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Khayman en la Ciudad
Comentarios sobre la vida
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Se trata de una columna en la que me gusta publicar mis impresiones acerca de la vida, el sexo, en fin, muchas cosas, ..."Disfrutenla"
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Hogueras 2008 (Parte II)
Teniendo en cuenta lo que bebí la noche anterior, lo suyo hubiese sido haber dormido un par de horas y haberme despertado con una resaca espantosa, pero las cosas nunca pasan como uno cree. Para empezar, el dolor de estómago se transformó en náuseas matinales, y terminó llevándome de cabeza al inodoro donde me deshice de todo lo bebido la noche anterior. Por alguna razón curiosa, solo era líquido, con lo cual eso de que me iba a quedar con un tipazo de muerte no era cierto. Pasados los primeros momentos malos, me volví a la cama, pensando que ya había pasado todo, no si un cierto escozor en la garganta. A saber qué coño llevaban esos cubatas.
A la hora o así, un nuevo retortijón me mandó a la carrerilla al aseo, pensando que eso era imposible, ya que no me quedaba nada por vomitar. Pero cuando menos te lo esperas siempre sale más, incluso cuando ya crees que no vas a poder seguir, sacas algo. Lo cual me dejo aun más hecho polvo y con más dolor de garganta.
Por fin, después de esa segunda tanda tan malvada y traicionera, donde casi me quedo sin estómago, conseguí volver a la cama, para seguir durmiendo. No sin antes haber comprobado que era hora suficiente como para llamar a Mr. C. para pedirle ánimos, como los que me había dado la última vez que tuve un encontronazo parecido con el alcohol.
Nada más lejos de la realidad, lo primero que me dijo fue que eso me lo tenía merecido por borracho (claro yo soy un borracho si me todo 3 o 4 cubatas, pero si él se toma 8 o 9, como cuando le conocí, es un machote). Luego estuvo un rato cachondeándose de mi suerte, y por último me dijo que a ver si así aprendía a beber, porque como soy un crío de 10 años, no sé lo que me meto (cada día se parece más a mis padres).
Así que al final decidí tirar la toalla, no sin antes haber hecho una nota mental acerca del incidente para recordársela cuando tuviese la oportunidad. Me fui a dormir, esperando no tener que volver a levantarme de esa forma.
A las dos horas, fue el hambre quien me hizo abrir los ojos, y como lo había previsto Mr. C. con su fabulosa experiencia, fue comer y se me pasaron todos los males del mundo.
Otro día más para estar sólo, por lo que pensé que no estaría mal intentar repetir la experiencia de la playa, sólo que esta vez tenía que conseguir triunfar mínimamente. Por lo que después de comer, preparé mis cosas y me fui a la playa.
Y eso hice, sólo que cuando estaba de camino, me llamó mi amigo a pedir disculpas por el rollo que me soltaron anoche, y comentarme que había cortado con su pareja, después de una larga discusión en la que él le había dicho que haber hablado conmigo le había abierto los ojos y que lo que le dije se lo hizo ver todo claro.
Me preguntó obviamente qué le había dicho para que hubiese reaccionado de tal manera, lo cual le conté, y seguimos sin saber exactamente qué fue lo que entendió de mis palabras. Eso sí parece ser que después de esa trifulca quería volver a quedar conmigo, y eso es algo que nunca sabremos por qué, ya que yo por mi parte me niego a hacer. No me ha gustado que me hayan utilizado como arma arrojadiza entre ellos y menos como excusa para cortar. Se ve que tomó nota de la trama de la película de la noche anterior pensando que le serviría de excusa, pero no le salió bien la jugada.
Personalmente creo que si, después de 3 meses de relación, ya están en el punto de hacerse daño constantemente, utilizando los puntos débiles que conocen el uno del otro, no vale la pena seguir en esa relación. Aunque lo siento por mi amigo, porque se le veía bastante feliz, no se merece estar con alguien que se pasa el rato torturándole, y menos si encima utiliza a sus amigos para hacerle más daño aún.
Dejando ese tema de lado, y a pesar de que mi amigo estaba algo mal, decidí no acudir en su ayuda, tal vez porque me sentía un poco utilizado por ellos dos, y queriendo buscar algo de paz para mí mismo. Por lo que me fui a la playa yo sólo. Ahí me quede hasta demasiado tarde, cosa de la que no me daría cuenta hasta el día siguiente, cuando empecé a darme cuenta de todas las picaduras de mosquitos que tenía en el cuerpo, y cada vez descubriendo que habían sido más descarados a la hora de picarme.
La noche del lunes fue diferente.
Para empezar, había quedado con mis amigos heteros, lo cual es un cambio. Pero el día fue diferente. Intenté ir a la playa, pero hacia tanto viento que no pude aguantar más de 2 horas. Por una parte el mar estaba asqueroso por lo que de no haber sido por el aire, me habría achicharrado; luego a pesar de ser una playa de rocas, la poca arena que había por ahí dispersa nos abofeteaba con saña. Por lo que duró poco. Eso sí, me di cuenta de que mis conocimientos de italiano son bastante pobres, ya que de la poca gente que había en el sitio, se me acerco un milanés a charlar conmigo. Lo cual ahora que lo pienso dice mucho a mi favor, ya que podría haber pasado olímpicamente de mí.
