la cara y luego resulta que son aquellas personas que no sólo triunfan en la vida, sino que encima tienen unas parejas de alucine y que les comen en la mano. Simplemente porque en el fondo somos algo masoquistas y queremos alguien que nos ate y nos tenga bajo su dominio. Porque está claro que si esa persona nos da libertad, nos trata bien y no nos para los pies de vez en cuando no vamos a sentir ese cosquilleo que ansiamos.
Probablemente os preguntaréis por qué de repente hago apología de la maldad innata que tenemos todos, pero es que he llegado al punto en el que me he cansado de que si bien las cosas buenas también nos pasan a la gente buena, a la gente que es algo malvada, no digo aquellos que son pura maldad y que parecen recién salidos del Infierno, le pasan aún más cosas y se lo pasan mejor que yo.
Para empezar todos aquellos que le echan morro al asunto tienen más éxito que yo, cuando llegas en plan humilde te pisotean. Eso lo tengo más que comprobado, cuando hice mi segunda entrevista de trabajo aquí donde estoy, me comentaron las cualidades de la persona que buscaban para el puesto, y mi respuesta fue que dejasen de buscar que esa persona era yo. Obviamente fue un poco bestia, pero el caso es que al final me dieron el trabajo. Por lo que se ve que es una técnica que funciona.
Lo mismo pasa en donde doy las clases de Pilates. Hace 3 semanas les advertí que sólo iba a dar dos días a la semana, y como saben que soy buena persona, me dijeron que sí. Y la semana pasada me pidieron el favor de que esta semana, cuando ya se suponía que no tenía que ir sino esos dos días, fuera los 4. En el fondo está bien porque me pagarán las horas hechas, pero el caso es que tendría que haberles dicho que no, y llevar yo la sartén por el mango. Por el contrario, en cuanto me puse en mi sitio, fue cuando empezaron a respetarme y a tomarme más en serio. Porque a fin de cuentas o muerdes tú primero o te muerden a ti. Volvemos a la ley de la jungla.
Y en el terreno amoroso pasa lo mismo, cuando he ido de borde, es cuando la gente más interés ha mostrado por mí. Parece ser que ir de chico legal y bueno no tiene éxito, por el contrario, si vas de borde y cuando te entran los mandas a paseo entonces sí generas interés (claro que sin pasarte, a no ser que seas un monumento y sepas que aunque los trates como basura irán detrás de ti por el físico privilegiado que tienes). Dicen que menos es más, por lo tanto a menos interés que les muestres más te prestan a ti, y a más bordería, menos resistencia oponen. Esto incluso con C. me ha pasado, cuando he pasado de él, como recordaréis de mis artículos del verano pasado, es cuando más ganas ha tenido de estar conmigo, por el contrario, cuando voy detrás suya, pasa de mí. Más o menos como en un baile diabólico. Cuando tú vas, yo vengo, y cuando yo voy, tú vas…más o menos como dice la canción.
En conclusión, por eso pienso que si eres un poco más malo eres más interesante y tienes más éxito.
Por un lado principalmente porque me he dado cuenta de que la vida es de los espabilados, y no de la gente buena. Lo cual no significa que tengamos que ir por la vida atropellando gente o gastándole putadas a la gente. Pero sí que hay que tener un poco de picardía y cierta malicia para que luego no se nos suban a la chepa. Y si no me creéis, basta con echarle un vistazo a aquellas personas que han tenido éxito a nuestro alrededor.
La gran mayoría de ellos no han llegado donde están sin haber roto un plato, y si dicen que es así mienten. Porque está claro que para ascender tienes que dejarte parte de la piel, o como dicen en Francia, no se puede hacer una tortilla sin romper los huevos. Por lo tanto eso que dicen de que hay que ir de buenos por la vida, sí, pero solo si aspiras a ser el felpudo del mundo. Ya lo decía Mae West: “las chicas buenas van al Cielo, las chicas malas van a todas partes”. Así que a tomar ejemplo de la Diva.