A las ocho me llama mi amigo para decirme que al final sólo va a ir él porque los demás estaban demasiado cansados para salir de marcha. Lo cual no me sorprendió nada dado el éxito que estaba teniendo ese fin de semana. Pero bueno, a eso de las once pasaron él y un compañero suyo de la discoteca a buscarme. He de admitir que eso de que ambos trabajen en una discoteca tiene dos vertientes, una que están muy bien, y otra que me dejan a la altura del betún.
Total, que nos fuimos a la barraca de unas amigas suyas, en pleno centro, con el coche, y el muy cabrón, porque no tiene otra denominación consiguió aparcar en la puerta de la barraca. Si yo tuviese la mitad de suerte haría milagros. Ahí nos esperaban sus demás amigos, que los que no eran gogo’s eran camareros, así que una vez más tuve que esconderme los dientes donde pude.
No recuerdo a qué juego jugamos, ya que era parecido al Trivial, pero no era sólo de preguntas. El caso es que me tocó hacer equipo con una chica que no conocía de nada, pero que, cuando se dio cuenta de que estábamos ganando, me invitó incluso a dormir a su casa… por lo visto la inteligencia es un valor en alza en ese mundo, tal vez cuando estás rodeada de tíos tremendos pero algo simples. Vamos, que no me quejo, porque me hubiese salido plan, lo que pasa es que no era con quien yo quería.
No recuerdo qué hora era cuando decidieron ir a otro sitio de marcha, pero no sin antes pasar por la playa a cumplir la tradición de meter los pies en el mar… cosa que yo no hubiese podido hacer ya que no iba como debía de ir vestido. Por lo que después de recorrernos media ciudad llegamos a la playa, donde la cantidad de gente aglomerada cumpliendo con ese ritual de buena suerte nos lo hizo pensar un par de veces. El caso es que me quedó demostrado que eso de que trae buena suerte es una chorrada puesto que uno de ellos al salir del agua, descalzo pisó un trozo de botella de algún borracho desaprensivo y se paso el resto de la noche desangrándose por el pie.
Visto el éxito y la hora tan tardía decidieron volver a la zona de marcha, donde nos quedamos por fin algo más tranquilos.
Después de un cubata y un cigarrillo, me di cuenta de varias cosas. La primera es que fumar ya no es lo mío, de hecho no pude ni siquiera acabármelo porque me dio asco y todo. Segundo, es que ligar con mujeres es difícil, pero no tanto como con los gays, porque a la mayoría de ellas les gusta lo mismo: un chico que esté bien, que sea inteligente, que sea divertido y si tiene dinero mejor. Vamos que buscan un buen partido. Lo de que ellos vayan detrás de ellas a saco es algo que por mucho que digan que no, les encanta. Porque se dio el caso de uno de ellos, que se tiró toda la noche intentando hacer reír a la chica detrás de la cual iba, hasta que lo consiguió. Otra de las cosas de las que me di cuenta es de que los heteros pueden ser parecidos a los gays en el sentido de que también quieren mojar todo el día. Pero estos por lo menos, estaban buenorros, a pesar de ser jóvenes (creo que ninguno era mayor que yo) y sobretodo no tienen pluma. Como dice Mr. C. mi problema es que me gustan los tíos heteros, por lo que es imposible que encuentre jamás a nadie así por donde yo me muevo, que es que más y el que menos algo de plumón tiene.
Es muy difícil pasarse toda la noche en un mundo donde puedes ligar con algo que no te interesa y lo que te interesa pasa de ti. Al menos eso es como yo lo he visto. Y peor aun es que cuando ya estás pillándole el truco, a eso de las 4 de la mañana, de repente cogen y dicen que están cansados y que se quieren ir a dormir. O uno de ellos que tenía que ir al hospital a que le pusiesen la antitetánica por si las moscas.
Así que una vez más me quedé yo solo a dar una vuelta por ahí, hasta que se me hicieron las 8 de la mañana y pensé que sería mejor volver a casa, así como me fui. Sin nada. Eso sí, hay que ver siempre el vaso medio lleno, por lo que puedo decir que a la edad que tengo todavía puedo aguantar hasta las 8 de la mañana sin meterme nada. Lo que es un gran logro.
El resumen queda en eso, mucha fiesta, nada interesante, y poco sueño. Ahora entiendo por qué hay gente que sale huyendo de dichas fiestas, porque al final no consiguen nada de lo que buscan. Yo me pasé todo el fin de semana pensando que si no había podido quedar ni con Mr. C. ni con mis amigos conforme habíamos planeado era por alguna razón, porque iba a conocer a alguien o porque iba a dejar de echarle de menos o simplemente porque algo extraordinario y genial iba a pasarme. Pues sigo esperando a encontrar dicha razón. Si bien está claro que todo sucede por una razón, pues yo todavía me pregunto cual es. Y ahí sigo.
No